Posted in

El Millonario que Fingió la Ruina

La lluvia caía lentamente sobre las calles elegantes de Barcelona aquella tarde de octubre. Desde el enorme ventanal de la mansión Vidal, podía verse cómo los coches de lujo avanzaban por la avenida iluminada mientras los turistas corrían buscando refugio.

Dentro de la casa, sin embargo, el ambiente era mucho más frío que el clima exterior.

Don Alejandro Vidal, uno de los empresarios más ricos de Cataluña, permanecía sentado en silencio frente a la chimenea apagada. A sus sesenta y ocho años, había construido un imperio inmobiliario que aparecía constantemente en revistas económicas. Pero aquella noche no parecía un hombre poderoso.

Parecía cansado.

Muy cansado.

Su abogado, Ernesto Salvatierra, dejó una carpeta sobre la mesa.

—¿Está seguro de hacer esto, Alejandro?

El anciano levantó lentamente la mirada.

—Más seguro que nunca.

—Sus hijos podrían odiarlo después.

Alejandro soltó una pequeña risa amarga.

—Ernesto… hace años que dejaron de quererme. Solo aman mi dinero.

Hubo un silencio pesado.

Desde el segundo piso se escucharon risas, música y copas chocando.

Otra fiesta.

Otra noche de excesos.

Ernesto observó hacia arriba.

—¿Y cree que esta prueba funcionará?

Read More