
Y en ese punto, Kanté estuvo a nada de tomar una decisión que habría cambiado su destino para siempre. Por poquito y no se suscribe al canal de historias de Venom. Qué bueno que sí lo hizo. Así que si tú todavía no te has suscrito, por favor, pícale al botón y suscríbete al canal. No te cuesta nada y a mí me ayudas muchísimo.
Pero bueno, continuemos con la historia. El pequeño Ngolo Kanté creció jugando con la playera del suresnes desde los 10 hasta los 19 años. Fueron 9 años en el mismo club amater sin subir de categoría, sin ofertas reales de ningún equipo importante de Francia y sin que ningún visor se fijara en aquel chavo chaparrito y callado de los suburbios de París.
La razón principal por la que el pequeño Ngolo no daba el salto era una excusa que escuchaba en cada visita a una cantera francesa desde que tenía 11 años. Su problema era la estatura. El chavo no crecía. A los 15 medía 1,50 y a los 17 1,60. Para los entrenadores de las canteras francesas en los años 2000 era una regla de oro que un mediocampista profesional debía medir por lo menos 1,75 para poder competir en primera división.
Golo Kanté nunca iba a alcanzar esa altura, así que los técnicos franceses, uno tras otro le fueron cerrando las puertas en la cara. Su primer rechazo vino del mismísimo Paris Saint-Germain, el club más importante de la capital francesa que estaba a menos de 15 km de su casa.
El PSG ni se molestó en hacerle una prueba, lo descartaron de inmediato. El segundo rechazo llegó por parte del Renes. En el Ren lo vieron entrenar una vez y amablemente le pidieron que no regresara. Luego el tercer y cuarto rechazo llegaron juntos por parte del SOS Mbelliard, ese histórico club industrial del este de Francia que en los años 2000 era de los mayores formadores de jóvenes promesas.
Y el quinto y último golpe, el más doloroso de todos, vino del prestigiado Instituto Nacional de Fútbol de Clare Fontain, la academia oficial de la federación, de donde salieron grandes figuras de la talla de Henry, Anelka, Treget, Wilterd, Gallas y el mismísimo Mbappé. En Clare Fontain ni se tomaron la molestia de contestar su solicitud de prueba.
Cinco rechazos al hilo, cinco puertas cerradas para un chavo de barrio que estaba por cumplir 19 años sin tener un solo papel firmado con ningún equipo. Pero lo que hizo después es justo lo que define la clase de persona que es. Cualquier chavo, tras recibir cinco rechazos seguidos, ya hubiera tirado la toalla para dedicarse a buscar otra carrera.
Y Ngolo Kanté hizo justo eso. Se resignó a que el fútbol no era para él y comenzó a estudiar contabilidad por las tardes en una escuela técnica de París a finales de 2009. Si iba a volver contador, tendría un trabajo de oficina, mantendría a su mamá y a sus siete hermanos, y el fútbol pasaría a ser solo un pasatiempo de fin de semana en las canchas de tierra de su colonia.
Esa decisión, según contaría años después el propio Kanté en una entrevista con la BBC, fue la elección más madura que tomó durante toda su juventud. Y entonces, en el verano de 2010, cuando el Chavo ya estaba inscrito oficialmente para estudiar su primer año de contaduría, el presidente de su club hizo una llamada que le cambió la vida por completo.
Le marcó a un contacto en el cuerpo técnico del Unión Sporty Bolón Coteale, un pequeño club profesional de la novena división del fútbol francés con sede en la ciudad portuaria de Bolón Surmer, ubicada a unos 250 km de París. El presidente de su club le platicó a su contacto en el bolón que tenía un muchacho en el equipo amater barrio que llevaba 10 años corriendo más que cualquiera en el club y que tal vez valía la pena darle una oportunidad real antes de que el chavo terminara sus estudios de contaduría y se perdiera del
fútbol profesional para siempre. En el bolón aceptaron verlo, lo invitaron a una prueba y lo que pasó en ese entrenamiento del verano de 2010 en la cancha de tierra fue justo lo que iba cambiar el destino de Negó Kanté para siempre de andar juntando basura a convertirse en la estrella que es hoy en día.
Pero no nos adelantemos que todavía queda mucha historia por delante. El primer equipo del bolón jugaba en el verano de 2010 en la Lague 2 francesa, es decir, la segunda división nacional. Sin embargo, los entrenadores no le ofrecieron a Negolo Canté un contrato con el primer equipo, más bien le ofrecieron un contrato semiprofesional con el equipo de reserva del club, que en ese momento jugaba en la quinta división francesa, conocida como el Champion de France Amatur 2.
