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¿Suegra de Carolina Flores tuvo cómplices? Esto se sabe de la red secreta que la ayudó a escapar

¿Suegra de Carolina Flores tuvo cómplices? Esto se sabe de la red secreta que la ayudó a escapar

Suegra de Carolina Flores tuvo cómplices. Esto se sabe de la red secreta que la ayudó a escapar. Lo que parecía una tarde familiar en un lujoso departamento de Polanco terminó en una ejecución a sangre fría captada por el monitor de un bebé. El video es escalofriante. Carolina Flores, exreina de belleza de 27 años, camina en bata y pantuflas cuando su suegra Erika María N la sigue a una habitación.

 Segundos después, seis detonaciones y un silencio que predece el caos. “Nada me hizo enojar”, respondió la agresora antes de huir, dejando tras de sí un cuerpo con dos elecciones y un [música] país indignado. Pero el verdadero escándalo apenas comienza, pues recientemente se dio a conocer que la presunta asesina no actuó sola para desaparecer del mapa, sino que contó con una red secreta de cómplices que la ayudaron a llegar hasta Venezuela.

 [música] Quédat el final del video porque a continuación te revelaremos lo que se sabe de la red de complicidad familiar que ayudó a esta persona a huir del país y mantenerse oculta a nivel internacional tan rápido. Aunque Erika María ya fue detenida el pasado 29 de abril en Venezuela, gracias a una ficha roja de la Interpol, la narrativa del arrebato de locura ha quedado sepultada luego de que las investigaciones han dado un giro al señalar que el feminicidio no fue un acto solitario, sino que Erik N tuvo cómplices quienes le brindaron ayuda

para cometer el crimen y escapar de la justicia. De acuerdo con la información filtrada por la creadora digital colombiana conocida como la parcera Justin, Erika N. logró esconderse en un fraccionamiento residencial de lujo en Venezuela gracias a que sus hermanos le enviaban constantes depósitos de dinero. Mientras que fuentes cercanas a la fiscalía han dado por vencidas estas filtraciones al confirmar que la logística para que la suegra de Carolina escapara del país en menos de dos semanas requirió de una red de apoyo

económica y operativa. Entre los nombres bajo la lupa destacan el propio hijo de Erika N y esposo de la víctima Alejandro N. siendo el primer señalado por la opinión pública y las autoridades. Luego de tardar más de 24 horas en denunciar el crimen, su pasividad y el tiempo que otorgó a su madre para salir de la Ciudad de México lo posicionan como el cómplice principal por omisión y encubrimiento.

 También se menciona contactos en Enenada, de donde es originaria Erika N. por lo que se investiga a un círculo de amistades y excaboradores de la hora detenida en Baja California, [música] donde fue candidata a regidora en 2016, quienes presuntamente le habrían facilitado vínculos y dinero en efectivo para su trayecto hacia el sur del continente.

 La misma influencer, la parcera Justin, reveló que se incautaron dispositivos electrónicos donde Erika N. redactó al menos cinco cartas, cuatro dirigidas a su hijo y esposo de la víctima, Alejandro Sánchez, y una a su [música] hermana. En estos textos enviados mediante fotografías tomadas a una tablet, Erika relata sin tapujos cómo vivía prófoga.

 Estoy hospedada en un lugar familiar. No ando en la calle paseando, estoy bien, triste, preocupada, pero bien y sin necesidades. Pero lo que más ha indignado a la opinión pública es su justificación del crimen. En las cartas, la mujer relata que el conflicto estalló porque Carolina le pidió que no besara a su bebé recién nacido por cuestiones de seguridad.

 Pero a pesar del furor digital por estas declaraciones, las autoridades han sido cautelosas en sus declaraciones. Hasta el momento, ni la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ni las autoridades de Venezuela han confirmado de manera oficial la [música] autenticidad de estos escritos o transferencias bancarias.

 Por esta misma razón, las autoridades mexicanas aclaran que por ahora no existen órdenes de aprensión formales contra los hermanos ni el hijo de Erika N. Sin embargo, el marco legal es claro. [música] Especialistas legales y el Código Penal Federal establecen que de comprobarse que los familiares de Erika financiaron su ida y le dieron refugio con conocimiento del crimen, estarían incurriendo en el delito de encubrimiento.

 Hoy el proceso de extradición desde Venezuela mantiene en vilo a todo México con la exigencia de que no solo Erika N pague por el asesinato, sino que [música] se castigue a quienes limpiaron la escena o financiaron su vida. Así, mientras la suegra se sinalega en sus cartas que se segó por el dolor, las pruebas apuntan a un plan orquestado donde la complicidad familiar fue la pieza clave para la impunidad temporal.

 ¿Qué opinas de estas nuevas revelaciones del caso? Te leemos en los comentarios. Y no olvides suscribirte a nuestro canal para estar al tanto de las noticias más relevantes de México y el mundo. 

La detención de Erika María N en Venezuela no solo abrió un nuevo capítulo en el caso del asesinato de Carolina Flores, sino que también destapó una serie de interrogantes mucho más profundas sobre la posible existencia de una estructura organizada que habría operado para protegerla desde el primer momento. Lo que inicialmente parecía una fuga improvisada motivada por el miedo y el descontrol emocional, ahora comienza a tomar la forma de una operación cuidadosamente ejecutada, con apoyo económico, logístico y posiblemente hasta asesoría legal.

Las autoridades mexicanas mantienen extrema cautela con la información oficial, pero diversas filtraciones provenientes de fuentes cercanas a la investigación señalan que Erika N no habría actuado sola ni durante el crimen ni durante su posterior escape. La rapidez con la que abandonó Ciudad de México, el tiempo exacto en que dejó de usar dispositivos rastreables y la facilidad con la que logró instalarse en territorio venezolano levantaron sospechas desde el principio.

Uno de los puntos más delicados del caso tiene que ver con las horas posteriores al asesinato. Según versiones difundidas en medios digitales, hubo movimientos extraños dentro del departamento de Polanco antes de que las autoridades llegaran formalmente a asegurar la escena. Algunas fuentes aseguran que ciertos objetos habrían sido retirados y que existieron intentos de limpiar áreas específicas del inmueble antes de la llegada de peritos.

Aunque esta información aún no ha sido confirmada oficialmente por la fiscalía, investigadores no descartan que algunas personas cercanas a Erika hayan intentado alterar evidencias para retrasar la reconstrucción exacta de los hechos. De comprobarse, las consecuencias legales podrían extenderse mucho más allá de la autora material del crimen.

El nombre que más aparece en medio de las especulaciones es el de Alejandro N, esposo de Carolina Flores e hijo de la presunta agresora. La opinión pública no ha dejado de cuestionar su comportamiento desde la noche del asesinato. Usuarios en redes sociales han señalado como sospechoso el hecho de que la denuncia formal se realizara horas después y no inmediatamente tras los disparos.

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