La CIA está en México, o al menos eso es lo que cada vez más personas comienzan a creer después de años de rumores, filtraciones y supuestas operaciones silenciosas dentro del país. Porque desde hace tiempo comenzaron a circular versiones sobre operaciones clandestinas, seguimientos a líderes específicos del crimen organizado, inteligencia encubierta, vigilancia aérea, tecnología militar, infiltraciones y supuestos ataques dirigidos contra ciertos grupos criminales.Historias que oficialmente son negadas tanto por la CIA como por el propio gobierno mexicano. Pero yo te pregunto algo. ¿Cuándo una agencia de inteligencia ha salido frente a las cámaras a decir que está realizando operaciones secretas en otro país? Nuestra Constitución deja claro que ninguna fuerza extranjera debería de operar libremente dentro del país sin autorización oficial del Estado mexicano.
Y eso es algo extremadamente delicado. Yo te pregunto, ¿tú crees que la CIA debería intervenir en la lucha contra el crimen organizado en México o crees que eso cruzaría una línea peligrosísima para el país? Esto es Historial Criminal y te invito a que te quedes al final de este capítulo especial porque yo te garantizo que no existe ningún video donde recopilen absolutamente toda la información que hoy te vamos a dar. Bienvenido.
Históricamente no sería la primera vez que la CIA interviene en asuntos extremadamente delicados dentro del territorio mexicano. Existe una historia que viene desde hace décadas, especialmente desde los años más tensos de la Guerra Fría, cuando el interés de Estados Unidos en México no estaba enfocado todavía en el crimen organizado como hoy lo conocemos.
sino en algo mucho más grande para ellos, el control político, la vigilancia interna y evitar a toda costa cualquier avance soviético en América Latina. En ese periodo, México se volvió un punto clave para la inteligencia estadounidense en América Latina. La CIA no solo observaba lo que ocurría en el país, buscaba contactos, información y acceso a las zonas más altas del poder político y de seguridad.
En archivos desclasificados y reconstrucciones históricas aparece el famosísimo programa Litempo. ¿Qué es el programa Litempo? Era básicamente una red de comunicación con figuras mexicanas de alto nivel, donde se mencionan nombres tan importantes como Luis Echeverría y Gustavo Díaz Orda bajo claves internas de la agencia.
Y esto esto que te estoy diciendo es totalmente real. No es una teoría de conspiración, no es un invento de internet. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverdía Álvarez fueron informantes de la CIA. Pero a ver, ¿qué es exactamente el programa Litempo? Litempo fue el nombre, el nombre clave de una red de espionaje que operó en México entre 1956 y 1969.
Fue creada por Winston Scott, el legendario jefe de la CIA en México durante aquella época. Por supuesto, la CIA no trataba a los presidentes de México por su nombre real, les asignaba un número dentro de esta red. Por ejemplo, liempo 2 era Gustavo Díaz Ordaaz, secretario de Gobernación y después presidente de México en la época de 1964 a 1970.
Litempo 8. Luis Echeverría Álvarez, subsecretario de Gobernación, luego secretario y posteriormente presidente de México de 1970 a 1976. Y por último, Litempo 1, Adolfo López Mateos, presidente de México de 1958 a 1964. Él fue el primer gran reclutamiento de esta red. Y ahora probablemente te estarás preguntando algo.
Si realmente existían políticos, funcionarios o presidentes o expresidentes que colaboraban directamente con la CIA recibían un sueldo. A diferencia de los informantes comunes, los presidentes mexicanos no recibían un sueldo mensual de la CIA. Sin embargo, Winston Scott les hacía regalos costosos como autos de lujo, armas de colección o financiamiento discreto para sus campañas y además les proporcionaba equipo táctico avanzado para que el gobierno mexicano pudiera espiar a sus propios enemigos políticos, por ejemplo, estudiantes, comunistas y sindicalistas.
