¡CAYÓ EL DIRECTOR HUACHICOLERO! | HARFUCH DESTAPA RED POLICIAL DEL CÁRTEL EN TEZONTEPECc
Quiero que veas esto con mucho cuidado porque lo que voy a contarte parece una nota policiaca más. Otra detención, otra orden de aprensión cumplida, otra mañana donde el gabinete de seguridad de Hidalgo presume un golpe operativo en su rueda de prensa de las 11, pero no lo es.
Lo que pasó en Tesontepec de Aldama el martes 12 de mayo de 2026 no es una nota más, es una confesión. Una confesión institucional brutal, vergonzosa, que el gobierno mexicano lleva años intentando esconder, pero que esta vez se le salió por la boca por el comunicado oficial, por el video que ellos mismos publicaron con orgullo en redes sociales.
Porque cuando el director de seguridad pública de un municipio entero termina arrestado por presuntos vínculos con el crimen organizado junto a su subdirector y a un expolicía en un operativo donde participan la Sedena, la Procuraduría de Hidalgo y la Secretaría de Seguridad Estatal, lo que estás viendo no es justicia.
Estás viendo el cadáver de una policía municipal que llevaba años sirviéndole presuntamente no al pueblo, sino a los huachicoleros del Valle del Mesquital. Y aquí está lo más cabrón de todo, lo que nadie te va a decir en el noticiero de la noche, lo que el comunicado oficial omite como una precisión quirúrgica. Quédate hasta el final porque te voy a mostrar el detalle que hace que esta historia se convierta de una simple detención en una bofetada al sistema completo de seguridad mexicano.
Y te aviso desde ahora, ese detalle no aparece en ningún periódico nacional. Lo verás aquí. Pero antes retrocedamos porque para entender la magnitud de este escándalo, necesita saber quién es Raimundo Serrano Gómez y necesita saber dónde está Tesontepec. Tesontepec de Aldama es un municipio del Valle del Mesquital en Hidalgo. Está pegado a Tula Bellende, está pegado a Tepeji del Río.
Está justo en el corazón de lo que el propio gobierno de Julio Mencha Salazar reconoce como el epicentro de la guerra entre dos facciones del cártel conocido como los H o los Solas. Una guerra por el huachicol, una guerra por el robo de combustible de los ductos de Pemex. Una guerra que en 2025 dejó más de 100 asesinatos solo en esa región.
Una guerra que ha dejado masacres, cuerpos calcinados, comandos armados entrando a bares con gasolina para incendiarlos. Y en medio de esa guerra, ¿quién dirigía la policía municipal? Raimundo Serrano Gómez. designado el 18 de marzo de 2025 por la alcaldesa Ana María Rivera Contreras, postulada por la alianza Fuerza y Corazón por Hidalgo, una coalición de PAN, PRI y PRD que le arrebató ese municipio a Morena por apenas 165 votos en 2024.
Serrano Gómez llegó al cargo después de la renuncia voluntaria de Liborio Cornejo Pérez, supuestamente por razones personales. La transición, según los comunicados oficiales de aquel momento, sería ordenada y eficiente. Eficiente. ¿Te suena conocida esa palabra, verdad? Porque 14 meses después, esa misma eficiencia terminó con el director esposado afuera de las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública, vestido con polo azul marino, cargo a juego y botas tácticas negras.
Según el Registro Nacional de Detenciones, ¿esa la eficiencia que prometieron? Bueno, técnicamente sí lo eficientaron al penal. Ahora, préstame atención porque aquí empieza lo grave. El operativo se ejecutó la mañana del martes 12 de mayo, alrededor de las 10:25. Tres órdenes de aprensión, tres cateos simultáneos y los nombres oficiales son estos: Raimundo SG, director de Seguridad Pública Municipal, CHBM, subdirector de la corporación y M del BM, un expicía preventivo del mismo municipio.
Tres mandos, tres elementos clave de la seguridad pública, tres personas que en teoría tenían que proteger a los ciudadanos de Tesontepec y que la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo está acusando, atención a esto, de tener presuntos vínculos con la delincuencia de la región.
