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Enrique Peña Nieto: La TURBIA MU3RT3 de su Esposa… Y la Boda FALSA para Comprar la Presidencia….

A los 40 años enviudó en circunstancias que ningún médico supo explicar del todo. A los 44 ya tenía una segunda esposa elegida por Televisa, una boda transmitida en cadena nacional y un hijo oculto que nadie debía mencionar. A los 46 llegó a la presidencia de México cargando [música] tres secretos que juntos eran suficientes para hundirlo.

Hoy tiene 58 años. Vive en Madrid en un exilio que él insiste en no llamar exilio. [música] Y el país que gobernó durante 6 años sigue pagando las deudas que él acumuló mientras la imagen se sostenía. Su nombre es [música] Enrique Peña Nieto y lo que construyó durante dos décadas no fue una carrera política, fue una ficción.

una ficción diseñada en estudios de televisión, bendecida por un sacerdote a modo, financiada con contratos millonarios y sostenida sobre el silencio de quienes sabían demasiado, porque la imagen debía sostenerse a cualquier precio, siempre, aunque por debajo de esa imagen hubiera una mujer muerta, un hijo escondido y un país vaciado.

Esta es la investigación que su equipo enterró durante más de 10 años. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian todo lo que creías saber sobre el hombre que gobernó México entre 2012 y 2018. Primero, la última noche de Mónica [música] Pretelini. las palabras exactas que el neurólogo que la atendió usó para describir su fallecimiento y por qué ese diagnóstico oficial nunca convenció a quienes estuvieron en el hospital ABC de Santa Fe esa madrugada del 11 de enero de 2007.

Hay versiones que salieron a la luz años después, versiones que el entorno de Peña Nieto nunca desmintió con hechos, solo con silencio. Segundo, [música] el documento que confirma lo que su equipo tardó años en reconocer, que mientras Mónica Pretelini vivía, Enrique Peña Nieto [música] ya tenía una vida paralela con Maritza Díaz Hernández, un hijo nacido en 2004 y según testimonios publicados posteriormente, un segundo hijo que no llegó a sobrevivir.

La pregunta no es si existía esa doble vida, la pregunta es cuándo empezó exactamente. Tercero, el testimonio de quienes estuvieron dentro de la operación. Como Televisa construyó a Angélica Rivera como figura pública antes de que ella y Peña Nieto aparecieran juntos. Como un sacerdote, aceleró la nulidad religiosa del matrimonio de Rivera con José Alberto Castro en tiempo récord.

Y cómo esa boda de noviembre de 2010 no fue un evento romántico, sino una estrategia política con fecha de vencimiento. Y cuarto, lo que pasó después de que la imagen colapsó. El escándalo de la Casa Blanca en 2014, los 7 millones de dólares, los 25 millones [música] en sobornos documentados, los 15,000 teléfonos intervenidos [música] con Pegasus, el divorcio firmado en febrero de 2019 y la pregunta que nadie en su círculo responde hoy, ¿cuándo exactamente decidió que Madrid [música] era más seguro que México? Te voy a avisar

cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes la parte que su equipo de imagen ha intentado enterrar durante más de una década. La parte que explica por qué la imagen debía sostenerse y a qué costo real se sostuvo. Pero antes de contarte cómo colapsó todo, necesitas entender de dónde venía, porque la ficción de Enrique Peña Nieto no empezó en Los Pinos ni en los [música] estudios de Televisa.

empezó mucho antes en un pueblo del Estado de México donde el poder no se hereda, se fabrica. 20 de julio de 1966. Atlacomulco, Estado de México, no es un pueblo cualquiera. Atlacomulco es el corazón [música] invisible de la política priista en México, un municipio donde los mismos apellidos ocupan las presidencias municipales desde hace décadas, donde el PRI no es un partido político, [música] sino el aire que se respira, donde los niños no aprenden a soñar, aprenden a posicionarse.

Gilberto Enrique Peña del Mao era funcionario priista. María del Perpetuo Socorro, Ofelia Nieto Sánchez era ama de casa. No eran ricos en dinero visible, pero sí en lo que en ese ecosistema valía más. conexiones, apellidos [música] que significaban algo, deudas de favor que se cobraban y se pagaban en silencio desde hacía generaciones.

Enrique fue el tercer hijo. El 20 de julio de 1966 no nació en la pobreza. La historia que viene no es de superación material, es de otra clase de hambre, hambre de reconocimiento, de aprobación, de ser visto de una manera específica. Su padre era presente como el México de los 70. Entendía la presencia masculina, proveedor, figura de autoridad, pero emocionalmente distante.

[música] Y Enrique aprendió desde chico que la aprobación no se daba, se ganaba, que el afecto era condicional. Imagínate eso, crecer donde el amor funciona como un contrato, donde la pregunta no es, ¿cómo estás? sino qué lograste hoy donde el fracaso no es aprendizaje, sino vergüenza que salpica al apellido. Eso deja una marca, una necesidad permanente de sostener la imagen a cualquier costo.

Porque si la imagen cae, cae todo. La imagen debía sostenerse. El tío era Arturo Montiel Rojas, gobernador del Estado de México entre 1999 y 2005. El hombre que abrió puertas, que colocó piezas en el tablero, que apostó por ese sobrino con cara de telenovela y ambición sin techo. Arturo Montiel [música] no era solo el tío, era el padrino político, el arquitecto del proyecto.

Y en Atlacomulco eso significaba todo, porque en ese ecosistema el talento solo no alcanza. Lo que abre las puertas [música] es a quién le debes el favor. Y Enrique Peña Nieto le debía el favor más grande a su tío Arturo. Una deuda que se paga con lealtad incondicional, con la disposición de defender el proyecto, aunque te cueste la verdad.

Quizá tú también has trabajado en un lugar así, donde no importa lo que haces, sino a quién le caes bien, donde el mérito es la coartada y el compadrazgo es la regla. Enrique Peña Nieto creció en ese mundo y aprendió sus reglas. mejor que nadie. Enrique tiene 13 años y viaja a Main, Estados Unidos, a estudiar inglés.

Ahí, [música] según relatos de sus cercanos, el adolescente dijo algo que nadie olvidó, que algún día iba a ser gobernador del Estado de México, no presidente. Todavía no alcanzaba a imaginar el tamaño completo. [música] Gobernador, piensa en eso. un niño de 13 años en un país extranjero sin dominar el idioma, [música] sabiendo ya con una certeza extraña cuál era el camino, como si la ambición no hubiera nacido de él, sino que le hubiera sido instalada desde antes de que pudiera elegirla.

¿Sabes lo que es cargar una expectativa ajena como si fuera tuya? que decepcionarlos sería más doloroso que traicionarte a ti mismo. Quizá tú también has sentido eso. Tiene 18 años, ingresa al PRI. No es una decisión, es un trámite. [música] En Atlacomulco, a esa edad, con ese apellido y ese tío, [música] era tan inevitable como el cambio de estación.

Aprende los códigos, la diferencia entre lo que se anuncia en un discurso y lo que se decide en una comida. que hay acuerdos que no se firman en documentos, sino con un apretón de manos y una mirada y aprende algo que definirá los siguientes 40 años, que en la política del PRI la lealtad vale más que la verdad, que la apariencia vale más que la sustancia. La imagen debe sostenerse.

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