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La Controversial Historia de Alma Muriel | Rompió Varios Hogares

La Controversial Historia de Alma Muriel | Rompió Varios Hogares

Amigos, hay grandes historias de grandes actores y actrices de la pantalla, tanto del cine de la televisión. Sin embargo, hoy hablaremos de una mujer que construyó una leyenda a pulso, a fuerza de talento y sacrificio alrededor de su trabajo, pero que también sufrió por amores que la llevaron a ser señalada e incomprendida.

 Hoy hablemos de Alma Muriel. Almaurial del sordo nació el 20 de octubre de 1951 en la ciudad de México y desde que llegó al mundo parecía que el destino ya le tenía preparado un lugar entre luces, cámaras y telones. Fue la segunda de cuatro hermanos, pero lo suyo no era quedarse como una espectadora más de la vida. Desde niña empezó a asomarse a ese universo que para muchos parecía mágico, pero que por dentro también tenía sus sombras, sus egos y sus secretos bien guardados.

 Y es que Alma venía de una familia con lazos profundos en el espectáculo. Era sobrina del reconocido director de cine Emilio Gómez Muriel, y gracias a él pudo pisar sets de filmación cuando todavía era una jovencita curiosa que miraba todo, con ojos enormes y con un sueño que ya empezaba a arder. Yo debuté en cine a los 16. Eh, mi carrera es destinal.

 Ahí, entre cámaras, reflectores, técnicos corriendo de un lado a otro y actores transformándose frente a ella, Alma comenzó a entender que lo suyo no era una simple ilusión infantil. Algo se le metió en la sangre. Tal vez fue el olor del maquillaje, tal vez el silencio antes de que gritaran acción o tal vez esa necesidad de convertirse en alguien más para contar una historia.

 Lo cierto es que desde muy temprano supo que quería estar ahí, no detrás de las cámaras mirando de lejos, sino enfrente, donde todo podía pasar. Su debut llegó apenas a los 17 años en la película Lío de faldas. No era un papel protagónico, no era todavía la gran aparición de una diva consagrada, pero sí fue su primer encuentro real con la cámara.

 Y como suele pasar en estas historias, a veces una pequeña aparición es suficiente para abrir una puerta que ya no se vuelve a cerrar. Después participó en Porque nací mujer, una cinta donde compartió ambiente con verdaderos monstruos de la actuación como Sara García, Prudencia Griffel, Andrés Soler y Ofelia Gilmaín. Nada más imagínense una joven alma muriel rodeada de figuras enormes, aprendiendo, observando, absorbiendo todo y además en una película que muchos consideran adelantada a su época porque tocaba temas femeninos con una fuerza que no

era tan común en aquellos años. Sí, está raro desde hace tiempo. Hola, primo. En 1971 llegó Mecánica Nacional, donde interpretó a Charito, una de las hijas del personaje de Manolo Fábregas. Aquella cinta se volvió una pieza muy recordada del cine mexicano y Alma seguía construyendo su camino pasito a pasito, pero con una presencia que ya empezaba a llamar la atención.

 Luego vino la televisión y no entró por cualquier puerta. La invitación llegó de nada más y nada menos que don Ernesto Alonso, el famoso señor telenovela, quien la llamó para participar en La señora joven. Desde ahí, Alma comenzó a convertirse en una cara recurrente de los melodramas, ese terreno donde años más tarde terminaría ganándose un lugar como una de las villanas más recordadas.

casarme contigo, yo con un vago, decadente y rabo verde prematuro. Pero Alma no se quedó quieta, también llegó al teatro y lo hizo en el musical Vaselina, compartiendo escenario con Yulisa y Benny Barra. Y aquí es donde la historia se empieza a poner sabrosa, porque detrás de esa imagen elegante, intensa y profesional, también hubo una etapa mucho más atrevida, más polémica y más comentada.

 Alma continuó en el cine con películas como El Valle de los Miserables y Cuando tejen las arañas, cintas que dieron de qué hablar, no solo por sus argumentos, sino también por los desnudos que ella realizó en pantalla. Para algunos fue escándalo, para otros fue valentía artística, pero lo cierto es que Alma no se dejó frenar por los murmullos.

 Después siguieron títulos como Amor libre, retrato de una mujer casada y burlesk, confirmando que no le temía a los papeles intensos. ni a las historias incómodas. Lo que puedes gastar en una hamburguesa y en un vaso de leche, mejor dámelo para mis libros, ¿no? Y mientras el cine mostraba a una alma provocadora y arriesgada, la televisión empezaba a moldear a la villana que muchos jamás olvidarían.

 Con el tiempo brillaría en telenovelas como El extraño retorno de Diana Salazar, Nunca te olvidaré y Destinando amor, donde su mirada fuerte, su voz firme y esa elegancia medio peligrosa la convirtieron en una figura imposible de ignorar. Alma Muriel no solo actuaba, imponía y apenas estaba comenzando la leyenda.

 Sergio solo piensa en matrimonio. Para mí murió el único. Aunque Alma Muriel se convirtió en una mujer de mirada fuerte, presencia imponente y carácter aparentemente inquebrantable, su vida personal fue otra historia. A lo largo de su carrera, ella procuró mantener su intimidad lejos del escándalo barato, sin andar ventilando sus penas ni convirtiendo sus amores en espectáculo.

 Pero como suele pasar en la farándula, cuando una figura brilla tanto, tarde o temprano, los murmullos encuentran por dónde colarse. Y en el caso de Alma se dice que detrás de esa elegancia de villana inolvidable también hubo pasiones intensas, decisiones dolorosas y decepciones amorosas que, según cuentan, le dejaron el corazón bastante golpeado.

 Su primera gran historia llegó muy joven en 1968, cuando apenas tenía 17 años, se casó con el empresario Sergio Romo, un hombre 10 años mayor que ella. A simple vista, aquello podía parecer el inicio de una vida estable, de esas que en aquella época muchos veían como lo correcto, casarse, formar familia y dejar que el marido llevara el control.

 Pero Alma no era una mujer hecha para quedarse quieta mirando cómo la vida pasaba frente a sus ojos. Ella ya tenía una vocación artística fuerte, una necesidad de trabajar, actuar y abrirse camino. Ya no hay engaños. Ahora ya sabes que tuvimos otra vida. Y ahí comenzaron los problemas. De esa unión nació su hijo mayor, Sergio Romo Muriel, quien con el tiempo se convertiría en un destacado publicista.

Pero la llegada de un hijo no calmó las tensiones. Según se cuenta, su esposo quería que Alma dejara su carrera para dedicarse por completo al hogar y a la familia. Y cuando ella no aceptó esa imposición, las cosas se pusieron pesadas. Se dice que Sergio llegó a señalarla como mala madre por querer seguir trabajando como si perseguir sus sueños fuera una traición.

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