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Los OSCUROS SECRETOS de la INFANTA ELENA: la HIJA del REY que ACABÓ en el OLVIDO

 Prácticamente nadie sabía quién era Jaime de Marichalar. La maquinaria de comunicación de la zarzuela se puso inmediatamente a construir su imagen pública. La boda del 18 de marzo de 1995 en la Catedral de Sevilla fue la primera boda real en España desde el matrimonio de Alfonso XI en 1906. Más de 13 invitados, representantes de 33 casas reales, retransmisión en directo en toda España.

 El rey Juan Carlos concedió a su hija el título de duquesa de Lugo. ese mismo día era el tipo de evento que los medios de comunicación españoles de los años 90 consumían con la voracidad de un país que todavía estaba procesando, lo que significaba tener una monarquía constitucional joven y la comparación inevitable con las casas reales europeas más antiguas.

 Elena era la novia, sonreía con los nervios perceptibles de la primera boda real en 90 años. Y Jaime, que había olvidado levantarle el velo durante la ceremonia en un momento que las cámaras captaron para la eternidad, empezaba a mostrar el primer signo de que quizás no estaba completamente cómodo en el papel que había elegido.

Los 4 años entre el nacimiento de Elena en 1963 y el nacimiento de Felipe en 1968 son los años en que Elena fue en términos dinásticos la heredera presunta de la corona española. No era un estatus real en el pleno sentido de la palabra. La Constitución española, que regularizaría la sucesión, no se aprobaría hasta 1978 y la preferencia del varón sobre la mujer en la misma línea de sucesión que esa Constitución estableció, significaba que mientras hubiera un hermano varón, Elena no heredaría.

 Pero esos 4 años producen una curiosidad histórica que pocas personas recuerdan. Hubo un periodo en que España podría haber tenido a Elena de Borbón como reina antes de tener a Felipe VI como rey. El sistema lo impidió, como el mismo sistema había impedido durante siglos que las mujeres de la casa real tuvieran el protagonismo que sus posiciones de nacimiento podrían haber sugerido.

La pregunta de si la ley de sucesión española debería reformarse para eliminar la preferencia del varón es un debate que resurge periódicamente en el Congreso y que los sucesivos gobiernos han evitado abordar con decisión, en parte porque la reforma requeriría un proceso constitucional complejo y en parte porque la pregunta tiene una carga política que ningún partido quiere gestionar en un momento de debilidad.

Para Elena, esa pregunta es abstracta y personal al mismo tiempo. Es la mujer que habría sido reina si el siglo XX hubiera tenido unas leyes diferentes. El hecho de que esas leyes fueran como eran no es su responsabilidad, ni es razonable esperar que la comentara, pero es el contexto que define toda su historia.

La formación universitaria de Elena en los años 80 merece una atención específica porque fue genuinamente pionera en el contexto de la casa real española. Que una infanta estudiara en la universidad pública, entre otros estudiantes que no pertenecían a su mundo, que obtuviera un diploma en magisterio con la especialidad de inglés y que luego trabajara como profesora en un colegio no era lo que el imaginario colectivo español asociaba con la realeza.

 Era la decisión de un padre que entendía que sus hijos necesitaban herramientas reales para vivir en el mundo real, pero también era la decisión de Elena misma, que eligió una carrera práctica en lugar de la formación decorativa que otras princesas europeas de su generación recibían. Los primeros años del matrimonio transcurrieron en París, donde Jaime trabajaba en el sector bancario.

 Fue allí donde empezaron a detectarse las fisuras que más tarde se convertirían en el motivo real de la ruptura. Dos caracteres opuestos que funcionaban en registros de vida completamente diferentes. Elena madrugar, entrenar, rutina, austeridad, Jaime, el mundo del lujo, las fiestas, la jetset internacional.

 el tipo de vida que circula entre los mejores hoteles y los mejores restaurantes de las capitales europeas y que requiere para sostenerse una visibilidad que Elena nunca quiso tener. En 1997 se trasladaron definitivamente a Madrid. El 17 de julio de 1998 nació Felipe Juan Freilán, primer nieto de Juan Carlos I y la reina Sofía.

 El 9 de septiembre de 2000, Victoria Federica. Eran los hijos que sellaban el matrimonio y que en el periodo de mayor felicidad aparente de la pareja justificaban la imagen de familia unida que la zarzuela proyectaba al exterior. Pero en diciembre de 2000 uno ocurrió algo que cambiaría irreversiblemente la dinámica de la familia.

Jaime de Marichalar sufrió una isquemia cerebral mientras hacía deporte en su gimnasio. Fue hospitalizado, pasó por una recuperación larga y complicada y emergió de ella con secuelas que afectaron tanto su movilidad como su carácter. Elena permaneció a su lado durante el proceso. fue el periodo de mayor solidaridad de la pareja y fue también, según los que conocían el matrimonio desde dentro, el momento en que las diferencias de fondo se hicieron más visibles que nunca.

 El 13 de noviembre de 2007 quedó grabado en la historia de la comunicación institucional española por la frase con que la casa real comunicó lo que era evidente. Cese temporal de la convivencia conyugal de los duques de Lugo. era un eufemismo que la prensa inmediatamente tradujo a lo que significaba separación y que todos los que lo leyeron tradujeron a lo que también significaba, que la zarzuela no había aprendido todavía a decir la verdad de manera directa cuando la verdad era incómoda.

El divorcio formal se produjo el 15 de diciembre de 2009, inscrito en el Registro Civil en enero de 2010. Era el primer divorcio de un miembro de la casa real española desde la infanta Eulalia en el siglo XIX. Era también para Elena el principio de una etapa que sus biógrafos describen como la de la reconstrucción.

El matrimonio de Elena y Jaime es uno de los pocos de la realeza española de la segunda mitad del siglo XX que puede analizarse con suficiente perspectiva para entender por qué fracasó. No fue un fracaso brusco. Fue el tipo de deterioro gradual que se produce cuando dos personas con temperamentos opuestos comparten una vida que uno de los dos en algún momento deja de reconocer como suya.

 Elena era y es alguien que madrugar para ir a Tonas entrenar, que prefiere la compañía de amigos cercanos a los grandes eventos, que encuentra su lugar en la disciplina del deporte y en la cotidianidad de la vida laboral. Jaime era alguien para quien la vida requería visibilidad, movimiento, el tipo de existencia que circula entre capitales europeas y tiene siempre una nueva cena importante en el calendario.

Cuando Jaime sufrió la isquemia cerebral en diciembre de 2001, la dinámica de la pareja se modificó de maneras que los que la conocían desde fuera no podían ver completamente. Elena se convirtió en la persona más sólida de los dos durante la recuperación, que fue larga y difícil. La isquemia había dejado secuelas neurológicas que afectaron el carácter de Jaime, de maneras que las fuentes de la época describían con eufemismos y que los análisis posteriores apuntan como un factor que complicó la convivencia.

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