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La PRIMERA DAMA MARTA SAHAGÚN y JOAN SEBASTIAN: La “SANTERA” del gobierno que MOVÍA TODO

El primer acto de la fundación fue inaugurarse con un concierto de Elton John en el castillo de Chapultepec. El castillo, el patrimonio histórico de todos los mexicanos para un evento privado de recaudación de fondos. Las críticas llegaron de inmediato. Nadie le hizo caso. Con el tiempo, el Financial Times publicó una investigación que revelaba que menos de la mitad de las donaciones llegaban a donde se decía que iban.

El resto se quedaba en la fundación, en gastos de operación, en salarios, en eventos. ¿Qué clase de eventos? Pasarelas de moda en San Miguel de Allende. Torneos de golf con premios de Porsche Boxter y motocicletas Harley Davidson. cenas de gala en Haciendas de Guanajuato, donde los invitados llegaban en traje de alta costura, todo con el sello de moda con causa y golf con causa, una causa que era muy difícil de ver en las fotografías donde Marta posaba sonriente junto a diseñadores de alta costura europeos y la fundación no dejó de crecer.

Para 2022 ya tenía un patrimonio acumulado de 81 millones de pesos. Ese año destinó exactamente 6 millones a actividades altruistas, el resto ahorrado. Y Marta Saagú cobrando un salario de la fundación, más de un millón y medio de pesos en dos años pagados por una organización sin fines de lucro. Pero lo más revelador de la fundación no era el dinero, era lo que pasaba en sus eventos.

Porque según hay quienes dicen, los eventos de Vamos México no eran solo fiestas de ricos, eran espacios donde se hacían negocios, donde los empresarios que querían contratos del gobierno iban a mostrar su cara, donde los artistas que querían protección y visibilidad iban a sentarse en la misma mesa que la mujer que movía los hilos.

¿Fue Joan Sebastian uno de esos artistas? Eso es lo que hay quienes dicen que nunca se aclaró del todo. Ahora vamos a hablar del hombre. Porque no se puede entender la historia sin entender quién era Joan Sebastián en esos años. Estamos en los primeros años del 2000. Joan Sebastian tiene entre 49 y 54 años. Lleva más de dos décadas en la industria.

Ha ganado premios Gramy, ha llenado estadios, ha compuesto canciones para Vicente Fernández, para Alejandro Fernández, para Rocío Durcal, para Lucero, para Talía y tiene algo que muy pocos artistas de su generación tienen, un empire paralelo a su carrera musical. 51 propiedades en cuatro estados, 50 caballos solo en su rancho principal, un avión privado, 40 trabajadores y sus familias viviendo en sus ranchos.

una hacienda del siglo XVII en Jalisco que originalmente fue regalo del presidente Álvaro Obregón a su hija. Un hombre así no es solo un cantante, es una institución, es un poder en sí mismo. Pero Joan Sebastian también cargaba algo que nadie en su mundo sabía bien cómo manejar. Desde 1999 él sabía que tenía cáncer, mieloma múltiple.

El pronóstico, uno a 5 años de vida. Y él llevaba ya 6, 7, 8 años vivo cuando estos hechos ocurrían. Vivo y lleno de proyectos. Vivo y con más energía que artistas 20 años más jóvenes. Vivo y con una lista de cosas que quería dejar resueltas antes de irse. Un hombre con esa historia, con ese peso, con ese sentido de urgencia, no desperdicia visitas, no va a ningún lado sin una razón.

Cada conversación importa. Cada mano que estrecha tiene un significado. Y en ese contexto la visita al rancho de los Fox en 2014 cobra una dimensión completamente diferente. Pero antes de llegar a 2014 hay que entender lo que pasó en los años de oro del foxismo. Corría el año 2002 y Joan Sebastián acababa de lanzar. Lo dijo el corazón.

Grammy y Latin Grammy, el artista más premiado de México. Un nombre que sonaba en toda América Latina, en Estados Unidos, en España. Y en Los Pinos. Marta Sahagun estaba en la cúspide de su poder. Su fundación recibía donaciones de Bill Gates, de empresas multinacionales, de los empresarios más ricos de México.

Y según las investigaciones, los hermanos Briviesca ya empezaban a aparecer en todos los escenarios. Hay algo que vale la pena entender sobre cómo funcionaba ese sistema. Lino Corrodi, el hombre que manejó las finanzas de la campaña de amigos de Fox, lo describió así: Marta nunca los traía con ella, pero de un momento a otro sus hijos empezaron a aparecer en todos los escenarios, en todas las reuniones y agregó algo devastador.

Marta les enseñó a sacarle provecho a los favores. Aprende de tu mamá. Así de sencillo y así de brutal. Marta Saagun, según sus críticos más documentados, no solo practicaba el tráfico de influencias, lo enseñaba, lo transmitía como se transmite una receta familiar, de madre a hijos. Y en ese mundo donde se enseñaba a sacarle provecho a los favores, un artista del peso de Joan Sebastian era un activo muy valioso, no por su dinero, no por sus propiedades, sino por algo mucho más difícil de comprar, su imagen, su legitimidad

popular, su capacidad de hacer que millones de mexicanos sintieran que algo era auténtico, cercano. real, porque Joan Sebastian no era un artista para la clase alta, era el poeta del pueblo, el hombre del sombrero y la guitarra que hablaba el idioma de las rancherías, de los campos, de las cocinas de las abuelas.

El artista que hacía llorar a las señoras mayores y al mismo tiempo llenaba los palenques, donde se reunían los hombres más poderosos de cada región. ¿Quién no quisiera tener a ese hombre de su lado? Hay algo que muy poca gente sabe. Joan Sebastian tenía una relación muy particular con el mundo de las haciendas y los ranchos de la élite mexicana.

No era solo que le gustaran los caballos, aunque los amaba con una devoción que rayaba en lo obsesivo. Era que ese mundo era el espacio donde los poderosos se relajaban, donde bajaban la guardia, donde la formalidad del poder se convertía en algo más humano y más peligroso al mismo tiempo. En los palenques, Joan Sebastian era el rey.

cantaba para hombres con sombrero de paja y botas de cuero que valían más que un año de salario de un trabajador. Cantaba para mujeres cargadas de joyas que aplaudían con las manos perfectamente manicuradas. y cantaba, según hay quienes dicen, para otro tipo de gente también, para hombres que llegaban sin anunciarse, que ocupaban las mesas de honor sin que nadie se los pidiera, que aplaudían con la misma intensidad, pero con algo diferente en los ojos.

Eso es lo que Anabel Hernández documentó en 2021 en su libro Ema y las otras señoras del narco, que Joan Sebastián habría amenizado eventos donde estaba presente gente de los Beltrán Leiva, que su finca en Juliantla habría sido sede de reuniones donde aparecieron nombres como Arturo Beltrán Leiva, Edgar Valdés Villarreal, la Barbie, el Chapo Guzmán y el Mayo Zambada.

Joan Sebastian lo negó en vida. Su familia lo negó después de su muerte. No existe evidencia física que respalde esos testimonios. Pero los testimonios existen. Y en el juicio contra Genaro García Luna en 2023, Sergio Villarreal Barragán, el Grande, los repitió ante un tribunal federal de Estados Unidos. Genaro García Luna, secretario de seguridad pública del gobierno de Felipe Calderón, pero antes de eso, creador y titular de la Agencia Federal de Investigación durante el sexenio de Fox, el hombre de seguridad

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