La delincuencia de la región en Tesontepec de Aldama no es cualquier delincuencia. Estamos hablando de las dos decisiones de los H y los olas, organizaciones criminales que se dedican simultáneamente al narcomenudeo, a la extorsión, al sicariato y sobre todo al robo de hidrocarburos. Hidalgo es desde hace 8 años consecutivos el estado más ordeñado del país.
En 2025 Pemex detectó 30,313 tomas clandestinas acumuladas en la entidad. Tesontepec forma parte de lo que se conoce como el triángulo de extracción junto con Tepetitlán y Tula de Allende. Por ahí pasan diésel, gasolina y hasta turbosina combustible de aviones robado a través de perforaciones a los ductos de Pemex. ¿Y quién pone a la policía municipal en medio de esa máquina criminal? La alcaldesa.
¿Y de qué partido es la alcaldesa? Ya te lo dije. PAN, PRI y PRD. La famosa oposición que se pasa la vida acusando a Morena de tolerar la inseguridad. Aquí los tienes acomodando jefes de policía que terminan presuntamente cobrándole nómina al narco, la pluralidad mexicana en su máxima expresión. Vamos al cateo porque esto es donde la cosa se pone interesante, donde los detalles destruyen completamente la narrativa de que se trataba simplemente de unos malos elementos aislados.
La Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo informó que durante las diligencias se aseguraron 333 dosis de marihuana, 80 dosis de cristal, es decir, metanfetamina, cinco equipos de telefonía celular, dos cargadores de arma larga calibre223, 29 cartuchos útiles del mismo calibre y dos tablas de castigo. Léelo otra vez, tablas de castigo.
Dos, en los inmuebles relacionados con mandos policiales. Para los que no estén familiarizados con el término, una tabla de castigo es un instrumento que los grupos del crimen organizado utilizan para torturar a personas. Tablas con clavos, con orificios, conas usan para someter, para extraer información, para disciplinar a sicarios o a víctimas de secuestro.
Es decir, no es algo que aparezca por accidente en la casa de un policía honesto, no es algo que se compra en la ferretería, es un instrumento criminal por excelencia. y se aseguraron presuntamente en cateos vinculados a la propia policía municipal de Tesontepec. La policía la que cobra del erario, la que jura proteger a los ciudadanos.
¿Y qué nos dijo el comunicado oficial sobre estas tablas? Casi nada. Una mención de paso escondida entre listado de objetos asegurados, como quien menciona el clima. Porque claro, cuando aseguras instrumentos de tortura en domicilios ligados al director y subdirector de seguridad pública, lo más importante es seguir adelante con el comunicado de prensa y no demorarse en explicar a la opinión pública qué demonios pasaba dentro de esa corporación.
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Prioridades, ¿verdad? El comunicado oficial dedica más palabras a presumir la coordinación interinstitucional que a explicar por qué la policía tenía herramientas de tortura. Y ahora vámonos con la alcaldesa, Ana María Rivera Contreras. Licenciada en derecho por el Instituto Tecnológico Latinoamericano, ex síndica procuradora hacendia, lidereza del PAN Hidalgo en promoción política de la mujer, una mujer que llegó al poder presumiendo liderazgo, valores sólidos y dedicación.
¿Qué dijo cuando se enteró que su director de seguridad estaba siendo arrestado por presuntos nexos con el crimen organizado? Lee con atención. dijo primero que se enteró en un evento público a través de los canales correspondientes. Es decir, ni siquiera estaba ahí cuando todo se vino abajo. Estaba en un evento. ¿Cuál evento? No lo aclaró.
¿Cuál era la urgencia de ese evento? tampoco, pero ahí estaba ella sonriendo para alguna foto mientras su director de policía era arrestado. Segundo, dijo que desde el inicio de su designación le brindó al director, cito textualmente, confianza y respaldo institucional con el objetivo de fortalecer la seguridad y el bienestar del municipio.
