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Grace Kelly: La Actriz más Famosa del Mundo Comprada por un Príncipe por 2 Millones

Y cuando tuvo hijos, los midió a todos por la misma vara. Su hijo varón John Junior también fue remero olímpico. Su hija mayor, Peggy, era extrovertida, atlética, ruidosa, exactamente la hija que un hombre como Jack Kelly entendía. Su hija pequeña, Lisan, era la consentida del padre, la mimada de la casa. Y luego estaba Grace.

Grace era diferente, asmática, delicada. tímida, hasta la dolorosa timidez de quien no encuentra su lugar, ni siquiera en el comedor de su propia casa. Le gustaba leer, le gustaba escribir poemas, le gustaba imitar voces y representar pequeños papeles delante del espejo de su habitación.

Para Jack Kelly, todo eso era exactamente lo opuesto a lo que él entendía como el valor de una persona. Hay testimonios documentados recogidos por biógrafos que han estudiado la familia Kelly durante décadas que describen escenas que hoy harían daño escuchar. Jack llamando a Peggy en voz alta para presumirla delante de los invitados.

Jack ignorando a Grace cuando esta intentaba mostrarle un dibujo. La madre Margaret comparándolas constantemente diciéndole a Grace que mirara cómo su hermana hacía las cosas. En esa casa, Grace aprendió antes que ninguna otra cosa que su forma de existir no era suficiente, que para ser amada había que ser otra.

Y así, durante 17 años, Grace Kelly creció siendo invisible en su propia casa. Una niña preciosa, callada, educada, con unos ojos azules que más adelante el mundo entero conocería, escondida detrás de la sombra de unos hermanos que su padre había decidido que importaban más. Hay un detalle que vale la pena recordar, porque va a resonar durante todo lo que viene a continuación.

Cuando Grace era pequeña, le encantaba que su padre la mirara. Lo seguía por la casa, intentaba llamar su atención, se ponía vestidos que ella misma elegía esperando que él dijera algo. Casi nunca decía nada. Y la niña que durante toda su infancia buscó ser vista por su padre sin lograrlo nunca, va a convertirse en la mujer que más adelante hará cualquier cosa, incluso renunciar al trabajo que más le importaba en el mundo para que alguien finalmente la mire.

Eso es lo primero que hay que entender. Esa es la herida. Todo lo demás viene de ahí. En 1947 con 17 años, Grace toma la primera decisión propia de su vida. Quiere ser actriz, quiere irse de Philadelphia, quiere matricularse en la Academia Americana de Arte Dramático en Nueva York y por primera vez dice algo que su padre no quiere escuchar.

La reacción de Jack Kelly fue exactamente la que cabía esperar de un hombre que llevaba 17 años sin entender a su propia hija. Le dijo que sí, pero le dio una asignación mínima. una cantidad calculada para que no pudiera vivir cómoda, para que pasara hambre, para que las dificultades de la ciudad la doblegaran y volviera a Philadelphia con la cabeza baja a aceptar la vida que él había planeado para ella.

Y aquí viene la primera revelación de este video, la primera de las siete cosas que la historia oficial ha preferido no contar. Jack Kelly nunca creyó en Grace. Le dio dinero suficiente para fracasar. Esperaba que volviera. Quería que volviera y la mujer que el mundo entero conocería como la elegancia personificada la princesa de Mónaco, la actriz que ganó un Óscar.

La imagen de la sofisticación absoluta del siglo XX. Vivió sus primeros años en Nueva York, en una habitación de 28 m². en el Upper East Side, trabajando como modelo de revista de moda para pagarse las clases de interpretación, porque el dinero que su padre le mandaba no llegaba a fin de mes. Imagínalo por un momento. Una chica de 17 años, recién salida del colegio católico de Philadelphia, durmiendo en una habitación más pequeña que algunos vestidores de hoy, comiendo lo que podía, posando para fotógrafos que le decían cómo poner los hombros,

cómo girar la cabeza, cómo sonreír sin sonreír para sacar el dinero que le faltaba. Y mientras tanto, en Philadelphia, su padre esperaba la llamada en la que ella le diría que se rendía. Esa llamada nunca llegó. Lo que llegó, en cambio, fue otra cosa. Llegó el primer papel pequeño en Broadway. Llegó el primer papel en cine.

Llegó la primera película importante Solo ante el peligro, junto a Gary Cooper en 1952. Llegó Mogambo junto a Clark Gable y Ava Gardner en 1953 y con ella la primera nominación al Óscar como mejor actriz de reparto. Llegó Alfred Hitchcock. Hitchcock fue el que cambió todo. El director más famoso del mundo se obsesionó con Grace Kelly desde el primer momento. Crimen perfecto. 1954.

La ventana indiscreta. 1954. Atrapa a un ladrón. 1955. Tres películas en dos años con el mismo director. Todas ellas obras maestras que el mundo sigue viendo hoy, casi 70 años después. Hitchcock tenía un tipo de mujer que le obsesionaba la rubia fría, elegante, intocable, con un fuego interno que solo él sabía mostrar.

Y Grace Kelly era esa mujer mejor que ninguna otra. Y luego en 1955 llegó la noche del Óscar. 30 de marzo de 1955. Pantalles theater Hollywood. Grace Kelly, nominada a mejor actriz por su papel en por la angustia de vivir, donde interpretaba a la esposa de un cantante alcohólico, sin maquillaje, vestida con ropa pobre, completamente despojada de la imagen de glamour que Hollywood había construido alrededor de ella.

Y cuando William Holden abrió el sobre, dijo su nombre. Grace Kelly, mejor actriz. 1955, 25 años. Y aquí viene la segunda revelación, la que conecta con todo lo demás. En la audiencia esa noche, sentado en una butaca de un teatro al que probablemente no había querido ir, estaba Jack Kelly. Y por primera vez en la vida de su hija, por primera vez en 25 años, la miró con algo parecido al orgullo.

Lo miró durante el segundo y medio que tardó Grace en levantarse, caminar hacia el escenario y recibir la estatuilla. Lo miró durante el discurso de agradecimiento. lo miró durante la fotografía oficial. Y luego esa noche Jack Kelly hizo el comentario que más de un biógrafo de Grace ha recogido en sus libros porque circuló durante años entre la familia y entre los amigos cercanos.

le dijo a alguien refiriéndose a Grace que estaba sorprendido, que no se había imaginado nunca que su hija iba a llegar a algo así, que pensaba que iba a ser Pegy quien lograra cosas grandes. Esa frase pronunciada la noche en que su hija acababa de ganar el óscar a la mejor actriz en una de las profesiones más competitivas del mundo.

Después de 5 años durmiendo en una habitación de 28 m y trabajando como modelo, esa frase resume 25 años de no haber sido suficiente. Y tr meses después de esa noche del Óscar, Grace Kelly va a tomar la decisión que va a destruir su carrera, su libertad y eventualmente su vida. va a aceptar casarse con un hombre al que apenas conoce.

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