Pero eso lo estamos viviendo en Venezuela. ¿Qué estamos viviendo en Venezuela otra vez? Tienen sus flechas palabras de amenaza. Una sosobra en los venezolanos. Amenazas por allí, amenazas por allá. ¿Qué nos queda? Maldecir, ¿no? ¿Qué nos queda? Acudir al Señor. Hay una promesa. ¿Por qué no creer en la palabra? ¿Por qué no confiar en Dios? No somos creyentes, no somos cristianos.
Llenarnos de odio, no cometer injusticias, no matar como los demás, no. que tiran ocultas contra el inocente. Van hiendo, insultando, haciendo planes ocultos contra gente inocente. El mundo entero sabe que es así. El sol no se puede tapar con un dedo. Pero esa es la situación que estamos viviendo. Después viene entonces, ¿cuál es la medicina? Las lanzan de improviso y sin miedo.
La lanzan de improviso y sin miedo. Cara fresca, como si nada pasara. Seguros de que no les va a pasar nada. Seguro de que nadie va a hacer justicia. Seguro de que ellos son dioses, están blindados. Otra vez las lanzan de improviso y sin miedo. Y sin miedo. Se animan entre sí para hacer el mal. Escucharon otra vez.
Se animan entre sí para hacer el mal. ¿Escucharon? Esto es lo que está pasando en Venezuela. Aquellos que deberían defendernos, aquellos que deberían hacer que la que Venezuela sea próspera, cuidar a los venezolanos, se cumple lo que dice la Biblia. Otra vez. Se animan entre sí para hacer el mal. Se animan, se unen, se ayudan entre sí para hacer el mal.
Pero no solamente aquí en Venezuela, hay grupos fuera de Venezuela que apoyan y que animan a seguir haciendo el mal y aplauden a los que hacen el mal. Esa es la realidad que estamos viviendo. Estudian cómo disimular la trampa y dicen, “¿Por qué corre?” Otra vez estudian cómo disimular la trampa. Qué bárbaro.
Por eso yo me enamoro cada día más de la palabra de Dios. Eso no lo escribí yo. Eso está escrito en el salmo 63. 64. Sí. De la Biblia latinoamericana. Eso no lo escribí yo, pero esto ya Dios lo había mandado a escribir inspirado, inspirando a hombres que lo escribieran para que cuando llegáramos exactamente a este momento ustedes y yo pudiésemos abrir la Biblia y encontrar allí una palabra de aliento, una palabra de esperanza en medio de la tribulación que estamos viviendo.
Pero nadie nos enseñó a leer la Biblia. Pero cuando teníamos la situación sin problema, nunca nos acercamos a leer la Biblia y no sabemos que en la Biblia está todo por donde estamos pasando. También está por qué lo estamos pasando. Acuerdas Jeremías 17:5. Maldito el hombre que confía en otro hombre, pone su apoyo en un mortal y aparta su corazón de Yahvé.
Eso no es lo que estamos pagando. Que de por cierto los obispos y los curas en Venezuela se los dijimos y ustedes decíamos decían que eran diablos con sotana y que no deberíamos meternos en política. ¿Se acuerdan cuando los curas se lo decíamos y ustedes pensaban que eran mentiras? Ah, qué locura. No meterse en política. No es que leemos la palabra de Dios y está escrito Jeremías 17:5, maldito el hombre que confía en otro hombre, pone su apoyo en un mortal y aparta su corazón de Yahvé.
Ahora estamos pagando la consecuencia, pero no podemos quedarnos ahí lamentándonos, estamos pagando la consecuencia. Podemos levantarnos. ¿Cómo? Eso, reconociendo lo que estamos viviendo, pero clamando a Dios con un corazón ferviente, lleno de fe. Hagámoslo. Esa es mi invitación. Otra vez, ¿cómo es? Se animan entre sí para hacer el mal.
estudian cómo disimular la trampa. Están estudiando y siguen estudiando cómo disimular la trampa, que el mundo entero sabe cuál es la trampa. El mundo entero lo sabe. Ustedes lo saben. Y ellos estudian cómo disimular la trampa. Con razón se llama Dios. Ya lo había dibujado desde antes de venir Cristo al mundo.