Te voy a dar un ejemplo muy claro y muy muy triste. El caso de Tlatelolco, 1968. La CIA alimentaba al gobierno mexicano con informes, muchos de ellos exagerados o quizás falsos, de que el movimiento estudiantil del 68 estaba financiado por los soviéticos y los cubanos para derrocar al gobierno.
Diazordaz Liempo 2, por cierto, queriendo quedar bien con Washington y mantener el control, actuó con mano de hierro y con una crueldad inaudita. le quitó la a cientos de estudiantes. Pero tú te estarás preguntando, ¿cómo se supo todo esto? Todo salió a la luz gracias a la desclasificación de archivos del gobierno de Estados Unidos a finales de los años 90 y principios de los 2000.
Y por supuesto a investigaciones periodísticas profundas, como por ejemplo el libro Orman in México de Jefferson Morley. Los documentos revelaron los tratos firmados por Winston Scott, donde detallaba sus reuniones secretas con litempo 1 y litempo 8, demostrando que mientras en los discursos públicos defendían la soberanía nacional y la no intervención tras bambalinas, los hombres más poderosos del país le reportaban directamente al jefe de la CIA.
Yo te pregunto, ¿te suena este discurso? Con los años, esa relación también tocó las rutas criminales. Por supuesto, durante los 80 distintos reportes y reconstrucciones históricas señalaron contactos entre agencias estadounidenses y estructuras de las antiguas células criminales de la época. México aparecía como territorio de paso, como pista clandestina, vuelos discretos y una mezcla peligrosa entre política exterior, armas, dinero y rutas ilegales.
Después, con el cierre de la Guerra Fría, que sucedió a principios de los años 90, la dinámica cambió totalmente. La CIA dejó de ser la única en tener el control y la DEA tomó un papel entonces mucho más visible. La cooperación pasó a otro nivel, entrenamiento, intercambio de información, tecnología de escucha, vigilancia, rastreo y operaciones coordinadas desde aquella época.
Años después, esa relación quedaría amarrada en programas como la iniciativa Mérida, donde Estados Unidos aportaba tecnología y México ponía a disposición el territorio nacional. Por eso, para entender cómo llegamos a la supuesta intervención actual de la CIA, hay que recordar el año 2008. Ahí se firmó esta llamada iniciativa Mérida, que es el acuerdo donde México y Estados Unidos sellaron un pacto.
Washington ponía los dólares, ponía el dinero, ponía las agencias, los helicópteros Black Hawk y la tecnología de espionaje más avanzada del mundo. Pero México tenía que poner tenía que poner los muertos. y abrir las puertas de par en par de su territorio. Bajo el pretexto de combatir al narco, este programa institucionalizó la entrada legal de agencias como la DEA y la CA suelo mexicano, dándoles acceso a bases de datos criminales, intervención de llamadas y total libertad para operar en nuestras fronteras. En pocas palabras,
Estados Unidos amarró el control tecnológico de la guerra y México puso literalmente el terreno de juego. Pero el escenario cambió entre 2025 y lo que llevamos de este 2026. La llamada asesoría técnica, como le dicen, empezó a quedar corta frente a una serie de hechos que ya no parecen simplemente intercambios de información.
Antes el flujo de información era estrictamente interno y las capturas se presentaban con éxito total, 100% nacionales. Hoy las filtraciones de agencias como la CIA son públicas, agresivas y cargadas de una intención política visible que busca presionar al Estado mexicano de forma directa.
Hemos pasado de un intercambio de carpetas en oficinas de la ciudad de México a una realidad donde los drones estadounidenses son los que fijan el blanco en tiempo real, operando desde centros de control en Virginia, mientras las fuerzas locales a veces solamente llegan para procesar la escena del crimen. Esta evolución ha generado una tensión política sin precedentes.
