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Así Vive Hoy Don Berna: El Sicario que Fue Sucesor de Pablo Escobar

Hay un hombre de 64 años que camina arrastrando un andador de cuatro ruedas por los pasillos de la prisión federal USP Terrejaute en el estado de Indiana. Perdió una pierna. Tiene una bala alojada en la columna vertebral desde hace décadas. Habla de lado con la mandíbula reconstruida quirúrgicamente. Y aún así, la justicia colombiana lleva más de 20 años esperando que hable de verdad.

Ese hombre es Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Donberna. fue guerrillero del EPL, sicario del cartel de Medellín, arquitecto de los Pepes, el grupo que ayudó a cazar a Pablo Escobar, heredero de la oficina de Envigado, jefe paramilitar de bloques que suman más de 11,000 víctimas documentadas. Y hoy un preso que lleva 17 de 30 y 1 años pagando una condena por narcotráfico en suelo norteamericano, mientras Colombia sigue sin saber qué generales, qué políticos, qué empresarios financiaron la máquina de matar que él comandó. En este video

vamos a recorrer toda esa historia. Vamos a ver como un muchacho de Tulua, Valle del Cauca, terminó siendo el hombre más temido de Medellín después de Escobar. Vamos a conocer los nombres de las víctimas que esperan verdad. Jaime Garzón, Eduardo Umaña Mendoza, Els Alvarado, Mario Calderón, los cuerpos, sin identificar que siguen apareciendo en la escombrera de la comuna 13.

Vamos a entrar a la celda de Indiana, donde hoy vive este hombre, y vamos a responder la pregunta que nadie en Colombia termina de cerrar. ¿Es suficiente lo que ha pagado el muchacho de Tuloa y las primeras guerras? El 23 de febrero de 1961 en Tuluáis, Valle del Cauca, nació Diego Fernando Murillo Bejarano, una ciudad de clima caliente, mercado agrícola, corredor entre el norte del Valle y el Eje Cafetero.

En su infancia no hay ningún trauma documentado que explique lo que vendría. Lo que sí existe es una línea clara trazada desde finales de los años 70. El joven Murillo se vinculó al Ejército Popular de Liberación, el EPL, la guerrilla maoísta, que en su mayoría se desmovilizaría entre 1990 y 1991. Dentro del EPL, Murillo perteneció a una fracción escindida conocida como Estrella Roja, un grupo menor más radical ideológicamente, que terminó en enfrentamiento directo con la estructura original del EPL.

Y esa primera ruptura lo empujó hacia donde estaba el dinero. El dinero en los alrededores de Medellín, a principios de los 80, lo tenía Fernando el Negro Galeano Berrio y su hermano Mario. Murillo llegó a Itahüí, municipio al sur de Medellín, colindante con Envigado y según declaraciones judiciales posteriores recogidas por Inside Crime en su investigación sobre élites y crimen organizado en Colombia, comenzó lavando carros para Fernando Galeano.

Un punto de entrada. Galeano era socio cercano de Pablo Escobar. Uno de los principales operadores de rutas de cocaína del cartel de Medellín y dominaba económicamente la región de Itagüí. A su servicio, Murillo demostró rápidamente algo valioso. No le temblaba la mano, pero la guerra llegó antes de que pudiera consolidarse.

Estrella Roja todavía operaba y los viejos camaradas guerrilleros de Murillo, que lo veían como traidor desde que se cambió de bando, decidieron actuar. A principios de los años 80, la revista Semana registra este episodio en su perfil de julio de 2007, Los secretos de Don Berna, un comando del grupo, llegó hasta una taberna llamada 15 Letras en Itagüí.

Murillo estaba dentro, lo ametrallaron. 17 disparos. sobrevivió de milagro, pero el precio fue permanente. Una bala alojada en la columna vertebral, la mandíbula destruida y reconstruida quirúrgicamente, la amputación de una pierna. Tenía poco más de 20 años. Esa mandíbula reconstruida lo hizo hablar de medio lado el resto de su vida.

Y el andador que arrastra hoy por los pasillos de Indiana tiene su origen en aquella taberna de Itagüí. La respuesta que dio a ese atentado no fue el silencio, fue el exterminio entre 1984 y 1985, bajo su liderazgo y con los sicarios de Galeano como brazo armado, fueron asesinadas al menos 12 personas vinculadas a Estrella Roja, tanto en Itahüí como dentro del campus de la Universidad de Antioquia.

Según datos de la revista Semana, el grupo disidente fue prácticamente liquidado. Fue el primer gran ejercicio de poder de alguien que todavía no tenía nombre en el mundo criminal. Solo una cicatriz en la mandíbula y una pata de palo. Primera guerra ganada al servicio del cartel. Los Galeano y la Catedral para la segunda mitad de los años 80.

Diego Fernando Murillo ya era el jefe de sicarios de Fernando Galeano, un cargo que significaba vida o muerte para decenas de personas cada semana. Galeano y su socio Gerardo Quico Moncada eran junto a Escobar los operadores más importantes del cartel de Medellín. A ellos Pablo le cedió dos rutas estratégicas de cocaína.

Una era conocida como la Fania, también citada en algunas fuentes como la Fani, que salía desde el puerto de Buenaventura en el Pacífico, pasaba por México y terminaba en Los Ángeles. La otra se llamaba Rancho. Según estimaciones de Inside Crime basadas en documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la Fanía sola podía mover 10 toneladas de cocaína al mes, generando más de 200 millones de dólares anuales.

A cambio, Galeano y Moncada le prometieron a Escobar pagos de $500,000 mensuales. Murillo cerraba los negocios a través de Galeano, no directamente con Escobar, pero era el hombre que resolvía los problemas que no tenían solución verbal. Julio de 1992. Pablo Escobar está recluido en la catedral.

Su cárcel construida a su medida en el municipio de Envigado, desde donde sigue controlando el negocio. Se entera de que Galeano y Moncada le han estado escondiendo parte de los ingresos según registros judiciales. La cifra que circula es de 20 millones dó. Lo cita en la cárcel el 3 de julio de 1992. Según fuentes de Wikipedia basadas en archivos del expediente, Gerardo Moncada y Fernando Galeano entran a la catedral, los matan, los cortan en pedazos para que no haya rastro.

Sus hermanos William Moncada y Francisco Mario Galeano también fueron eliminados. Diego Fernando Murillo no fue ese día. Lo salvó el azar. estaba acompañando a la esposa de Galeano. Cuando llegó la noticia, su jefe estaba muerto, descuartizado dentro de la misma cárcel de lujo que Escobar había construido. Lo que siguió fue una transformación.

Murillo dejó de ser el hombre de Galeano para convertirse en algo mucho más peligroso. El hombre que quería matar a Escobar, los Pepes y la casa de Pablo Escobar. Agosto de 1992. Escobar ha fugado de la catedral. en algún lugar, probablemente en el entorno del clan castaño, según relatos posteriores del libro.

Así matamos al patrón de icono editores. Se produce la primera reunión del grupo que va a llamarse Perseguidos por Pablo Escobar. Los Pepes, según Carlos Castaño, que más tarde fundaría la SAUC. Esa primera reunión ocurrió a mediados de agosto de 1992, unos 30 días después de la fuga de Escobar.

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