Eso ni siquiera era fútbol profesional de verdad, pero significaba una puerta abierta y Negolo Kanté no dudó en aprovecharla. Así, la directiva del Bolón firmó al pequeño Nengolo Kanté el primero de julio de 2010 como agente libre, sin pagar un solo peso por su pase. Durante las siguientes dos temporadas, entre 2010 y 2012, Kante jugó con el equipo de reserva en la quinta categoría amater, ganándose a pulso la oportunidad de entrenar a veces con el primer equipo.
Y de repente, el 18 de mayo de 2012, en la última jornada de la temporada de la Ligue 2, con el primer equipo del Bolón, ya descendido matemáticamente a la tercera división, el director técnico decidió darle sus primeros 11 minutos en el fútbol profesional durante el segundo tiempo de un partido que el club perdió en casa 2 a 1 contra el Mónaco.
Lo que ocurrió en la siguiente temporada fue una locura. Kante disputó 37 de 30 y ocho partidos en la temporada. 2012-2013 con el bolón. Ya en la tercera división francesa, el Championat National marcó su primer gol como profesional el 10 de agosto de 2012 contra el Lucenac. Ese mismo verano, el primero de julio de 2013, el Caen, un equipo histórico de la segunda división francesa, se lo llevó gratis como agente libre.
El presidente del Bolón dejó ir gratis a ese chavo que apenas 3 años después valdría 35 millones de euros. Con el Caén en la temporada 1314, Kanté disputó los 38 partidos del torneo y ayudó al club Normando a subir a primera tras 5 años seguidos en la segunda división. Para la siguiente campaña, la 1415, Kanté jugó 37 de 38 juegos, perdiéndose solo uno por una leve suspensión.
Esa misma temporada, Kanté terminó consolidándose como el jugador que más balones recuperó en toda la primera división de Francia, superando a cualquier estrella del Paris Saint-Germain, del Mónaco, del Lyon o del Marsella. Y de pronto, el 3 de agosto de 2015 se cerró el fichaje que cambiaría para siempre la historia del fútbol moderno.
Un estratega italiano de 63 años llamado Claudio Ranieri, que acababa de tomar las riendas de Leicester City, un club modesto de la Liga Premier inglesa, le pidió a la directiva que trajera como fuera a ese mediocampista del Caén del que nadie en toda Europa hablaba todavía. El Leicer pagó 9 millones de euros por el fichaje de Kanté y esa temporada es la que todos los futboleros jamás olvidaremos.
El Leicer, un club que apenas un año atrás había estado al borde del descenso, un equipo cuya plantilla entera costaba menos de la décima parte de lo que valía el Manchester City o el Chelsea se coronó en la Premier League por encima del Arsenal de Wenger, del Manchester City de Pellegrini, el Chelsea de Mourinho e incluso el Manchester United de Louis Vanal.
Las casas de apuestas inglesas pagaban al inicio de la temporada 5000 a1 si el Leicer salía campeón. O sea, si le metías d al Leer al iniciar el torneo, cobrarías $5,000 si se coronaban campeones. Y sí, eso se convirtió en la hazaña deportiva más grande del fútbol europeo en el siglo XXI. Y el motor silencioso de ese milagro fue justamente en Golo Kanté, el chavo que recogía basura en las afueras de París y al que el Paris Saint-Germain había rechazado años atrás sin siquiera hacerle una miserable prueba.
Pero lo que ocurrió al final de ese torneo imposible fue lo que terminó de cambiar el rumbo de su vida para siempre. El 16 de julio de 2016, el Chelsea pagó 35,800,000 € a Leicer por Kanté. Se convirtió entonces en el mediocampista mejor pagado de todo el planeta y a la temporada siguiente vistiendo de azul con Antonio Conte, Kanté volvió a coronarse en la Premier League.
Dos títulos de liga consecutivos con dos clubes diferentes. Una locura para alguien que apenas dos años atrás jugaba en la tercera división. Pero lo mejor es que a su carrera todavía le faltaban muchas historias increíbles por contar. Por ejemplo, el 14 de junio de 2016, durante la Eurocopa jugada en suelo francés, Didier de Shamps llamó por primera vez a Angolo Kanté a la selección absoluta.
El muchacho debutó con la selección de Francia a los 25 años, lo que pasó los siguientes dos años hasta el Mundial de Rusia de 2018 convirtió a Kanté en el medio más respetado de todo el fútbol mundial. Des Shamps lo puso como contención titular en el medio campo de la selección francesa durante toda la eliminatoria para el mundial.
