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JESSICA FOSTER y otras seguidoras de TRUMP creadas con IA proliferan en redes | EL PAÍS

El Rostro de la Mentira: Jessica Foster y el Asedio de la Inteligencia Artificial en la Política Moderna

Ella tiene una sonrisa perfecta, una mirada cristalina que parece rebosar honestidad y una melena rubia que ondea suavemente frente a una bandera de los Estados Unidos. Se hace llamar Jessica Foster. En su biografía de X (antes Twitter), se describe como una “patriota, amante de la libertad y defensora incansable de los valores de Donald Trump”. Sus publicaciones reciben miles de likes, sus mensajes de “Hacer América Grande de Nuevo” son compartidos por ciudadanos reales que ven en ella a una vecina, a una hija o a una líder de opinión.

Pero hay un problema fundamental, un vacío gélido detrás de esa mirada vibrante: Jessica Foster no existe. No respira, no vota y jamás ha pisado suelo estadounidense. Es el producto de unos cuantos clics, un algoritmo de difusión estable y una intención política tan clara como peligrosa.

Un reciente y demoledor reportaje del diario EL PAÍS ha puesto bajo la lupa a Jessica y a decenas de “mujeres” similares. Este fenómeno no es un error del sistema, sino una sofisticada evolución de la desinformación: la creación de ejércitos de silicio diseñados para ganar una guerra cultural y política en el terreno de las emociones.


1. La Anatomía de un Espejismo Digital

El caso de Jessica Foster es fascinante y aterrador a partes iguales. A diferencia de los antiguos “bots” de hace una década, que se escondían tras avatares de huevos o fotos de paisajes mal pixeladas, esta nueva generación de perfiles utiliza Inteligencia Artificial Generativa de última hornada.

La tecnología permite crear rostros humanos con una precisión quirúrgica. Podemos ver los poros de su piel, el brillo en sus pupilas e incluso pequeñas “imperfecciones” añadidas deliberadamente para evitar el efecto del “valle inquietante” (esa sensación de rechazo que sentimos ante algo que parece casi humano, pero no lo es).

¿Por qué mujeres jóvenes y atractivas?

La elección estética no es casual. Los arquitectos de estas redes de desinformación saben que el algoritmo de las redes sociales —y la psicología humana— favorece la imagen de la mujer joven y carismática. En el contexto de la base electoral de Donald Trump, estas figuras funcionan como un imán de confianza. Representan una “nueva guardia”, una validación estética que busca suavizar el discurso político y hacerlo más digerible, más “compartible”.


2. El Reportaje de EL PAÍS: Destapando la Caja de Pandora

La investigación de EL PAÍS reveló cómo estos perfiles operan de manera coordinada. No se trata de usuarios aislados que usan IA por diversión. Estamos ante granjas de perfiles que interactúan entre sí, creando una ilusión de consenso.

Cuando Jessica Foster publica un mensaje sobre la economía o la inmigración, otras cuentas similares —también creadas por IA— comentan y refuerzan el mensaje. Para un usuario humano que navega rápidamente por su muro, la percepción es clara: “Mucha gente piensa así”. Es lo que en sociología se denomina “prueba social”, y es una de las herramientas de manipulación más potentes que existen.

Lo más inquietante del reportaje es la facilidad con la que estas cuentas evaden los controles de las plataformas. Al no usar lenguaje de odio explícito o contenido violento, permanecen activas durante meses, sembrando dudas, polarizando conversaciones y, lo más importante, alterando la percepción de la realidad de los votantes reales.


3. La Tecnología Detrás del Engaño: Del Deepfake al Deep-Truth

Para entender cómo llegamos aquí, debemos mirar bajo el capó de la IA. Herramientas como Midjourney, DALL-E 3 o Stable Diffusion han democratizado la creación de imágenes de alta fidelidad. Lo que antes requería un equipo de efectos visuales de Hollywood ahora está al alcance de cualquier persona con una conexión a internet y una intención maliciosa.

El ciclo de la desinformación

  1. Generación de Identidad: Se crea el rostro y una historia de vida ficticia (procedencia, gustos, profesión).

  2. Generación de Contenido: Se utilizan modelos de lenguaje (como GPT-4) para redactar tuits y posts que imiten el argot político del grupo objetivo.

  3. Distribución Automatizada: Programas de automatización publican en horarios estratégicos para maximizar el alcance.

  4. Retroalimentación: La IA analiza qué mensajes generan más “engagement” y ajusta el discurso en tiempo real.

Este ciclo crea una burbuja informativa donde la verdad es irrelevante; lo único que importa es la resonancia emocional.


4. El Impacto en la Democracia: El Fin de la Confianza

¿Qué ocurre cuando ya no podemos creer en lo que ven nuestros ojos? La proliferación de seguidores de Trump creados con IA no es solo un problema de “noticias falsas”; es un ataque directo a la infraestructura de la confianza pública.

Si cada vez que vemos a alguien defendiendo una postura política en internet tenemos que preguntarnos si esa persona es real, el diálogo se rompe. La desconfianza generalizada beneficia a quienes quieren desestabilizar las instituciones, ya que un ciudadano confundido es más fácil de manipular o, peor aún, cae en la apatía política.

La teoría del “Internet Muerto”

Algunos expertos comienzan a hablar de la “Teoría del Internet Muerto”, la idea de que la mayor parte del contenido y de los usuarios en la red ya no son humanos, sino algoritmos interactuando con otros algoritmos. El caso de Jessica Foster es un paso agigantado hacia esa distopía, donde el debate público es un teatro de sombras proyectado por máquinas.

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