Mientras Estados Unidos presiona con una lista negra de objetivos prioritarios y filtra detalles de sus operaciones encubiertas a medios internacionales y extremadamente importantes como lo son CNN, el gobierno mexicano lucha por mantener una fachada que pues la quiere pintar de soberanía, que hoy es casi imposible de sostener ante todo lo que está sucediendo.
El 28 de marzo de 2026 sucedió algo sin precedentes que además quedó registrado en una cámara y creo que este es un parteaguas en este tema de la CIA en México. Ocorrió en Tecamacera México Pachuca a unos minutos del aeropuerto internacional Felipe Ángeles, el famoso IFA. Una camioneta negra acababa de salir de esa zona y avanzaba entre el tráfico cuando de pronto una ráfaga de fuego pareció salir desde la cabina.
No se vio un choque previo, tampoco se vio otro vehículo impactando la camioneta. En la grabación, la camioneta pierde estabilidad casi de inmediato. Durante varios segundos se mueve de un punto a otro de la carretera sin una sola maniobra de defensa hasta terminar contra el camellón, con las llantas todavía girando y la camioneta completamente calcinada.
Dentro de la unidad, los peritos encontraron una escena difícil de clasificar como un accidente común y corriente. En el interior estaban dos hombres, uno de ellos era nada más y nada menos que Francisco Beltrán, alias el Payín, señalado como supuesto operador de altos rangos de uno de los grupos más importantes del crimen organizado en Sinaloa.
Y además estaba también su chóer, Humberto Rangel Muñoz. Ambos permanecían desplomados en sus asientos. Mientras el fuego se había concentrado totalmente en la cabina. La muerte, lamentablemente, fue instantánea, tanto que no dejó rastro. Sin embargo, la verdadera controversia llegó horas después cuando un video comenzó a circular y permitió ver con claridad lo que estaba pasando o lo que había pasado.
Las imágenes mostraban lo que los analistas y peritos llaman una explosión concentrada, una rápida llamarada que envolvió la cabina de mando sin desintegrar el resto del vehículo. Em, ¿cómo explicarlo? algo controlado, algo que estaba pensado, algo que quizás eh fue controlado a través de un artefacto que ya estaba previamente dentro de esa camioneta.
Este detalle fue el que llevó a la cadena CNN a lanzar una primicia que sacudió totalmente al gobierno en México. Según funcionarios de inteligencia estadounidenses, el ataque fue un atentado selectivo facilitado por agentes de operaciones de la CIA en México. La respuesta del Estado mexicano fue inmediata. Desde el primer momento, el gobierno rechazó categóricamente cualquier posibilidad de una operación extranjera directa dentro del país.
Omar García Harfush negó que agencias de otro país estuvieran realizando acciones letales o unilaterales en territorio mexicano, mientras la propia CIA calificó como falsa la versión publicada. Claudio Shenom fue más lejos y llamó al reportaje una ficción, asegurando que ese tipo de señalamientos solo dañan la relación entre México y Estados Unidos.
Pero te vuelvo a hacer la misma pregunta que al principio. Cuando una agencia de inteligencia, llámese la C, la DEA o cualquier otra, ha salido frente a las cámaras a decir que está realizando operaciones secretas en otro país nunca. cuando los has visto que sucede algo y alzan la mano y dicen, “Fuimos nosotros jamás.

” Pero el caso no solo quedó con las declaraciones oficiales. El video seguía circulando y la forma en que ocurrió la explosión comenzó a generar más preguntas. Ahí empezó la verdadera atención. El gobierno mexicano aseguraba que no había participación extranjera, pero en el otro extremo, como ya vimos, CNN había publicado que funcionarios de inteligencia estadounidense habían facilitado esta operación.
¿Qué piensas tú? Lo ocurrido cerca del AIFA no se quedó solamente en Teekamac. Después de la explosión del video y del reporte de CNN, el caso hizo recordar otra noticia que ya se había mencionado antes y que en su momento también dejó preguntas abiertas. Por supuesto, el operativo contra Nemesio o ceguera Cervantes, alias el Mencho.
