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Gestación subrogada: Amor engañoso – Marjorie de Sousa y Carlos Ponce

Soy Danzar. Estuviste brillante,  amor. Aparte te ves hermosa. Ese vestido que diseñaste se te ve espectacular.  Gracias, mi amor. Oye, no quiero ser presumida, pero el diseño de ese en particular  me quedó muy bien. Deiste perfecto. Claro, perfecciona,  perfecciona. Oye, espero que los inversionistas hayan quedado satisfeos con el restaurant que lo hicimos.

  Sí, claro que sí. Quedaron encantadísimos contigo y estoy seguro de que van a firmar el contrato con la empresa y tú te quedarás a la cabeza del proyecto. Eso me encanta.  Todo gracias a ti. No digas eso. Es en ti en que tienen que confiar. Es tu negocio  y es tu idea. Oye, ¿viste a la esposa del licenciado Uribe?  Otra vez está embarazada.

No, no, no me fijé. Se ve radiante. Creo que va a ser su tercer bebé. No, no sé. La que está radiante eres tú. Prepárate  para dormir. Mhm. ¿Estabas  aquí? Me pegaste un susto.

Desperté y no estabas en la cama. Viidad, ¿por qué a nosotros? ¿Por qué Dios es tan cruel conmigo? ¿Por qué no podemos tener un hijo? Y me amor, si yo pudiera hacer lo que fuera, te juro que lo harías  sin pensarlo dos veces. Eso es lo único que nos hace falta para ser completamente felices, ¿verdad?  ¿Por qué me niegan esa felicidad? Porque no es justos.

  Se amor, si quieres podemos intentar otra fertilización. No, no quiero eso. No, no, no soportaría otra pérdida. Ya no.  Buenos días, princesa. ¿Quieres café? No, gracias. La verdad no tengo ganas de nada. Bueno, pero tienes que comer. Gracias. Estuve averiguando y existe una opción para convertirnos en padres.

 ¿Estás pensando en adopción? No, estoy hablando de una agencia de mujeres que prestan su vientre. ¿Estás hablando de un embarazo subrogado? Pues sí. No sé o parece muy frío. ¿Qué tal si nos toca una mujer deshonesta o qué sé yo? No, por eso estuve averiguando. La agencia que encontré es de muy alto prestigio. Además, nosotros escogeríamos a la mujer y se firmaría un contrato.

Déjame pensarlo. Va. Yo creo que es una decisión que no podemos tomar a la ligera. Claro, el tiempo que necesites, princesa.     Pues Jorge tiene un buen punto, ¿eh? No sé, alquilar un vientre. Yo no tenía esa idea de convertirme mamá así. Lo sé, te entiendo, pero no tiene nada de malo.

Y más después de tantos intentos fallidos, demasiados. No sé, a veces pienso que Dios no quiere que sea madre. A lo mejor mi destino es dedicarme a mi carrera de diseñadora de modas a mi esposo. Claro que no. Por favor, no digas eso. Además, tú eres la que creas tu propio destino, así es que haz lo que realmente deseas.

¿Tú crees? Por supuesto que sí. ¿A poco eres feliz con la vida que tienes ahora? Al 100%. No, me siento vacía, me falta algo. Y es justamente  eso, ser mamá, estoy a mi bebé entre mis brazos. sentirlo, amarlo. Entonces, no se hable más. Hazle caso a Jorge y vaya a esa agencia. Bueno, y mueve a Garduño para las 4.

Digo, si está disponible. ¿Me das un minuto? ¿Qué pasó, princesa? ¿Todo bien? Sí, estoy muy bien, mi amor. Ya tomé una decisión respecto a lo que hablamos. Ah, dime. Estoy decidida a que busquemos un vientre sustituto. Claro, si todavía quieres apoyarme. Claro que te  quiero apoyar. Siempre voy a estar aquí para apoyarte.

