A saber cómo convertir el llanto, la nostalgia, la tristeza cuando un ser querido muere, se va y ya no lo vemos. ¿Cómo convertir eso en alegría y en gozo? De eso se trata. Y si ustedes quieren saberlo cómo hacer, aquí Jesús lo va a explicar. Juan 16:20 dice, “En verdad les digo, ustedes llorarán.” Observan qué dice Jesús.
¿Por qué van a llorar? ¿Por qué? Pero dice claro, ustedes llorarán. La interrogante queda, ¿por qué? Ahorita retrocedemos porque estoy comenzando al final para ir al comienzo. Estoy comenzando al revés y comienzo al revés porque me impactó que Jesús diga, ustedes llorarán. Otra vez ustedes llorarán y se llenarán de pena mientras el mundo se gozará.
A ver, ¿por qué el mundo se gozará, se alegrará y ustedes llorarán de pena? Qué contradicción. Un grupo llora y otro grupo se alegra. Los creyentes, los que siguen al Señor, lloran y aquellos se alegran por lo que estos están llorando. Pero luego dice, ustedes estarán apenados, pero esa tristeza se convertirá en alegría.
Ah, caramba. llorarán, tendrán tristeza, pero ojo, esa tristeza se convertirá en alegría. No les no les crea el deseo de saber qué será eso. No se sienten motivado a preguntarse, ¿qué será eso que en un momento nos trae tristeza y lloro, pero en otro momento se convertirá en alegría? A mí sí. Y si quieren saberlo, entonces comenzamos el 16.
El versículo 16 lo viene a aclarar. Dentro de poco tiempo ya no me verán. Ah, ya entiendo. Está hablando con respecto a la muerte. Ah, entonces ya comienza a encajar la cosa. ¿Por qué llorarán? Dentro de poco ya no me verán. ¿No les ha pasado a ustedes cuando muere un familiar? lloran, se lamentan, pero aquí dice Jesús, dentro de poco ustedes ya no me verán.
les está anunciando que él va a morir, como tendrá que morir su mamá, su papá, su hijo, usted, yo. Pero también nos expresa que los que quedan aquí en la tierra lloran y lamentan la muerte de ese ser querido. Pero dice que esa muerte se puede convertir en alegría y gozo. Y a eso hemos venido hoy, a saber cómo convertir el llanto, la nostalgia, la tristeza cuando un ser querido muere, se va y ya no lo vemos.
¿Cómo convertir eso en alegría y en gozo? De eso se trata. Y si ustedes quieren saberlo cómo hacer, aquí Jesús lo va a explicar. Siga. Pero en un poco tiempo más me volverán a ver. Ah, bárbaro. ¿Cómo es que la tristeza se convierte en alegría? Cuando en un poco tiempo, poco tiempo significa la muerte está en la esquina, no la encontramos de una vez.
¿Y cuándo se convierte en alegría? Cuando en ese poquito tiempo lo vamos a volver a ver. Entonces Jesús dice, “Voy a morir.” No me van a ver, van a llorar, pero luego en un poco de tiempo me volverán a ver. Traigámoslo para la vida de nosotros. Murió mamá, murió papá, murió el hijo, murió la tía, murió, no lo vemos, pero dentro de poco tiempo lo vamos a volver a ver.
¿Dónde? Espérense la lupa. Espérense esta lupa se le acabó la pila. Espérense porque tenemos que ver dónde ese poco tiempo. ¿Qué significa? ¿Se acuerda que ellos van a preguntar qué significa ese poco tiempo? Bueno, ese poco tiempo significa cuando nos llegue la pelona. De aquí a cuando lleggaue la pelona no es mucho, no es que ay voy a voy a ser 2000 años, no. Dentro de poco.
Dentro de poco. Es más, algunos ya están viviendo de sobra. Jesús murió a los 33. Levanten la mano los que tienen más de 33. Ya están viviendo de sobra dentro de poco. Dentro de poco, dentro de poco. Su mamá ya murió, su hermano ya murió, su tío ya murió, pero dentro de poco le volverá a ver. Al igual que con Jesús.
