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CARLOS REINOSO: CONFESÓ POR QUÉ EMPUJÓ A VERÓNICA CASTRO Y DESTRUYO A LA LEONA DORMIDA

En el primer partido, frente al Santos de Brasil, le anotó el gol del triunfo al equipo del Rey Pelé. Tres días después le tocó enfrentar al Club América de México. Apenas comenzó el partido, le anotó un gol a los Azulcremas. A los pocos minutos, el entrenador del club América  pidió que lo cambiaran de equipo para el segundo tiempo y que jugara con los Azulcremas.

lo aceptaron y aquella misma tarde de febrero, Carlos Reynoso, sin saberlo, marcó su destino  para siempre, porque al terminar aquel partido, los directivos del club América llamaron por teléfono al presidente del equipo,  Guillermo Cañedo de la Bárcena, que estaba en la Ciudad de México, y le dijeron una sola frase, manda el dinero, acabamos de encontrar al próximo ídolo del club América.

Una semana después, Carlos Reinoso estaba aterrizando  en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México con apenas 25 años de edad y con una sola maleta donde llevaba toda su ropa. 26 de febrero del año 1970, Estadio Azteca, Ciudad de  México, jornada 4 del campeonato. El muchacho chileno debutó como jugador del club América.

frente al Atlante en un partido que terminó empatado  a un gol por bando. Esa noche, cuando regresó al hotel donde  se hospedaba, llamó por teléfono a sus padres en Santiago de Chile y le dijo a su madre una sola cosa. Madre, no te preocupes. Acabo de encontrar el lugar donde voy a quedarme para el resto de mi vida.

Lo cumplió Carlos Enzo Ezequiel Reinoso Valdenegro. Nunca más volvió a vivir en su chile natal. Durante los siguientes 56 años de su vida. Se quedó en México para siempre. Pero ese mismo país que lo recibió con los brazos abiertos y que lo convirtió en el ídolo absoluto del club América, iba a destruirlo por dentro, lentamente durante las siguientes cuatro décadas de su vida.

Recuerda esa fecha, 26 de febrero de 1970, porque ahí empezó toda la historia. Durante los siguientes 9 años, el muchacho chileno  reescribió la historia del club América con la pierna izquierda. Anotó 81 goles. En total con los Azulcremas fue campeón de liga en 1971,  campeón de Copa México en 1974,  otro campeonato de liga en 1976, campeón de  campeones en 1976.

Campeón de CONCACAF en 1978  y el logro más grande de toda la historia americanista. Abril del año 1978, Estadio Azulana de la Ciudad de México, final de la Copa Interamericana contra el Boca Juniors de Argentina. El equipo argentino llegaba como vigente campeón de la Copa Libertadores con el legendario  arquero Hugo Orlando Gati bajo los palos.

Al minuto 90 del segundo tiempo, el partido estaba empatado sin goles. Faltaban segundos para los penales.  Y aquella noche Carlos Reinoso acomodó la pelota en el borde del área para cobrar un tiro libre directo. Tomó cuatro pasos hacia atrás, respiró y pateó con la pierna izquierda. La pelota salió pegada al palo derecho, tan precisa, tan colocada, que el arquero Gati no alcanzó a moverse.

Gol del Club América. Y aquella noche el club América se proclamó campeón de la Copa Interamericana.  Por primera vez en su historia, 70,000 aficionados coreando un solo nombre adentro del estadio Azulgrana.  Carlos, Carlos, Carlos. Para esa fecha, los grandes equipos de Europa  ya habían empezado a interesarse en el chileno y entre ellos el más importante del mundo entero,  el que ya había ganado seis copas de Europa, el que tenía a las mejores leyendas del fútbol  mundial, el Real Madrid

de España, 4 años antes, después del Mundial de Alemania de 1974,  el Real Madrid había mandado emisar a buscarlo y le habían ofrecido un contrato  para ir a vivir a Madrid y unirse al equipo del Santiago Bernabéu. Aquellos 15 días de finales del año 74,  Carlos Reynoso estuvo viviendo en Madrid negociando los términos del contrato, pero al regresar a México para arreglar los papeles recibió una llamada telefónica de parte de un hombre que en aquellas fechas era el dueño absoluto de Televisa

y del Club América, don Emilio Azcárraga Milmo. La llamada fue corta.  solamente 5 minutos. Y la frase que don Emilio le dijo al chileno fue una sola. Si no regresas a México en dos días, no vuelves a jugar al fútbol en toda tu vida. Carlos Reynoso, que era apenas un chamaco de 29  años, recién llegado de la pobreza de Ñuñoa, aceptó, tomó el avión de regreso a la ciudad de México y aquel viaje que pudo haber convertido al chileno.

En la primera leyenda latinoamericana  del Real Madrid de España, antes de Hugo Sánchez y antes de Cristiano Ronaldo, se quedó  olvidado. E e 40 años después, don Carlos Reinoso, frente a las cámaras de TUDN iba a confesar una sola cosa. Aquella noche, cuando colgó el teléfono con don Emilio Azcárraga Milmo, sintió que se le caía el alma  al piso.

recuerda esa decisión del año 1974, porque 40 años después iba a estar conectada con la noche más oscura  de toda la vida del chileno. A esas alturas, Carlos Reinoso ya era considerado el mejor extranjero en la historia del fútbol mexicano. Su rostro aparecía en las portadas de todas las revistas deportivas del país.

habían dedicado su propio cómic llamado pirulete, que se vendía en todos los puestos de periódicos de la Ciudad de México, cada lunes por la mañana, cómic, cada cómic y a partir del año 1975  empezaron a llegarle las invitaciones más importantes de toda la historia de Televisa. Cantinflas  lo invitó a comer a su mansión.

Cada 15 días, Chespirito lo metió en uno de sus programas como invitado especial. Lola Beltrán,  la señora cantante de música ranchera, le pidió que cantara una canción con ella en una fiesta privada de don Emilio Azcárraga Milmo. Y en cada una de esas fiestas, Carlos Reinoso conoció a las mujeres más bellas de toda la historia de la televisión mexicana. Estaba casado.

Tenía dos hijos pequeños. En la casa, pero por dentro, algo se le estaba despertando, que no había sentido nunca en la pobreza de Ñuñoa. El poder de la fama, el poder de que las mujeres más famosas del país le mandaban cartas perfumadas a la mesa de la concentración del club América y empezó a responderlas una por una.

Hubo una entre todas ellas que apareció a finales del año 1978. Una muchacha de 26 años con los ojos verdes más impresionantes del medio del espectáculo mexicano. Era hija de don Fausto Castro, empresario de la Ciudad de México. Acababa de protagonizar una telenovela que estaba teniendo 3 millones de televidentes cada noche le decían la mala noche por una canción que ella misma cantaba durante las pausas comerciales.

Su nombre completo era Verónica Castro Sains. Y aquí, en este punto exacto de la historia es donde el ídolo del club América cometió el primer error de los muchos que iban a destruir su propia familia para siempre. Verónica Castro conoció a Carlos Reynoso en una fiesta privada celebrada en la Ciudad de México a finales del año 1978.

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