Posted in

GIOVANNI DOS SANTOS: CONFESÓ Por Qué Lo HIZO

GIOVANNI DOS SANTOS: CONFESÓ Por Qué Lo HIZO

La verdad salió a la luz. Era el heredero del mejor equipo del mundo, no un canterano más. El canterano, el que Richcard señaló con el dedo y dijo, “Este chico va a jugar aquí.” compartió vestidor con Messi, con Xavi, con Iniesta, cuando todavía no le habían salido las canas a ninguno de los tres. Tenía 20 años y el mundo del fútbol europeo ya estaba escribiendo su nombre en el mismo párrafo que los más grandes.

Entonces tomó una decisión y se fue. No lo corrieron. No hubo un escándalo que lo destruyera en una noche. No hubo una lesión que le rompiera la carrera en dos. Simplemente se fue. Justo cuando estaba a unos partidos de convertirse en titular indiscutible en el mejor equipo del planeta. Pero eso no fue lo peor.

 Lo peor fue lo que vino después. Cinco clubes, 6 años y ninguna puerta grande volviéndose a abrir. Lo peor fue ver a sus compañeros de la Maía levantar Champions, levantar mundiales, construir dinastías.  Es mientras él pasaba de préstamo en préstamo buscando el fútbol que alguna vez pareció inevitable. Lo peor fue el silencio, porque el fútbol no te avisa cuando deja de esperarte.

 Hay una historia que casi nadie te contó completa, no la del talento, esa ya la sabes, la del carácter, la de las decisiones, la del entorno que empujaba en una dirección cuando él necesitaba ir en otra. La de las noches en Europa que empezaron a costarle más de lo que parecía. Sí, la de los entrenadores que dejaron de llamarlo sin dar explicaciones públicas.

 La del momento exacto. Hay un momento exacto en que Giovanni Dos Santos dejó de ser una promesa y se convirtió en una historia de lo que pudo haber sido y ese momento nunca lo vio venir. En los próximos 70 minutos vas a conocer cuatro cosas que casi nadie te explica  completas. Primera, el verdadero motivo por el que Guardiola dejó de contar con él.

No la versión oficial, la real oferta que hubo sobre la mesa que pudo haberlo relanzado en Europa. ¿Y por qué no se cerró? Tercera, la historia detrás de su reputación nocturna en el continente, lo que se decía en los vestidores  y cómo eso terminó afectando algo mucho más importante que su imagen.

 Y la cuarta, el momento exacto donde todo se quebró. No en la cancha, fuera de ella. Te voy a avisar cuando lleguemos a cada una. Silencio de 2 segundos.  Pues lo mismo, todavía no es su momento. Lo repitieron cuando tenía 22, lo justificaron cuando tenía 27 y cuando cumplió 30 ya no lo dijeron más. Su nombre era Giovanni dos Santos.

 Y lo que pasó entre el vestidor del Barcelona y su salida definitiva de Europa nunca se contó completo. Hasta hoy, para entender lo que pasó, tienes que entender de dónde venía. No venía de la nada. No fue un descubrimiento accidental. No fue el niño pobre que salió del barrio con una pelota desinflada y llegó a Europa por puro milagro.

Esa historia es más cómoda. Esta no lo es. Giovanni Dos Santos llegó  al Barcelona con todo ya construido a su favor. Talento, apellido, padre que sabía exactamente cómo mover las piezas. Y aún así todo salió mal. Eso es lo que hace incómoda esta historia. Su padre se llamaba Ciciño, Dos Santos, brasileño, futbolista.

Nunca llegó lejos en su carrera, pero entendió algo que muchos padres no entienden, que su oportunidad no era él, era su hijo. Ciciño llevó a su familia a Monterrey cuando Giovanni era todavía un niño. No por casualidad, por estrategia. Quería que sus hijos jugaran fútbol en un país donde el fútbol abría puertas que en Brasil ya estaban cerradas para él.

Y funcionó. Giovanni  creció jugando en las fuerzas básicas de Monterrey. Y a los 14 hay que detenerse aquí un momento porque es fácil leer eso y no dimensionarlo. El FC Barcelona no recluta a cualquiera. La Maía no es una academia de fútbol. Es el laboratorio más exigente del deporte mundial.

 Su cuerpo después de los tratamientos de hormona. Era Chavi enseñando a los más jóvenes que el fútbol se piensa antes de tocarse. Era Iniesta siendo el jugador más tranquilo del lugar en un ambiente donde todos  querían demostrar algo. Y en medio de todo eso estaba Giovanni, moreno mexicano, con un nombre difícil de pronunciar para los europeos y con una calidad técnica  que hacía voltear a los entrenadores cuando lo veían entrenar.

No era el más rápido, no era el más fuerte, pero tenía algo que en el fútbol moderno cada vez escasea  más.  Magia. Eó la capacidad de hacer algo en una fracción de segundo que nadie en la cancha esperaba. Eso no se enseña en la Macía, eso se lleva dentro y Giovanni lo llevaba. Mundial  sub-17, Perú 2005.

Pero si hay un momento que define esta historia, que marca el antes y el después, que construye el peso que Giovanni iba a cargar el resto  de su vida, es el verano de 2005, Perú, Mundial Sub-17. México llegó con una generación que parecía irrepetible: Vela, Barrera, Dos Santos. Y en medio de ese torneo, en partidos que todavía se pueden ver en YouTube y que todavía duelen buenos que eran, Giovanni Dos Santos se convirtió en el mejor jugador juvenil del mundo.

No el mejor de México, del  mundo. cuatro goles, tres asistencias, el Balón de Oro del torneo  y una final contra Brasil donde México ganó y donde Giovanni fue el jugador más desequilibrante del partido. Tenía 16 años y aquí es donde empieza el problema, porque ese torneo no fue solo un logro, fue una condena.

A partir de ese momento, cada partido de Giovanni y Dos Santos iba a ser comparado con esa versión, con el chico de 16 años que era imparable, que hacía cosas que no se podían defender, que parecía destinado a ser el mejor del mundo. Cada partido que no llegaba a ese nivel se convertía en una decepción y en el fútbol las decepciones se acumulan más  rápido que los elogios.

El regreso a Barcelona, la expectativa. Cuando Giovanni volvió a la Maía después del Mundial sub-17, ya no era el mismo jugador que había llegado a los 14. Era una promesa con nombre, con portadas. con entrevistas, con el peso de un  país entero esperando algo de él. Y Barcelona sabía lo que tenía porque en esa  misma época, en ese mismo vestidor del equipo juvenil, había un chico argentino que también hacía cosas que no se podían defender.

Read More