Escuchen lo que sigue. Algunos discípulos se preguntaron, “¿Qué querrá decir esto de que dentro de poco tiempo?” ¿Qué querrá decir eso? Dentro de poco tiempo ya no me verán y un poco tiempo más me volverán a ver. Cuando muere la persona, ya no lo vemos y eso trae llanto, pero luego dentro de poco lo volveremos a ver y eso trae alegría, trae gozo.
Y eso de que me voy al padre. Ah, ya. Y cuando me voy y que ya no me vean, ¿para dónde voy? Otra vez. Y eso de que me voy al Padre, ahí está el secreto para convertir el llanto, la nostalgia en alegría. Cuando yo cristiano estoy convencido 100% que no me voy al cementerio, ahí me entierran y muerto el perro, se acabó la zarna, como predican los protestantes.
Aquí está la diferencia entre un cristiano y un pagano. Porque dentro de poco no me verán, pero dentro de poco me volverán a ver. Y luego, otra vez repita lo que dijo. Y eso de que me voy al Padre, pero sepa que me voy al Padre. Cuando usted y yo sabemos que tenemos un padre en el cielo, que cuando morimos hasta ahí no llega la vida, que la vida se prolonga y que pasamos al más allá y que nos vamos a encontrar con nuestros seres queridos, pero eh con el Padre.
No me pierda ahí, padre. Vaya al 141. Jesucristo lo viene a explicar en el 141 más claro todavía. Estamos leyendo el 16. Pero si no les quedó muy claro aquí en el 16, Jesucristo lo predica en el 14 un en adelante. Mire cómo lo dice. Ahorita leemos el uno. Lea el dos. En la casa de mi padre hay muchas mansiones.
Dentro de poco ya no me verán. Dentro de poco me volverán a ver. Y eso que iré al Padre. ¿Qué significa eso? Escuche. En la casa de mi padre hay muchas mansiones y voy allá a prepararles un lugar. Ah, y voy allá a prepararles un lugar. Si no fuera así, se lo habría dicho. Pero si me voy a prepararles un lugar, es que volveré y los llevaré junto a mí, para que donde yo estoy estén también ustedes.
¿No les parece una delicia espiritual? ¿No les parece la mejor promesa que podemos tener? ¿No les parece que ese debería ser nuestro sueño continuo? ¿No les parece que ese sería debería ser el evangelio de la cabecera de nosotros? Me voy a prepararles un lugar. En la casa de mi padre hay muchas mansiones y después que le preparen un lugar, vengo y me los llevo para que estén conmigo.
Ahora comprenden por qué el llanto y la tristeza se convertirá en alegría. Pero los apóstoles no lo entendían. Los apóstoles estaban tristes, acongojados cuando él le dijo que tenían que morir, como cualquier cristiano que vive en este mundo que no piensa en la eternidad. Pero Jesús les está enseñando, el maestro les está enseñando cómo es que adquirimos la fe, cómo es que adquirimos la esperanza firme de que vamos a gozar en el reino de los cielos.
¿Cómo es que podemos superar la tristeza de la muerte de un familiar o la tristeza de la muerte nuestra, que tenemos que morir? ¿Cómo superamos la muerte? Pensando, en la casa de mi padre hay muchas mansiones. Jesucristo nos preparó un lugar y él vendrá. Y cuando venga Jesús, nos llega la pelona y nos vamos con él a ese lugar.
Si lo creo, el llanto se convertirá en alegría. Lo digo con experiencia, mi madre murió y cuando mi madre murió, yo viví la alegría esa que dice Jesús. Traía a mi memoria estas palabras y no lloré la muerte de mi madre. La disfruté, me deleité espiritualmente a la luz de la fe y a la luz de la esperanza de lo que creía. Y recuerdo que en la muerte de mi madre vinieron dos sacerdotes muy queridos, uno de Barina y otro del Táchira, diócesis.
Y el uno que en paz descanse, el padre Ramón y el otro el padre Cheché de Barinas. Llegó el padre Ramón, uno de ellos llegó primero, no recuerdo el orden de los factores. Llegó uno y me dijo, “Padre, vengo a celebrar la misa de su mamá porque me imagino que con la tristeza y la angustia y el llanto usted no podrá hablar.
” Él le dije, está muy equivocado. Espere que su mamá se muera y celebra la misa de su mamá, porque esta es la mamá mía de yo y yo celebro la visa. Hm. Como si se hubiesen puesto de acuerdo, llegó el otro padre y me dijo, “Padre, vengo a predicar la misa de su mamá porque supongo que usted no podrá hablar y predicar en la misa por la tristeza y la angustia.