El comunicado oficial en aquel momento habló de un operativo en Tapalpa, Jalisco, pero poco después empezaron a circular otros datos alrededor de todo esto. Se habló de vigilancia previa, de seguimiento con tecnología avanzada y de un presunto dron que habría mantenido ubicado el objetivo antes del despliegue final.
Esa línea no se quedó solo en redes, también fue retomada por distintos espacios informativos, incluidos noticieros como Radio Fórmula, además de otros artículos periodísticos. Al mismo tiempo, CNN publicó información más amplia sobre cómo opera la agencia en este tipo de casos. Un exoficial paramilitar de la CIA dijo en una entrevista que por la forma en que suele operar la agencia, el golpe parecía diseñado para dejar una duda muy clara en todos.
¿Quién estuvo detrás? En ese contexto, lo ocurrido con el Mencho tomó otro significado. El 22 de febrero de 2026, el gobierno mexicano informó que el líder del crimen organizado había sido localizado durante un operativo federal en el que participaron la defensa nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y otras áreas de seguridad del país.
La explicación oficial fue concreta. resultó herido durante el enfrentamiento y falleció mientras era trasladado por aire hacia acá, hacia la ciudad de México. Sin embargo, detrás de este relato se esconde una operación de inteligencia extranjera que el Estado mexicano no puede admitir sin confesar una pérdida total de control sobre la soberanía.
Esa es la parte donde el caso empieza a ponerse más obscuro. Además de la explicación oficial, empezó a manejarse una línea mucho más delicada. Y dicen que a petición del propio gobierno mexicano, la CIA habría proporcionado un dron conocido como Predator sobre el complejo vacacional donde se ocultaba el líder del cártel Jalisco Nueva Generación.
Según esta versión que se empezó a manejar, no se trataba de una vigilancia común. hablan de tecnología aérea de alto nivel con sensores de calor y cámaras de alta resolución, capaces de seguir movimientos desde arriba y mantener bajo observación un punto específico, una persona específica durante horas. La supuesta confirmación habría llegado por un detalle mínimo, pero sumamente revelador.
Las cámaras habrían captado a un hombre saliendo de un vehículo y acercándose con confianza a la pareja del Mencho. Para los analistas que revisaron esa imagen, ese gesto habría sido suficiente. Con una estructura tan cerrada, nadie, absolutamente nadie, se acercaría así a la mujer del jefe si no fuera alguien con autoridad absoluta dentro del grupo.
Esa toma, nunca mostrada públicamente, por cierto, habría terminado de ubicarlo antes del operativo final. Pero lo más extraño no fue solamente la presunta vigilancia desde el aire, sino el silencio que vino después. La Fiscalía General de la República clasificó, escucha esto, clasificó los resultados de la necropsia como información reservada por motivos de seguridad nacional.
¿Sabes hasta cuándo lo vamos a ver? Hasta el año 2031. El cuerpo no fue mostrado públicamente, no hubo una presentación abierta ante medios, no circularon fotografías periciales verificables y la explicación oficial se sostuvo en una identificación genética y una entrega extremadamente discreta a los familiares. Ese vacío generó una teoría todavía más grave.
Y repito, quiero hacer una pausa aquí. Repito, es solamente una teoría que circuló en redes y en algunos noticieros y esta teoría dice que un agente extranjero señalado en algunas versiones como un operativo de la CIA o del FBI habría estado presente en el momento final del mencho, es decir, en el traslado de Jalisco a Ciudad de México por vía aérea.
Y según esa línea, el Mencho no habría perdido la vida únicamente por las heridas dentro del enfrentamiento, sino que habría sido neutralizado directamente arriba del helicóptero para evitar que llegara vivo a un proceso judicial donde podía revelar información sensible sobre nexos criminales, protección política y acuerdos que nadie, absolutamente nadie, quería que se vieran expuestos.
