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¿POR QUÉ DIOS PERMITIÓ ESTA DESGRACIA? Padre Luis Toro habla ante el sufrimiento del país

O sea, que cuando nosotros estamos pasando por los momentos más difíciles, no es irme a la droga, irme al alcohol, maldecir y renegar de la mala suerte de mi vida que me ha tocado, sino al contrario, decirle a Dios, “No quiero sufrir solo, Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu, te encomiendo mi sufrimiento, mi tristeza, mis angustias.

Y si tengo que pasar esto, lo paso con alegría, con gozo, con fe, con amor. Entonces Jesucristo viene a mostrarnos que a la luz de la fe el dolor, el sufrimiento, la traición, los golpes y la muerte, que para el mundo es la peor desgracia y que para el mundo es imposible entender cómo un Dios es capaz de aceptar que haya sufrimiento en el mundo.

Se desgarran las vestiduras. por no haber escuchado al Mesías la buena noticia. Entonces Jesús salía al paso y dice, “No importa que la gente diga que Dios no existe, porque si Dios existiera no existiría el dolor, no existiría esto, no existiría aquello.” No, sí existe Dios a pesar de eso y el cristiano a la luz de la fe está llamado a hacer de eso como algo bueno para triunfar, como el campesino de la caca sacabono para los mejores frutos.

Que ustedes y yo hemos invertido el rol. Jesús, decimos del labio que es el Señor, pero Jesús tiene que hacer lo que nosotros nos viene en gana. Jesús tiene que hacer lo que yo piense, lo que yo diga, lo que yo mande. Pero él es mi Señor. No somos capaces de someternos a su voluntad. Y la voluntad de Jesús está expresado en la palabra de Dios.

Y ahí se expresa el pensar de Jesús, que tiene que ser distinto a mi pensar. Y mi pensar y mi voluntad se tiene que someter a la de él, porque él es mi Señor, él es el Mesías. La pasión que muestra la Biblia de Jesucristo es tu vida y es mi vida aquí en la tierra. Y tenemos que sufrir y padecer. Tenemos que aceptar que nos insulten, que nos maldigan, que nos traicionen, que nos humillen, que nos desprecien.

Incluso tenemos que llegar hasta las últimas consecuencias, la muerte. Y si no la muerte física, al menos la muerte de mis caprichos, de mi voluntad. como hizo Cristo, Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se quedan solamente con el dolor, la desgracia, pero se olvidan que después de la pasión y muerte viene la gloriosa resurrección.

Y esto es lo que ustedes y yo deberíamos saber, que después de la pasión y muerte, el sufrimiento por una enfermedad, el sufrimiento a lo mejor por no tener trabajo, por no tener dinero, por no tener fama, poder, por no tener eh las que las personas le traten bien, sino más bien tener verdugos a su lado como Cristo.

Usted piensa que todo está perdido y el Señor dice, “Yo pasé por ahí y si yo pasé por ahí, yo les indico que ustedes también tienen que pasar por ahí.” Entonces, aquí viene pasión, el sufrimiento, muerte. Y hoy, queridos hermanos, la muerte fue vencida. La muerte fue vencida. nos viene a mostrar que la gente no tiene claro quién es Jesucristo, que la gente piensa que Jesucristo es un hombre cualquiera y lo comparan con cualquier otro, pero la palabra de Dios dice que no, que entre tantas personas importantes como Elías, como el profeta Elías, como

Juan Bautista y tal, Jesús está por encima de todos ellos que no tiene comparación, pero que ese Jesús que está por encima de todos ellos nos viene a traer a nosotros la buena noticia. Y dentro de la buena noticia que Jesús nos viene a traer es que el cristiano, a la luz de la fe es capaz de hacer lo que hace el campesino, de la caca, de la vaca, de la gallina o de lo que sea, sacabono, lo transforma en algo bueno, de algo malo lo transforma en Bueno, entonces Jesucristo viene a mostrarnos que a la luz de la fe el dolor, el sufrimiento,

la traición, los golpes y la muerte, que para el mundo es la peor desgracia y que para el mundo es imposible entender cómo un Dios es capaz de aceptar que haya sufrimiento en el mundo. se desgarran las vestiduras por no haber escuchado al Mesías la buena noticia. Entonces Jesús salía al paso y dice, “No importa que la gente diga que Dios no existe, porque si Dios existiera no existiría el dolor, no existiría esto, no existiría aquello.

” No, sí existe Dios a pesar de eso y el cristiano a la luz de la fe está llamado a hacer de eso como algo bueno para triunfar, como el campesino de la caca sacabono para los mejores frutos. Así también del sufrimiento podemos nosotros sacar frutos de vida eterna, porque al final dice, “Lo van a [carraspeo] lo van a insultar, lo van a golpear, lo van a crucificar, lo van a matar.

” Que hasta ahí llega la gente. El común de los mortales ve es un Dios malo, pero no miran la revelación. Pero al tercer día resucitará. Eso no lo miran. Y eso es que después de todo esto, entonces hay un por qué, un motivo, por qué Dios permite a veces el sufrimiento en la vida es un sufrimiento redentor y nos ayuda a nosotros a alcanzar algo superior, algo [resoplido] parecido como cuando el atleta quiere llegar a ser campeón, se exige, tiene que hacer sacrificio.

trotar, hacer cualquier otro ejercicio y el que no quiere exigirse dice, “No, yo no sirvo para eso.” Y cuando va a la competencia, ¿quién gana? El que sufrió aguantando, el que sufrió haciendo ejercicio, aguantando sed. Ese su cuerpo se fortalece y es campeón. Y aquel perezoso que no pasó por ningún sufrimiento, cuando comenzó a trotar con la lengua afuera, ya se quedó.

Oh, no. Jesús nos invita a ser campeones. Y qué triste que el mundo entiende esto de campeones a nivel físico, material, pero no entiende esto de campeones a nivel espiritual. que tenemos que exigirnos y que todo ese sufrimiento, enfermedad, pruebas, eh calumnias y incluso muerte nos sirve para nosotros adquirir la vida eterna.

Escuchemos el evangelio. Esan Marcos, capítulo capítulo 8 del versículo 25, 27 al 35. 27. Vamos a escucharlo. Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo. Cesarea. Cesarea de Filipo. Y por el camino les preguntó, “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ahí está la pregunta del evangelio de hoy.

Aquí está el centro del evangelio de hoy. Jesús quiere mostrarnos que no todas las personas en el mundo conocen a Jesús a pesar de que han oído hablar de él, pero tienen confusión. No tienen ideas claras quién es Jesús. No lo conocen. Lo tienen en los labios y en el oído, pero no lo conocen. Dice el evangelio, lo conocen a oída, no más.

Lo igualan a cualquiera. Ponga cuidado. Ellos contestaron, algunos dicen que eres Juan el Bautista. Lo están igualando a Juan Bautista. En estos días escuchaba a un político en Venezuela decir que Jesús era el mismo María Alonza. Era lo mismo. Jesús y María Alonza era lo mismo. María Alonso es una de las potencias satánicas que utilizan los brujos en Venezuela.

Esa gente no conoce de Jesús, pero son cristianos y dicen por televisión, cristianos de Cristo, no cristianos católicos, sino cristianos de Cristo, más bravos todavía. Unos dicen que eres Juan el Bautista. Juan Bautista era una persona muy importante, un personaje muy importante, un personaje muy bueno, un personaje muy de Dios.

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