Posted in

Marilyn Monroe: Lo Que Sabía La Noche Que Murió

que los adultos se van, que el amor que dan los adultos tiene fecha de caducidad, que cuando algo empieza a ir bien es solo cuestión de tiempo antes de que alguien te diga que hay que moverse a otro lugar. Esa certeza grabada en los años más formativos de su vida con la precisión de lo que no se olvida porque se aprende demasiado joven, es la clave de toda su historia posterior, de los matrimonios que terminaron, de las relaciones con hombres que la dejaban, de la necesidad de aprobación que nunca podía ser completamente satisfecha.

En los hogares de acogida ocurrieron cosas que Norma Jin describió en entrevistas con la honestidad específica de alguien que no tiene nada que ganar con la mentira y que ha decidido dejar de callarse. Dijo que fue agredida a los 11 años por un inquilino de uno de sus hogares de acogida. dijo que cuando le contó a la mujer de ese hogar lo que había pasado, la mujer le dio una bofetada y le dijo que no se atreviera a decir esas cosas sobre ese buen hombre, que le dieron 10 centavos para que se callara y que lo cogió no

porque el silencio valiera 10 centavos, sino porque no tenía a dónde ir. El trauma de esa negativa, la bofetada como respuesta a lo ocurrido, dejó en norma Jin algo que su psicólogos adultos reconocerían décadas después como la herida más profunda de su historia psicológica. No solo lo que le habían hecho, la negativa del mundo adulto a creerla cuando hablaba de ello.

Había algo que Norma Jean encontró en los cines que le daba lo que el mundo real no le daba. Algunas de las familias de acogida la mandaban al cine para quitársela de encima durante horas. Y ella se sentaba allí sola en la oscuridad, mirando las caras en la pantalla, construyendo en su cabeza un mundo donde las cosas tenían sentido.

La pantalla era el único lugar donde el mundo parecía ordenado, donde las historias tenían principio, medio y final, donde las personas que sufrían encontraban eventualmente algo que se parecía al amor. Y Normagin decidió con la claridad específica de los niños que no tienen nada más en que confiar que su propio sueño, que algún día ella sería esa cara en la pantalla.

Cuando tenía 15 años, la familia con la que vivía en ese momento tuvo que mudarse fuera del estado. California no permitía que la niña se fuera con ellos. y Grace Mcky Godard, la tutora legal de Norma Jean, la amiga de su madre, que había intentado cuidarla cuando era posible, encontró la única solución que se le ocurrió para no mandarla de vuelta al orfanato, casarla, un matrimonio legal que convertiría a la niña de 15 años en una adulta bajo la ley y la sacaría de la jurisdicción del sistema de acogida.

El 19 de junio de 1942, a los 16 años, Norma Jean Mortenson se casó con James Dowerty, un joven de 21 años que vivía en el vecindario. Dogerty dijo después que la quería, que era un matrimonio real, no una transacción, que él no sabía toda la historia de por qué se estaban casando. Norma Jean, por su parte, dijo años después que lo que sentía por James Dogerty no era exactamente amor, era gratitud, era la sensación de que al fin había alguien que se quedaba y también era la resignación de alguien que ha aprendido que el mundo no le ofrece las

opciones que le ofrece a otra gente. El marido fue llamado a filas cuando estalló la guerra y fue destinado al Pacífico. Y Norma Jean, sola en un apartamento de Los Ángeles, comenzó a trabajar en la fábrica de Radio Pla en Van Nice, California, pintando fuselajes de aviones. Era una mujer joven, trabajadora, con una belleza que sus compañeras notaban y que ella no sabía exactamente cómo gestionar, porque había crecido sin nadie que le enseñara que su belleza era algo valioso.

Y en 1944, el fotógrafo del ejército, David Conover, llegó a esa fábrica con la misión de hacer fotos de mujeres trabajadoras para elevar la moral de las tropas y encontró a Norma Jin. Lo que Conover vio a través de su objetivo fue algo que en los siguientes meses vería la agencia de modelos Bluebook y luego los ejecutivos de la 20th Century Fox y luego La revista Live y luego El mundo entero.

Una presencia fotográfica que no se puede enseñar porque no es técnica, es algo que existe entre la persona y la cámara, algo que hace que quien mira la fotografía sienta que la persona en la foto le está hablando directamente a él. Norma Jin lo tenía de una manera que los fotógrafos que trabajaron con ella describieron como algo que nunca habían visto igual.

Emely Snyively, la directora de la agencia Bluebook, la inscribió en agosto de 1945. Le dijo que su figura era más adecuada para el modelo de pinup que para la alta costura, y que si quería trabajar tendría que alizarse el cabello, que era naturalmente rizado y castaño, y teñírselo de rubio. Norm hizo las dos cosas.

Snively dijo después que nunca había visto a ninguna de sus modelos convertirse tan rápidamente en una de las más solicitadas de la agencia. A principios de 1946 había aparecido en 33 portadas de revistas para publicaciones como Pagent y US Camera. Los fotógrafos pedían trabajar con ella por encima de otras modelos con más experiencia.

Y Norma Jein, que había pasado los primeros 20 años de su vida siendo la última en ser elegida, de repente era la primera que todos querían. Esa transición, de ser invisible a ser el centro de todas las miradas hizo algo a Norma Jin que resulta importante entender. La cámara se convirtió en el espacio donde era amada, donde era vista, donde importaba.

Y esa asociación, la cámara igual a amor y reconocimiento que se estableció en los primeros años de su carrera definiría su relación con su trabajo para siempre. Marilyn Monroe no actuaba para las audiencias de manera abstracta, actuaba para la cámara, que era el único ojo del mundo que nunca la abandonaba cuando ella se ponía delante de él.

En 1946 firmó su primer contrato con la 20th Century Fox. $15 a la semana durante 6 meses. Ben Lion, el jefe de casting del estudio, fue quien la vio y quien sugirió el nuevo nombre. Marilyn era el nombre de la actriz y bailarina de Broadway, Marilyn Miller, que había tenido una vida breve y a quien Norma Jean admiraba desde la infancia.

Monroe era el apellido de soltera de su madre, Marilyn Monroe, y se tiñó el pelo de rubio con una intensidad que describe algo sobre esa transición. Norma Jin se quedaba atrás. Norma Jean y sus hogares de acogida, su número de orfanato, su matrimonio de conveniencia, sus cicatrices. Marilyn Monroe avanzaba y Marilyn Monroe era alguien que el mundo podía querer.

El estudio no renovó el contrato al cabo de 6 meses. Daril Sanok, el jefe de la Fox, no creía en ella. Dijo que no tenía lo que se necesitaba para ser una estrella. Eso fue en 1947. En 1953, Marilyn Monroe era la actriz más famosa del planeta y la Fox le rogaba que volviera después de haberla dejado ir. Las vueltas que da el mundo del espectáculo con las personas que no saben lo que tienen hasta que las pierden son incontables, pero pocas son tan elocuentes como esta.

Entre 1946 y 1950, Marilyn hizo papeles pequeños en una docena de películas. Trabajó con Harry Conbia Pictures durante un breve periodo. Se relacionó con personas del mundo del espectáculo que la ayudaron y que a cambio pedían cosas que ella entendía que era el precio de entrada de ese mundo. Nunca habló de ese periodo con amargura.

Read More