Ahora vamos al 19 de abril de 2026, a la zona de Huachochi dentro de la sierra Taraumara. Dentro de esta sierra se reportó un operativo contra un laboratorio clandestino de grandes dimensiones. Participaron fuerzas estatales y federales y el hallazgo fue enorme. Más de 55,000 L de sustancias químicas, más de 50 toneladas de precursores sólidos y cerca de 2,000 L de meta ya procesada.
Y estas cifras que te acabo de dar son los datos oficiales definitivos que la Fiscalía General de la República confirmó en sus dictámenes periciales. Este evento es la pieza central, el hilo de la madeja de toda la historia de los agentes de la CIA en Chihuahua. En cualquier otro momento, ese decomiso habría sido presentado como un golpe contundente contra la estructura criminal de la zona.
Pero el caso cambió de rumbo cuando al retirarse del lugar la camioneta en la que viajaban sufrió un accidente fatal. Ocurrió la madrugada del sábado 18 de abril de 2026 y desató un escándalo diplomático enorme porque destapó una mentira. Y esto es exactamente lo que pasó. El equipo venía regresando del megadecomiso en la sierra de Pinal, límites de Huachochi y el municipio de Morelos.
viajaban en una camioneta oficial de la Fiscalía del Estado. Según el reporte oficial, el vehículo perdió el control, derrapó en una curva de la carretera serrana y cayó a un barranco profundo. En el impacto, perdieron la vida instantáneamente las cuatro personas que iban a bordo. Pero, ¿quiénes eran estas cuatro personas? El primero de ellos, Pedro Román Ceguera Cervantes, nada menos que el director general de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, el jefe de los ministeriales en el estado.
También estaba Manuel Genaro Méndez Montes, policía ministerial y escolta del director y además dos instructores de la embajada de Estados Unidos registrados oficialmente bajo esa fachada, aunque la sospecha generalizada es que eran operativos de la CIA especializados en el terreno. Olvídate de eso. La pregunta es, ¿qué hacían dos agentes extranjeros en medio de este mega de comiso? Después del siniestro, periodistas y especialistas en seguridad, entre ellos por nombrar solamente a dos, David Saucedo y Luis Chaparro, señalaron que
estos hombres no eran simples instructores de la embajada, ni personal limitado a capacitación, como se manejó desde el principio. De acuerdo con esas versiones, se trataba de elementos vinculados a operaciones de inteligencia que formaban parte de una célula con base en Monterrey. También se habló de meses de trabajo en la sierra, de vigilancia en el campo y el uso de drones tácticos para ubicar laboratorios clandestinos ligados a la facción de los chapitos.
Según estos señalamientos, los extranjeros habrían utilizado uniformes oficiales de la Agencia Estatal de Investigaciones de Chihuahua para moverse sin llamar la atención. Si eso ocurrió así, si de verdad eso pasó, el problema ya no era solamente quiénes eran. sino cómo pudieron operar vestidos como agentes locales? ¿Quién autorizó ese camuflaje? ¿Y por qué presuntamente ninguna autoridad de alto mando habría sido informada de una presencia de ese nivel en una zona tan sensible? La crisis llegó rápido, rapidísimo a la ciudad de México. La presidenta negó que
el gobierno federal tuviera conocimiento de esas actividades y pidió a la Fiscalía General de la República revisar a fondo todo lo ocurrido, sobre todo para aclarar si el gobierno de Chihuahua habría permitido una coordinación directa con una agencia extranjera sin autorización federal. Ese punto era el más delicado.
En México, una operación de ese tipo no puede manejarse como un acuerdo local porque cualquier intervención extranjera en seguridad tendría que pasar por el aval de la federación. Solo como un dato, cuando en el ámbito legal y político de México se habla de la federación, se refiere directamente al gobierno federal, es decir, el gobierno central con sede en la Ciudad de México, encabezado, por supuesto, por la presidenta de la República y sus secretarías de Estado.
