Desde ahí, los celos empezaron a crecer y se volvieron una obsesión. Hubo discusiones, sospechas y cada vez más tensión que se iba acumulando. Pike terminó exigiendo a Ship que le ayudara a darle una lección a la pobre muchacha. En ese punto aparece una tercera estudiante, Shadola Peterson, de 18 años. Los tres, Crista, Ship y Shadola, acordaron a traer a Colín hasta una zona apartada del campus, cerca de un molino abandonado.
El 12 de enero de 1995, Pike le habría dicho a otro alumno que temía ganas de la persona que la escuchó no le dio importancia y pensó que solo era una frase un tanto exagerada. Sin embargo, esa misma noche, Crista escondió entre su ropa un cúter y un pequeño cuchillo de carnicero. Luego se acercó a Colín con una apariencia conciliadora y la invitó a salir con ellos a iguana. Colín aceptó.
Poco después, los cuatro salieron de los dormitorios y caminaron hacia el bosque. Hasta ese momento, todo parecía normal. En el camino no pasó nada visible que advirtiera Colín del peligro que corría. La plática siguió de forma cordial hasta llegar a la zona elegida. Pero ahí todo cambió. Pike dejó de actuar y acusó a la joven de querer robarle a su novio Ship.
Colin lo negó intentó defenderse con palabras. La respuesta fue inmediata y brutal. Todo lo que hice esa noche, yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo y creo que me estaba desquitando con ella por cosas que me habían pasado hace muchos años. Crista la empujó, la tiró al piso, agarró una roca que había por allí y empezó a golpearle en el rostro con ella.
Seguidamente la obligó a quitarse parte de la ropa. A partir de ese momento, comenzó una agresión continua que duró entre 30 y 40 minutos. Hubo golpes, cortes y puadas. Ship participó de forma directa en el ataque mientras Peterson estuvo ahí y después pasó a colaborar como testigo en medio de todo eso. La víctima suplicó que la dejaran ir y prometió que no iba a contar nada.
Incluso dijo que se iría sin volver a su dormitorio por sus cosas, con tal de seguir viva. Pero nadie tuvo compasión y la violencia siguió escalando hasta un punto en el que ya no hubo vuelta atrás. Aquellos monstruos disfrazados de jóvenes le grabaron pentagramas en el pecho y la frente a la pobre Colín. Después, el médico forense explicó que muchas de esas heridas fueron hechas cuando su corazón todavía seguía latiendo y bombeándose.
Esa conclusión reforzó la idea de que la joven sufrió una agresión larga y brutal antes. El final fue todavía más atroz. Aunque ya estaba herida de gravedad, la joven seguía viva cuando Pike tomó una roca que había en el piso y la golpeó repetidas veces hasta acabar con su vida. Esa fue la última agresión que sufrió Colin.
Después de lo que había hecho, [música] Crista trajo un resto de la víctima y se lo llevó consigo. Ese detalle que guardó como trofeo luego lo fue mostrando. A otros estudiantes se convertiría en una de las piezas más perturbadoras de toda la investigación. No era solo una prueba material. Parecía además mostrar una especie de orgullo por el crimen pocas horas después de haberlo cometido.
Tras abandonar el bosque, los tres implicados trataron de esconder lo que había pasado. Intentaron tapar la sangre con barro y botaron algunos objetos de la víctima en una estación de servicio. Luego regresaron al campus, pero nada más llegar, su torpe intento de ocultar lo ocurrido empezó a caerse. Un estudiante llamado Kim notó que Colin no había regresado con el grupo.
Poco después, Pike tocó [música] su puerta y empezó a contarle lo que había hecho con aparente entusiasmo. Él al principio no le creyó hasta que ella le mostró el fragmento de hueso que llevaba guardado en la chamarra. A la mañana siguiente, otra estudiante, Stephanie Wilson, escuchó un relato similar. [música] Al principio también dudó, pero Crista le enseñó las manchas en sus zapatos y el mismo hueso.
Ambos testigos guardaron silencio por miedo a lo que Crista pudiera hacerles a ellos también. Mientras tanto, el hallazgo del cuerpo hizo que comenzara la investigación formal. Cuando la policía llegó al molino abandonado y confirmó que se trataba de una joven asesinada con una violencia extrema.