Esta no te va a gustar. A ver. Y ella. No sé, yo creo que tampoco creo que sea la indicada. Mi amor, mujer perfecta er esto. Estamos buscando a la persona ideal para esto. Es que tiene que ser perfecta. Ella va a llevar a nuestro bebé durante 9 meses. A ver, a ver qué tal. su currículum sa que  una mujer responsable, madura.

Bueno, responsable no sabemos, pero pero sí podría ser, puede ser. Ya. Ah, perfecto. Bien, ya tenemos tres opciones. ¿Te parece que ahora las veamos en persona? ¿Las conocemos mejor? No, no solo me parece es indispensable conocerlas en persona. Pues yo creo que las tres chicas son muy agradables. Sí, lo son, pero pero no te convence.

No es eso. Simplemente tengo mis reservas con las tres. Pues no lo veas así. No es una decisión fácil. No, ya lo sé. ¿Sabes? Pues a mí me cayó bien Sandra porque aparte de que es bonita, pues también es agradable y se nota que tiene madurez. Es muy importante, ¿no? Wow. Creo que de verdad te gustó. No me gustó, digo, para ser la madre sustituta.

A ver, ¿querrás decir el vientre sustituto? El vientre sustituto. La verdad es que ahora después de ver esas chicas me siento, no sé, no me siento bien. Bueno, es normal. No de ser fácil encontrar a la mujer adecuada para eso. Tal vez tomen un tiempo, pero estoy segura que la van a encontrar. Es que ni siquiera se trata de que ellas están mal.

De hecho, las tres que preseleccionamos tienen un perfil impresionante. Entonces, ¿por qué tienes dudas? No sé. Bueno, sí sé, pero si te digo vas a decir que que estoy loca. A ver, yo sé que no es cualquier cosa que una extraña lleve a tu bebé en su vientre. Es que me sentí rara.  Y hasta celos celosa.

Yo sé que estoy mal, pero cuando Jorge comenzó a decir que una  de ellas era muy bonita, muy inteligente, yo te juro que me dieron celoso. Jorge nada más tiene ojos para ti. Ni te preocupes por eso.  Lo sé. No dudo de su amor, pero como dijiste una mujer extraña que llegue y de pronto lleva a nuestro bebé,  no lo sé.

Por otro lado, lo que más quiero es ser mamá, darle un bebé a mi esposo, tener el fruto de nuestro amor entre mis brazos, verlo crecer y lo vas a hacer. Tú solo confía  que todo va a salir bien. Relájate. Si tienes dudas, sigue buscando. Yo sé que con el tiempo vas a encontrar a la indicada  y todas estas dudas van a desaparecer.

Tienes razón. Tengo que confiar  en mi esposo y en nuestro amor y que todo va a estar bien. Así es. Voy a decirle que firmemos el contrato con la chica que le pareció madura,  porque la verdad de las que vimos era la mejor. Pues sí, mi amor, yo lo veo todo muy bien. Solo tenemos que firmarlo para que las cosas se pongan en marcha.

Perdón, tanta insistencia, mejor contesto. Bueno, Bélgica, a ver, tranquila, no llores. ¿Qué pasa? No, no hagas nada. Ya vamos para allá. Mejor no cales. Y tú sigue hablando conmigo. Tenemos que Amores que engañan, amores que causan curan las heridas. Heridas de guerra que se  ahogan en mi almohadará.

A ver, no te preocupes, no digas eso, lo vamos a resolver. ¿Dónde doy la vuelta? Aquí. Dos cuerdas a la derecha. No, a ver, a ver, a ver, a ver. No, no digas eso. Ya, en serio, ya voy en camino. Bélgica. Bélgica. ¿Qué pasó? Mi primo corre peligro. Su novio la golpeó y ahorita que estamos hablando por teléfono, el tipo regresó a la casa.

Y a la izquierda. Ya, ya, Elisa. ¿Qué pasó, nena? ¿Ya estás a salvo? Ya. ¿Dónde estás, imbécil? Le dije que venían en camino y se fue. Pero me da mucho miedo quedarme aquí sola. No, por Dios, tú no te vas a quedar sola. Es capaz de regresar. No, obvio, no. Vámonos. ¿Cómo está? Se acaba de dormir, pobrecita. Está agotada y muy asustada.