Otra vez estudian cómo disimular la trampa. En ese en ese en ese momento estamos en Venezuela. Estos días que están pasando están estudiando cómo disimular la trampa, que solamente los tontos le creen y dicen, “¿Quién verá? O quién y dicen y dicen, ¿quién verá? ¿Quién verá? ¿Creen que los venezolanos somos tontos? ¿Creen que no tenemos inteligencia? ¿Creen que no vemos que estamos tapados? Y dicen otra vez y dicen, ¿quién verá o quién descubrirá nuestros secretos? que no es el retrato vivo de lo que está pasando en Venezuela.
Hágame Dios. Queridos hermanos, vean lo hermoso que es leer las escrituras y encontrar en ella la palabra de Dios que nos anima, que nos es luz, es una lámpara que nos da fortaleza, que nos anima. Si no vemos ya es porque demasiado tercos, demasiado tapados. Padre, usted se está metiendo en política.
Dios mío santo, por el amor de Dios, estoy leyendo el salmo 64, raya 63 de la Biblia este latinoamericana. ¿Hasta cuándo va a meter ese China cabeza y repetir como el oro? El cura se está metiendo en política. ¿Hasta cuándo? Abra los ojos. Si no está en la Biblia, no me crea. Lo reto. Agarren su Biblia. Lo reto. Si creen que es que el cura se está metiendo en política, lo reto.
Agarre su Biblia y lo lee para ver si Dios se lo dice a usted o no se lo dice. Dios mío santo. ¿Hasta cuándo, queridos hermanos? ¿Hasta cuándo? Lo sacará a la luz el que escudriña el fondo del hombre. ¿Escucharon? Repítanlo atrás un poquito y escuchen lo que dice. Y dicen, ¿quién verá o quién descubrirá nuestros secretos? Promesa. Mire la promesa. Escuche.
Lo sacará la luz el que escudriña el fondo del hombre. Todo saldrá la luz y todas las trampas quedarán al descubierto. Repítalo. Lo sacará la luz el que escudriña el fondo del hombre. Dios que escudriña el fondo del hombre sacará todo la luz. ¿Cómo no s? Él lo sabe. Él es Dios. Yo confío que él es Dios y que él lo puede hacer.
Y de eso se trata. Pensaban que lo hacían todo perfecto, pero Dios es Dios y sabe cómo hacerlo. Lo profundo del ser. Pero Dios les lanza sus flechas. Aquí está la esperanza, pueblo de Venezuela. Ya miramos el problema donde estamos metidos. Miramos la necesidad de orar. ¿Por qué? ¿Y por qué estamos rezando el Santo Rosario? Porque escuchen lo que dice el salmista.
Después que veremos que estamos como metidos en un callejón sin salida, en medio de cuatro paledes, que todo está perdido, que no hay esperanza, aquí viene la palabra de aliento. Véanla, véanla. Las promesas de Dios en su palabra. Repítalo. Pero Dios les lanza sus flechas. Pero Dios no se tapa los ojos, no se tapa los oídos, lo ve y Dios va a hacer justicia y Dios le lanza sus flechas.
Ahora yo como sacerdote tengo que advertírselo a ustedes y a ellos. Tengo que decirle, cambien por amor a Dios. Y hay una chispa de fe, que lo crean. Si es verdad que son cristianos, si es verdad que creen en la palabra de Dios, entonces que miren que Dios les está apuntando sus flechas. O sea, que Dios no se va a quedar con los brazos cruzados. Repítalo.
Pero Dios les lanza sus flechas. Dios no se queda con los brazos cruzados. Repítalo. Pero Dios les lanza sus flechas. Sí. Y se ven heridos de repente cuando cree que son eternos. ¿Se acuerdan con el que ya murió, que ya lo enterraron? Se creía comandante supremo y eterno. Cuando Dios le mandó la flecha, le dijo, “Ven para acá, vámonos.” Se acabó.