El caso pasó a manos del oficial Gerald James Underwood. Los interrogatorios dentro del campus avanzaron con rapidez. En uno de ellos, Pike llamó la atención por su forma de actuar. Reía, no permanecía quieta y llevaba en el cuello un collar con forma de pentagrama. Al día siguiente, cuando los forenses informaron que la víctima tenía ese mismo símbolo grabado en el pecho, el detalle cobró una relevancia inmediata.
No era una prueba suficiente por sí sola, pero empezó a encajar con otros indicios que ya estaban apareciendo. [música] La libreta de registros del centro terminó de cerrar el cerco. Allí constaba que Crista Pike, Tadaril Ship y Shadola Peterson habían salido la noche del 12 de enero junto con Colín y que ella no había regresado.
[música] Con esa información más los testimonios de quienes habían oído a Pike hablar del crimen y visto el fragmento del hueso. La policía hizo los arrestos en menos de 48 horas. Fui el primero a quien arrestaron, el primero a quien interrogaron y pensé que si entraba allí y les decía que yo había hecho absolutamente todo lo que ocurrió en ese lugar, Tadaril y Shadala simplemente saldrían de allí y ya no se preocuparían más por ellos porque tendrían al verdadero En la habitación de Ship se encontraron objetos vinculados a su estética y
creencias. En la de Pike aparecieron pantalones manchados de sangre y la chaqueta donde llevaba el hueso de la víctima. Ese hallazgo fue uno de los detalles que más impactó en la forma en que la gente vio el caso. Le quité la vida a alguien, le arrebaté un hijo a alguien, o sea, el amigo de alguien, la hermana de alguien.
He gerido a muchísimas personas con esto y aunque esto no es realmente mío y ya no puedo asumir la responsabilidad completa por ello y no lo haré. Porque si voy a morir dentro, moriré por mi verdad, no por mi mentira. ¿Sabes? Acéptame tal como soy, con lo bueno, lo malo y lo feo.
Pero ya no voy a morir por una mentira. Miré por mi propia verdad. En su primera declaración, Pike afirmó que solo había querido asustar a Colín y quería darle una lección para que no se acercara a su novio. Esa fue su versión inicial. Sin embargo, la gravedad de las heridas, el tiempo que duró el ataque y el hecho de que se llevara un fragmento de hueso como trofeo hacían muy difícil creer cualquier intento de presentar el crimen como algo improvisado o fuera de control.
Además, Crista condujo a los agentes hasta el lugar donde se habían deshecho de documentos y guantes de la víctima. Esa cooperación parcial no bastó para suavizar la imagen que la fiscalía construyó de ella. una joven que no solo había participado, sino que también habría liderado una tortura planificada. El juicio comenzó el 22 de marzo de 1996.
Para entonces, el caso ya tenía mucha atención de los medios. La acusación sostuvo que Pike había actuado con premeditación movida por celos y que prolongó deliberadamente el sufrimiento [música] de la víctima. La defensa, en cambio, trató de poner a la acusada dentro de una historia marcada por traumas y problemas mentales.
Llevaron expertos que hablaron de alteraciones mentales, daño neurológico, bipolaridad, estrés posttraumático [música] y otros trastornos de conducta. También se argumentó que su infancia había estado marcada por abusos físicos y sex, algunos respaldados por familiares y otros no confirmados. Aún así, la defensa no negó la violencia del crimen, [música] más bien intentó explicar cómo estaba la mente de la acusada en el momento en que lo cometió.
Otro punto de la defensa fue decir que Tada Reilship había sido quien más controlaba la situación. Según ese planteamiento, él habría sido la verdaderamente manipuladora del grupo y Crista, una joven psicológicamente vulnerable, sometida bajo su influencia. Los fiscales no aceptaron esa idea. Para ellos, los testimonios, la forma en que Pike actuó después [música] del crimen y lo que pasó durante el ataque mostraban a Pike como la figura principal.
El jurado escuchó ambas narrativas, así como a los familiares de la acusada que declararon sobre su conducta problemática desde que era niña. Al final, la decisión se inclinó con claridad hacia la acusación. I was just like right there cuz she made me so mad and [resoplido] el 30 de marzo. de 1996. Crista Pike fue declarada culpable de asesinato en primer grado y conspiración.
