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EL CAÑAS ZÁRATE: El ASQUEROSO Secreto Que Su Familia Le Ocultó 40 Años

 A los 11 años, el hermano mayor Jorge llevó al pequeño Carlos al gimnasio Nuevo Jordán. Una tarde de octubre de 1962. El cuyo vio entrar al chamaco. Le pidió que diera un golpe al saco más pesado del gimnasio. Carlos con la mano derecha hizo que el saco se moviera 7 cm, el cuyo se llevó al hermano Jorge a una esquina y le dijo palabras textuales que Jorge le repitió al Cañas 20 años después, según testimonio a ESPN en 2020, que ese chamaco iba a ser campeón mundial antes de los 25 años, pero que tenía que entrenar solo con él. Jorge

aceptó y Carlos Árate a los 11 años empezó a entrenar todas las tardes en el gimnasio nuevo Jordán de la colonia Guerrero bajo las órdenes del cuullo Hernández, sin saber que ese mismo entrenador en otro horario del gimnasio también entrenaba a un boxeador joven de 15 años llamado Rubén Olivares. El mismo Rubén Olivares que años después se iba a convertir en el principal rival de Carlos Sárate por el cetro mundial del peso gallo.

Pero hay un detalle que durante 59 años nadie del periodismo deportivo mexicano contó. El cuyo Hernández durante todos los años en que entrenó a Carlos Sárate y a Rubén Olivares al mismo tiempo, le dijo a cada uno de los dos que el otro no era su entrenador principal. Le mintió a los dos durante 15 años seguidos. Y esa mentira, según se sabría décadas después, fue exactamente la primera pieza del plan que el cuyo Hernández ya estaba construyendo para Carlos Sarate desde los 11 años.

Durante los siguientes 6 años, Carlos entrenó todas las tardes en el nuevo Jordán. En 1969, con 18 años ganó los guantes de oro de México en peso Gallo. Récord Amateur, 33 peleas, 30 victorias, 30 knockouts. El barrio de Itacalco le hizo una caravana esa misma noche y el cuyo Hernández, según el testimonio que el propio Carlos dio a Infobae en 2021, lo abrazó esa noche en el gimnasio Nuevo Jordán y le susurró al oído una frase.

Le dijo palabras textuales, “Ahora ya eres mío.” Carlos, con 18 años recién cumplidos, no entendió esa frase del cuyo. pensó que era una forma de cariño, una expresión de orgullo profesional, pero esa frase, “Ahora ya eres mío.” Durante los siguientes 40 años iba a ser exactamente la frase que el cuyo Hernández usó para destruir al campeón mundial de peso gallo más grande que ha dado el boxeo mexicano.

El 12 de marzo de 1970 en Cuernavaca, Carlos Sarate hizo su debut profesional contra Luis Castañeda. bolsa 120 pesos. Lo noqueó en dos asaltos. Durante los siguientes 6 años, Carlos consolidó algo que ningún boxeador mexicano había hecho antes. 23. Knockouts consecutivos. La revista Ring de Nueva York publicó su foto en portada en septiembre de 1974.

Tenía 23 años y estaba ranqueado número uno del mundo en peso gallo. Pero entre marzo de 1970 y mayo de 1976, mientras Carlos Sarate noqueaba a 23 rivales seguidos sin recibir un golpe que lo lastimara, alguien en su entorno empezó a hacer algo que él no podía ver desde el ring. Ese alguien, según se sabría décadas después, era el cuyo Hernández, el cuyo manejaba las bolsas de las peleas, recibía los cheques, firmaba los contratos y le entregaba a Carlos solo el 50% de lo pactado.

El otro 50% se lo quedaba como porcentaje de entrenador, pero el porcentaje legal de un entrenador en el boxeo mexicano de los años 70 era del 15%, no del 50. Carlos, durante esos 6 años, sin saberlo, había estado cobrando exactamente un tercio de lo que le correspondía y el cuyo Hernández, durante esos mismos 6 años, sin que nadie del entorno deportivo del Cañas lo notara, había acumulado en su cuenta personal del Banco de Comercio de la Sucursal Roma Norte algo más de 600,000es, el equivalente en 1976 a 12 departamentos en en la colonia

Polanco. Pero ese robo silencioso del 50%, ese desvío de 600,000 pesos que el Cuyo Hernández hizo durante 6 años seguidos, ni siquiera es lo más oscuro de esta primera fase. Porque hay otra cosa que el cuyo hizo en 1975, una cosa que nadie supo durante 45 años hasta que un periodista mexicano encontró un documento en un archivo del Consejo Mundial de Boxeo en 2020.

