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Lupe Esparza: Le Prohibieron Decir Que Estaba Casado, Su Compadre Lo Acusó de Traición y Su Rancho

Al principio interpretaban música chicana, un estilo muy popular en esa época que usaba órgano en lugar de acordeón y que mezclaba influencias norteñas con ritmos en inglés. También tocaban cumbias y baladas, lo que fuera, lo que el público del baile pidiera. No eran artistas selectivos, eran músicos hambrientos que tocaban lo que les diera de comer.

Su primera presentación profesional fue en Agua Fría, un pequeño poblado cerca de Apodaca. No había escenario grande, no había luces, no había prensa. Había un grupo de feos, como Lupe los describió, tocando en un salón de pueblo para un puñado de personas que probablemente no recordarían sus nombres al día siguiente, [música] pero Lupe sí lo recordaría porque ese día empezó todo.

En 1980, Lupe escribió su primera canción. Quiero decirte, no era una obra maestra, era un primer intento, pero era suya, escrita con sus manos, con su cabeza, con su corazón. Y esa capacidad de componer, de crear material propio, sería la diferencia entre Bronco y los cientos de grupos que nacían y morían cada año en el noreste de México sin dejar huella.

Con el tiempo, el nombre del grupo se acortó. Los Broncos de Apodaca se convirtió simplemente en bronco, más directo, más fuerte, más fácil de recordar y la formación fue cambiando. Manuel Caballero, el baterista original, se fue. Lupe tomó su lugar temporalmente como cantante y baterista. Después, Óscar Flores, quien los representaba, le sugirió que intercambiara instrumentos con José Luis.

Choche pasó al bajo y Lupe se quedó como vocalista principal. Más adelante llegó Ramiro Delgado al acordeón y con Ramiro, el sonido de Bronco encontró su identidad definitiva. Guarda ese nombre, Ramiro Delgado, porque lo que empezó como una hermandad musical terminará cuatro décadas después en una de las rupturas más dolorosas y más públicas de la música mexicana.

Grabaron su primer álbum completo para la disquera fama. Incluía el tema La pisadita. No fue un éxito masivo, pero fue un comienzo. Un disco real con su nombre en la portada que podían vender en los bailes y en los puestos de la esquina. Para un grupo de obreros de Apodaca, tener un disco era como tener un pasaporte a otro mundo.

Y entonces, a mediados de los 80, llegó el momento que lo cambió todo. Bronco empezó a sonar en la radio y no solo en Monterrey. En todo México, Sergio el bailador se convirtió en un fenómeno nacional. La historia de un hombre que baila como nadie, basada en un amigo real de Lupe, se convirtió en la canción que todo México cantaba en los bailes, en las fiestas, en las bodas, en las quinceañeras.

El ritmo era irresistible, la letra era simpática y la voz [música] de Lupe, esa voz que no era bonita en el sentido clásico, pero que tenía una autenticidad que no se podía fabricar, conectaba con el público de una manera que las voces perfectas no lograban. Después de Sergio el bailador vino la avalancha. Que no quede huella.

Adoro. Si te vuelves a enamorar, nunca voy a olvidarte. Libros tontos con zapatos de tacón. Corazón bandido. Dos mujeres un camino. Una canción tras otra, un éxito tras otro. Bronco pasó de tocar en salones de pueblo a llenar arenas, auditorios, estadios. Pasaron de cobrar centavos a cobrar un millón de pesos por presentación.

Y ahí es donde la historia empieza a complicarse, porque el éxito no solo trae dinero y fama, trae presiones que la mayoría de las personas no están preparadas para soportar. Y la primera presión que Lupe enfrentó no vino de afuera, vino de su propio representante. Porque cuando Bronco empezó a ser famoso, cuando las fans empezaron a gritar el nombre de Lupe, cuando las jovencitas empezaron a enamorarse del vocalista del grupo, el manager tomó una decisión que marcaría la vida personal de Lupe durante años.

le dijo que tenía que esconder a su esposa, Marta Benavides, la Gerüera, la mujer que conoció a Lupe cuando él no era nadie, la que lo amó cuando no tenía ni para el camión, la que lo apoyó cuando Bronco era un grupo de baile de pueblo que no llenaba ni una sala, la que creyó en él cuando nadie más creía, esa mujer tenía que desaparecer.

El manager fue claro. Si las fans descubren que estás casado, pierdes atractivo, pierdes público, pierdes ventas. Tienes que parecer soltero, tienes que parecer disponible. Tu esposa no existe, tus hijos no existen. En los medios eres un hombre libre. Así funciona esto. Y Lupe obedeció por inexperiencia, por ingenuidad, por miedo a perder lo que apenas estaba empezando a construir.

Lo confesó después en una entrevista con el periódico Extra. Es verdad y hoy la veo como la tontería más grande del mundo. En aquellos tiempos, por tu inexperiencia e ingenuidad, te dejabas manejar, acatabas las órdenes y consejos que tu manager en su momento te decía. Cristina Castrejón, la exjefa de prensa de Bronco, lo confirmó en una entrevista para TV Azteca.

dijo que desde los inicios los integrantes eran muy celosos de su privacidad, que no les importaba que los medios dijeran que eran solteros, [música] que cuando un periodista pedía hacer un reportaje con Lupe, su esposa y sus hijos, la respuesta era siempre un rotundo no. Marta Benavides fue la esposa fantasma del hombre más famoso de la música grupera.

Durante años, millones de personas creyeron que Lupe Esparza era soltero, que estaba disponible, que el amor que cantaba en sus canciones era un amor imaginario, no uno real. Y mientras tanto, Marta estaba en casa criando a los hijos, sosteniendo la familia, escuchando las canciones que su esposo le escribía en secreto, porque eso es lo más doloroso de todo.

Quiéreme como te quiero. Una de las canciones más exitosas de Bronco fue escrita por Lupe para Marta. Era una declaración de amor real, disfrazada de canción comercial, dedicada a una mujer que el mundo no podía conocer. El público cantaba esa canción sin saber que la mujer a la que iba dirigida estaba escondida detrás de una puerta que el manager le había cerrado.

Lupe lo dijo con orgullo y con dolor al mismo tiempo. La mamá de mis hijos está conmigo desde cuando yo no era nadie. Hasta guapo me miraba. Cuando yo no era nadie, inclusive tenía que pedirle dinero prestado para el camión para ir a verla. y añadió algo que resume 40 años de matrimonio en una frase: “Creo que soy de los pocos artistas que tienen una esposa conmigo y de que mi corral está intacto, mi hogar.

” No así la mayoría de la gente que nos dedicamos a esto que tienen infinidad de divorcios y bronqui corral está intacto. Esa frase, dicha con la naturalidad de un hombre de rancho, esconde una verdad que en el mundo del espectáculo es casi un milagro. Más de 40 años casados, cuatro hijos, siete nietos, sin divorcios, sin escándalos, sin amantes, sin separaciones temporales.

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