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Drones contra indígenas en Guerrero: Cómo Harfuch retomó Chilapa sin disparar un solo tiro

Drones contra indígenas en Guerrero: Cómo Harfuch retomó Chilapa sin disparar un solo tiro

Drones. No drones de vigilancia del gobierno, no drones de la CIA sobre la Sierra Madre. Drones explosivos lanzados por un grupo criminal contra comunidades indígenas en la montaña baja de Guerrero. Mientras el país mira hacia Sinaloa, mientras la prensa cubre la acusación contra Rocha Moya y las balas en su casa, en Chilapa está ocurriendo algo que pocos canales están documentando con la profundidad que merece.

Según Infobae y el Imparcial, desde el 6 de mayo de 2026, el grupo criminal conocido como los ardillos intensificó sus ataques armados y con drones explosivos contra comunidades indígenas de la Sierra de Guerrero. Según el Consejo Nacional Indígena, esos ataques han producido 76 personas asesinadas y 25 desaparecidas.

El gobierno federal reporta 96 desplazados. Las organizaciones indígenas del Sipog EZ denuncian que los desplazados son más de 13. 10 cuerpos fueron encontrados en un solo día, cuatro sobre la carretera Chilapata, maniatados y con señales de tortura, seis más, descuartizados dentro de costales en un camino de terracería en Olinalá.

 Y la pregunta que todos están haciendo es, ¿por qué el ejército no entró? Lo que nadie está explicando es por qué la decisión de no entrar puede ser la más inteligente que Omar García Harfuch ha tomado en semanas. Soy Operación, ¿verdad? Esto es el expediente. Para entender lo que está pasando en Guerrero, primero necesitamos entender qué son los ardillos y los tlacos, porque este conflicto no nació ayer.

 Los ardillos, según Milenio e Infovae, surgieron hace casi 20 años en comunidades de Chilapa. El grupo fue fundado por Celso Ortega Rosas, conocido como El Ardilla, quien según Milenio fue detenido en 2008, liberado en 2010 y asesinado en 2011. Tras su muerte, la organización pasó a manos de sus hijos Celso y Antonio Ortega Jiménez.

 Lo que hace los ardillos particularmente relevantes para este análisis es que no son solo un grupo armado. Según Infobae, investigaciones periodísticas documentaron presuntos vínculos políticos con el PRD, incluyendo a Bernardo Ortega Jiménez, hermano de los líderes actuales, quien fue diputado local y presidente municipal de Quechtenango entre 2002 y 2005.

Eso convierte a los ardillos en algo más complejo que una célula de narcotraficantes. Es un grupo con raíces políticas, presencia territorial de dos décadas y capacidad de control sobre rutas de transporte, extorsión, cobro de piso y, según las fuentes consultadas, mineración ilegal en zonas de difícil acceso.

Del otro lado está los Tlacos, también identificados según Infobae como el Cártel de la Sierra. expandieron su presencia desde Tlacotepec y municipios de la zona centro y norte de Guerrero. Han disputado territorio con los ardillos, con la familia michoacana y con Guerreros Unidos. En 2024, según Infobaje, ambos grupos llegaron a una tregua en Chilpancingo, mediada por obispos y sacerdotes.

 Esa tregua se rompió y lo que vemos en mayo de 2026 es la consecuencia de esa ruptura, una escalada que ahora incluye tecnología que hace un año no se usaba en esta zona. El dato que diferencia esta crisis de cualquier otra que hayamos analizado en este canal es el uso de drones explosivos. Según el imparcial, colectivos indígenas del Sipog S denunciaron que los ardillos utilizaron drones cargados con explosivos y armas de grueso calibre contra comunidades de Tula, Shikotlán, Acahuetlán y Alcosacán.

Drones explosivos contra comunidades indígenas. Eso no es una disputa entre sicarios en una carretera. Es un ataque con capacidad tecnológica contra población civil desarmada y es algo que hasta ahora asociábamos con las disputas del CJNG en Jalisco y Michoacán, no con la sierra de Guerrero.

 El hecho de que los ardillos estén usando esta tecnología dice algo importante sobre la evolución del crimen organizado regional. Los grupos locales están adoptando tácticas que antes eran exclusivas de los grandes cárteles nacionales. Si un grupo con 20 años de presencia en Chilapa puede operar drones explosivos, la brecha tecnológica entre cárteles nacionales y organizaciones regionales se está cerrando.

 Y eso tiene implicaciones directas para la estrategia de Harfch. Porque una cosa es diseñar operativos contra células que operan con pistolas y camionetas y otra muy distinta es enfrentar organizaciones que atacan desde el aire con artefactos explosivos improvisados en zonas donde la población civil está entremezclada con los agresores.

Y aquí es donde la historia dio un giro que los críticos no anticiparon. Horas después de que Harfuch explicara en la mañanera que la prioridad era el diálogo, el gobierno ejecutó exactamente lo que había prometido. Según Enemus, el subsecretario de Gobernación, César Yáñez Centeno, se comunicó directamente con los líderes de ambos grupos en conflicto y les planteó la necesidad urgente de recuperar la paz en la región.

 Según el comunicado oficial de la SEGOP, se elaboró un acuerdo inicial para priorizar el diálogo, apoyar a los desplazados y atender a los heridos. También se informó que se establecerán mesas por separado con los dos grupos para buscar una solución de fondo. Al mismo tiempo, según Infobae, las fuerzas federales se desplegaron en una escala que desmiente cualquier acusación de pasividad.

 690 elementos del ejército con 80 vehículos, 400 elementos de la Guardia Nacional con 50 vehículos, 200 elementos de la policía estatal con 34 unidades, cinco helicópteros, ambulancias y personal médico. Según la Secretaría de Gobernación, las autoridades federales y estatales ya tienen el control de la zona de Chilapa. Los tramos carreteros que habían sido bloqueados durante días fueron liberados, incluyendo la vía estatal Chilapa de Álvarez, José Joaquín de Herrera y Caminos secundarios.

 Según la misma fuente, durante la tarde del martes 12 de mayo fue restablecido el servicio eléctrico de la CFE, lo que también permitió retomar los servicios de telefonía e internet. En las comunidades de Alcosacán y Cuatzingo fueron atendidas las familias desplazadas. Según la SEGOP, 120 personas desplazadas decidieron quedarse en las comunidades y no ser llevadas a un albergue, razón por la cual les fueron proporcionadas colchonetas, cobertores y generadores de luz.

 Las seis personas heridas, según la misma fuente, ya fueron atendidas en hospitales del IMS Bienestar. Ahora analicemos lo que acaba de ocurrir desde la perspectiva de la estrategia de Harf. Esta mañana los críticos decían que el gobierno no actuaba, que Harfuch priorizaba el diálogo porque no tenía capacidad de respuesta, que la Sierra de Guerrero había sido abandonada.

 Y esta tarde la Segov informa que hay 1290 elementos desplegados con 164 vehículos y cinco helicópteros, que las carreteras fueron liberadas, que la electricidad fue restablecida y que se logró un acuerdo inicial con ambos grupos. ¿Qué pasó entre la mañana y la tarde? Lo que pasó es exactamente lo que Harfuch describió en la mañanera.

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