El 8 de mayo de 1976 en Los Ángeles, California, Carlos Sarate finalmente peleó por el cetro mundial de peso gallo del Consejo Mundial de Boxeo contra el campeón Rodolfo Martínez. Otro mexicano. Bolsa de Carlos $,000. Bolsa de Rodolfo 120,000. Carlos esa noche noqueó a Rodolfo Martínez en nueve asaltos y se convirtió a los 25 años de edad en el séptimo mexicano en la historia en ganar un campeonato mundial de boxeo.

Cuando regresó al Distrito Federal tres días después lo recibieron en el aeropuerto Benito Juárez con una caravana de 6,000 personas. El presidente de la República, Luis Echeverría, le mandó un telegrama de felicitación y esa misma noche, en una cena privada en un restaurante de Polanco llamado Shams Elisés, una de las celebridades más grandes del cine mexicano, lo abrazó delante de las cámaras y le dijo.

Palabras textuales que aparecieron al día siguiente en la portada del diario. Esto que el caña Sarate era el orgullo de México. celebridad era María Félix, la doña, la diva más grande del cine mexicano de oro. Pero hay algo que María Félix tampoco sabía esa noche en Champselicés y es que en la mesa de al lado, sentado con tres hombres trajeados, estaba el cuyo Hernández.

Y los tres hombres trajeados que cenaban con el cuyo esa noche no eran promotores deportivos. Eran tres hombres que 4 años después iban a aparecer en el cumpleaños de Polanco, donde le iban a meter al caña Sarate la primera pipa de crack de su vida. Entre mayo de 1976 y junio de 1979, Carlos defendió el cetro mundial 10 veces. Nueve knockouts, una decisión.

Bolsa subiendo 200,000 300,450,000. Para junio de 1979 con 28 años tenía 3,0000es dólares en el Banco de Comercio sucursal Polanco, 18 millones de pesos al cambio, una mansión en las lomas, un yate de 12 m en Marina del Rey, cinco carros, dos Lincoln Continental, un Cadilac, El Dorado, un Mercedes y un Mustang, y amistad personal con María Félix, Vicente Fernández, José José y Cantinflas.

El Caña Sarate en mayo de 1979 era el rey del boxeo mundial. La revista Ring lo había nombrado en 1977 el mejor boxeador del mundo, Libra por Libra, por encima de Muhammad Ali, por encima de Rubén Olivares, por encima de Roberto Durán y nadie en México ni en el mundo entero sospechaba lo que iba a pasar la noche del 3 de junio.

El 3 de junio de 1979, en el Caesar’s Palace de Las Vegas, Carlos Sarate defendió su cetro mundial contra otro mexicano llamado Guadalupe Pintor. Lupe Pintor, 22 años, compañero de gimnasio del propio Cañas durante años y según se filtraría décadas después, aijado de boxeo del Cullo Hernández, la pelea fue cerrada.

12 asaltos completos. Los tres jueces dieron como ganador a pintor por decisión unánime, una decisión que la prensa norteamericana del día siguiente, en titulares de Los Angeles Times y del New York Times, calificó de robada. Decían que Sarate había ganado ocho de los 12 asaltos. Decían que Pintor había sido salvado por los jueces, pero la decisión, según las reglas del Consejo Mundial de Boxeo, era inapelable.

Carlosate perdió esa noche el cetro mundial. Salió del Caesar Palace a las 2 de la madrugada del 4 de junio sin que nadie de su esquina, ni siquiera el cuyo Hernández, lo abrazara. tomó un taxi al hotel MGM, subió a su habitación y, según contaría, 23 años después a la revista El Universal en una entrevista exclusiva.

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