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Lo Que Hizo Pancho Villa Cuando Estados Unidos Se Negó A Entregarle El Armamento

 La suma de agravios era intolerable. Le habían vendido munición podrida. Le habían congelado el dinero depositado en el banco de Columbus. Le habían cerrado [carraspeo] la frontera al armamento del que dependía su ejército y habían respaldado al hombre que él consideraba un traidor a la patria. El gobierno que durante años lo había tratado como aliado, lo había abandonado en el peor momento y un mercader lo insultaba sabiéndose intocable.

La madrugada del 9 de marzo de 1916, 500 jinetes cruzaron la frontera en la oscuridad y cayeron sobre Columbus. Era la respuesta de Villa al país que le había negado lo que era suyo. Esta es la historia de aquella respuesta de lo que Pancho Villa hizo cuando Estados Unidos se negó a entregarle el armamento que había pagado y de cómo aquella decisión tomada en un rancho de Chihuahua por un caudillo humillado, provocó la invasión de un pueblo norteamericano y la cacería más larga y costosa de toda la historia

militar estadounidense. Dos años antes de cruzar la frontera para atacar Columbus, Pancho Villa había sido el favorito de los estadounidenses. Los periódicos de Nueva York publicaban sus fotografías. Las compañías de cine de Hollywood firmaban contratos para filmar sus batallas. Los comerciantes de El Paso le vendían armas, municiones y suministros sin restricciones, y Villa pagaba puntualmente con el oro de Chihuahua, con el ganado confiscado a los ascendados, con el algodón de la comarca lagunera.

En 1914, cuando la división del norte parecía destinada a ganar la guerra, Washington lo veía como el hombre más fuerte de México y el más dispuesto a entenderse con Estados Unidos. Aquella relación se rompió en cuestión de meses y la ruptura explica por qué Villa terminó atacando a la nación que lo había cortejado.

El derrumbe comenzó en el Bajío durante la primavera de 1915. Álvaro Obregón aplicando las tácticas de la guerra europea, aniquiló a la división del norte en Celaya, en León, en [carraspeo] Aguascalientes. Las cargas de caballería villista, que durante dos años habían arrollado a cada enemigo, se estrellaron contra las trincheras, el alambre de púas y las ametralladoras.

En cuestión de meses, el ejército revolucionario más poderoso del continente quedó reducido a fragmentos. Villa, que había entrado en 1915 como el caudillo más temido de México, terminó el año como un jefe derrotado, replegándose hacia las montañas de Chihuahua. El golpe político llegó el 19 de octubre de 1915.

Aquel día, el presidente Woodro Wilson reconoció oficialmente al gobierno de Venustiano Carranza, el rival de Villa como la autoridad legítima de México. Para Villa la decisión fue una traición personal. Durante años se había esforzado por mantener buenas redaciones con Estados Unidos.

 Había protegido a los ciudadanos estadounidenses en las zonas bajo su control. había cultivado a los empresarios que le vendían armas y ahora Washington premiaba a su enemigo y lo abandonaba a él en el momento de su mayor debilidad. El reconocimiento no fue solamente un gesto diplomático, tuvo consecuencias materiales inmediatas. Estados Unidos cerró la frontera al paso de armas y municiones destinadas a villa, cortando la fuente de abastecimiento de la que dependía cualquier intento de reconstruir su ejército.

 Peor aún, [carraspeo] durante la batalla de Agua Prieta en noviembre de 1915, el gobierno estadounidense autorizó el paso de tropas carrancistas a través de territorio norteamericano para reforzar la guarnición que villa atacaba y permitió el uso de reflectores eléctricos alimentados con energía estadounidense que cegaron a los villistas durante el asalto nocturno.

y contribuyeron a su derrota. Villa atacó confiando en sorprender una guarnición débil y se encontró con un enemigo reforzado gracias a la colaboración de Washington. La derrota le costó otros miles de hombres. La rabia de Villa hacia Estados Unidos creció hasta convertirse en convicción política. empezó a sostener en cartas y declaraciones que Carranza había vendido México a los estadounidenses.

Aseguraba que existía un pacto secreto entre Carranza y Wilson, por el cual México cedería territorio, ferrocarriles y concesiones petroleras a cambio de un préstamo y del respaldo norteamericano. En una carta dirigida a Emiliano Zapata, Villa anunció su decisión. No gastaría un cartucho más contra los mexicanos y dedicaría sus fuerzas a atacar a los americanos en sus propias madrigueras.

La guerra civil para él había dejado de ser el problema principal. El enemigo verdadero estaba al norte de la frontera. A aquella convicción política se sumaban los agravios concretos. El dinero que Villa había depositado en el banco de Columbus estaba congelado. El comerciante Samuel Rabel le había vendido munición defectuosa y se negaba a devolver el oro.

 La frontera estaba cerrada al armamento que necesitaba. Cada uno de estos agravios apuntaba hacia el mismo lugar, el pequeño pueblo fronterizo de Columbus, Nuevo México, donde se concentraban el dinero retenido, el comerciante que lo había estafado y una guarnición estadounidense que Villa creía débil. Allí dirigiría su respuesta.

 El nombre de Samuel Rabel aparecía una y otra vez en la rabia de Villa durante aquellos meses. Rabel era un comerciante de Columbus que durante los años anteriores se había convertido en uno de los principales proveedores de armamento del caudillo. La relación había funcionado mientras Villa pagaba y Rabel entregaba. Pero en algún momento de 1915, el comerciante le vendió un cargamento de cartuchos Mauser de 7 mm que resultaron defectuosos.

Aquella munición falló en combate y falló en el peor momento posible durante las batallas del vajío, cuando los soldados villistas necesitaban cada disparo para enfrentar las ametralladoras de Obregón. Los testimonios posteriores señalarían que aquellos cartuchos inservibles contribuyeron a las derrotas que destruyeron a la división del norte.

Villa había pagado por aquella munición sumas considerables en oro y plata. Cuando comprendió que lo habían estafado, envió al coronel Candelario Cervantes a Columbus con una exigencia clara, que Rabel devolviera el dinero o reemplazara el material defectuoso. Label, que se había protegido por la frontera, respondió con desprecio.

 No iba a tratar con bandidos mexicanos. Aquella respuesta selló su destino y el de Columbus. Villa decidió cruzar la frontera, capturar a Rabel y fusilarlo en territorio mexicano. Pero antes de Columbus hubo otro episodio que reveló la nueva orientación de Villa contra los estadounidenses. El 10 de enero de 1916, un grupo de villistas comandado por el general Ramón Banda Quesada detuvo un tren cerca de Santa Isabel en Chihuahua.

A bordo viajaban 17 empleados estadounidenses de una compañía minera, laco, que regresaban a reabrir las minas bajo la garantía de seguridad ofrecida por el gobierno de Carranza. Los villistas los bajaron del tren y los fusilaron casi a todos. La masacre de Santa Isabel provocó indignación en Estados Unidos y anunció lo que vendría.

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