¿O no? Pensaba que era eterno. Se engañó y estos también se engañan otra vez. Pero Dios les lanza sus flechas y se ven heridos de repente. De repente, de repente todo se acaba. Sus propias palabras los hicieron caer. Bendito sea Dios que nos habla tan claro a través de su palabra. Otra vez. Sus propias palabras los hicieron caer.
Sus propias palabras. Los que dicen lo dicen abiertamente todas las maldades la dicen sus propias palabras los hacen caer. No ocultan nada. Ya lo dicen descaradamente, abiertamente, todo lo que están haciendo lo habían dicho otra vez. Sus propias palabras los hicieron caer y los que lo ven los miran sin piedad.
Y los que lo ven los miran sin piedad. Ya el pueblo de Venezuela pareciera no sentir piedad. No se dejen llevar por el odio, por la venganza. Eso no es de Dios. de Dios es la oración, el clamor, la súplica, el como una persona que no puede hacer nada, dirigirse al que lo puede de todo y decirle, “Tú eres Dios, todo lo sabe, todo lo puede. Hazlo a tu manera.
Dejen a Dios ser Dios. Solamente clamen a Dios. Cada cual entonces empieza a temer, dice en voz alta que es obra de Dios y comprende otra vez. Cada cual entonces empieza a temer. ¿A qué? a temer. Cada quien comienza a temer. Dice en voz alta que es obra de Dios. Dice en voz alta que es obra de Dios y comprende su acción.
Y comprende su acción. Llega el momento en que ellos se dan cuenta que Dios va a actuar. El justo se alegrará en el Señor. Atención. Promesa de Dios. Después de todo esto, después de la tempestad, viene la calma. Escuche lo que dice el Señor. Otra vez. El justo, el justo ya habló de los criminales. Ahora el justo se alegrará en el Señor.
Se alegrará, celebrará, se gozará en el Señor. En el Señor. ¿Y qué significa en el Señor? Sin venganzas, sin resentimientos, sin odios, no imitando a los criminales y a los asesinos. No se alegrará en el Señor dándole gracias a Dios, viviendo el gozo de sentirse escuchado por Dios y en él confiará. y en él confiará.
Nosotros nos alegramos, no por lo que está pasando, nos alegramos en en fe, en confianza en el Señor, en el Señor y en él confiará. No pierdan la esperanza. Pueblo de Venezuela no pierdan la esperanza. Alegrémonos en el Señor. Alegrémonos en el Señor y en él confiemos. ¿Cómo lo va a hacer? No lo sabemos. Él es Dios y lo sabe y lo puede todo.
Confiemos en el Señor. Se congratularán todos los rectos de corazón y todos los rectos, los que buscamos la justicia, los que queremos hacer las cosas bien, nos alegraremos en el corazón. Podemos disfrutarlo de nuevo. Podremos ser libres de nuevo. Podemos ser como éramos antes, con plena libertad, como una fraternidad, como una familia venezolana, sin temernos los unos a los otros, sin ser enemigo el uno por el otro, con el odio que han sembrado en nuestra patria.
Por ese motivo vamos a orar con el Santo Rosario, con fe, con confianza, atentos a cada palabra, sin distraernos, sin correr despacio, para poder saborear la palabra de Dios a través del rosario, para poder nosotros unirnos a Dios en esta oración. Ave María purísima. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho. Mi pensamiento, palabra, obra y misión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor ten piedad. Señor ten piedad. Vamos a ofrecer este primer misterio al Señor por todos los venezolanos que han tenido que huir del país, más de 8 millones para que Dios los bendiga donde quiera que se encuentre.