 No me imagino. Bueno, ya hablé con mi abogado y él se va a ocupar de llevar la denuncia de Bélgica ante las autoridades. Te juro que vamos a hacer todo lo posible para que le pongan una orden de restricción a ese desgraciado. Gracias, mi amor. No tienes nada que agradecerme, princesa. Yo haría lo que fuera para proteger a una mujer maltratada y mucho más de la familia.

 Eh, ¿sabes que por eso te amo? Porque tienes un corazón enorme. Ah, no, porque soy muy galán. Acércame, amor. ¿Qué es esta delicia? Gracias.  Ay, perdón, no quería que me vieran así. Qué pena. No pasa nada, estamos en familia. Siéntate. Eh, ¿verdad, mi amor? Sí, claro que sí. ¿Qué te sirvo? ¿Un un jugo o prefieres otra cosa? Eh, sí, un juguito, por favor.

¿Qué quieres de comer? ¿Estabas dormida y nos dio  pena molestarnos? Ay, no, no se preocupen. Lo que ustedes estén acostumbrados, eso está bien. Gracias. Te mereces que te consientan, querida. Solo pide. Ahí estás. Muchas gracias. Provechito. Recuerda que esta es tu casa. Ay, de verdad, de todo corazón.

 Gracias, mi amor, los cubiertos, por favor. Dame chance. Uy, si cocinas como plancha, prima, perdón, pero es que sonaba y sonaba y así que me tomé la libertad de contestar. Sí, diga. Sí, soy yo. ¿Es en serio? Claro, por supuesto que sí. Muchísimas gracias. Alberto Rodríguez quiere que diseñe un vestido para el cierre de su desfile de otoño.

¿Y ese Alberto es un diseñador importante? ¿Es en serio tu pregunta? Está a la cabeza del top 10. es el gurú de la moda.  Ese apoyo significa mi entrada por la puerta Gram. De verdad, qué increíble, ¿no? Y él mismo te llamó. No, era su asistente, pero me dijo  que me va a llamar Alberto para ultimar detalles.

Pues qué padre, prima. Pero, pero qué no sé, pero es que es raro, ¿no? O sea, que te llame así de pronto, de la nada. ¿No será que alguien te estará haciendo una broma de mal gusto? Ay, no, para nada. Estoy segura que se trataba de algo muy real. Bueno, yo solo digo para protegerte de gente mala, prima, pero si piensas  que es verdad, es verdad.

 Qué gusto me da, prima. Amores que engañan. Me siento muy emocionada con lo del bebé. Oh, s yo también, pero recuerda que hay que firmar el convenio con la agencia antes de cualquier cosa. Mi amor, sí. Tengo que confesarte algo. Me sentí celosa porque vi que la señorita te gustó. A ver, nunca dije que me gustó. No tienes nada  que preocuparte.

Tú sabes perfectamente que yo jamás te engañaría. Ahora si  te sientes incómoda, podemos buscar a otra persona que lleve en su vida entre nuestro hijo o hija o hija, pues Ay, Elisa, no sabes  lo agradecida que estoy contigo y por todo tu apoyo. Siempre ha sido muy buena conmigo. J tienes nada que agradecer.

 Tú sabes que te quiero mucho. Ay, mira qué hermosos niños. No cabe duda que son una bendición. Yo siempre he soñado con tener muchos hijos, porque una vida sin hijos es una vida vacía. ¿Estás bien, Elisa? Ay, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón. De verdad, no quise abrir mi bocota. No pasa nada, tranquila. ¿Cómo no va a pasar? Perdón, no quise lastimarte.

