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HACE 1 MINUTO: Harfuch CONGELA CUENTAS de Alito Moreno… lo que ENCUENTRA CAMBIA TODO

 

 

 Depósitos rastreados que sumarían más de 25 millones de pesos. Dinero del partido, dinero público, moviéndose hacia un bolsillo privado. Ahora hagamos el ejercicio que nadie hace, pero todos deberían hacer. Un senador en México gana entre 100 y 120,000 pesos al mes. No está mal. Es un ingreso alto comparado con el promedio del país, pero es un ingreso, tiene un techo, tiene una lógica.

Con ese sueldo, en 5 años completos, sin gastar un solo peso, un senador acumularía alrededor de 7 millones de pesos. Tal vez un poco más, tal vez un poco menos, dependiendo de bonos y prestaciones. Explícame entonces cómo aparecen 25 millones en una cuenta. Explícame cómo se justifica eso dentro de cualquier esquema legal. No se puede.

Los números no dan. Y cuando los números no dan, generalmente es porque hay otro flujo que no aparece en ninguna declaración patrimonial. Y eso todavía es solo la cuenta bancaria, porque lo que encontraron en la caja fuerte es otra conversación completamente distinta, una que vamos a tener en unos minutos, pero primero quiero que dimensiones desde donde tú estás parado.

 El salario promedio en México ronda los 7000 pesos mensuales. Hay familias enteras que viven con menos. Hay trabajadores que llevan décadas levantándose temprano cumpliendo, pagando sus impuestos puntualmente, sin preguntarle al sistema a dónde va ese dinero porque confían o porque ya aprendieron que preguntar no sirve de nada.

 ¿Cuántos años tendría que trabajar una familia mexicana promedio para juntar 25 millones de pesos, más de 290 años, casi tres siglos de trabajo honesto para llegar a lo que presuntamente apareció en una sola cuenta vinculada a un solo político. Eso no es riqueza acumulada. Eso no es éxito. Eso es una señal. Una señal enorme, roja, imposible de ignorar para cualquiera que quiera ver con honestidad lo que está frente a sus ojos.

 Y aquí está la parte que más duele, porque no hablamos solo de Alito Moreno. Si las investigaciones avanzan y lo que encontraron en esas computadoras y en esos archivos resulta ser lo que parece, no estaríamos ante un caso individual, estaríamos ante una red, una estructura, algo que no opera con una sola persona, porque una sola persona no puede sostener algo así.

 Las redes necesitan nodos, necesitan gente en distintos puntos que mueva, que guarde, que cubra, que calle. Y hay indicios todavía en proceso de ser verificados de que esos nodos no son todos políticos de alto perfil. Algunos son funcionarios, algunos trabajan en instituciones que deberían estar del otro lado de la línea, del lado que cuida, del lado que protege.

 Eso lo vamos a detallar en un momento, porque cuando escuches de qué montos estamos hablando y a quiénes presuntamente llegaban, vas a entender por qué este caso no se puede dejar caer en el olvido como tantos otros. El patrón ya lo conocemos. Escándalo, ruido, silencio, olvido. Esta vez hay algo diferente y viene ahora. Suscríbete si crees que los mexicanos merecen saber la verdad que los medios no te cuentan.

 Y ahora sí, entremos de lleno. Bien, aquí es donde la historia cambia de nivel, porque hasta ahora lo que te he contado, los 25 m000ones en la cuenta, las transferencias del partido, los números que no cuadran con ningún sueldo legal, eso ya circuló en algunos medios. Algunos lo mencionaron de pasada, otros le dedicaron un par de minutos entre una nota de espectáculos y el pronóstico del tiempo.

 Pero hay una parte de esta historia que no encontró el mismo espacio, que se diluyó entre los titulares rápidos y los análisis de 90 segundos que no le explican nada a nadie. Y esa parte es precisamente la que convierte este caso en algo distinto a todo lo que hemos visto antes. Quédate porque lo que viene no es relleno, es el centro de todo.

 Cuando las autoridades lograron acceder a las instalaciones del PRI, lo primero que buscaron no estaba a la vista. No era algo que cualquiera pudiera tropezarse caminando por los pasillos. Estaba guardado, protegido en una caja fuerte dentro de la oficina principal del partido y lo que contenía esa caja fuerte no eran 25 m000000 ni 50 ni 100.

 Los registros encontrados ahí documentarían transferencias hacia el senador Alito Moreno por una cifra que hay que leer despacio para que el cerebro la procese correctamente. 75 millones de pesos. 700 50 y 7 millones. Y no hablamos de un movimiento aislado, de una transferencia sospechosa en un momento de descuido. Hablamos de operaciones que presuntamente se habrían estado realizando durante más de 4 años sistemáticamente con registro, con estructura, como si fuera una nómina paralela que alguien decidió documentar.

 Quizás porque cuando manejas ese volumen de dinero necesitas llevar la cuenta de alguna forma. Eso es lo que estaba en esa caja fuerte y eso es lo que los medios mencionaron en letra pequeña. Pero aquí viene lo que prácticamente no salió a ningún lado con la claridad que merece. Esos registros no solo documentaban pagos al senador, también había transferencias a otras personas.

 montos menores en comparación, pero significativos en contexto. Y el perfil de algunos de esos receptores es lo que hace que este caso salte de ser un escándalo político a ser algo estructuralmente más grave. ¿Por qué? Entre los presuntos beneficiarios de esa red no solo aparecen figuras del mundo partidista, aparecen servidores públicos, funcionarios y también, según la información que ha trascendido, elementos policiales, personas cuyo trabajo, cuya razón de existir dentro del sistema es precisamente hacer cumplir la ley.

 Hablamos de transferencias que en algunos casos superarían los 100.000 pesos mensuales hacia personas que ganan oficialmente entre 10 y 15,000 pesos al mes. Detente un momento en eso. Si alguien te ofrece 10 veces tu sueldo por mirar hacia otro lado, por no hacer una llamada, por perder un documento, por llegar tarde a un operativo, ¿cuánta gente rechaza eso? No lo digo para justificar nada, lo digo para que entiendas el tamaño real.

Porque una red que puede comprar silencio dentro de las propias instituciones no es un político corrupto con una cuenta inflada. Es algo mucho más difícil de desmantelar y mucho más peligroso de ignorar. Las computadoras del partido también fueron revisadas durante el cateo y lo que encontraron en esos equipos abre otra puerta que todavía no sabemos hasta dónde llega.

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