Posted in

Entre el dolor de Copilco y el rechazo a la jaula de oro: La historia no contada de las mujeres que marcaron la vida de López Obrador

El reloj marcaba las primeras horas de la mañana en el sur de la Ciudad de México. Era el inicio de una época de vientos fríos y transformaciones políticas profundas. En un modesto departamento de la zona de Copilco Universidad, el silencio pesaba más que el concreto de la enorme urbe que despertaba afuera. En ese espacio íntimo, desprovisto de las escoltas imperiales, de los palacios de mármol y de las cámaras de televisión que más tarde definirían su entorno, Andrés Manuel López Obrador contemplaba el lento declive de Rocío Beltrán Medina. Ella fue la mujer de Teapa que caminó a su lado desde los años más hostiles y precarios de las luchas sociales en Tabasco.

Rocío no representaba una figura decorativa ni una fotografía diseñada para el fondo de una campaña publicitaria. Se casaron en marzo de mil novecientos ochenta. Ella se convirtió en el eje gravitacional de la familia, la encargada de sostener el hogar y criar a José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso mientras su esposo encabezaba marchas, denunciaba fraudes y desafiaba al viejo sistema político. Sin embargo, mientras en las calles nacía el mito del líder social austero e inquebrantable, puertas adentro se consumía la salud de la persona que había hecho posible ese trayecto. El lupus eritematoso sistémico entró como una filtración lenta y destructiva, confundiendo al organismo hasta transformarlo en su propio adversario.

Esta realidad generó una dualidad desgarradora. Por las mañanas, el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal se mostraba invencible ante los medios d

Read More