Confianza, respaldo institucional al hombre que presuntamente trabajaba para los huachicoleros. Y tercero, y esta es la joya de la corona, dijo que no encubrirán ningún acto de corrupción ni conductas fuera de la ley. En serio, después de 14 meses de tenerlo al frente de la policía sin detectar absolutamente nada, porque a ver, hagamos cuentas, tres mandos, 14 meses, drogas, armas, tablas de castigo y la alcaldesa, cuando arrestan a su gente se entera por terceros mientras está en un evento público. O es la mejor actriz de Hidalgo
o estamos frente a uno de los casos más descarados de negligencia política reciente. Las dos opciones, te diré, no son halagadoras. Y la pregunta que nadie en su gabinete se atreve a hacerle, porque las preguntas incómodas en este país siempre se hacen demasiado tarde es esta.
Señora Rivera, ¿usted no sospechó nada? En 14 meses, ni un solo informe interno le encendió las alarmas. Pero esto no termina ahí porque Tesontepec de Aldama tiene una particularidad que la mayoría de los noticieros olvidó mencionar y es esta: Tesontepecado, no lo ha estado desde hace varias administraciones. ¿Qué significa eso? Significa que la designación del director de Seguridad Pública no recae en el gobierno del Estado, no recae en la federación, no recae en el gabinete de seguridad, recae exclusivamente en la persona titular de la presidencia
municipal, es decir, en la alcaldesa Ana María Rivera Contreras. Ella y solo ella escogió a Raimundo Serrano Gómez para dirigir la policía. Ella y solo ella lo respaldó durante 14 meses. Ella y solo ella es la responsable política directa de haber colocado, ya sea por ingenuidad, por desinformación o por algo peor, al hombre que ahora la Procuraduría señala como presunto cómplice del crimen organizado.
¿Y dónde estaba Omar García Harfuch, el secretario de seguridad federal, durante todo este tiempo? Buena pregunta. Aquí es donde la historia se vuelve más interesante todavía, porque desde su llegada a la SSPC en octubre de 2024, García Harfuch ha repetido una y otra vez que la infiltración del crimen organizado siempre ha sido mayor en las policías municipales y estatales.
Lo dijo cuando salieron las declaraciones de Ismael El Mayo Zambada en su acuerdo de culpabilidad ante la Corte Federal de Brooklyn. Lo dijo en su informe ante diputados en noviembre de 2025 cuando presumió 35,817 detenciones. Lo dijo de nuevo en febrero. Lo dijo y lo dijo y lo dijo. Pero pocas veces se vio una intervención federal directa para limpiar esas corporaciones desde la raíz.
Esta vez sí participó la federación según los comunicados junto con la Sedena, pero el operativo lo encabezó el gabinete de seguridad de Hidalgo dirigido por Salvador Cruzneri. La pregunta que nadie le ha hecho a García Harfuch es esta. Si el problema de la captura municipal por parte del crimen es tan grave y tan evidente, ¿por qué seguimos esperando a que cada estado lo resuelva por su cuenta? ¿Dónde está la estrategia nacional? ¿O acaso preferimos seguir presumiendo capturas espectaculares mientras los policías de pueblo siguen
presuntamente cobrándole al narco? Vamos a poner las piezas en la mesa porque cuando juntas todo el cuadro completo es devastador. Tesontepecle del Mesquital. El Valle del Mezquital es la zona más huachicoleada del país. Te repito ese dato porque a veces los números se nos olvidan. 30,313 tomas clandestinas acumuladas en Hidalgo desde 2018.
Eso significa que cada 3 horas con 25 minutos alguien en algún ducto de Pemex en territorio hidalguense está abriendo una válvula para robar combustible cada 3 horas con 25 minutos. Ahora piensa esto. En todo tiempo, en todo ese caos, ¿cuántos directores de policía municipal han sido detenidos por presuntos vínculos con esa industria criminal? Apenas un puñado.
La proporción es escandalosa. Por cada Raimundo Serrano Gómez que cae, hay decenas de mandos policiales que siguen sospechosamente cobrando dos nóminas, la del herario y la del cártel. La guerra entre los H y los Olas ha dejado masacres como la del bar La resaca en Tula, donde un comando ejecutó a seis personas en noviembre de 2025 e intentó incendiar el lugar con gasolina.
