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Farahnaz Pahlavi: La Hermana Olvidada… Intentó SUICIDARSE 3 Veces

y planean revoluciones. Faranás solo sabe que cuando se despierta una niñera está ahí, que cuando tiene hambre la comida aparece, que su madre huele a perfume francés y siempre está perfectamente vestida. que su padre cuando está en casa, lo cual no es frecuente porque está gobernando un país, la levanta y la llama mi pequeña princesa, literalmente porque eso es lo que es su alteza imperial, la princesa Faraná Palabi.

Sus primeros recuerdos, el jardín del palacio en primavera, cuando las rosas están en plena floración. El sonido de las fuentes. El sabor de shoh sart, arroz dulce con azafrán que las cocineras le preparan. Las lecciones de piano los martes y jueves. Aprender francés con una tutora aparicina que se dirige a ella como votral.

Aprender inglés con un profesor británico que le enseña usando libros de Beatrix Potter. Flash forward. 45 años después, cuando Faragnas esté en una clínica psiquiátrica en Connecticut, después de su segundo intento de suicidio, un terapeuta le preguntará, ¿cuándo fue la última vez que fue verdaderamente feliz? Y Faragnas, después de pensar durante varios minutos, dirá, “Creo que tenía 6 años en el jardín antes de entender lo que significaba ser palabi.

” Pero retrocedamos a esos años de jardines y felicidad inconsciente. Faranás tiene 5 años. Es el año en que su hermana menor Leila nace. Ahora son tres hermanos. Resa, 8 años. Farajnas 5 y la bebé Leila. Más tarde vendrá Alirra en 1966. Esperen, la cronología está confusa, déjenme reorganizar. En realidad, Resa nace en 1960, Farnas en 1963, Ali Resra en 1966, Leila en 1970, cuatro hijos de Mohamad Resa, Palabi y Fara Diva.

Cuatro piezas de una familia que desde afuera parece perfecta, pero que está siendo lentamente envenenada por fuerzas que ninguno de ellos entiende aún. Y aquí está el primer indicio de lo que hace a Faranas diferente de sus hermanos. Reza. El mayor es serio desde pequeño. Entiende que un día será sha estudia política. Es disciplinado, formal.

Un niño que actúa como adulto desde los 7 años. Leila cuando nace en 1970 es salvaje, rebelde, grita cuando no obtiene lo que quiere, rompe reglas. Es el tipo de niña que se escapa de sus niñeras y corre descalza por los jardines del palacio riendo. Alir reza, el otro niño, es introvertido, intelectual. Prefiere libros a personas.

Pasa horas en la biblioteca del palacio leyendo sobre historia persa antigua. Y luego está Faraná. Faranás, que desde los 4 años muestra una sensibilidad inusual, que llora cuando ve documentales sobre niños pobres en África, que le pregunta a su madre por qué no pueden ayudar a todos, que regala sus juguetes a los hijos de los sirvientes del palacio, que abraza a las cocineras y les pregunta sobre sus familias.

Los sirvientes la adoran, la llaman Fareestte. Ángel, dicen que tiene el corazón más puro de todos los palab. Sus hermanos, con mezcla de cariño y burla empiezan a llamarla Madre Teresa porque Faranás siempre está preocupada por otros, siempre queriendo arreglar cosas, siempre queriendo que todos sean felices.

Y aquí está la semilla de su futura destrucción. Faranas nace con un corazón demasiado grande para el mundo cruel en el que vivirá. Nce con la capacidad de sentir profundamente en una familia que tendrá que aprender a no sentir nada para sobrevivir. Ya. Entonces, aunque nadie lo nota, las semillas de su tragedia estaban plantadas.

Un corazón gentil en un mundo de poder es una condena, no un don. 1970 a 1975. Los años dorados. Faranás tiene entre 7 y 12 años. Estudia en la escuela especial de Niabarán, una escuela privada dentro del complejo del palacio para los hijos de la élite y la familia real. Las clases son pequeñas. Los maestros son los mejores que el dinero puede comprar.

Todo está diseñado para crear la próxima generación de líderes iraníes. Faranas es buena estudiante, no brillante como Ali Resa, quien devora libros. No estratégica como Resa, quien ya a los 10 años entiende geopolítica, pero es diligente, amable, querida por todos. Sus maestros notan algo. Faranas es la única estudiante que pregunta no solo cómo funciona esto, sino cómo ayuda esto a la gente.

Cuando aprende sobre economía, pregunta sobre pobreza. Cuando aprende sobre gobierno, pregunta sobre justicia social. Quiero ser trabajadora social cuando crezca, le dice a su maestra de francés. Un día la maestra sonríe porque es lindo que una princesa quiera ayudar a gente, pero nadie toma en serio.

Las princesas no se convierten en trabajadoras sociales. Las princesas se casan con príncipes, tienen bebés reales, cortan cintas en inauguraciones, pero Farannás lo dice en serio y nunca dejará de decirlo en serio. Mientras esto sucede en el mundo privado de Faranás, en el Irán más amplio, las grietas están apareciendo. Es 1973 la crisis del petróleo.

Los precios se disparan. Irán, como uno de los mayores exportadores, se hace increíblemente rico. El Sha gasta como nunca antes. Compra armamento estadounidense por miles de millones. Construye la autopista Transiraní. financia las artes, la arqueología, la educación, pero también la inflación alcanza el 25%. Los precios de alimentos se duplican, los trabajadores organizan huelgas, los estudiantes protestan y la SABC, la policía secreta del sha, responde con puño de hierro.

arrestos, torturas, desapariciones. Faranás, a sus 10 años no sabe nada de esto. Su mundo es jardines, lecciones de piano, vacaciones de verano en la ria francesa, inviernos esquiando en Suiza. Pero hay momentos, momentos donde la realidad exterior se filtra. Como el día en 1974, cuando Faranáas, yendo en automóvil con su madre a un evento, ve por la ventana una protesta siendo dispersada por policía.

Ve gases lacrimógenos, ve estudiantes corriendo, ve sangre en el pavimento. Mamán, ¿por qué están lastimando a esa gente?, Pregunta Faradiva, quien siempre ha sido más consciente políticamente que su esposo da crédito, vacila. Es complicado así, Sam. Hay personas que no entienden lo que tu padre está tratando de hacer por Irán, pero ¿por qué los lastiman? para mantener orden.

Y Faranás a sus 11 años siente algo que no puede nombrar, un malestar, una sensación de que algo está profundamente mal, que orden mantenido por violencia no es realmente orden. Guarda estas preguntas, las entierra porque es una niña y los niños no cuestionan a sus padres, especialmente cuando tu padre es el shá de Irán. Pero las preguntas están ahí.

creciendo como tumores silenciosos que un día metasttizarán. Congelemos este momento porque en 30 años cuando Faraná esté en terapia tratando de entender por qué no puede funcionar en el mundo, rastreará todo de regreso a estos momentos. a ver violencia y no poder detenerla, a vivir en lujo mientras otros sufren. A ser parte de un sistema que, sin importar cuán gentil sea su corazón personal, está construido sobre opresión.

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