” Le dije, “No, está muy equivocado. Espere que su mamá se muera y predica la misa de su mamá. Pero yo estoy feliz de que mi mamá haya muerto para ir al encuentro con mi padre, porque allá hay muchas mansiones y yo le creo a Cristo.” Y me fui y celebré la misa y me vestí de blanco, no de morado, de blanco y canté el Gloria y disfruté la misa.
Y disfruté el saber que mi madre estaba con Dios. Incluso fueron unos familiares que venían de la capital de Venezuela, que fueron a visitarnos y salieron de allí, se fueron para la casa diciendo, “No entendemos nada. Ninguno llora, más bien hacen una fiesta porque murió la madre. Esta gente no quería su madre.
Nosotros nos largamos de aquí.” Claro, ellos no sabían lo que estaba pasando, pero yo les aseguro que lo que Jesús prometió lo cumple. La tristeza, la angustia, el llanto se convirtió en mi corazón en una fuente de alegría. Les confieso algo, hasta la muerte de mi madre, yo tenía miedo a morir. Y después que murió mi madre, todos los días estoy preparado para irme y le pido a Dios que me dé la oportunidad de gozar ese momento en que pase la frontera y que yo pueda disfrutar del morir para el encuentro con mi padre, Dios, y con
mi madre. Dentro de pronto no me verán, ya no veo a mi madre, pero de pronto, dentro de poco la volveré a ver en la casa de mi padre, que hay muchas mansiones. Ahí está mi madre y yo mismo la volveré a ver y disfrutaré con ella con Dios. Y cómo estoy tan seguro y convencido de eso? Porque Jesús lo dice en el versículo uno.
Escuche el versículo uno. No se turben ustedes. Crean en Dios, crean también en mí. Yo tengo ese problema, entre comillas. Yo creo en Jesucristo. Y sabe qué dice él otra vez? No se turben. No se turben. No anden preocupados, tristes, acongojados. Oh, mi hijo. ¿Por qué el Señor era mi único hijo? No te lo perdono. No te lo perdono.
¿Por qué no crees en Jesús? ¿Qué te pasa? No eres cristiano, estás actuando como un pagano. El cristiano sabe que en la casa del Padre hay muchas mansiones y que Cristo se lo prometió, se fue y luego vino a llevarme para estar con él o se llevó a mi madre para estar con él. Pregunto, ¿voy a estar molesto con Dios? Porque se llevó a mi madre a la mansión eterna del reino de los cielos.
Ah, bárbaro. Pero, ¿por qué la gente se entristece? Porque no creen en Jesús. Jesús dice, “No, no os acongojéis.” Pero para no acongojarse, para no estar triste en el corazón, ¿qué hay que hacer? Ustedes crean en Dios, crean también en mí. Dijo Cantifla. He dicho caso cerrado. Lo único es creerle a Jesús. Él es Dios. Punto. Yo le creo.
Pero no un creerle de mente, sino un creerle con el corazón, con convicción. Le voy a contar algo. Una vez yo tuve la oportunidad de ir a otro planeta. No fue aquí en la tierra, fue a otro planeta por si acaso. Allá llegó una pandemia muy brava donde yo estaba en ese planeta. Aquí en la Tierra no. Y los cristianos de ese planeta tenían miedo a morir.
Y en ese planeta también existían curas y obispos. Los de aquí de la tierra no. Estoy hablando de otro planeta. Y esos curas y esos obispos tenían miedo a morir. Y por miedo a morir se encerraron en medio de cuatro paredes y por medio a morir dejaron a muchos enfermos morir en pecado y no le dieron la solución porque tenían miedo a morir.
Y por miedo a morir cerraron las iglesias. Y por miedo a morir dejaron de celebrar la misa y de repartir el cuerpo y la sangre de Cristo para la salvación del mundo. Claro, no fue aquí en la tierra para que no me vayan a agarrar a piedra ni me vayan a descomulgar, fue en otro planeta. Y les aseguro que esa gente de esa planeta no tenían fe en Dios.
Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi padre hay muchas mansiones. A ellos nadie les había predicado este evangelio. Y si alguien les había predicado algún extraterrestre, no lo creyeron. Si algún día la tierra llega a esa pandemia y a ustedes les toca que vivir eso, no hagan como esa gente de ese planeta que les estoy contando.
Crean en Dios, dice Jesús. Crean también en mí. En la casa de mi padre hay muchas mansiones. Si me muero, ¿cuál es el problema? San Pablo lo decía en Segunda de Corintios, capítulo 5, versículo 1 en adelante. San Pablo dice, “No hay ningún problema. Sabemos, ese sabemos significa, estamos convencidos.
” Escuche, sabemos que usted y yo lo sabemos, pero la gente de ese planeta no lo sabía. al destruirse la casa terrena, que llegó la pandemia, que llegó el coronavirus, que me llegó una enfermedad, que me morí o que se murió mi padre, que se murió mi madre o que se murió mi hijo, sabemos, nosotros lo sabemos, pero solo les estoy contando de esa gente de otro planeta o mejor dicho, nuestra tienda de campaña.
Sabemos que cuando eso se deteriore, Dios nos tiene reservado un edificio no levantado por mano de hombre, una casa para siempre en los cielos. ¿Quién lo creyera? ¿Cómo cambiaría mi vida, tu vida, el mundo si lo creyéramos? No tendríamos miedo a la muerte. Solo los ateos, incluso ateos disfrazados de cristianos que no creen en la palabra, le tienen miedo a la muerte.
Y por miedo a la muerte no viven el evangelio, no predican el evangelio por miedo a la muerte, se esconden y andan triste y amargados, aturdidos, desesperados y no saben qué hacer como esa gente de ese planeta que yo les estoy contando. Por eso Jesús, volvemos al evangelio. Por eso Jesús le dijo, dice, “Dentro de poco ustedes no me verán, dentro de poco me volverán a ver.
” Y ellos decían, “Pero, ¿qué será eso dentro de poco?” Pero lo más importante que ellos resal que resalta el evangelio es el pedacito donde dice, “Y eso de que me voy al Padre.” Repítalo, Padre, otra vez de nuevo. ¿Qué querrá decir esto de que dentro de poco tiempo ya no me verán? y un poco de tiempo más y me volverán a ver. Y eso de que me voy al Padre.
Y se preguntaban a qué se refiere este dentro de poco la gente no sabe. La gente pregunta, ¿qué será el más allá después de la muerte? ¿Qué será ese dentro de poco? ¿Qué pasará con nosotros dentro de poco? Porque dentro de poco nos están enterrando. ¿Y qué pasará? No lo entendemos. La gente no lo entiende. Jesús se dio cuenta de que querían hacerle preguntas y les dijo, “Ustedes están desorientados.
Este es el problema.” Otra vez. Ustedes están desorientados. El mundo anda desorientado por no leer la Biblia, por no creer en la palabra de Dios, en las promesas de Dios, que se cumplirán al pie de la letra y primero fallará el sol, la luna y las estrellas antes de que falle siquiera la tilde la i de una palabra de Dios.
Aquí está la revelación de lo que hay más allá después de la muerte. Solo queda creerlo o no creerlo. Si ustedes no lo creen, pregúntenme si me importa. Solo me importa creerlo, vivirlo y disfrutarlo yo. Y si ustedes también lo hacen, bendito sea Dios. Y si no lo hacen, sufran por tontos. Pero yo como sacerdote del Dios altísimo, debo recordarles el evangelio.
Por eso se llama buena noticia. Evangelio significa buena noticia. La buena noticia es que en la casa del Padre hay muchas mansiones para que estén ustedes y yo junto con el Padre y todos los que han muerto. ¿No les parece algo delicioso? algo divino, fantástico y maravilloso para decir, como decía Pablo en Filipenses, capítulo 1, versículo 21 en adelante.
Para mí la vida es Cristo y morir una ganancia. Escúchenlo. Cristo es mi vida y de la misma muerte saco provecho. Y de la misma muerte saco provecho. Es un hombre de fe. Pero si la vida en este cuerpo me permite aún un trabajo provechoso, ya no sé qué escoger. Pero si Dios quiere todavía tenerme aquí en esta vida, ya no sé qué escoger.