Primer misterio, la encarnación del hijo de Dios. Lucas, capítulo 1, versículo 28 al 31. El ángel le dijo a María, “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Ella se conturbó por estas palabras y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo, “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.
vas a concebir en tu seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. cada día perdona nuestras ofensas también nosotros perdonamos que ofenser en tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la muerte muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de muerte muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora sea, por nosotros. Amén. María, madre de gracia, madre de misericordia, la vida y la muerte para siempre. Ave María purísima. Vamos a ofrecer este segundo misterio al Señor por los que gobiernan nuestra patria Venezuela, para que el Espíritu Santo les ilumine, para que puedan escuchar el clamor del pueblo, para que puedan reflexionar,
para que puedan cambiar. También son hijos de Dios, también merecen la salvación, la conversión. por la conversión de ellos para que puedan buscar de Dios, dejarse iluminar por el Espíritu de Dios. Segundo misterio, la visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Lucas, capítulo 1, versículo 39 al 42. En aquellos días se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá.
Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno e Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamando con gran voz dijo, “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno.” Madre mía, estás en el cielo, santificadas en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita las mujeres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor Señor es contigo.
Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita eres todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Gloria. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, madre, en la vida y en la muerte, ampáranos, gran señora. Ave María Cristo, sin pecado original concebida.
Este tercer misterio vamos a ofrecerlo a Dios por los militares para que ellos nunca olviden su responsabilidad, su juramento delante de Dios, de defender la soberanía y defender al pueblo para que el Espíritu Santo les ilumine y les dé la fortaleza que necesitan para que sea ellos quien defiendan al pueblo y hagan lo que tienen que hacer según la ley, según la Constitución les pide.
Tercer misterio, el nacimiento de Jesús, hijo de Dios. Lucas, capítulo 2, versículo del 4 al 7. Y subió José a Belén para empadronarse con María, su esposa, que estaba en cinta. Y sucedió que mientras ellos estaban allí, se les cumplieron los días de la iluminación. y di luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenía sitio en el alojamiento.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros y no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. María, madre de gracia, madre de misericordia, en la vida y muerte, Señor. Ave María purísima. Este cuarto misterio vamos a ofrecerlo a Dios por los venezolanos que están injustamente encarcelados y que están siendo torturados para que Dios que todo lo ve, que todo lo puede, les dé la fortaleza, les ayude a salir de ese de ese momento tan difícil y a su familia y por aquellos que ya han muerto, que los han asesinado para que Dios les de eterno descanso de su alma y a sus familiares el alivio y la fortaleza a la luz de la
- Cuarto misterio, la presentación de Jesús en el templo. Lucas 2, 222. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, como estaba escrito en la ley del Señor. Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtulas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la ley del Señor.
Santo, sea tu nombre, venga a nosotros reino, paz como danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres por todas vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita la bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Gloria. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos, gran señora sin pecado original concebida.
Este último misterio vamos a Señor por aquellas personas que están luchando de frente por la liberación de Venezuela, para que el Espíritu Santo los acompañe, los proteja, los libre de todo mal y peligro y les dé la fortaleza que necesitan. Jesús perdido y hallado en el templo. Lucas 2 del 46 al 49. Y sucedió que al cabo de tres días le encontraron en el templo sentado en medio de los maestros.
Su madre le dijo, “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo angustiados te andaban buscando.” Él les dijo, “¿Y por qué me buscáis? ¿No sabías que debía estar en la casa de mi padre? Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotrosamos a no caer Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, madre de misericordia, ave María purísima. Vamos a ofrecerle estas letanías en honor a la Virgen María, pidiéndole a Dios y a la santísima Virgen que vengan auxilio de los venezolanos y dé prisa en socorrernos que estamos necesitados.