En los siete partidos de eliminatoria previos al torneo, Kanté jugó los 630 minutos posibles cero cambios, cero descansos y cero ausencias. Y así Francia se llevó la Copa del Mundo ganándole a Croacia 4 a2 el 15 de julio en el estadio Lushniki de Moscú. Con apenas 19 años, Mbappé metió un gol histórico en esa final. Pogba anotó otro y Griezmann uno más.
Pero el verdadero héroe de aquel mundial, según los reportes técnicos de la misma FIFA, fue el pequeño mediocampista francés que corría sin parar por toda la cancha a los 90 minutos, sin pedir jamás un respiro a la banca. 58 balones recuperados, 317 pases acertados y cero sustituciones. Al acabar la final, le preguntaron a Paul Pogba cómo podía un solo hombre correr tanto partido tras partido sin cansarse.

El mediocampista Galo respondió con una frase que la prensa deportiva repetiría por los siguientes 10 años: “Canté debe tener 15 pulmones, no existe otra explicación lógica. Y 3 años después de Rusia, en la temporada 2020 a 2021, el Chelsea de Thomas Tuckle ganó la Champions League en Oporto ante el Manchester City de Pep Guardiola.
La gran figura del Chelsea en la fase de eliminación de esa Champions fue Kanté. Lo estaba ganando absolutamente todo y se veía como un jugador imparable. Pero la verdadera grandeza de Kanté no estaba en las canchas, sino en lo que hacía fuera de ellas. Y eso es algo que muy poca gente conoce en realidad.
En el verano de 2015, cuando el muchacho apenas había firmado su primer contrato importante con eler por casi 9 millones de euros, en Golo Canté se compró su primer carro propio. Eligió un Mini Cooper usado de color rojo, comprado en un pequeño lote a las afueras de Leicer por unos 15,000 € pagados al contado. Ese mismo carro, el Mini Cooper Rojo usado modelo 2013, fue el único que Kanté manejó durante los siguientes 5 años de su carrera en el fútbol inglés.
Cuando años después la cadena británica BBC le preguntó por qué un futbolista que ganaba más de 250,000 libras semanales seguía manejando el mismo Mini Cooper usado. El mediocampista francés respondió, “Nunca he sido ese tipo de persona que ama los carros de lujo. De joven jamás tuve la ambición de comprar uno. La verdad es que no me hace falta.
Pero para que entiendas bien la enorme calidad humana de este personaje, te voy a contar una anécdota que el futbolista brasileño Felipe Saad, su excompañero en el Cén, le contó al portal brasileño Uall en una entrevista publicada en 2021. Saad jugó con Kanté la temporada 2013 a 2014 en la League 2.
Cumplió 30 años ese otoño y decidió celebrarlo con una pequeña fiesta privada en un restaurante del centro de la ciudad de Caen, junto a pocos compañeros de vestuario y sus parejas. Invitó al pequeño canté junto con otros compañeros del plantel. Y según contaría el mismo Felipe años después, pasó algo que jamás olvidaría en toda su vida profesional.
Canté llegó al restaurante con una cajita de chocolates de regalo. Se la entregó al cumpleañero con la mirada agachada, totalmente apenado, pidiéndole perdón a Felipe por el obsequio. Le confesó en voz baja que no sabía exactamente qué regalarle a un cumpleañero, porque era la primera vez en toda su vida que lo invitaban a una fiesta de cumpleaños.
Felipe Saad declaró años después a Wall que esa tarde entendió de verdad quién era ese muchacho bajito y silencioso con el que compartía vestuario. Y por si no fuera suficiente con la historia del cumpleaños de Felipe Saad, te voy a contar otra escena que pasó 5 años después y que define todavía mejor a Canté.
La noche del 15 de julio de 2018, justo después de que la selección de Francia ganara el Mundial de Rusia ante Croacia y mientras el plantel celebraba en la cancha, mientras Mbappé, Pogba, Griezmann y Joris se tomaban fotos uno tras otro con la Copa del Mundo dorada entre las manos, Kanté se quedaba apartado en una esquina de la cancha, mirando de lejos como sus compañeros levantaban el trofeo, sin animarse a pedir la copa para tomarse su propia foto.
El mediocampista del Sevilla, Steven and Sony, que llevaba toda la noche mirándolo de lejos, se dio cuenta de que era el único del equipo francés que no había tocado la copa durante los festejos. Enson les pidió la copa directamente a sus compañeros, cruzó toda la cancha hacia donde estaba Kanté y se la entregó para que por fin se tomara la foto que llevaba 20 años soñando.