Atención lo que dice Pablo, un hombre de fe. Estoy apretado por los dos lados. Estoy apretado por los dos lados. ¿Cuáles dos lados? Por una parte siento gran deseo de partir y estar con Cristo. Por un lado, otra vez. Por una parte siento gran deseo de Véanlo. Vean, vean la palabra. Vean la palabra. Deseo, deseo.
Anhelo lo lo deseo con el corazón. Lo anhelo con todas mis fuerzas. ¿Qué anhela Pablo? Tener un carro, ¿no? Comprarse una casa. No. Ser doctor, no. ¿Qué anhela Pablo? Deseo de partir y estar con Cristo. Lo mismo que la gente que le estoy contando de ese planeta. Cuando llegó la pandemia decían, “Deseo morir para estar con Cristo.
” Y los curas decían lo mismo. Y los obispos decían lo mismo. En ese planeta hace falta creer en el evangelio. Por algo un santo decía, “El evangelio está sin estrenarse.” Y por algo Jesús decía, “Conviértanse, crean en el evangelio.” ¿Se acuerda cuando le ponen la ceniza en la frente? ¿Qué le dice? Conviértanse y crean en el evangelio.
Significa que tenemos 1000 años de estar en la iglesia y todavía no le creemos a Cristo en el evangelio. ¿O no? El problema no es que no hayamos escuchado el evangelio, el problema es que no creemos en el evangelio. Y dice Pablo otra vez, “Por un lado siento gran deseo de partir y estar con Cristo. Igalitico que ustedes, igualitico.
Lo que sería sin duda mucho mejor. Están convencidos de eso que no, hermanos, que no están convencidos que hace falta que todos los días antes de dormir se sienten o se arrodillen y comiencen a pensar que tienen que morir y sientan el pánico de la muerte, que lo experimente y dejen que su cuerpo ojalá tiemblen y lloren porque sienta que lo va a morir, lo van a enterrar, pero al mismo tiempo recuerde lo que dice Jesús, “En la casa de mi Padre hay muchas mansiones.
” Y dice Pablo, “Sin duda esto será lo mejor, reinar con Cristo eternamente.” Y es entonces así cuando superamos el miedo a la muerte. Y es así cuando usted y yo podemos entonces esperar contra toda esperanza y confiar en el Señor y vivir esa virtud teologal, la esperanza de que un día muero, gozaré con él. Cultivo en oración la esperanza.
Anhelo como Pablo en la oración morir para estar con Cristo. Solo así puedo acostarme dormir tranquilo y decirle, “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu. Si me muero, me voy contigo.” Pero si algo le remuerde y dice, “Pero es que no estoy en paz con Dios.” Anda, confiésate, sinvergüenza. Pero si no ha arreglado tu vida y viven concubinato, no va a tener tiempo para pensar porque va a decir, “No, si me muero, estoy viviendo en cubinato, mejor no pienso en esto.
” ¿Por qué la gente no piensa en la muerte? Para no arreglar la vida, para no cambiar, para no confesarse. Voy a terminar, voy a terminar, voy a terminar con la primera lectura. Hechos capítulo 16 versículo, perdón, capítulo 18 versículo 4. La primera lectura del día de hoy. Voy a hacerle hincapié a este pedacito. No me voy a alargar mucho, por lo que no podemos alargarnos.
Pero vean ustedes Hechos 18:4. Escuche. ¿Qué hacía Pablo? Y todos los sábados tomaba la palabra en la sinagoga. Todos los sábados Pablo iba y tomaba la palabra en la sinagoga tratando de convencer tan ¿Qué hacía Pablo? Tratando de convencer. ¿Qué hacía Pablo? Véanlo con la lupa, por favor. Vean qué hacía Pablo.
Tratando de convencer. tratando de convencer. ¿A quién trataba de convencer Pablo? Tanto a los judíos, por un lado, a los judíos como a los griegos. Como a los griegos por otro lado. A ver, a ver, ayúdenme a ver. Hoy día, cuando hay ese relativismo en el mundo, todo es relativo, todo es lo mismo, todo, todo.
Aquí no no no matemos la cabeza en nada. La gente ya piensa que no hay que predicar el evangelio, que no hay que predicar la palabra de Dios a nadie. Hay que respetar, hay que ser tolerante, no hay que faltar a la caridad. ¿Por qué confunden una cosa con la otra? Ser tolerante es aceptarlos a todos. Tener caridad es amarlos a todos.
