La tribuna del Senado de la República se transformó en un campo de batalla dialéctica donde la cortesía parlamentaria brilló por su ausencia. En una de las sesiones más álgidas de la presente legislatura, la senadora Lilly Téllez protagonizó un enfrentamiento directo y feroz contra el exgobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, en el marco de la discusión sobre la crisis de seguridad y soberanía que atraviesa el estado fronterizo tras un operativo presuntamente encubierto con agencias extranjeras.
La controversia inició con la inasistencia de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, a una invitación del Senado para explicar los recientes hechos de violencia en su entidad. Mientras la bancada de Morena calificó la ausencia como un “desacato político” y una burla a la investidura presidencia
l, Lilly Téllez salió en su defensa con una frase lapidaria: “Felicito a Maru Campos por no venir a darle perlas a los cerdos de la bancada de los mafiosos”.
Según Téllez, la invitación no era más que una trampa diseñada para “linchar” a la mandataria estatal. La senadora sostuvo que Campos ha tenido “los pantalones” para enfrentar al crimen organizado, algo que, según su visión, el gobierno federal ha evitado a través de una política de “abrazos” que ha entregado la soberanía a los cárteles. La tensión aumentó cuando Téllez desafió a la presidencia del Senado, en manos de Gerardo Fernández Noroña, reclamando su derecho a expresarse sin censura mientras lanzaba ataques personales contra sus oponentes.

Acusaciones de Peculado y Narcopolítica: El Choque con Corral
El blanco principal de la ira de Téllez fue Javier Corral, a quien llamó “tipejo” y “criminal” desde la tribuna. La senadora lo acusó directamente de haber desviado casi 100 millones de pesos del erario chihuahuense durante su administración y de haber sido cómplice, por omisión o cobardía, en el asesinato de la periodista Miroslava Breach. “Usted es el típico político que los mexicanos aborrecen… un lastre que ahora está donde debe estar, en Morena”, sentenció Téllez, vinculando al exgobernador con lo que llamó el “narcogobierno” de la Cuarta Transformación.
Por su parte, Javier Corral no se quedó atrás y describió la intervención de Téllez como el fenómeno de la “Lillytellización” del PAN, un proceso donde la vulgaridad y el insulto han sustituido a la idea y al argumento. Corral denunció que la administración de Maru Campos está sumida en una “mentira institucionalizada” para ocultar un pacto con agencias como la CIA a espaldas del gabinete de seguridad federal. Según el exgobernador, la tragedia ocurrida entre el 17 y 19 de abril en la sierra de Chihuahua puso al descubierto un operativo ilegal que ahora intentan encubrir culpando a un comandante fallecido que no puede defenderse.
El Fondo del Asunto: ¿Soberanía o Encubrimiento?
La discusión técnica se centró en la creación de una unidad especializada en Chihuahua, encabezada por Wendy Chávez, para investigar la infiltración de agentes extranjeros. Para el oficialismo, esta unidad es una farsa que pretende “limpiar” la imagen de la gobernadora con conclusiones apresuradas y sin peritajes serios. En contraste, la oposición argumenta que el verdadero miedo de Morena radica en que Estados Unidos ha endurecido su postura contra los políticos vinculados al narcotráfico en México.

“El fondo del asunto es que este narcolaboratorio era tan grande y tan importante para Morena que vean la reacción que han tenido”, gritó Téllez antes de que su tiempo en tribuna fuera agotado. La senadora concluyó advirtiendo que la información proveniente de Washington hará caer a los “narcopolíticos” que hoy protegen a los cárteles desde las curules del Senado.
Reflexión sobre el Debate Parlamentario
Lo ocurrido en esta sesión deja una profunda herida en la institucionalidad del Senado. Más allá de las acusaciones cruzadas de corrupción y nexos con el crimen, el nivel de agresividad y el uso de epítetos denigrantes marcan un punto de inflexión en la forma de hacer política en México. Mientras la crisis en Chihuahua sigue sin resolverse y las sombras sobre la soberanía nacional persisten, el Parlamento se divide entre quienes exigen cuentas claras a la gobernadora y quienes ven en cada crítica un ataque orquestado desde la cúpula del poder federal. La “verdad” en este caso parece ser la primera víctima de una guerra política que apenas comienza a calentar los motores hacia las próximas elecciones.