También dejó el asesinato de Gilberto Estrada Trejo, alias el Curro, presunto operador huachicolero ligado al mismo cártel, ejecutado en febrero de 2026 sobre la carretera estatal Michimaloya, si de Cuautemoc, encontrado dentro de un Chevrolet Sonic rojo encendido a un costado del camino. Cuerpos abandonados, vehículos calcinados, mensajes con cartulina amenazante diciendo, cito textualmente, sigan huachicoleando.
Esa es la geografía donde Raimundo Serrano Gómez dirigía la policía municipal. Esa es la geografía donde su subdirector trabajaba. Esa es la geografía donde un expolicía, ahora detenido, presuntamente operaba. El gobierno del estado de Hidalgo reconoce públicamente esta disputa criminal. La Secretaría de Seguridad Pública Estatal encabezada por Salvador Cruz ha admitido que cuando los Solas pretendieron hacerse del dominio total, una serie de grupos rivales se unieron para enfrentarlos.
La captura de Hugo Alberto Muñoz Marmolejo aliasche en marzo de 2025 y el asesinato posterior de su hermano José David, alias el Sola, fracturaron al grupo criminal y desataron una pelea aún más sangrienta por el territorio. En ese contexto, el director de seguridad pública de Tesontepec, junto con su subdirector y un expolicía, son detenidos por presuntos vínculos con la delincuencia.
¿De verdad nos van a vender que esto es una sorpresa? ¿De verdad nos van a decir que nadie tenía la menor idea? Las denuncias ciudadanas que dieron origen a la investigación, según el comunicado oficial, ya estaban en manos de las autoridades estatales. La inteligencia se trabajó durante meses, es decir, alguien en algún momento supo, alguien tuvo la información, alguien la procesó y mientras tanto la alcaldesa seguía respaldando institucionalmente a su director.
¿Casualidad, negligencia? ¿O hay algo más que todavía no nos están contando? Porque las casualidades en el Valle del Mesquital suelen oler a combustible robado. Pero aquí viene el detalle que prometí al principio, el detalle que cambia toda la historia. La SSPH aseguró durante el cateo no solo drogas, no solo cartuchos, no solo tablas de castigo.
Aseguró dos cargadores de arma larga calibre 2223. Ese calibre, para que quede claro, es el que se utiliza en fusiles AR15 y variantes. Es el calibre estándar de los grupos paramilitares del crimen organizado en el norte y centro de México. Lo encontraron, según el comunicado, en propiedad de personas vinculadas a la Dirección de Seguridad Pública Municipal, una corporación que oficialmente porta armas largas calibre 9 mm o en algunos casos 38, no el calibre 2223, es decir, alguien tenía munición que no le correspondía.
munición que es propia casi exclusivamente de comandos criminales y esa munición apareció presuntamente vinculada al director de seguridad y la alcaldesa se enteró en un evento público. El gobernador Julio Menchaca que dijo hasta el cierre de esta investigación. Silencio prudente. Como siempre, que el escándalo toca a una administración municipal donde los huachicoleros, los narcos presuntos policías cómplices comparten geografía, conviven en el mismo café y sospechamos cada vez con más fuerza comparten también nómina. Porque te lo voy a decir
como es. Un policía municipal en Hidalgo gana en promedio alrededor de 10,000 pesos al mes. Un huachicolero con un cargo medio en una célula gana eso a la semana, a veces al día. ¿Tú a quién le servirías? No es una pregunta retórica, es una pregunta económica. Un director de policía municipal en un pueblo como Tesontepec percibe un sueldo que no le alcanza para mantener una familia de cuatro con cierta comodidad.
En cambio, recibir 20,000 pes a la quincena por hacerse de la vista gorda cuando una pipa con combustible robado sale del triángulo de extracción rumbo al Estado de México es para muchos una propuesta imposible de rechazar. Y mientras los partidos políticos siguen discutiendo presupuestos a nivel federal, mientras la oposición acusa a Morena, mientras Morena acusa a la oposición, los mandos policiales municipales se siguen formando, se siguen designando y se siguen comprando, porque la captura municipal del crimen organizado no la
van a resolver con conferencias mañaneras ni con tweets. La van a resolver, si es que la quieren resolver, con una reforma profunda al modelo de seguridad pública en este país. forma que ningún presidente ha querido firmar. Y aquí te pido que pongas atención porque este punto es clave. La presidenta Claudia Chembam en sus mañaneras ha respaldado en más de una ocasión las declaraciones de García Harfuch sobre que el gobierno no tiene contubernios con nadie.