Y a ella, la Virgen, le decimos que ruega, que ruegue por nosotros. Su hijo es Dios y ella puede rogar por nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos. Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros. Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros. Madre de Cristo, ruega por nosotros. Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros. Madre purísima, ruega por nosotros. Madre castísima, ruega por nosotros. Madre sin mancha, ruega por nosotros. Madre que has permanecido virgen, ruega por nosotros. Madre Inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros. Madre admirable, ruega por nosotros. Madre del buen consejo, ruega por nosotros. Madre del creador, ruega por nosotros. Madre del Salvador, ruega por nosotros. Virgen prudentísima, ruega por nosotros. Virgen de Virgen digna de veneración, ruega por nosotros. Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros. Virgen clemente, ruega por nosotros. Virgen fiel, ruega por nosotros. Espejo de santidad cristiana, ruega por nosotros. Trono de sabiduría, ruega por nosotros. Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Morada del Espíritu Santo, ruega por nosotros. Morada llena de gloria, ruega por nosotros.
Morada del todo consagrada a Dios, ruega por nosotros. Rosa mística, ruega por nosotros. Torre de David, ruega por nosotros. Torre de marfil, ruega por nosotros. Casa de oro, ruega nosotros. Arca de la nueva alianza, ruega por nosotros. Puerta del cielo, ruega por nosotros. Estrella matutina, ruega por nosotros. Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros. Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros. Amparo de los cristianos, ruega por nosotros. Reina de los ángeles, ruega por nosotros. Reina de los patriarcas, ruega por nosotros. Reina de los profetas, ruega por nosotros. Reina de los apóstoles, ruega por nosotros. Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros. Reina de todos los santos, ruega por nosotros. Reina concebida sin marcha de pecado original, ruega por nosotros. Reina elevada al cielo, ruega por nosotros. Reina del santísimo rosario, ruega por nosotros. Reina de la paz, ruega por nosotros. Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, muos, Señor. Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, ten piedad, Señor, de nosotros. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Creyendo de que Dios viene en auxilio de nosotros, que es el Dios grande, soberano de todos los dioses, vamos a rezar el credo con fe.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María siempre vir, padeció bajo del poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y Está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
Desde allí atreira a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén. Y recordando que no hay un Dios tan grande como el nuestro y que él puede hacer maravillas y liberar a Venezuela.
Cantemos todos. No hay un Dios tan grande como tú. No lo hay. No lo hay. No hay un Dios tan grande como Por eso venimos ante ti, Señor. No lo hay. No lo hay. No hay un Dios que pueda hacer las cosas como las que haces tu amor. No hay un Dios que pueda hacer las cosas como las que haces tú. No es con espada ni con ejército,
más con tu santo espíritu. Así lo creemos, Señor. No es con espada ni con ejército, más con tu santo espíritu y con fe. Y Venezuela se salvará. Y Venezuela se salvará. Oh, sí, Señor. Y Venezuela. se salvará. En fe lo creemos, Señor. Y Venezuela se salvará con tu santo espíritu. Una vez más. Y Venezuela se salvará. Y Venezuela, ven en nuestro auxilio.
Dios de Abraham, ven en nuestro auxilio. Venezuela se salvará a con tu santo espíritu. Espíritu. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Señor sea con Agradecemos a las personas que que vinieron y a los que nos siguen a través de las redes. Tenemos, ¿cuántas personas en las redes? 4000 personas. Gracias.
Porque no es solamente decir pobre de los venezolanos, es unirnos a los venezolanos. Mañana domingo a las 10 de la mañana están invitados para la Santa Misa por Venezuela. Vamos a ofrecer la Santa Misa por los venezolanos a través de las redes. Únense a nosotros dile a otras personas, a sus amigos que nos unamos.
Ya basta de decir pobre Venezuela, pobre los venezolanos. Ay, lo que están pasando los venezolanos. Ya basta. Si es verdad que sienten algo por nosotros los venezolanos, acompáñenos en la oración. Los espero mañana a las 10 de la mañana, hora de Venezuela, para que podamos ofrecer esta Eucaristía al Señor por la liberación de Venezuela.
Vamos a emplear pues la bendición para ustedes, para Venezuela y para el mundo. Y en esta bendición pidiéndole a Dios que rompa las cadenas que nos atan. El Señor esté con ustedes. La bendición del Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, sobre Venezuela, desate todas las ataduras, rompa las cadenas y les acompañe para siempre.
Amén. No.
Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.