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ERIKA BUENFIL: Su Hijo Tenía un Abuelo PRESIDENTE. Nunca Lo Miró a la Cara

Las grabaciones empezaron en marzo de 2004. Erika tenía 40 años. Estaba en lo que para muchas actrices mexicanas de su generación era el último estertor del estrellato antes del salto al papel de mamá de la protagonista. Guarda esa fecha, marzo de 2004. Erika empezando a grabar corazones al límite e en el set de San Ángel con la presión de seguir vigente, con esa diferencia ya no tan sutil.

entre las protagonistas de 25 y las protagonistas de 40. Tres meses después, en mayo, Erika iba a recibir un golpe que no estaba en ningún libreto. Y mientras tanto, a unos kilómetros de ese set, en otro mundo, otra historia se estaba cocinando. El segundo mundo, el del privilegio Cedillo, tenía un protagonista de 28 años, Ernesto Cedillo Velasco, conocido en los círculos del poder simplemente como Junior.

era el primogénito de Ernesto Cedillo Ponce de León, 6 primer presidente de México, en el cargo entre el primero de diciembre de 1994 y el 30 de noviembre de 2000. Era el hijo mayor del matrimonio entre el presidente y Nilda Patricia Velasco. Tenía cuatro hermanos: Emiliano o ingeniero civil, Carlos, también arquitecto.

Rodrigo, que se autodefiniría años después como la oveja negra de la familia, dedicado al arte contemporáneo. Y Patricia, la única mujer, la que más bajo perfil mantuvo siempre. Junior se había graduado de arquitecto en la Universidad Anawak. Trabajaba en proyectos inmobiliarios de gran envergadura, la Torre Veracruz en Ciudad de México, un desarrollo turístico en Cozumel.

Su padre, ya retirado de la presidencia, daba clases en la Universidad de Jaale en New Haven, Connecticat, donde dirigía el Centro de Estudios sobre globalización. La familia se había repartido entre Jaale, Ciudad de México, y Los Cabos. Y Junior, a sus 28 años vivía la vida de un soltero de altísimo nivel, socio del restaurante Baoba, miembro del Baby O en Acapulco, en la lista de invitados de cada boda elegante del país.

Recuerda ese nombre del antro, Babio en Acapulco. Ahí empezó todo. Buenfil iba a Acapulco con frecuencia, como lo hacían entonces casi todas las figuras del medio. El Acapulco de finales de los 90 principios de los 2000 era todavía la capital nocturna del espectáculo mexicano. La costera Miguel Alemán brillaba con luces neón.

El Bó, propiedad de la familia Sánchez Navarro, era el antro más exclusivo del país. Sus paredes negras, sus mesas reservadas con meses de antelación, su lista de socios donde aparecían los apellidos del PRI, los productores de Televisa, los empresarios del norte. Si tu espectadora pasó por Acapulco alguna vez en aquellos años, recuerda perfectamente ese ambiente.

La mezcla del calor pegajoso con el aire acondicionado del antro, las cubetas de cerveza a corona, la música que mezclaba banda con electrónica, las parejas que entraban del brazo y salían cada una por su lado. Una noche de finales de 2003, Erika estaba ahí con un grupo de amigos. Junior se acercó, le habló.

Erika contó después en su entrevista con Jordi Rosado en 2021 lo que pasó. Le pareció demasiado joven. La diferencia de 12 años la incomodaba. estaba interesada en otra persona. Lo rechazó dos veces, tres veces, las que hicieron falta, hasta que una noche, ya cansada de la insistencia, le dio su número de teléfono y empezó lo que ella misma describió como una relación corta, muy corta, pero lo suficientemente larga para cambiarle la vida.

Aquí entra el tercer personaje en escena y es importante que retengas su nombre. Rebeca Sa Cárdenas, periodista de TV Azteca o nacida el 9 de mayo de 1972 en Culiacán, Sinaloa. Eresada de Ciencias de la Información y Comunicación en la Universidad de Monterrey. Cédula profesional 2, 371,745. Expedida por la Secretaría de Educación Pública en 1996.

Trabajaba en TV Azteca noreste en el área de ventas y después se mudó a Ciudad de México en el año 2000 para hacer la sección las 7 del 7. A inicios de 2004 era corresponsal de Azteca América en Estados Unidos, donde encabezaba el noticiero matutino junto a José Martín Sáo. Una periodista impecable, formal, con apellido del norte, con currículum sólido.

La novia presentable. Anota esa palabra. Presentable. Es una palabra que vas a necesitar más adelante. Rebeca Saent y Ernesto Cedillo Junior se conocieron en febrero de 2004 en Ciudad de México en la inauguración del restaurante Baoba del que él era socio. Las fuentes son consistentes en este punto. El flechazo fue inmediato.

Empezaron a salir a mediados de febrero. Mayo ya eran novios, pero un noviazgo discreto, un noviazgo de los que no salen en revista, un noviazgo entre el hijo del expresidente y una periodista de Azteca que cuidan su imagen porque ambos saben que cualquier salida pública es noticia. Esa relación en mayo de 2004 ya tenía 3 meses.

Ahí encaja el dato que todavía no sabes. Porque mientras Junior salía con Rebeca en Ciudad de México, en otra esquina del mismo país, seguía teniendo encuentros esporádicos con Erika Buenfield. Erika no sabía que Junior tenía una novia formal o la relación entre ellos había sido intermitente desde finales de 2003.

Se veían cada dos o tres semanas, a veces en Acapulco, a veces en Ciudad de México. La actriz pensaba que era un romance de ratos libres, sin compromiso, sin promesas, pero también sin secretos. Lo que no sabía era que el muchacho que la besaba en Acapulco le había pedido a otra mujer en Ciudad de México que se quedara a vivir en su departamento.

La mecánica del privilegio masculino mexicano funcionaba así y todavía funciona. Aquí es donde entra el primer personaje secundario que necesitas conocer y es alguien que tu espectadora seguramente recuerda. Jaime Camil, el hijo de Jaime Camil Garza, productor de cine, dueño del gran hotel de la Ciudad de México y de una de las fortunas más sólidas del país.

Jaime Camil, hijo, del actor que había debutado en la fea más bella y que se había vuelto galán de Televisa. un amigo cercano de Erika Wenfil, un amigo que tenía un yate en Acapulco y que un fin de semana de mediados de mayo de 2004 decidió organizar una fiesta privada a bordo. Guarda la fecha exacta. 15 de mayo de 2004.

Sábado. Es la fecha que la periodista Erika Roa, ex editora adjunta de la revista A quién, reveló años después en una conversación pública con el periodista Alberto Tavira. Es la fecha que cambió todo y es también la primera de las cuatro cosas que te prometí al principio de este vídeo.

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