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EL GOBIERNO DE EE.UU ESTÁ COMBATIENDO AL CRIMEN ORGANIZADO EN MÉXICO | ¿INVASIÓN O COOPERACIÓN?

EL GOBIERNO DE EE.UU ESTÁ COMBATIENDO AL CRIMEN ORGANIZADO EN MÉXICO | ¿INVASIÓN O COOPERACIÓN?

La CIA está en México, o al menos eso es lo que cada vez más personas comienzan a creer después de años de rumores, filtraciones y supuestas operaciones silenciosas dentro del país. Porque desde hace tiempo comenzaron a circular versiones sobre operaciones clandestinas, seguimientos a líderes específicos del crimen organizado, inteligencia encubierta, vigilancia aérea, tecnología militar, infiltraciones y supuestos ataques dirigidos contra ciertos grupos criminales.Historias que oficialmente son negadas tanto por la CIA como por el propio gobierno mexicano. Pero yo te pregunto algo. ¿Cuándo una agencia de inteligencia ha salido frente a las cámaras a decir que está realizando operaciones secretas en otro país? Nuestra Constitución deja claro que ninguna fuerza extranjera debería de operar libremente dentro del país sin autorización oficial del Estado mexicano.

Y eso es algo extremadamente delicado. Yo te pregunto, ¿tú crees que la CIA debería intervenir en la lucha contra el crimen organizado en México o crees que eso cruzaría una línea peligrosísima para el país? Esto es Historial Criminal y te invito a que te quedes al final de este capítulo especial porque yo te garantizo que no existe ningún video donde recopilen absolutamente toda la información que hoy te vamos a dar. Bienvenido.

Históricamente no sería la primera vez que la CIA interviene en asuntos extremadamente delicados dentro del territorio mexicano. Existe una historia que viene desde hace décadas, especialmente desde los años más tensos de la Guerra Fría, cuando el interés de Estados Unidos en México no estaba enfocado todavía en el crimen organizado como hoy lo conocemos.

sino en algo mucho más grande para ellos, el control político, la vigilancia interna y evitar a toda costa cualquier avance soviético en América Latina. En ese periodo, México se volvió un punto clave para la inteligencia estadounidense en América Latina. La CIA no solo observaba lo que ocurría en el país, buscaba contactos, información y acceso a las zonas más altas del poder político y de seguridad.

En archivos desclasificados y reconstrucciones históricas aparece el famosísimo programa Litempo. ¿Qué es el programa Litempo? Era básicamente una red de comunicación con figuras mexicanas de alto nivel, donde se mencionan nombres tan importantes como Luis Echeverría y Gustavo Díaz Orda bajo claves internas de la agencia.

Y esto esto que te estoy diciendo es totalmente real. No es una teoría de conspiración, no es un invento de internet. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverdía Álvarez fueron informantes de la CIA. Pero a ver, ¿qué es exactamente el programa Litempo? Litempo fue el nombre, el nombre clave de una red de espionaje que operó en México entre 1956 y 1969.

Fue creada por Winston Scott, el legendario jefe de la CIA en México durante aquella época. Por supuesto, la CIA no trataba a los presidentes de México por su nombre real, les asignaba un número dentro de esta red. Por ejemplo, liempo 2 era Gustavo Díaz Ordaaz, secretario de Gobernación y después presidente de México en la época de 1964 a 1970.

Litempo 8. Luis Echeverría Álvarez, subsecretario de Gobernación, luego secretario y posteriormente presidente de México de 1970 a 1976. Y por último, Litempo 1, Adolfo López Mateos, presidente de México de 1958 a 1964. Él fue el primer gran reclutamiento de esta red. Y ahora probablemente te estarás preguntando algo.

Si realmente existían políticos, funcionarios o presidentes o expresidentes que colaboraban directamente con la CIA recibían un sueldo. A diferencia de los informantes comunes, los presidentes mexicanos no recibían un sueldo mensual de la CIA. Sin embargo, Winston Scott les hacía regalos costosos como autos de lujo, armas de colección o financiamiento discreto para sus campañas y además les proporcionaba equipo táctico avanzado para que el gobierno mexicano pudiera espiar a sus propios enemigos políticos, por ejemplo, estudiantes, comunistas y sindicalistas.

Te voy a dar un ejemplo muy claro y muy muy triste. El caso de Tlatelolco, 1968. La CIA alimentaba al gobierno mexicano con informes, muchos de ellos exagerados o quizás falsos, de que el movimiento estudiantil del 68 estaba financiado por los soviéticos y los cubanos para derrocar al gobierno.

Diazordaz Liempo 2, por cierto, queriendo quedar bien con Washington y mantener el control, actuó con mano de hierro y con una crueldad inaudita. le quitó la a cientos de estudiantes. Pero tú te estarás preguntando, ¿cómo se supo todo esto? Todo salió a la luz gracias a la desclasificación de archivos del gobierno de Estados Unidos a finales de los años 90 y principios de los 2000.

Y por supuesto a investigaciones periodísticas profundas, como por ejemplo el libro Orman in México de Jefferson Morley. Los documentos revelaron los tratos firmados por Winston Scott, donde detallaba sus reuniones secretas con litempo 1 y litempo 8, demostrando que mientras en los discursos públicos defendían la soberanía nacional y la no intervención tras bambalinas, los hombres más poderosos del país le reportaban directamente al jefe de la CIA.

Yo te pregunto, ¿te suena este discurso? Con los años, esa relación también tocó las rutas criminales. Por supuesto, durante los 80 distintos reportes y reconstrucciones históricas señalaron contactos entre agencias estadounidenses y estructuras de las antiguas células criminales de la época. México aparecía como territorio de paso, como pista clandestina, vuelos discretos y una mezcla peligrosa entre política exterior, armas, dinero y rutas ilegales.

Después, con el cierre de la Guerra Fría, que sucedió a principios de los años 90, la dinámica cambió totalmente. La CIA dejó de ser la única en tener el control y la DEA tomó un papel entonces mucho más visible. La cooperación pasó a otro nivel, entrenamiento, intercambio de información, tecnología de escucha, vigilancia, rastreo y operaciones coordinadas desde aquella época.

Años después, esa relación quedaría amarrada en programas como la iniciativa Mérida, donde Estados Unidos aportaba tecnología y México ponía a disposición el territorio nacional. Por eso, para entender cómo llegamos a la supuesta intervención actual de la CIA, hay que recordar el año 2008. Ahí se firmó esta llamada iniciativa Mérida, que es el acuerdo donde México y Estados Unidos sellaron un pacto.

Washington ponía los dólares, ponía el dinero, ponía las agencias, los helicópteros Black Hawk y la tecnología de espionaje más avanzada del mundo. Pero México tenía que poner tenía que poner los muertos. y abrir las puertas de par en par de su territorio. Bajo el pretexto de combatir al narco, este programa institucionalizó la entrada legal de agencias como la DEA y la CA suelo mexicano, dándoles acceso a bases de datos criminales, intervención de llamadas y total libertad para operar en nuestras fronteras. En pocas palabras,

Estados Unidos amarró el control tecnológico de la guerra y México puso literalmente el terreno de juego. Pero el escenario cambió entre 2025 y lo que llevamos de este 2026. La llamada asesoría técnica, como le dicen, empezó a quedar corta frente a una serie de hechos que ya no parecen simplemente intercambios de información.

Antes el flujo de información era estrictamente interno y las capturas se presentaban con éxito total, 100% nacionales. Hoy las filtraciones de agencias como la CIA son públicas, agresivas y cargadas de una intención política visible que busca presionar al Estado mexicano de forma directa.

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