En el vertiginoso tablero político colombiano, donde cada movimiento puede redefinir el futuro de la nación, la credibilidad de las instituciones encargadas de medir el clima electoral ha sido puesta bajo la lupa. En una reveladora intervención en el programa “Agenda Nacional”, el exsenador Rodrigo Lara Restrepo ha desatado una tormenta mediática al cuestionar abiertamente la veracidad de las encuestas tradicionales y señalar una presunta estrategia de manipulación diseñada para moldear la percepción del votante hacia las elecciones de 2026.
Lara Restrepo comenzó su análisis abordando lo que él denomina la “estrategia del espejo inverso” por parte del oficialismo. Según el exsenador, las recientes declaraciones de figuras clave del petrismo, como Gustavo Bolívar y Ariel Ávila —quienes manifestaron preferir un enfrentamiento en segunda vuelta con Abelard
o de la Espriella antes que con Paloma Valencia—, son en realidad una cortina de humo. “En política, lo más inteligente es creer las mentiras de la contraparte”, sentenció Lara, sugiriendo que la campaña de Iván Cepeda Castro está, en realidad, aterrorizada por el arraigo popular y la capacidad de movilización de De la Espriella.

Para Lara, la izquierda se siente cómoda enfrentando a estructuras políticas tradicionales que, aunque organizadas, carecen del fervor que despierta “el Tigre” en los sectores populares. Al posicionar mediáticamente a Paloma Valencia como la rival “temida”, el oficialismo buscaría, según esta tesis, fortalecer a una candidata que consideran más fácil de derrotar en las urnas debido a su vinculación con las maquinarias políticas convencionales.
Encuestas: ¿Medición o Construcción de la Realidad?
El punto más álgido de la discusión se centró en el papel de firmas encuestadoras como Invamer y el Centro Nacional de Consultoría. Rodrigo Lara lanzó una acusación delicada: algunas mediciones estarían siendo orientadas o “infladas” para favorecer ciertas narrativas. El exsenador recordó cómo, en diciembre pasado, se intentó posicionar a Sergio Fajardo como el único capaz de ganar, y posteriormente a Claudia López en febrero, con cifras que, según él, no se reflejaban en la realidad de las calles.
Lara contrastó estos datos con la encuesta de GAT 3, que otorga a Iván Cepeda un 36% de intención de voto, seguido por Abelardo de la Espriella con un 21%, dejando a Paloma Valencia rezagada con un 13%. “A partir de este momento, ya podemos sentenciar la campaña de Paloma; no pudo arrancar, no pudo crecer y no pudo pasar a la de Abelardo”, afirmó con contundencia. Esta percepción de “estancamiento” de Valencia es vista por Lara no solo como un dato estadístico, sino como una realidad política que obliga al electorado de derecha a considerar el “voto útil” en primera vuelta para evitar la consolidación del proyecto constituyente de Cepeda.
Polémicas Internas y el Factor Carlos Suárez
La entrevista también abordó la reciente polémica entre el expresidente Álvaro Uribe y los asesores de la campaña de De la Espriella, específicamente sobre la figura del estratega Carlos Suárez. Ante los señalamientos de Uribe sobre supuestas orquestaciones de ataques digitales, Lara minimizó el incidente calificándolo como una reacción natural de una campaña que se siente “haciendo agua”.

Para el exsenador, Abelardo de la Espriella ha mostrado madurez política al dar por superado el incidente, enfocándose en lo que denomina “el objetivo superior”: derrotar al gobierno de Gustavo Petro, frenar su proceso constituyente y desmantelar el marco de la “Paz Total” que, a su juicio, garantiza impunidad a actores delincuenciales. “Lo que hay en juego es demasiado grande para detenerse en minucias u ofensas”, subrayó Lara, reforzando la imagen de De la Espriella como un candidato de contraste, capaz de enfrentar el modelo socialista con un proyecto de Estado firme y democrático.
Un Elección Plebiscitaria: Entre Dos Modelos
Finalmente, Rodrigo Lara definió la contienda de 2026 como una elección casi plebiscitaria. En su visión, no hay lugar para matices ni para el “centro” político, al cual describió como un espacio desierto tras la caída de figuras como Fajardo o el alineamiento de Claudia López con la izquierda. La batalla real se libra entre el modelo simbolizado por Iván Cepeda —asociado a la reforma constitucional y los acuerdos de paz— y la propuesta de ruptura liderada por Abelardo de la Espriella.
“Esta es una elección de contraste”, concluyó Lara, invitando a los colombianos a analizar con frialdad si las cifras que ven en televisión reflejan su voluntad o si son parte de una coreografía mediática diseñada para limitar sus opciones. En un clima de desconfianza generalizada, la batalla por la percepción ciudadana parece ser tan decisiva como la misma jornada electoral que se avecina.