En un encuentro que ha capturado la atención de millones, la icónica artista argentina Cazzu, conocida mundialmente como la jefa del trap, decidió cambiar por un momento los escenarios por una cocina profesional. Invitada por el popular canal Chef en proceso, Julieta Emilia Cazzuchelli se mostró en una faceta humana, cálida y sumamente auténtica, mientras participaba en la elaboración de una lasaña de berenjena, un plato que, según confesó, forma parte de su repertorio personal en casa. Este encuentro no fue solo una clase de cocina, sino una profunda retrospectiva sobre su carrera, sus luchas iniciales y el proceso transformador de la maternidad que ha marcado su producción artística más reciente.
Desde el inicio de la charla, la atmósfera se llenó de nostalgia y honestidad. Cazzu recordó sus orígenes en Jujuy, al norte de Argentina, una región que describe como cálida y tropical, muy distinta al bullicio
de Buenos Aires. Con una humildad notable, relató cómo fueron sus primeros años intentando hacerse un lugar en la industria musical, un camino que comenzó hace más de quince años. La artista explicó que, aunque hoy es una figura global, hubo tiempos en los que la música no parecía ser una opción viable para sobrevivir. Durante años, se mudó de provincia en provincia, estudiando cine y diseño multimedia, mientras trabajaba como fotógrafa o diseñadora gráfica para sostener su sueño.
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando Cazzu recordó el éxito de Loca, la canción que cambió su destino para siempre. Antes de ese fenómeno, la cantante vivía una realidad muy diferente, llegando incluso a trabajar en empresas con estructuras cuestionables para poder pagar su renta. Con humor y resiliencia, recordó que su primer gran sueldo no fue destinado a lujos extravagantes, sino a una lavadora, ya que hasta ese momento debía lavar su ropa a mano. Esa anécdota sirvió como recordatorio del esfuerzo constante y la disciplina que la llevaron desde las pequeñas discotecas de Argentina, donde realizaba múltiples presentaciones en una sola noche, hasta los escenarios más prestigiosos del mundo.

La cocina avanzaba entre el aroma del ajo confitado y el sofrito de chorizo mexicano, un ingrediente que fascinó a la invitada. Mientras picaba vegetales con destreza, Cazzu compartió detalles sobre su nueva etapa como madre de Inti. Explicó con emoción el significado del nombre de su hija, vinculado a la deidad del sol en la cultura inca, y cómo este vínculo con sus raíces ha influido en su visión del mundo. La maternidad, lejos de alejarla de la música, le otorgó un nuevo propósito y un tiempo necesario de desintoxicación creativa. Este periodo de introspección fue el caldo de cultivo para Latinaje, su álbum más reciente, el cual describe como un proceso de varios años en los que aprendió a equilibrar su vida personal con las exigencias de su carrera profesional.
La conversación también tocó temas de conciencia social y estilo de vida. Cazzu relató su experiencia de dos años como vegetariana, una decisión impulsada por su preocupación por el medio ambiente y el impacto de la industria cárnica. Aunque hoy en día ha vuelto a incluir proteínas animales en su dieta, enfatizó la importancia de un consumo consciente y saludable, especialmente ahora que cuida la alimentación de su pequeña. Su interés por la cocina no es superficial; la artista se describió como una innovadora en el hogar, experimentando con harinas alternativas como las de amaranto o garbanzo para crear postres saludables, demostrando que su creatividad no tiene límites y se extiende a cada rincón de su vida.
El clímax del encuentro llegó con la degustación de la lasaña terminada. La sorpresa fue mayúscula al descubrir la combinación de sabores, donde el toque ahumado del tomate tatemado y la suavidad de la berenjena crearon una armonía perfecta. Cazzu, con su característica franqueza, calificó cada plato relacionándolo con las canciones de su nuevo álbum. Para ella, la lasaña representaba un menú de degustación completo, mientras que el postre de limón, dulce y ligeramente ácido a la vez, fue dedicado a su hija Inti. Esta analogía permitió a los espectadores entender la profundidad emocional que deposita en cada una de sus obras, viendo en la comida una forma más de expresión artística.
Finalmente, la artista aprovechó el espacio para conectar con su audiencia mexicana, expresando su entusiasmo por sus próximas presentaciones en el Auditorio Nacional, Guadalajara y Monterrey. Con una sonrisa, pidió a sus seguidores recomendaciones culinarias locales, reafirmando su amor por la cultura y la gastronomía de México. La entrevista cerró dejando la imagen de una mujer que, a pesar de haber alcanzado el estrellato, mantiene los pies en la tierra, valorando las cosas simples de la vida como un buen pastel de cumpleaños o una charla sincera frente a una estufa. Cazzu no es solo una referente del trap; es una historia de superación, identidad y constante evolución que sigue inspirando a nuevas generaciones.