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El regalo que “no era para tanto”

El regalo que “no era para tanto”

Acto I: El café de la discordia

(Salón de la casa de Carmen. El olor a café recién hecho inunda la habitación. Ana está sentada en el sofá, mientras Carmen, su suegra, se acerca con una bolsa de papel arrugada).

Carmen: Toma, hija. Un detalle.

Ana: (Sorprendida) ¿Para mí? No era necesario, Carmen.

Carmen: He visto este pañuelo en las rebajas y me he acordado de ti. Es sencillo, como tu estilo.

Ana: Ah… qué bien. (Saca el pañuelo, lo mira con sospecha).

Carmen: ¿Te gusta? Es de marca. O lo era.

Ana: Gracias, suegra. Aunque… me suena mucho.

Carmen: ¿Te suena? Qué raro. Es de temporada.

Ana: Creo que se lo regaló a mi cuñada el año pasado y ella lo devolvió.

Carmen: ¡Qué cosas tienes, de verdad!

Ana: Tiene hasta la misma manchita de café en la etiqueta, Carmen.

Carmen: ¡Eso es del almacén! Es que tenéis el mismo gusto, de toda la vida.

Ana: Ya. El gusto de mi cuñada por devolver lo que no le queda bien.

Carmen: No seas malpensada, Ana. Te queda divino.

Ana: Si ella lo usó de mantel, a mí me irá genial de bufanda.

Acto II: Entra el marido (El mediador inútil)

(Entra Alberto, el marido de Ana e hijo de Carmen, secándose las manos con un trapo de cocina).

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