No es tu culpa. El hecho de que los tratamientos no hayan funcionado me tiene un poco afectada. A ver, en fin, pasemos a otra cosa. Hola, amor. Hola, mi vida. Qué bueno que ya llegaste. ¿En qué andas aquí? trabajando ideas para el vestido del desfile, pero no sé. Me gusta, me gusta. Se ve muy bien. Es perfecto. Siempre me dices lo mismo.

En serio, saber que le va a encantar. Ay, no mientas. Mira, si lo pongo aquí y hago como un fajín más o menos, pero no sé, hace cintura.  Hola, ¿qué haces? Nada. Imaginaba lo maravilloso que sería tener un sobrino o sobrina. Lo sé, pero tristemente no se han logrado nuestros bebés. ¿Qué te puedo decir? Me imagino lo difícil que ha sido para ustedes esa

situación. Jorge y yo anhelamos tanto ser papás,  intentamos todos los métodos clínicos a nuestro alcance. Hasta estuvimos buscando una candidata ideal para alquilar  un vientre. Te quiero mucho y no me gusta verte triste. Perdóname, pero cada vez que pienso en eso me llena  de tristeza no poder tener un bebé.

¿Sabes,  Elisa, yo estoy tan agradecida con ustedes por lo que han hecho por mí, que con todo gusto  prestaré mi vientre para que ustedes puedan ser papás? ¿En serio? Por supuesto, pero  no me respondas ahora. piénsalo con calma y si lo deciden me avisas. ¿Me asustaste? Si estoy de fea o qué.

  Pues estoy muy emocionada, perdón. Quería darte una sorpresa. Ah, bueno, pues no sé si quería sorprenderme o asustarme, pero fue la segunda. ¿Qué pensarías si te dijera que ya conseguí quien sea nuestro vientre de alquiler? En serio, ¿quién? ¿A quién escogiste? A mi prima  Bélgica. Ella se ofreció para prestarnos su vientre.

 ¿Y tu prima? Sí. Sí. ¿Quién mejor que ella? Que es como mi hermana. ¿Estás segura? Sí. Me quiere mucho. Yo confío plenamente en ella. Y yo confío en ti, así es que adelante. Gracias, mi amor. Cuánto te lo agradezco. Me siento muy feliz. No hay nada que agradecer. Lo hago por ustedes para que estén felices. Pues así es.

Y hay grandes probabilidades de que todo salga bien. ¿Lo ves? Eso es un regalo del cielo y tú no te tienes que preocupar por nada. Te vas a quedar en casa y nosotros te cuidaremos durante todo el embarazo. Okay. Yo me dejo consentir. Hola. Me sorprendiste. No te esperaba ahí. Ay, qué exagerado eres. ¿Gustas una fruta? Bueno, te la acepto.

¿Sabes?  Siento como nuestro hijo está creciendo dentro de mí. Es muy importante que conozca quién es su padre desde su concepción. Tócalo. ¿Lo sientes? Bueno, todavía no sabemos si funcionó, o sea, hay que hay que esperar una prueba de embarazo. Bueno, yo creo que sí. Ah, como algo así.

 Mira, ¿te gusta? Sencillo. Oye, te tengo una sorpresa. Ya se realizó la inseminación. ¿En serio? Siempre así fue la chica que me platicaste. No. Entonces, Bélgica se ofreció a prestarme su vientre para tener a nuestro bebé. Tu prima. Sí. No sé qué tan buena idea haya sido que le eligieran a ella. Ay, es lo mejor.

 Yo confío al 100% en ella. Elisa. Eli, mi amor, mi amor. ¿Qué pasó, mi amor?  Mi amor, salimos positivos. Estamos No lo puedo creer. Créelo. Vamos a ser papás. Me siento tan feliz. Imagínate cómo estoy yo. Felicidades.  Yo creo que tenemos que festejar. Mariel, baja. Ven, ayúdame. Vamos. Ahí voy. Ya vengo. Gracias. Yo te ayudo.

 Estoy tan agradecida con la vida por esta oportunidad. Yo doblemente agradecido, mi amor. Y bueno, también estoy muy agradecida contigo,  prima, por ayudarnos a conseguir nuestro sueño. Lo hago con todo mi amor. ¿Qué te pasa, Mariel? ¿Estás un poco dispersa? No, nada.

