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¡SE CREÍA INTOCABLE Y ACABÓ LLORANDO! EL PRESUNTO LÍDER ROBAMOTOS “EL TATA” FUE DETENIDO OTRA VEZ

¡SE CREÍA INTOCABLE Y ACABÓ LLORANDO! EL PRESUNTO LÍDER ROBAMOTOS “EL TATA” FUE DETENIDO OTRA VEZ

Mamá, mamá, papá. Pido gey. Así pidiendo ayuda de su mamita. Es como chillaba el jefe de una banda de robamotos al norte de la ciudad de México. Salió del reclusorio norte creyendo que la puerta se abría para volver a la calle. Venía con la sonrisa de quien piensa que otra vez la libró. Un paso más. Otro paso. Aire libre.

 Afuera su madre. Afuera la familia, afuera la idea de que el expediente se había atorado, pero a unos metros de esa salida ya lo estaban esperando. Agentes de la policía de investigación de la fiscalía capitalina. No hubo persecución, no hubo choque, no hubo intercambio de disparos. Lo tomaron justo donde más duele, en el segundo exacto en que pensó que estaba libre.

Ahí Uriel Arturo N, alias el Tata, de 19 años, señalado como presunto cabecilla de una célula dedicada al robo de motocicletas, pasó de la sonrisa al llanto. “Mamá, no hice nada”, gritaba mientras los agentes le notificaban una nueva orden de aprensión por tentativa de homicidio. Y aquí viene lo extraño. Según los reportes, el Tata no estaba saliendo de cualquier trámite menor.

Había sido detenido previamente por presunta posesión de arma de fuego y droga. Pero cuando parecía que regresaría a casa, apareció la segunda carpeta, la que ya no hablaba solo de motos robadas, la que apuntaba algo más grave, un ataque armado, un menor herido, una familia en medio de una agresión que de confirmarse tal como se investiga, revela que esta banda no solo robaba vehículos, también estaba dispuesta a disparar.

 Antes de seguir, suscríbete a Alerta Roja, porque aquí vamos caso por caso, pista por pista. Ese hasta donde otros no quieren mirar. La imagen se volvió viral porque tiene una fuerza brutal. Un joven señalado por robo violento, armas, droga y ataque armado, llorando como niño cuando entiende que ya no puede caminar hacia la calle.

 Su madre intenta calmarlo, le pide que aguante. Pero la pregunta que queda flotando es otra. ¿Cuántas madres reciben una llamada así cuando ya es demasiado tarde? ¿Cuántas familias ven a un hijo convertirse primero en el valiente del barrio, después en el de la pistola, después en el de la moto robada? Y finalmente, en el muchacho que grita por su mamá frente a los agentes, lo confirmado hasta ahora es que Uriel Arturo N fue reaprendido al salir del reclusorio norte.

 Lo que se le imputa en esta nueva orden, de acuerdo con las notas publicadas, está relacionado con una agresión ocurrida el 24 de mayo en la colonia La Laguna Ticomán en la alcaldía Gustavo Amadero. La versión periodística señala que tras un altercado vial se realizaron disparos contra un vehículo particular donde viajaban varias personas y que un adolescente de 13 años resultó lesionado por arma de fuego.

 Esto no prueba todavía una sentencia, no prueba culpabilidad definitiva, pero si explica por qué la fiscalía lo esperaba afuera. Ese detalle cambia todo, porque una cosa es el robo de una motocicleta. Grave, sí. Doloroso, sí. Pero otra cosa es que la ruta del robo termine conectada con disparos, amenazas, menores reclutados y una posible célula que operaba entre el norte de la Ciudad de México y municipios del Estado de México.

 Según las investigaciones citadas por distintos medios, el Tata varía que podel habría encabezado un grupo integrado principalmente por menores de edad que actuaba en Gustavo Amadero y en zonas como Tlalne Pantla. Ahí se movían, ahí cazaban motos, ahí elegían víctimas, ahí convertían la movilidad de otros en dinero rápido para ellos. Pero hay más.

A el tata también se le relaciona con asaltos violentos captados en video. En uno de esos casos, según los reportes, un hombre fue despojado de su motocicleta cuando llegaba a su domicilio en Gustavo Amadero. En otro ocurrido en Tlalnepantla se reportó el robo de otra motocicleta. La versión difundida por C4 y retomada por medios señala que no me en uno de los videos el presunto líder dispara al suelo para intimidar a una víctima antes de llevarse la moto.

 Si esta línea se confirma, entonces estamos frente a una forma de robo que no depende solo del descuido, depende del miedo, del arma, del grito, del segundo en que la víctima entiende que resistirse puede costarle la vida. piénsalo un momento. Una motocicleta no siempre es un lujo. Para miles de personas es herramienta de trabajo, es reparto, es traslado.

 Es la forma de llegar a la obra, al taller, al restaurante, a la escuela, al negocio. Cuando se roban una moto no se llevan solo fierro y llantas, se llevan semanas de esfuerzo, deudas, ahorros, la tranquilidad de una familia. ¿Qué harías tú si un día sales y tu moto ya no está? ¿Qué sentirías si además descubres que quien te la quitó presume armas en redes sociales y se siente intocable? Ahí es donde la historia empieza a ponerse más oscura, porque las autoridades no solo investigan el robo de motocicletas, también revisan si esta célula está

vinculada con otros ataques armados y robos violentos en la zona metropolitana. Hasta ahora no se ha informado públicamente una sentencia contra el Tata, por eso hay que decirlo con claridad, es imputado, no condenado, pero lo que ya está sobre la mesa es suficientemente grave para hacer una pregunta incómoda.

 ¿Cómo un joven de 19 años llegó a ser señalado como líder de una banda de menores dedicada al robo violento? La respuesta fácil sería decir porque quiso. Y sí, cada quien responde por sus actos, pero la respuesta completa es más incómoda, porque en muchas colonias la moto rápida, el arma en la cintura, la foto con dinero y la fama de Bravo se venden como éxito, como respeto, como identidad.

 Un muchacho sin rumbo ve a otro subiendo historias con pistolas, chalecos, vehículos y música de fondo y empiece a confundir miedo con admiración. empiece a creer que ser temido es ser alguien hasta que llega la patrulla, hasta que llega la orden, hasta que llega la cárcel, hasta que la única frase que le queda es, “Mamá, no hice nada.

” Y aquí viene la primera contradicción emocional del caso. Según los videos difundidos, el joven que habría sido señalado por intimidar víctimas con armas, al momento de enfrentar a los agentes no se mostró desafiante. Se quebró, pidió ayuda, se quejó de una mano lastimada, buscó a sus padres con la voz.

 ¿Qué nos dice eso? No lo vuelve inocente, no lo vuelve culpable, pero muestra la distancia brutal entre la imagen que se presume en redes y la realidad de una reapprehensión. En la calle, algunos se sienten invencibles. Frente a una orden de apreensón, muchos vuelven a ser lo que siempre fueron. Muchachos asustados, atrapados por decisiones que ya no pueden borrar.

 Pero esta historia no se queda en el llanto porque detrás de esa escena hay una zona completa marcada por el robo de motos. Gustavo Amadero aparece una y otra vez en reportes de robo, cateos, persecuciones, motonetas aseguradas y detenciones. La propia SSC ha informado casos recientes en los que ciudadanos denunciaron el robo de motonetas en la alcaldía y agentes localizaron a los presuntos responsables con unidades que no pudieron acreditar como propias.

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