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Pleito Mbappé – Kanté : ¡Investigué… y quedé en SHOCK!

 

El 5 de junio de 2026 a las 9:15 de la noche, las cámaras de la televisión francesa enfocaron el túnel de vestidores de Nantes a 12 minutos de que arrancara el amistoso de su selección contra costa de Marfil. Justo ahí, con los 11 titulares formados en Fila India frente al túnel esperando el silvatazo del árbitro para saltar a la cancha, las cámaras captaron a Canté recorriendo la fila de uno en uno para saludar a todos sus compañeros antes del partido, hasta que se topó con el capitán de la selección francesa, Killian Mbappé, pero

se pasó de largo. No hubo saludo de manos, no se miraron a los ojos, ni un solo contacto físico o visual entre ellos. El video del desplante en el túnel se hizo viral en las redes sociales de España y Francia en menos de 20 minutos. Al final, Francia perdió esa tarde 2 a 1 contra Costa de Marfil y en las siguientes 48 horas después del partido, casi todos los diarios deportivos de Francia, España, Italia, Inglaterra y Sudamérica publicaron al menos una nota intentando explicar lo que había pasado. Mbappé y Kanté estaban

peleados. ¿Cómo podía Killian llevarse mal con el tipo más humilde y bueno del fútbol mundial? ¿Por qué no soporta Angolo Kanté? Para que te des una idea de qué tan grave era el asunto, hay que entender que Enegolo Kanté no es un jugador cualquiera en Europa. Es un tipo del que Paul Pogba llegó a decir que debía tener 15 pulmones porque ningún humano normal correría tanto durante 90 minutos.

 Es el jugador al que Didier de Shams llamó gigante en 2018, asegurando que era el mejor del planeta en su posición. Hablamos del contención que durante 10 años seguidos ha sido tratado por toda la prensa como el futbolista más humilde, respetado y querido del planeta. Y es el mismo al que Killian dos meses atrás le hizo lo que para muchos fue la peor falta de respeto de un capitán hacia un veterano en toda la historia de la selección francesa, quitarle el gafete de capitán a medio partido y en mero día de su cumpleaños.

Así que este pleito entre Killan Mbappé y Nogolo Kante no es un simple malentendido de túnel antes de un amistoso. Es la gota que derramó el vaso tras meses de pura tensión acumulada. Hoy te voy a contar quién es Nagolo Kanté, por qué todos lo aman menos Mbappé. Y al terminar el video entenderás que lo del túnel no fue ninguna coincidencia.

 Bienvenido a las historias de Venom. Engol Kanté nació el 29 de marzo de 1990 y uno en los suburbios de París, en una zona residencial pegada al departamento de Hous de Saint dentro de una humilde familia de migrantes de Mali, que llegó a Francia buscando salir adelante en la década de los 80. huyendo de la pobreza extrema que el campo en su país natal les había impuesto por generaciones.

 El papá del muchacho se llamaba Amadou Kanté. Trabajaba recolectando basura para el municipio de París. Ganaba una miseria y trabajaba seis días a la semana para mantener a su numerosa familia, todos amontonados en un departamento diminuto de la periferia. Su mamá, Aminata, hacía trabajos de limpieza doméstica en varias casas del rumbo.

 Los canté, eran ocho hermanos en total. Y lo que pasó en sus primeros años de vida te lo contaré tal como ocurrió. Resulta que apenas a los 7 años cumplidos, el pequeño engolo Kante ya acompañaba a su papá y hermanos mayores los fines de semana a recorrer las calles de los suburbios, buscando entre los contenedores de basura y los escombros de las obras del barrio, recogiendo chatarra, latas de metal, cartón, botellas vacías y cualquier material reciclable que pudieran vender después por kilo en las chatarrerías de la zona. Ese dinero no era una simple

propina, era literalmente lo que les permitía comprar la comida de la semana para toda la familia. En el verano de 1998, mientras Francia ganaba en el State de France, la primera Copa del Mundo de su historia ante Brasil, y la gente salía en masa a festejar el triunfo deportivo más grande en la historia de la República Francesa, el pequeño Nengolo Canté no estaba viendo el partido en la televisión.

recorría junto a su padre y hermanos mayores las calles de París, juntando las botellas de vidrio que la gente tiraba al celebrar en los bares del rumbo, cargándolas en un saco de tela a la espalda hasta el centro de reciclaje. Años después, cuando los reporteros le preguntaban qué recordaba de aquel mítico verano de 1998, el mediocampista siempre respondía con la misma frase: “Me acuerdo del ruido de las botellas dentro del saco.

” En ese entonces, Nógolo ya soñaba con ser futbolista profesional, pero esa historia te la cuento más adelante. La fecha exacta de la muerte de su padre no viene en las biografías oficiales del mediocampista, pero sabemos que ocurrió en el invierno de 2002 cuando el muchacho apenas tenía 11 años recién cumplidos.

 Amada Kanté sufrió un infarto fulminante en su turno matutino mientras recolectaba basura en una de las calles de la periferia parisina. De un día para otro, la familia se quedó sin su principal sustento. Aminata, la mamá de Kanté, se quedó completamente sola al cuidado de sus ocho hijos, sin ninguna pensión de viudez que le ayudara, sin un seguro de vida y sin ningún tipo de apoyo real por parte del gobierno francés, solo con los servicios sociales más básicos que rascaba ahí en su barrio.

 Y el pequeño Engolo, que apenas tenía 11 años, asumió en pocas semanas un rol muy diferente dentro de su casa. Lo que pasó en los meses tras la muerte de su papá te lo contaré a detalle, porque justo ahí fue donde se empezó a forjar el verdadero carácter de Engolo Kanté. El caso es que con apenas 11 años recién cumplidos, dejó de recoger basura solo los fines de semana como hacía con su papá y empezó a hacerlo casi todos los días saliendo de la escuela aprovechando las dos o tres horas de luz que le quedaban antes de cenar.

 Sus hermanos mayores también le entraron a varios trabajos informales en la zona para ayudar a mantener a la familia. Aminata se la pasó limpiando casas ajenas a todas horas y el pequeño Angolo, mientras terminaba la primaria en Francia, aprendió a hacer dos cosas que se quedarían grabadas en él por el resto de su carrera profesional.

Aprendió a no quejarse nunca por absolutamente nada y a no llamar la atención de nadie bajo ninguna circunstancia. Un año antes de que muriera su papá, cuando todavía tenía 10 años recién cumplidos, Ngolo Kanté se había inscrito en las infantiles del equipo amater de su zona, un club histórico de los suburbios de París llamado June Sportive de Suresnes, al que la gente de ahí simplemente le decía el suresnes.

 Ese no era un equipo profesional, era un club amater comunitario dedicado a recibir a chavos de bajos recursos para encaminarlos al deporte y alejarlos de los peligros de los suburbios franceses en los años 2000. El entrenador principal del suresnes en esos años se llamaba Pierre Bill. Años después, cuando la prensa francesa le preguntaba a Pier Bill sobre la primera vez que vio al pequeño canté en la cancha de tierra, el entrenador siempre respondía con lo mismo.

 El niño estaba tan chiquito que ni llegaba al borde de mi escritorio, pero siempre venía sonriendo y lo único que quería era jugar fútbol. Pero Pierre no imaginaba que ese niño tan callado iba a ser rechazado injustamente cinco veces seguidas por clubes profesionales franceses durante los siguientes 10 años.

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