La sentencia fue la pena de [risas] 1997 by current. have my mom [risas] before I please Esa decisión la convirtió en la mujer más joven condenada en la era moderna después del caso Forman. En ese momento, además, se decidió que
la ejecución sería en la silla eléctrica. Tadarilip, como tenía 17 años cuando ocurrió el crimen, recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional. But we Shadola Peterson, por su parte, colaboró con la fiscalía, se declaró culpable como cómplice y obtuvo una pena
reducida. Esa diferencia entre las condenas quedó como una de las partes más discutidas del caso. Durante muchos años, la defensa de Pike repitió la misma idea, que solo unos pocos meses de diferencia en la edad marcaron la distancia entre una condena y una condena de por vida. Desde el principio supe que me declararían culpable y supe desde el principio, bueno, desde el comienzo de mi juicio, que me impondrían la [música] muerte.
Creo que merezco estar aquí encerrado por el resto de mi vida. Sí, lo merezco. Lo sé. [música] Sé que no merezco estar por ahí caminando con los demás en la sociedad normal. He cometido algo horrible que es inaceptable y soy consciente de ello, pero no merezcoir por las acciones de tres individuos cuando soy solo una persona. El traslado al corredor de la muerte en Tennessee no hizo que la violencia de Christa Pike terminara.
En agosto de 2001 intentó hacer a otra reclusa, Patricia Jones, utilizando un cordón de zapato para la víctima sobrevivió y en 2004 Pike fue declarada culpable de intento de asesinato recibiendo 25 años adicionales de condena. Ese hecho reforzó la idea de que seguía siendo una persona peligrosa, algo que la fiscalía ya había dicho desde el juicio original.
Para quienes apoyaban la pena de muerte en su caso, el ataque en prisión fue visto como prueba de que no se trataba de un hecho aislado de juventud, sino de una violencia que continuó con el tiempo. Patricia Jones me había torturado durante unos 4 años. Solía llamarme pollo frito. [música] Me hacía ruidos y me decía que así iba a freírme en la silla eléctrica.
Patricia pesaba unas 220 libras en ese momento. Yo pesaba unas 100 libras. Y ella se abalanzó sobre mi amiga y la estaba [música] lastimando. Y yo me abalancé sobre Patricia y la estrangulé con un cordón de zapato para que dejara a mi amiga, para que me dejara a mí. Años después surgió otro episodio que volvió a colocar su nombre en los titulares.
En marzo de 2012, Pike habría intentado fugarse con ayuda de dos hombres, un guardia penitenciario y un entrenador personal con quien se escribía. El supuesto plan incluía la copia de una llave maestra, pero todo fue descubierto antes de que pudiera llevarse a cabo. Los dos hombres fueron arrestados por su relación con la fuga y uno de ellos terminó condenado.
Aunque ese episodio no cambió la condena del crimen de 1995, sí contribuyó a reforzar la imagen pública de que Crista Pike seguía siendo una figura marcada por la transgresión y la manipulación, incluso décadas después de la sentencia. Las apelaciones no frenaron el caso, más bien lo hicieron más largo, más tenso y lo convirtieron en otro tipo de pelea año tras año.
Crista Pay que presentó recursos en tribunales estatales y federales, pero hasta ahora ninguno ha cambiado su condena. La defensa fue probando distintos caminos, aunque siempre volvía a tres ideas principales. La juventud que tenía cuando cometió el crimen, los graves problemas de salud mental que arrastraba desde hacía años y la idea de que su primera defensa no mostró con suficiente fuerza todo ese contexto.
Con el paso del tiempo, además, empezó a ganar peso otro argumento. ¿Cómo se desarrolla el cerebro? El tema era incómodo porque la misma ley acepta que no se juzga igual a un menor que a un adulto. Pero Pike había cumplido ya los 18 años cuando le quitó la vida a Colin. Y justo en ese punto, en esa frontera exacta entre un día y otro, quedó marcada una diferencia enorme.
para la justicia era una adulta. Para sus defensores seguía siendo una joven con una madurez profundamente cuestionable. Como era la única mujer en el corredor de la Tese, Pike pasó mucho tiempo separada de las demás reclusas. Y cuando en 2010 otra mujer condenada salió de esa unidad, Crista quedó totalmente sola.
A partir de ahí, el castigo ya no fue solo esperar la ejecución, también se convirtió en una vida de encierro extremo, aislamiento constante. Organismos como la CIDH mostraron preocupación por esas condiciones y por posibles a derechos humanos. Más adelante, la propia Pike presentó una demanda federal sosteniendo que ese régimen equivalía en la práctica a confinamiento solitario.