Repito, en más de una ocasión, pero las pruebas cuando aparecen siempre aparecen. Abajo en las policías municipales, en los expicías de pueblo, en los directores de seguridad de demarcaciones que la mayoría de los mexicanos no podría ubicar en un mapa nunca hasta ahora han aparecido en un secretario federal en funciones ni en un mando militar de alto nivel.
¿Es porque arriba están limpios o es porque arriba están mejor protegidos? Esa pregunta queda flotando. Yo no tengo la respuesta. Pero la huella económica del huachicol en Hidalgo no se construye sola, necesita estructura, necesita logística, necesita transporte, refinerías clandestinas, rutas y todo eso requiere protección.
Protección que no se compra con 10,000 al mes. Lo más triste de todo esto es lo siguiente. Tesontepec de Aldama no es un caso aislado. Es el ejemplo perfecto casi de laboratorio del problema estructural más grave del sistema de seguridad mexicano. Decenas de municipios en este país tienen policías municipales que operan presuntamente como brazos armados del crimen organizado.
En el Estado de México, para octubre de 2025 ya sumaban 60 exfuncionarios municipales bajo proceso por presuntos nexos con la familia michoacana. Siete exmandos de seguridad ya recibieron condena. En Tabasco, el caso de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario estatal y presunto líder de la barredora, sacudió al gabinete federal y terminó con una detención en Paraguay después de meses de fuga y ahora Hidalgo y mañana cualquier otro estado.
que mientras Omar García Harfuch presume entregas de capos a Estados Unidos, mientras se celebra la muerte del mencho del CJNG, mientras se ufanan de las 35,817 detenciones del primer año de la SSPC federal en los pueblos, en los municipios, en las policías de a pie, la podredumbre sigue avanzando como un cáncer que el sistema mira de reojo, pero al que no se atreve a meterle el visturí completo, porque hacerlo significaría reconocer que medio país tiene una policía capturada, significaría reconocer que el Estado mexicano en cientos de localidades
simplemente no existe. Y eso es una verdad que ningún secretario, ningún gobernador, ninguna alcaldesa quiere firmar al pie, porque firmar eso es firmar tu propia salida del cargo. Yo te pregunto, ¿qué vas a hacer con esto? ¿Te vas a quedar callado? ¿Vas a esperar a que el próximo escándalo sea en tu municipio? Porque te lo digo con toda claridad.
Mientras la opinión pública siga tratando estas detenciones como notas rojas de un día, mientras los noticieros las tapen con el siguiente capítulo de la novela política, mientras nadie exija una reforma real, una purga real, una limpieza profunda de las policías municipales, Tezontepecir y se va a repetir y se va a repetir. La presunta corrupción del director Raimundo Serrano Gómez, si las pruebas se sostienen en el proceso judicial, no es una excepción.
es el sistema funcionando exactamente como está diseñado. Un sistema donde un grupo criminal le paga más a un policía que el sueldo del erario. Un sistema donde la alcaldesa puede excusarse diciendo que se enteró en un evento. Un sistema donde la federación llega tarde, llega siempre tarde.
Llega después de que los muertos ya se contaron. Después de que las tomas clandestinas ya se abrieron. Después de que las tablas de castigo ya cumplieron su función. Compártelo si te parece importante, coméntalo si tienes algo que añadir. Y dime una cosa antes de irte, ¿crees que Ana María Rivera Contreras debería renunciar o crees que su comunicado de no encubrir a nadie le alcanza para lavarse las manos en este caso? Te leo abajo porque esta historia no termina aquí.
En el próximo video te voy a mostrar quién es Salvador Cruz Neriy, el hombre detrás del operativo en Hidalgo y por qué su relación con el gabinete federal de García Harfuch puede explicar mucho más de lo que parece. Nos vemos.