Posted in

Las Reinas del Oeste | El Lugar Donde Ningún Hombre Decide

Hoy casi lo logras. Pero fue en defensa propia. Él desenfundó primero. Sí, lo sé. Al menos eso dijeron los testigos. Pero parece ser que cada vez que se dispara un arma tú no andas muy lejos del lugar. Juez Dixy oído que también se va del pueblo. Es cierto. Esta será la última sesión del tribunal en Silverc.

He recomendado a otro pueblo para que sea la nueva sede. Estoy esperando la aprobación de Washington. Sí, parece que todos se marchan de aquí. Yo también me voy. ¿Dónde se instalará? No lo he decidido. Bien, buena suerte, Budy. Adiós. Buena persona el juez. Tal vez demasiado. ¿No quieres ir a las mujeres? ¿Por qué? Una vez pasé por allí. Solo hay mujeres.

Dirigen todo el pueblo. Todo. Eso no suena tan mal. No tendrías que verlo. Un hombre llega al pueblo en busca de diversión y los taures femeninos y las jugadoras le quitan hasta el último dólar que lleva. Cualquiera que lleve pantalones no tiene nada que hacer en las mujeres. Hay una mujer muy especial que lo dirige todo.

Es de lo más duro que he conocido en mi vida. Puedes dispararle a un hombre o usar los puños. Pero, ¿cómo luchas con una mujer? ¿Cómo se llama esa fiera? No querrás conocerla. Se llama Mclaud y Romai Mclaud. La conocí, ¿no? Pero creo que me gustaría. Vamos, salgan fuera de uno en uno y con

las manos en alto. Vamos, vamos. Si hacen lo que les digo, nadie saldrá herido. Rápido, doctor Rw vendrá con nosotros. Eh, tira el equipaje del doctor. El resto que vuelva a subir. Bien, ahora largo. Debe necesitar un médico desesperadamente. Señorita Lara, trae el otro caballo, Curly. Vamos a alguna parte. Las mujeres.

Se lo dije, no me interesa. A nosotras y a usted también. Si ese pueblo es la gran oportunidad para un médico, ¿por qué tiene que raptar a uno? Digamos que es porque me gustó como atendió al Talvin. Ah, por la forma en que extraigo una bala, ya sabe que puedo curar una pulmonía. Es más compresiva que los profesores de la facultad.

Podemos irnos. Coge su equipaje. Vamos, Monte. Si promete no intentar nada, no le ataremos las manos. Sí, Cansa City seguirá bien sin mí una temporada. Bien, vamos. Lo que necesitan es un barman nuevo, no

un médico. Le presentaré a Romar. They say that everyone should have name. It was written that way in the book of where Cupid little daed in my heart. There’s something I should say and I

can’t wait. Crazy over you. Crazy over you. My heart skips a beat every time that we meet. I stammer. Ile and then over mi hermana ¿Quién es Hierro? Mi jefe. We play the game and the

were hard and I had to play with my heart. Bien, muchachos, las mesas de juego quedan abiertas a los picos y las palas, chicas, la fiebre del oro ha empezado. El nuevo barman, supongo. Trabajará desde las 11 de la mañana a las 4 de la madrugada y tendrá un día libre a la semana. Ma es médico.

Lo he traído de Silver Creek. Llega tard. Acaban de enterrar a su paciente. Es lo que intenté decirle, pero no quiso escuchar. Ma has visto a Vaya. ¿Quién es el doctor? Tu hermana lo trajo para curar a Smithy. No ha llegado a tiempo, pero seguimos necesitando un médico. Por eso le pedí que me acompañara. Sí, a punto de revólver. Estoy de acuerdo. Si acepta mis órdenes.

Rossy, limpia el almacén de al lado y prepáralo para la consulta del doctor. Vaya con Curly, le buscará alojamiento. Puedo quedarme para echarle una ojeada si lo desea, pero no mire demasiado. En la calle hay un hombre, parece un buonero y lleva cuatro chicas con él. Vamos, Elen. Tengo en mi mano el mejor remedio que se le ha concedido a la raza humana.

El mejor elixir jamás formulado para curar todas las enfermedades humanas. Wampumba. Señoras y caballeros, el antiguo elixir de los indios. El origen se perdió en la antigüedad, pero no su fórmula mágica. ¿Qué ha pasado de padres a hijos durante generaciones de nobles hechiceros de las tribus perdidas? Esta sustancia increíble me fue entregada por un personaje que falleció dándome secreto.

El noble piel roja que me dio tal maravilla era el jefe M Mau, que del letreado al revés esum lo cura, casi todo. La gota, la obesidad, amíctaras. Herpes, llagas, úlceras, en fin, lo que sea. Hace tiempo tuve ocasión de aprenderlo por las malas. En el oeste una chica no tiene posibilidades. Un hombre puede darle cualquier trabajo, pagarle lo que sea y encima decirle que tiene suerte en conseguirlo. Tiene mucha razón.

Sí. Decidí que la única forma de tener una posibilidad era subir al asiento del conductor, ganar a los hombres en su propio juego, incluso ser más inteligente y dura que ellos. Todas sabemos que fuera es un mundo de hombres, pero deja de serlo cuando se llega a nuestros límites. Menuda organización.

Siempre había soñado con una cosa así, pero jamás pensé que lo vería. Suena muy bien para ser verdad. Tal vez sí, pero funciona. Hemos convertido este pueblo en el único del oeste donde la mujer tiene una oportunidad decente. Los hombres trabajan para nosotras y les pagamos lo que creemos que valen. Trabajan por tampoco. Bueno, ya sabéis lo que espero de vosotras.

Si pensáis que no podréis cumplirlo, es el momento de decirlo. A mí me parece bien. Será divertido dar órdenes a un hombre para variar. ¿Y qué hacemos con el tío Barne? Cielo, sí me había olvidado de él. Tal vez Mael encuentre un buen trabajo. ¿Qué sabe hacer? Mezcla bien ciertos licores. Y ahora les diré lo que voy a hacer. Les ofreceré una ligera demostración de lo que verán en mi espectáculo de esta noche.

Me acompañan las cuatro mujeres más hermosas y simpáticas de todo el oeste americano. Posedoras de gran talento. Estas chicas tienen más personalidad, como podrán comprobar enseguida, que cualquier mujer. Chicas, chicas, como cuáles van a ser esas que están en ¿Dónde se metido? Disculpen un momento, chicas. Chicas, oiga, busca a sus chicas. Así es.

Read More