 Es que es una sorpresa tan grande que no lo puedo creer, pero estoy muy feliz por ustedes. Salud. Saludos. Ten cuidado con Bélgica, ¿sí? No te vaya a dar una sorpresita. Por favor, estás mal. Es mi prima, jamás me haría algo así. Alberto Rodríguez. Bueno, señor Alberto Rodríguez, qué honor. Igual para mí. ¿Cómo estás? Muy bien, gracias.

 ¿Y tú qué tal? Bien. Te llamo para saber si podemos contar contigo para el evento de prensa del desfile. Ahora, por supuesto, con todo gusto. Bueno, entonces te mandaré los boletos y el itinerario. Faltan aún unos meses, pero ya sabes que me gusta organizar todo con tiempo. No sabes cómo te agradezco que me hayas tomado en cuenta.

Tienes mucho talento y el mundo lo debe de saber. Chao, Belán. Adiós. No, no, no puedo creerlo. Es mi oportunidad para conocer personalmente al grandísimo Alberto Rodríguez. Qué bueno, me da muchísimo gusto por ti. Mi amor, mi amor. Me acaba de llamar el mismísimo Alberto Rodríguez para invitarme a la presentación  del desfile de modas.

 Ya me da mucho gusto, mi amor.  Ay, no puedo creer tanta felicidad. nos lluven miles de bendiciones. Sí, mi amor. Oye, pero que no creo que no es bueno que dejes a Belgica Casual. Mi amor, no es ahora.  Para ese momento el embarazo estará bastante avanzado. Además, solo me  voy a ausentar una o dos semanas.

Bien, ¿me ayudas? Claro, prima. In que te ayudamos aquí, amores que engañan.   Mi amor, ya me voy. Ya. Sí. ¿Estás segura que no quieres que te lleve al aeropuerto? Mi amor, no te preocupes. Alberto me mandó su chófer para que me lleve el aeropuerto. Eh, cuídate. Oye, mucha suerte en tu desfile de moda.

Gracias, pero  contigo y nuestro bebé al lado, el éxito siempre me va a acompañar. Prima, por favor, te cuidas mucho.  Sí, claro que sí, prima, no te preocupes. Adiós, mi amor. Mamá te va a extrañar.  Regreso pronto. Se cuidan.  El bebé se veía hermoso en el ultrasonido. Lo importante es que estás.

Eso no importa. Lo importante es que tú siempre la veas hermoso. Es tu hijo. A ver si eso oye, muchas gracias por traerme a tu oficina. Está muy bonita. Siempre había querido  conocerla. ¿Qué haces? Nada, solo quería disfrutar este momento a solas contigo. Este momento, ¿de qué hablas? Bueno, verte en tu trabajo, saber lo que haces cuando no estás en casa, ver cómo te tratan tus compañeros con tanto respeto.

 Y Bélgica, no sé de qué estás hablando. Abre esa puerta ya. ¿Qué haces? Solo déjate querer. Vica, esto no está bien. Si te opones, yo voy a gritar y voy a decir que abusaste de mí, ¿eh? ¿Qué? Sí. Ven, bésame, vi entre mejor. Acarícialo. Es nuestro bebé. Somos sus padres. Voy a gritar.  Estás loca. Mi amor, hola.

No sabes lo feliz que estoy. Mi diseño fue todo un éxito. Qué bueno, princesa. Me da mucho gusto. ¿Y tú qué tal? ¿Cómo va nuestro bebé? Bien, bien, mi amor. Oye, ¿cuándo vienes? Te extraño mucho. Yo espero estar de regreso en un par de días. También los extraño las dos. Mi amor, disfruta tu éxito, princesa.