Días después del accidente, gente de la misma fiscalía de Chihuahua afirmaron, no eran dos estadounidenses en la sierra, eran cuatro. En las frecuencias de radio de la policía se escuchó que en el operativo del megalaboratorio estaban presentes dos hombres más, uno identificado con el nombre clave de Mike y un cuarto agente del que nadie, absolutamente nadie sabe nada.
Pero, ¿qué pasó con ellos? Quizás mientras la camioneta de sus compañeros caía al barranco, Mike y el otro agente desaparecieron de la zona como fantasmas antes de que llegara la policía. O quizás su propia agente lo sacó de ahí para no dejar ningún rastro. Después de todo esto vino el choque político y el nombre que quedó en el centro fue el de María Eugenia Campos Galván, gobernadora de Chihuahua, conocida como Maru Campos.
Su estado no es menor dentro de esta historia. Chihuahua es frontera, ruta comercial, zona de paso y territorio clave para las estrategias de seguridad entre México y Estados Unidos. Nada más. Por eso, cuando se habló de ciudadanos estadounidenses participando en un operativo dentro de la sierra, la pregunta cayó directamente sobre su gobierno.
Baru Campos había construido parte de su discurso político alrededor de la seguridad y la mano dura contra el crimen organizado, pero ese mismo discurso empezó a jugar en su contra cuando surgieron señalamientos sobre una posible coordinación no autorizada con inteligencia extranjera. Ahí el caso dejó de ser solamente policiaco y se convirtió en un conflicto de poder.
La pregunta aquí es, ¿quién permitió esa presencia? ¿Bajo qué acuerdos? ¿Y hasta dónde podía llegar un gobierno estatal sin pasar por el gobierno federal? La respuesta desde la Ciudad de México llegó al terreno político. El caso se llevó al Congreso y varias figuras políticas señalaron que lo ocurrido podría representar una violación a la Constitución y una invasión de facultades que corresponden al Ejecutivo Federal, especialmente en materia de seguridad nacional y relación con agencias extranjeras. Es decir, en
breve, no se puede hacer constitucionalmente, ningún estado de la República puede actuar de manera independiente y llegar a tratos con alguna agencia internacional. La atención subió cuando se presentaron peticiones de juicio político contra Maru Campus. juicio político no es solamente una declaración pública.
El juicio político busca separar del cargo e inhabilitar a una autoridad cuando se considera que cometió una falta grave en el ejercicio de sus funciones. En este suceso, el argumento central fue que un gobierno estatal no puede pactar por su cuenta con una agencia extranjera, llámese como se llame, mucho menos, si eso implica permitir que opere en territorio mexicano con identidad de policía local.
agentes de la CIA con uniformes de policías mexicanos. Ahí la situación se convirtió en una disputa directa por soberanía, por mando y, por supuesto, por control institucional. La gobernadora respondió sin retroceder. negó la existencia de cualquier acuerdo en lo oscurito y sostuvo que su único compromiso era la seguridad de las familias chihuahüenses que viven bajo presión criminal y defendió el operativo como un resultado concreto de su gobierno.
En sus declaraciones remarcó el tamaño del golpe, el desmantelamiento de un laboratorio enorme con más de 55,000 L de precursores y 50 toneladas de sólidos asegurados. Su postura fue extremadamente clara. Mientras la federación hablaba de ataques políticos, Chihuahua sostenía que su gobierno era el que estaba enfrentando de manera frontal a las estructuras criminales en la sierra, algo que honestamente hace falta en todo el país.
Aunque el escándalo mediático creció y la amenaza de juicio político empezó a ocupar todos los titulares, la parte jurídica seguía en una zona complicada. Hasta ese momento no existían pruebas públicas directas como contratos firmados o convenios oficiales o documentos que vincularan formalmente a Maru Campus con la cúpula de la inteligencia estadounidense.
