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Diego Maradona: Los ENFERMEROS Escucharon Algo y Tardaron HORAS en Abrir la Puerta…

Diego Maradona: Los ENFERMEROS Escucharon Algo y Tardaron HORAS en Abrir la Puerta…

El 25 de noviembre de 2020, a las 12 del mediodía, Diego Armando Maradona llevaba horas sin moverse en su habitación. Los enfermeros que lo custodiaban escucharon ruidos extraños pasadas las 9 de la mañana. Discutieron entre ellos si entrar o no. esperaron y cuando finalmente abrieron la puerta, Maradona ya no tenía pulso.

Murió solo en una casa alquilada en Benavidez, Tigre, a las afueras de Buenos Aires, sin su familia al lado, con un equipo médico que, según la Fiscalía de San Isidro, lo abandonó a su suerte durante 12 horas críticas mientras él se apagaba. Tenía 60 años. Dos semanas antes lo habían operado de un hematoma subdural en el cerebro.

 La operación salió bien, pero en lugar de enviarlo a un centro de rehabilitación, lo mandaron a esa casa con una enfermería privada, camas sin varandas de seguridad, sin oxígeno, sin desfibrilador, sin nada de lo que necesita alguien que acaba de salir de una cirugía cerebral. La autopsia lo confirmó. Insuficiencia cardíaca aguda en un contexto de miocardiopatía dilatada.

 Un corazón que llevaba décadas de abuso recibiendo el golpe final y un equipo médico que durante las horas previas a la muerte no estuvo donde tenía que estar. Siete personas están siendo juzgadas por eso ahora mismo. En abril de 2026, 5 años y medio después, el juicio está abierto.

 Los médicos están en el banquillo y las hijas de Maradona están sentadas en esa sala de audiencias declarando lo que vieron. Pero hay algo que nadie está contando completamente sobre la muerte de Diego Maradona. Porque el juicio no es solo la historia de siete médicos negligentes, es la historia de una familia que llevaba años peleando por el control de un hombre que ya no podía controlarse a sí mismo, que peleaba entre sí por quien lo manejaba, quién lo visitaba, quién decidía qué médico lo trataba, que no pudo ponerse de acuerdo en las horas

más críticas de su vida, porque nunca había podido ponerse de acuerdo en nada. Y lo más preocupante no es eso. Matías Morla, el abogado que era su representante y amigo, se quedó con los derechos comerciales de la marca Maradona y otros bienes después de la muerte. Sus hijas llevan años peleando en tribunales para recuperar lo que dicen que es de ellos.

 Y mientras ese juicio sigue abierto, hay al menos tres personas que buscan ser reconocidos como hijos de Diego en los mismos tribunales que ya procesan a los médicos. un hombre muerto, siete médicos acusados, una familia fragmentada y un apellido que genera millones con él dentro de la caja y genera millones con el muerto.

 Hoy vas a descubrir tres cosas. Primero, lo que pasó en esa casa de Benavíz durante las 12 horas antes de que Diego muriera y por qué el médico Leopoldo Luque apuntó a las propias hijas de Maradona como responsables en el juicio. Segundo, ¿quiénes son los cinco hijos reconocidos de Maradona? Y cómo cada uno creció sin saber completamente quiénes eran los demás.

 Y tercero, la pelea por el nombre de Diego, quién maneja la marca, cuánto vale y por qué sus hijas dicen que un hombre les robó el legado de su padre. Esta es la historia que nadie contó completa y empieza en Villa Fiorito, Buenos Aires, el 30 de octubre de 1960. Villa Fiorito es una villa miseria al sur del Gran Buenos Aires.

 Calles de tierra, casas de chapa y cartón, familias donde ocho personas comparten dos cuartos. En esa Fiorito nació Diego Armando Maradona Villafañe, tercero de ocho hijos de don Diego y doña Tota. Desde los 3 años pateaba una pelota de trapo en el barro. A los ocho lo llamaron para hacer pruebas en los cebollitas, el equipo infantil de argentinos juniors.

 El entrenador Francisco Cornejo lo vio pelar la pelota con la zurda y pensó que el pibe estaba haciendo truco antes del entrenamiento. Le preguntó cómo se llamaba. Diego. Diego. ¿Qué? Maradona. Cornejo lo metió al equipo esa misma tarde. Debutó en primera división con 15 años. 15 años. La trayectoria que siguió.

 Es la trayectoria que el mundo entero conoce. Boca Juniors, Barcelona, Napoli, donde convirtió a un club del sur pobre de Italia en campeón de la liga por primera vez en su historia. Dos veces la selección argentina, el mundial de México de 1986. Ahí fue donde la leyenda superó al hombre.

 El 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca de Ciudad de México, Argentina jugó contra Inglaterra. 4 años después de la guerra de las Malvinas, donde Argentina y Gran Bretaña se habían matado por un pedazo de tierra en el Atlántico Sur. El partido tenía el peso político de ese conflicto encima, aunque nadie lo dijera en voz alta. Maradona metió los dos goles de la victoria.

 El primero con la mano con la mano izquierda. El árbitro tunecino, Alivin Naser, estaba mal posicionado, no lo vio y el gol subió al marcador. Maradona, cuando le preguntaron después, dijo que fue un poco con la cabeza de Maradona y un poco con la mano de Dios. El segundo, 4 minutos después, es el gol más famoso de la historia del fútbol.

Recibió el balón cerca del medio campo, giró, [resoplido] eludió a un inglés, eludió a otro, eludió a otro. recorrió 60 met en 10 segundos, dejó tirado al portero y metió el balón al fondo de la red. La voz de América Latina, el locutor, Víctor Hugo Morales, soltó el micrófono literalmente y lo tenía en la mano cuando terminó de gritar.

 Hay grabaciones del partido donde se lo ve con el micrófono en el aire. La voz cortada, sin palabras para describir lo que acababa de ver. Argentina ganó el mundial. Maradona fue nombrado mejor jugador del torneo. Pero mientras ese Maradona eterno se construía en el Azteca, el Maradona de carne y hueso llevaba años desarrollando algo que el fútbol no podía curar.

 La cocaína entró en su vida en España durante los años del Barcelona. Él mismo lo contó en diferentes versiones a lo largo de los años. En Napoli siguió y siguió después y siguió. La FIFA le suspendió 15 meses en 1991 después de dar positivo en cocaína. En el mundial de Estados Unidos de 1994, lo descalificaron después del partido con Nigeria porque dio positivo en Efedrina, un estimulante que sus médicos dijeron que era parte de un suplemento dietético. Argentina quedó afuera.

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