Pero eso no se pelea con el evangelizar. Hay que evangelizar. ¿Y qué hacemos con los que tienen otra religión? Lo que dice la Biblia, ¿qué hacía Pablo con los judíos que tenían otra religión? Repita. Repita qué hacía Pablo el cuatro. Tratando de convencer. ¿Qué hacía Pablo? Trataba de convencer tanto a los judíos, a los judíos que eran de otra religión.
Pablo no decía, “Dejémoslos tranquilos, porque ellos también creen en Dios, en el Dios de Abraham, en el Dios de Isaac, en el Dios de Jacob. Son judíos. En el Dios de nuestros padres, ellos también de una u otra manera se van a salvar. Dejémonos tranquilo. No hay que predicar el evangelio. Hay que ser tolerantes con todo.
No hay que decirle nada a nadie, pero no fastidiarle la vida a nadie. Porque no hay que ser, ¿cómo es que la palabra que está de moda para ahí? No hay que ser cuando una persona quiere evangelizar y quiere predicar. fanático. Escuchan cantar el gallo y no saben dónde. Es que no hay que ser fanático. Hay que dejar que cada quien viva su fe, lo que él quiera vivir, pero no hay que molestarlos.
¡Epa! ¿Y qué hacemos con Pablo? Que Pablo iba a se metía en la sinagoga y les predicaba a los judíos para convencerlos. Pero, ¿para qué lo va a convencer si ellos ya creen en Dios? ¿Para qué los va a convencer si ellos ya tienen la ley de Moisés? ¿Para qué lo van a convencer si ellos ya tienen la palabra del Señor? Si más bien de ellos nosotros venimos.
Aquí la Biblia nos dice que sí nos está permitido predicarle a la gente de otra religión y que no podemos callar y que tenemos que tratar de convencerlos como Pablo. Por eso yo le predico a los protestantes que son de otra religión, aunque me critiquen, aunque me insulten, aunque me digan que soy intolerante o aunque soy fanático, no.
Soy amante de la palabra y estoy convencido que lo que está escrito es porque Dios lo dejó, lo inspiró para que usted y yo lo creamos y hagamos lo que allí se pide. Y Pablo comenzó a predicar a los judíos, pero no solamente a los judíos que tenían otra religión, sino también a los griegos. a los que andaban por allá con otras cosas, a ellos también, a los que tenían otra religión y a los que no tenían religión o a los que eran ateos o a los que estaban con la filosofía, con los que estaban con con el intelectualismo,
a ellos también los trataba de convencer. Y a ver, mire qué sigue. Pero cuando Silas y Timoteo llegaron a Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la palabra para convencer a los judíos que Jesús era el Cristo. ¿A qué se dedicó Pablo por completo? Se dedicó por entero a la palabra. ¿A qué se dedicó Pablo por completo? por entero a la palabra.
Ah, bárbaro. Ese es el problema que tenemos en la iglesia con los curas y los obispos, que no nos dedicamos por entero a la palabra. Ahí está el detalle. Digo Cantifl. Ese es el problema de los laicos que no se han dedicado por entero a la palabra. Si no, pregúntenme a mí que estuve en el seminario y en el seminario no dedicaron tiempo a la gilogía y a la teología, pero no dedicaron tiempo a la palabra.
Lo que yo aprendí de la palabra fue por cuenta mía, que tenía que robarle una hora al día, una hora al estudio para poder leer la Biblia, porque eso no estaba plasmado en el seminario, en el horario del día, desde las 5:30 de la mañana hasta las 10 de la noche teníamos plasmado qué teníamos que hacer durante el día, pero no estaba escrito el leer la palabra y disfrutar. la palabra de Dios.
Y cuando yo me sentaba a leerla, se ponían bravos. Mis compañeros se volvían locos. Me decían que yo estaba loco y agarraba la puerta a puntapié y decía, “Usted está perdiendo el tiempo. Es hora de estudio. Mira la incoherencia. Si es hora de estudio, ¿qué hacen dándole golpes a la puerta mía? Pónganse a estudiar. ¿Quién estaba perdiendo el tiempo? Ellos dándole golpe a la puerta mía.