Tampoco había una investigación judicial firme que hubiera derivado en un proceso penal sólido más allá del poder legislativo. Pero este tema aún no está cerrado y seguramente, te lo aseguro, en los próximos días tendremos muchísima más información. Entre 2025 y 2026 empezó a mencionarse por ahí una supuesta lista negra de la Casa Blanca.
La idea surgió por un patrón. Varios nombres importantes del cártel Jalisco Nueva Generación y del cártel de Sinaloa comenzaron a caer en distintos puntos del país, en lapsos extremadamente cortos y bajo condiciones muy parecidas. No parecían golpes improvisados, eran objetivos ubicados con anticipación, vigilados durante semanas o quizás durante meses y alcanzados en momentos muy específicos.
Algunos fueron detenidos, otros perdieron la vida en operativos en circunstancias que mezclan la precisión militar con la negociación política del más alto nivel. Este es el caso de la facción de los chapitos. Es quizás el ejemplo más cínico y revelador de esta nueva era de cooperación asimétrica. Mientras el gobierno estadounidense mantiene las órdenes de captura contra los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, las filtraciones sugieren que se ha abierto un canal de comunicación inédito. Se documenta que en un intento
desesperado por obtener beneficios procesales para su padre en la prisión ADX Florence ubicada en el estado de Colorado en Estados Unidos, los chapitos habrían servido como una fuente de inteligencia indirecta para Washington. Esta supuesta entrega de información, y digo supuesta, ha permitido que el gobierno estadounidense incremente su presión letal sobre las estructuras del cártel Jalisco Nueva Generación, entregando rutas, laboratorios y nombres de rivales a cambio de oxígeno político.
Esta dinámica de entregar para sobrevivir ha acelerado la caída de piezas clave en las células criminales y ha dejado claro que en la cúpula del narco, la lealtad ha sido reemplazada por la supervivencia. Ahora, uno de los nombres que tantos habían mencionado es el de Audías Flores Silva, alias el jardinero.
Él no era un operador común, era el hombre que las agencias de inteligencia calificaron en su momento como el heredero natural de la estructura criminal del Mencho. Su ascenso dentro del cártel Jalisco Nueva Generación fue cimentado entre la sangre y la disciplina militar. Como jefe de plaza en Nayarit y líder de las fuerzas de seguridad del cártel, el jardinero orquestó algunos de los ataques más brutales contra las instituciones mexicanas, incluyendo la infame emboscada de 2015, donde fueron privados de la vida, desafortunadamente
más de 15 policías estatales. Su perfil era tan prioritario que el departamento de Estados Unidos ofrecía una recompensa de ,00es dó por su cabeza. acusándolo formalmente en el distrito de Columbia por el tráfico masivo de meta y polvo blanco. Vamos a separar los rumores de la realidad. En las redes sociales se dijo que la CIA había entrado a Zapopan a privar de la libertad a Udías Flores, alias el jardinero en un operativo fantasma que duró 180 segundos.
Pero los documentos oficiales dicen otra cosa. El heredero del cártel Jalisco lo casaron el 27 de abril de 2026 en El Mirador en Nayarit con un operativo masivo de más de 500 marinos mexicanos y helicópteros de la Armada. ¿Hubo mano extranjera? Sí, pero desde las computadoras la CIA en Virginia puso el ojo tecnológico y el rastreo satelital, pero el brazo ejecutor.
Los que se la jugaron en el terreno, los que fueron y lo agarraron y le pusieron las esposas, fueron los marinos mexicanos. Ahora, la lista negra de Washington ha dejado de limitarse al crimen organizado en la sierra y ahora ha escalado hacia el poder político en un movimiento sin precedentes que terminó de fracturar la relación bilateral, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos lanzó en mayo de 2026 una solicitud formal de extradición masiva contra 10 altos funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa.