 Nos vemos por acá. Sí. Te amo. Y yo a ti, besos. No entiendo cómo puedes hacerle algo a Soy Alisa, una mujer que te ha dado  todo, que siempre te ha apoyado. No, lo único que me ha dado son las  horas de lo que tiene. Siempre saqueo con lo mejor y ahorita que yo puedo tenerlo, no voy a desaprovechar la oportunidad.

 A ver, ¿estás loca? Escúchame bien. Yo amo a Elisa y nunca debimos confiar en ti. Me dejé llevar por Elisa, pero tú a mí no me engañas. Ah, sí. Entonces me voy a ir y ni tú ni Elisa van a ver nunca su hijito. Y a ver qué cara pone  Lisa cuando regrese y se entere que me echaste a la calle con su hijo en el vientre.

Bueno, entonces, ¿qué quieres? que la dejes, que te divorcies, Elisa y tú y yo formemos una familia con nuestro bebé. Mira, a mí no me vas a venir a chantajear. Por mí te puedes largar cuando se te dé la gana. Aquí todos vamos a perder, pero sobre todo tú, porque para empezar no tienes en dónde vivir y mucho menos vas a poder vivir de esta manera con todas las comodidades y lujos.

No, una cosa más, en el vientre llevas un bebé que ni siquiera  quieres y que no es tuyo. Jorge, perdón por lo que pasó el otro día. Eh, seguramente las hormonas me están volviendo loca. Mira, como ofrenda de paz te hice el desayuno, ¿me perdonas, por favor? ¿Sabes que no es conmigo con quien te tienes que disculpar? Ya sé, es con Elisa.

 Ella siempre ha sido tan buena conmigo que yo no le podría hacer esa bajeza. Y tú siempre has sido un caballero. Jorge, mi amor, ya llegué.  ¿Cómo estás? Te extrañé. Ay, ¿cómo está lo más hermoso de esta casa? También te extrañé mucho, por eso adelanté mi regreso. Ay, no, ya no podía estar lejos de ustedes. Nosotros también te extrañábamos.

¿Qué te pasa? ¿Qué haces ahí? ¿Estás llorando? No, ¿por qué va a llorar? Dime la verdad. ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? Es que no me vas a creer aunque te lo diga. ¿Por qué dices eso?  Porque tiene que ver con Jorge y yo sé que confías en él ciegamente. Pero también confío en ti. Eres mi sangre.

 ¿Qué está pasando? Es que ahora que no estuviste, Jorge intentó abusar de mí. Te juro que no sé qué le pasó. Pero el día que fuimos al ultrasonido me llevó a su oficina y ahí intentó intentó aprovechar. Mira, mira nada más los moretones que me dejó. espantoso porque su secretaria y varios de sus oficinas se dieron cuenta y cuando yo lo amenacé con gritarlo, él se fue, salió corriendo como cobarde y todos ahí en su oficina me estaban viendo sin blusa casi desnuda.

¿Sabes la vergüenza que sentí? Porque además me di cuenta que que me falta ropa interior y no sé si Jorge se la robó.  Amores que engañan. ¿Cómo pudiste? ¿Cómo te atreviste a abusar de ella? ¿A qué? No te hagas el idiota. Bélgica me contó todo. Te contó su versión en la que por lo visto el villano del cuento soy yo.

 Mi amor, Bélgica es la que nos ha estado engañando todo este tiempo, amor, te lo juro. Ah, sí. Y esto también es parte del engaño. Ah, esto también. ¿Qué? Yo no, yo no sé qué es eso. Te juro por nuestro hijo que No jures por nuestro hijo. No seas cínico. El por Dios. O sea, ¿cómo crees que yo voy a caer tan bajo? No sé qué creer, pero los moretones que tiene ella en su brazo son reales.

Ay,  moretones. Pensé que te conocía, pero me di cuenta que no es así. Mi amor, por favor, escúchame. No, no, no voy a caer en tu juego y no voy a permitir que me sigas engañando, ¿entiendes? Que te vas a ir desde la casa. Elisa, tienes que comer algo. No tengo ganas de nada. Todo me da asco. Tienes que estar bien para cuando nazca el bebé.