Mientras la defensa peleaba en los tribunales, la familia de la víctima seguía atrapada en un dolor mucho más silencioso. La madre de Colín, identificada en los archivos como May Martínez, pasó años pidiendo algo que para cualquier familia parecería básico y sagrado. Recuperar el fragmento del hueso de su hija para enterrarlo junto a sus restos.
No lo consiguió. Las autoridades lo conservaron como evidencia mientras el expediente siguiera abierto y las apelaciones continuaran activas. Así, incluso después del juicio, incluso después de la condena, el crimen seguía invadiendo el duelo. Según contó ella misma, no poder enterrar ese fragmento le impidió cerrar una herida que nunca dejó de sangrar del todo.
En una declaración recogida en 2023, dijo que todavía seguía esperando respuesta. Nashville rooms entre 2023 y 2024, la defensa volvió a insistir con más fuerza. Sus abogados pidieron una revisión de la condena a muerte, alegando que en el juicio original no se valoraron de manera justa dos factores decisivos. la edad de Pike y su estado mental.
Del otro lado, la madre de Colín reaccionó con indignación y sostuvo que las apelaciones debían haber terminado hacía mucho tiempo. Ahí es donde el caso vuelve a dividir a quienes lo observan. Para algunos, la brutalidad del crimen convierte la pena máxima en una respuesta legítima. Para otros, ejecutar a una mujer marcada desde la infancia por abandono, violencia y un deterioro psicológico evidente no corrige nada, solo expone una vez más el fracaso de todo lo que debió intervenir antes.
Más tarde apareció otra polémica, la forma en que se llevaría a cabo la ejecución, aunque en su momento la condena se realizaría en la silla eléctrica. Con los años, las leyes de Tennessee cambiaron y la inyección letal pasó a ser el método principal, mientras que la electrocución quedó como una alternativa en ciertos casos.
Por eso, cuando el Estado avanzó con la ejecución de Pike y la de otros condenados, el debate ya no era solo si debí, también era de qué manera el Estado iba a hacerlo. Hoy día Crista Gale Pike sigue en el corredor de la [música] de Tennessee y su ejecución está prevista para el 30 de septiembre de [música] 2026, a menos que haya un cambio legal de último momento.
Si esa sentencia llega a cumplirse, Pike se convertiría en la primera mujer ejecutada en Tennessee en aproximadamente 200 años. Y eso hace que el caso [música] vuelva a colocarse décadas después, frente a una pregunta que sigue siendo incómoda. ¿Qué significa realmente la justicia cuando el tiempo pasa? Los recursos se agotan y aún así nada consigue borrar la violencia de lo ocurrido.
Porque el lumbre de Crista Pike no perdura solo por la ferocidad [música] del crimen, perdura porque obliga a mirar dos realidades muy duras al mismo tiempo. De un lado está Colin Slemmer, una joven de 18 años a la que le arrebataron el futuro en una noche de enero [música] en medio del bosque cuando creyó que caminaba con compañeros y no con sus verdugos.
that she was very sweet and she do anything for anybody and she didn’t deserve this. She did not deserve this. Everybody was her friend the [música] night that she called me and she was I was at the base commissary and I didn’t have good so I said her [música] kids her. [música] Del otro está la mujer condenada por ese crimen, [música] una persona marcada desde la infancia por el abandono, el maltrato y señales de daño emocional que nadie detuvo cuando todavía se podía hacer algo.
Tal vez por eso sigue siendo un caso tan difícil de cerrar, porque mientras se acerca el 30 de septiembre de 2026, [música] la pregunta ya no solo qué ocurrió aquella noche en el bosque, sino qué clase de respuesta cree justa una sociedad cuando enfrenta algo así. Si has llegado hasta aquí, te lo agradezco de corazón.
Casos como el de Crista Pike no solo impactan, también incomodan y te obligan a reflexionar. Si te interesa este tipo de contenido, te invito a darle like, suscribirte a Mujeres Criminales y activar las notificaciones para poder acompañarme en el próximo video. Y ahora quiero saber qué opinas tú. ¿Crees que Krista Pike ya era así desde que nació? ¿O fue todo lo que vivió lo que la llevó a convertirse en esa persona? [música] Esto fue justicia. o una venganza legal.