Yo estaba leyendo la Biblia. Se dedicó por completo a la palabra del Señor. Urgente, urgente. Se necesitan hombres y mujeres que se dediquen por completo a la palabra de Dios. Si quieren no me pierda ahí y pasen para que vea. Hechos 16. Hechos, perdón, Hechos 6 4. ¿Qué dice? ¿Qué dicen los apóstoles? ¿A qué tenemos que dedicarnos nosotros? Hechos 6:4.
Nosotros, nosotros los demás verán qué hace. Pero nosotros como creyentes, como cristianos, nos dedicaremos nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra. Nosotros otra vez nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra. que lo hagan los curas, no nosotros que lo hagan los obispos, no nosotros [grito] que lo hagan los que nos están viendo por las redes sociales.
No, nosotros que lo hagan los de Estados Unidos, no. Nosotros que lo hagan los de otro planeta. No, nosotros que lo hagan los ateos, no nosotros que lo hagan los otros grupos de apostolado, no nosotros. Los laicos dicen que lo hagan los curas, porque para eso son curas si fueron al seminario. Y nosotros los curas decimos que lo hagan los laicos que tienen más tiempo, porque nosotros estamos muy ocupados.
estudiando filosofía y teología. Dijo el eh en en la fiesta de todos los animales, dijo el Rey León, alguien que vaya a buscar agua. Nadie quiso ir a buscar agua. Y dijo el Rey León, bueno, como nadie quiere, yo voy a dar la orden. El animal más feo va a buscar el agua. Y dijo el sapo, el sapo miró al murciélago y el murciélago miró al sapo.
Y le dijo el sapo al murciélago, ¿qué me mira? Agarre la vasija y vamos los dos. Nosotros, repita, padre, nosotros no dedicaré. No, no, nosotros. Nosotros no espere que lo haga otro. La Biblia dice que tú, que yo, el nosotros. Repítalo. Nosotros ahí está el problema. ¿Lo vieron el problema? Que nosotros esperamos que lo hagan otros, que otros prediquen la palabra de Dios, que otros lean la Biblia, que otros, que otros.
¿Por qué no me das una mano? ¿Se acuerdan la canción? ¿Por qué no me das una mano? Nosotros nos dedicaremos. Hay que dedicarle tiempo. ¿Por qué los curas no quieren la apologética y los laicos? Porque hay que dedicarle tiempo. Nos dedicaremos. Hay que tener dedicación. ¿A qué? A dos cosas. A la oración. La Biblia sin oración nada.
no funciona. Y el ministerio de la palabra y la palabra de Dios sin oración no funciona. Ni la oración sola, ni la palabra sola. Lo digo con fundamento. Todos ustedes me han dicho, “Padre, cuando vimos un video nos impactó, nos golpeó y transformó nuestra vida.” ¿Saben por qué? Porque yo estoy convencido 100% de que sin estas dos cosas la palabra de Dios no tiene fuerza.
Y por eso, antes de salir a predicar, todos los santos días, mínimo una hora de oración. De rodillas o postrado, me gusta más postrado y cuando no puedo lo hago de rodillas. para que cuando yo predique la palabra de Dios salga como una bala y penetre hasta los tuétanos. Porque lo que hace que salga con potencia no es la simpatía del curatoro, no es la oración a solas en su cuarto del curatoro.
Eso es lo que hace que impacte y transforme el alma. Pero eso no lo ven ustedes y por eso hoy se lo tengo que decir cuando la Biblia lo dice, nos dedicaremos a la oración y a la palabra. El día en que el curat toro deje la oración, no golpeará la palabra de Dios a más nadie. Y el día en que no lea la Biblia, no podrá predicar la palabra de Dios tampoco a nadie.
Pero lo hago no porque me lo enseñaron en el seminario, lo hago porque me lo enseña la Biblia. Nosotros nos dedicaremos a la oración y a la palabra. Y yo lo creo y yo lo vivo. Y yo sé que por eso les caigo mal a muchos. Les pido perdón, pero es lo que creo porque soy cristiano y yo tengo un problema.
Yo creo en Cristo, creo en su palabra y moriré creyendo en su palabra porque quiero un día gozar con él en una mansión eterna en el cielo, porque en la casa del Padre hay muchas mansiones. Allá nos veremos. Amén. Okay.
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