Ya lo sé. Voy a salir a ver unas telas con Mariel. Necesito distraerme. Me voy a cambiar. ¿No quieres que te acompañe? No, gracias. Quédate aquí. Descansa. Bueno, qué bueno que me hablaste. Te necesitaba de verdad. ¿Qué hace él aquí? Por favor, amiga. ¿Por qué me mentiste? Escúchalo. Yo ya lo hice y es muy convincente.

Solo te pido que lo escuches. Sí. Ya ves, sí la vieron en la oficina y claro que la dejé ahí medio desnuda, pero no iba a permitir que me chantajeara de esa manera y obvio no sabía que tengo cámaras de seguridad. Jamás te he faltado, Alisa. No puedo creer que haya hecho todo esto. No, pues yo tampoco, pero sí lo hizo.

 Y no podemos dejar que se con la suya, mi amor. A mí me da terror que que se vaya, que desaparezca. ¿Qué va a pasar con nuestro hijo? O sea, nunca la vamos a ver. Esa mujer es capaz de cualquier cosa. No digas eso. Yo creo que lo mejor es que la engañemos. Hay que hacerle creer que te voy a dejar. Me voy con  ella hasta que nazca el bebé y una vez que lo tenga conmigo, ya no va a poder hacer nada.

Algún día todo esto va a ser mío. ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres? Quería verte. Sé que salió y que ibas a estar sola. A ver, siéntate. ¿Cómo te explico? Lo que más quiero en esta vida es a mi hijo y bueno, si estar con él significa pues dejar Elisa y estar contigo. Yo estoy dispuesto a hacer eso. Claro, eso es si todavía tú estás dispuesta a aceptarme.

Y bueno, pues si todavía quieres nos podemos escapar juntos. Yo tengo los recursos para escondernos y Elisa jamás nos va a encontrar. Seguro, seguro.  Tengo un mal presentimiento. Cálmate, por favor. Y si algo sale mal,  con todo lo que me dijo Jorge, me queda claro que Bélgica es capaz de cualquier cosa.

Jorge es muy inteligente, no se va a dejar engañar. Tienes que confiar  en él. Amores que engañan. ¿Me haces un masaje? Sí, dime que me amas. Sí, sí. Dime que me amas. Te amo. ¿Crees que soy tonta? ¿Realmente piensas que te voy a creer? Las mujeres nos damos cuenta cuando un hombre realmente nos ama o cuando están fingiendo.

Sí, tienes razón. Lo siento, no debí decirlo si no si no lo sentía, pero yo estoy seguro que con el tiempo voy a aprender a amarte. Estoy harta que todo el mundo me mienta. Cálmate, cálmate un segundo. O sea, no es para que te pongas así. No me digas que me calme, No te me acerques. Mateo tu precioso bebé.

 Por favor, baja eso. Baja eso. que no te me acerques,  Ay, no puede ser, Bélgica,

Bélgica. Ah, no. Ayúdame. Dios mío. Ya llegué. Ya, ya estoy aquí. Ya estoy aquí. A ver, a ver, a ver, a ver. Respira, respira, respira. Apúrate, por el bebé va a nacer. Tenemos que llevarlo a un hospital. Despacito, despacito, despacito. A ver, vamos. Uno. Despacito, despacito. Yo te ayudo. Despacio, despaco. Mi amor hermosa.

  Bendito Dios. Que nuestra bebé está bien, que se salvó. Sí, ¿verdad? Ay, ¿sabes? Pobre Bélgica. A pesar de todo, me duele que ya he fallecido en el parto. Ojalá que Dios  se apiade de su alma. Ya sé, mi amor, pero ya no pienses en eso. Lo importante es que nuestra princesa está  aquí sana y con nosotros.

Es hermoso. Amores que  engañan, amores que gritan, amores que causan y no curan las heridas. Heridas que duelen en la piel y el alma. Heridas  de guerra que se ahogan en mi almuerza.

 

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