La foto de Kanté con la copa del mundo sonriendo tímido a la cámara fue la portada al día siguiente en el famoso diario Lequip. ¿No te parece increíble? ¿Cómo puede Mbappé odiar a este chavo? Pues bueno, tras siete temporadas seguidas en el Chelsea, en Locanté terminó su contrato con el club de Londres sin renovar. Tenía 30 y dos recién cumplidos.
Las lesiones de los dos años previos le quitaron minutos clave y ese verano se dio el fichaje que dejó con la boca abierta a todo el fútbol europeo. Un club de Arabia Saudita llamado Al Itihad le ofreció a Kanté un contrato de 3 años por 100 millones de euros netos. 100 millones de euros para un chavo que creció juntando basura en los suburbios de París.
Casi nada. Claro que Kanté aceptó la oferta, pero lo que pasó después define por completo al hombre de esta historia. No llegó a Jeda con autos deportivos, ni mansiones espectaculares, ni tampoco con un séquito personal de asistentes y guardaespaldas, como hicieron ese mismo verano jugadores de la talla de Cristiano, Benzemá, Neymar, Omares.
Canté se compró un departamento pequeño en el centro, se llevó su Mini Cooper Rojo y empezó a entrenar en el Deportivo del Al Itad, con la misma actitud silenciosa con la que entrenó toda su vida en los clubes donde estuvo. El director técnico francés Laurent Blank, que tomó las riendas del Ali Tihad, declaró al equip que Kanté era el jugador más profesional que había dirigido en sus 30 años de carrera como entrenador.
En el verano de 2025, un club histórico de la primera división francesa llamado París Fútbol Club, propiedad del multimillonario empresario francés Antoine Arnold, intentó ficharlo para que volviera a su ciudad natal antes del mundial, pero el trato se cayó por las altas exigencias del Alitiad y Kanté se quedó jugando en el desierto Saudí.
A pesar de todo, el estratega Didier de Shamps lo siguió convocando a la selección francesa durante los dos años que pasó en Jeda. Y en mayo del año 2026, justo un mes antes de la justa mundialista, el propio de Shamps lo metió de cajón en la lista final de 23 convocados para la Copa del Mundo. Lo que pasó las semanas siguientes a ese llamado fue lamentable, por no decir otra cosa.
Resulta que en un partido amistoso de preparación entre Francia y la selección de Colombia, que se jugó en el Hard Rock Stadium de Miami, ocurrió la escena que la prensa de su país bautizó luego como el primer round público entre Mbappé y Engolo Kanté. El partido había arrancado con Kanté saltando a la cancha como titular y llevando puesto el gafete de capitán durante todo el primer tiempo, debido a que la estrella del equipo, Killian Mbappé, inició en la banca por una sobrecarga muscular.
Para la segunda mitad, The Shamps mandó a Mbappé a la cancha y ahí fue cuando ocurrió algo muy raro. Mbappé no se acercó a Kanté para pedirle el gafete en persona ni para cruzar palabra con el veterano en señal de respeto por haberlo llevado. En su lugar, mandó a Ryan Cherky a exigirle a Kante que se quitara el gafete.
Las cámaras captaron el momento exacto en que Cherky corría hacia donde estaba parado Kanté, le apuntaba con el dedo el gafete y se lo arrebataba directamente del brazo sin que Kanté dijera una sola palabra. Kanté simplemente entregó el gafete a Cherky con la cabeza agachada. El joven corrió de vuelta a la banda y Mbappé se acomodó el gafete, luciendo de lo más soberbio por lo que acababa de hacer.
Para colmo, ese partido en Miami coincidió exactamente con el cumpleaños número 35 de Ngolo Kanté. El desprecio en Miami no se hizo viral de inmediato porque casi nadie cubrió el amistoso, pero los medios franceses no dejaron pasar el detalle. Hasta el mismísimo Tierry Henry, leyenda del fútbol francés y analista de la cadena CBS Sports, alzó la voz pocas horas después con unas fuertes declaraciones sobre el incidente del gafete que sacudieron a los medios.
Henry dejó en claro que la grosería de Mbappé hacia Kanté en esa cancha había sido una tremenda falta de respeto para una leyenda de su nivel, afirmando que el liderazgo en un equipo nacional no se impone ni se exige frente a las cámaras. Lo último que se supo es que al cruzarse en los vestidores, Kanté le negó el saludo a Killian Mbappé.
¿Será que Kanté está de veras molesto por eso? ¿O hay algo turbio detrás que todavía no nos dicen? Lo único claro es que Mbappé se vuelve un dolor de cabeza en cada equipo donde juega.
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