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Lo Que Le Hicieron A Katy Jurado Fue Criminal, Y Nadie Habló

Él rondaba los 31, una diferencia abismal. Y según las propias palabras de Katy, Víctor veía en mí una posibilidad de hacer negocio. Él cobraba por mí y todos lo sabían. Esta primera frase es importante porque revela un patrón que se repetirá a lo largo de su vida. Los hombres que decían amarla terminaban viendo en ella un objeto del que podían sacar provecho.

De ese matrimonio nacieron Víctor Hugo en 1944 y Sandra poco después. Y de ese matrimonio Katy salió con dos hijos pequeños esperando al segundo, abandonada por un marido que se fue con otra mujer llamada Elda Dondé. Tenía menos de 22 años. Estaba sola en un país donde una mujer divorciada y en estado en los años 40 era una marca social.

Y aquí pasa lo que define a Katy. No se hundió. Trabajó como columnista de cine, como reportera de radio, como crítica taurina. Sí, leíste bien. Crítica taurina. Una mujer joven escribiendo sobre toros en el México de los años 40 y entre crónica y crónica iba a los rodajes, dejaba a los niños con su madre, regresaba en la madrugada y volvía a empezar.

Su debut fue en 1943 en No Matarás de Chano Urueta. Ese mismo año hizo internado para señoritas. Para 1944 ya había hecho la vida inútil de [ __ ] Pérez y Balajú. En 1948 compartió pantalla con Pedro Infante en nosotros los pobres. Trabajó con Luis Buñuel en el bruto en 1952. Ganó tres premios Ariel a lo largo de su carrera.

La belleza, el carácter, los ojos negros como flechas de fuego, según los describiría después Marlon Brando, eran imparables. Pero hay un dato que la mayoría de la gente desconoce y aquí quiero detenerme un momento porque dice mucho de quién era ella. Katy Jurado fue una de las primeras personas en encontrar el cuerpo sin vida de la actriz Miroslava Stern en 1955 y lo que vio aquella mañana la marcó para siempre.

Ella misma contó que Miroslava tenía una fotografía en las manos cuando la encontraron. Y según el testimonio de Katy, la representante artística Fanny Shatz cambió esa foto por otra del torero Luis Miguel Dominguín. Pero la foto original, la que Mirosllava sostenía en el momento de su despedida, era de Cantinflas.

Esa imagen, el cuerpo sin vida de su amiga sobre la cama y la fotografía manipulada después perseguiría a Katie durante años. Y tal vez explica algo de la facilidad con que ella aprendió a callar cuando los demás le pedían que hablara y a hablar cuando todos le pedían que callara. Eso era Katy en 1951 cuando llegó a Hollywood.

Una mujer joven divorciada con dos hijos en México que había visto demasiado y que no le tenía miedo a nada. El cineasta estadounidense Wood Bottisher, que era también torero profesional, la vio en una corrida de toros en la Ciudad de México junto a John Wayne. Boeter quedó hipnotizado. La invitó a participar en su película The Bull Fighter and the Lady en 1951.

Su primer trabajo en Hollywood. El detalle increíble es que Katie no hablaba inglés. ni una palabra. Aprendió sus líneas fonéticamente, repitiéndolas hasta que sonaban bien, y aún así su presencia atravesó la pantalla. Luego vino la película que cambiaría todo, a la hora señalada, conocida en inglés como High Nun, año 1952.

Director: Fred Cineman, protagonistas Gary Cooper y Grace Kelly. y en el papel de Helen Ramírez, dueña de cantina y antiguo amor del personaje de Cooper, una mexicana de 28 años que llevaba meses estudiando inglés 2 horas al día. Katy contó después una anécdota reveladora. Zineman quería filmar la mayor parte de las escenas entre ella y Grace Kelly con la cámara enfocando a Grace.

Katy, que ya había cumplido su contrato, lo amenazó con irse del set. Le dijo con todas sus letras que ella no estaba allí para servirle de espejo a otra actriz. Zineman se dio y por eso Helen Ramírez tiene tantos primeros planos en la película. Eso es importante porque ese carácter, esa rabia frente al poder, esa negativa a aceptar el lugar pequeño que el sistema le quería dar era el rasgo más profundo de Katy Jurado.

Y es exactamente el rasgo que un hombre intentaría romperle pocos años después. A la hora señalada le dio el globo de oro a mejor actriz de reparto. Primera latinoamericana en ganar uno. Primera latina en ganar el premio a estrella más prometedora femenina del año. Su nombre se grabó en la historia. Dos años después, en 1954, Edward Demitrick la dirigió en Brokenlands junto a Spencer Tracy.

Por ese papel se convirtió en la primera actriz latinoamericana nominada al Óscar como mejor actriz de reparto, la nominación al Óscar, la estatuilla más codiciada del planeta. Y lo logró una mexicana que 5co años antes hablaba inglés con la mano en el diccionario. Le dieron las llaves de la ciudad de Nueva York, primera mujer mexicana en recibir ese honor.

Trabajó con Bert Lancaster en Trapecio, con Marlon Brando en One Ede Jacks, con Charlton Heston en Arrowhead, con Anthony Queen en Manfrom del Río y luego en Barrabaz. La lista era interminable. Hay una historia detrás de cada uno de esos rodajes, pero hay una en particular que me llamó la atención cuando estaba revisando los archivos.

En el set de Arrowhead, en 1953, Katie compartía pantalla con Charlton Heston. El papel era complicado. Ella interpretaba a Anita, una mujer mitad mexicana, mitad apache, la bandera del fuerte y amante secreta del personaje de Geston. Era un papel donde Hollywood otra vez intentaba meter a la latina en el casillero de seductora servicial.

Katie hizo algo distinto. Le metió tristeza al personaje, lo volvió una mujer que sabía lo que estaba haciendo y por qué lo hacía. Heston, al terminar el rodaje, comentó en una entrevista que jamás había trabajado con una actriz que pudiera transformar un guion mediocre en algo memorable solo con la mirada.

En el rodaje de trapecio en 1956, dirigida por Carol Reed, Katy compartió cartel con Bert Lancaster, Tony Curtis y Gina Lolo Bríguida. Hay una foto preciosa de los cuatro desfilando por las calles de París en una caravana publicitaria. Katy en la foto va sonriendo con una amplitud que pocas veces se le vio.

Era la mujer que se había abierto paso en cuatro idiomas distintos, en cuatro continentes, partiendo de un colegio teresiano en la colonia Florida. Pero detrás de los flashes y las alfombras rojas había un dato curioso. Katy nunca quiso vivir en Hollywood. Filmaba y se regresaba a México. Quería estar cerca de Víctor, Hugo y Sandra.

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