La lista es encabezada y ustedes todos ustedes ya lo saben porque ha sido el nombre más mencionado en estas semanas por el gobernador Rubén Rochamoya, a quien el FBI y la DEA señalan por haber convertido las instituciones del Estado en una extensión operativa del cártel de los chapitos. Esta lista de objetivos incluye nombres importantes que hoy hacen temblar la estructura del poder en el noroeste del país.
Aunque legalmente la Fiscalía General de la República espera que el gobierno de los Estados Unidos emita las pruebas definitivas que los incriminan para proceder con su detención con fines de extradición. Es decir, pruebas. Es lo que se está pidiendo, que se entreguen pruebas. Eso es lo que pide el gobierno. El cerco sobre estos personajes, lo que te digo hoy, es total.
Estos son los perfiles que hoy se encuentran en Libertad, pero bajo la sombra de los expedientes armados en las cortes de Estados Unidos. Para empezar, el que ya vimos, Rubén Rochamoya, gobernador de Sinaloa con licencia, se encuentra al día de hoy en plena libertad. Enrique Insunza Cázares, senador de la República por Morena, quien continúa ejerciendo sus funciones legislativas sin interrupciones.
Juan de Dios Gámez, exalcalde de Culiacán, él dejó el cargo de manera provisional y también permanece en libertad. Enrique Díaz Vega, empresario y ex secretario de Administración y Finanzas del Estado, quien se dedica actualmente al sector inmobiliario. Damaso Castro Saavedra, vice fiscal general de Sinaloa, quien solicitó licencia sin goce de suelto.

Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de policía de investigación de la Fiscalía General del Estado. Él está jubilado, fuera de servicio y en libertad. Alberto Jorge Contreras Núñez, exjefe de la policía de investigación, quien carece de cargo público actual y goza de libertad. Gerardo Mérida Sánchez, general de división retirado del Ejército Mexicano y ex secretario de Seguridad Pública de Sinaloa.
José Antonio Dionisio Hipólito alias Tornado, ex subdirector y excomandante de la policía estatal. Al día de hoy se encuentra fuera de servicio Juan Valenzuela Millán, alias Juanito, excomandante de la policía municipal de Sinaloa, se habría sumado presuntamente a los chapitos y está acusado de privar de la libertad y de la vida a un informante de la DEA y a su familia y hoy permanece en libertad.
De ser ciertas las acusaciones, se les señala de haber recibido sobornos sistemáticos con pagos documentados de hasta $11,000 mensuales para permitir la libre operación de laboratorios y utilizar a la policía de investigación para escoltar cargamentos de sustancias ilegales. Pero lo verdaderamente impresionante fue que en cuanto se dieron a conocer los nombres de esta lista en mayo de 2026, la estructura de poder del estado de Sinaloa se desmoronó de inmediato.
El gobernador Rubén Rochamoya, al saber los cargos de los que se le acusan por sus presuntos vínculos con el crimen organizado, solicitó su licencia al cargo y desapareció totalmente del ojo público. Pero la gravedad de su situación va más allá de un expediente. Chamoya está siendo solicitado por la corte del distrito sur de Nueva York, la misma donde se llevó el caso nada más y nada menos que en contra de Nicolás Maduro.
Este vínculo lo coloca en el nivel más alto de los objetivos de seguridad nacional para Washington, acusado de participar en una red criminal que utiliza las instituciones del Estado para el tráfico global de sustancias. Esta conexión lo coloca como un objetivo de máxima prioridad para Washington, señalado bajo cargo de lo que equiparan con líderes de redes criminales internacionales acusados de utilizar el poder del Estado para fines delictivos.
Aunque para la opinión pública, el señor Rochamo ya se encuentra en paradero desconocido, la inteligencia extranjera dice tenerlo ubicado. Según reportes del 12 de mayo de 2026, su ubicación exacta fue detectada y fijada dentro del Palacio de Gobierno de Sinaloa. Es aquí donde el edificio se transforma en lo que se ha descrito como una cárcel de cristal.
Se le llama así porque para la tecnología de Estados Unidos los muros de piedra han dejado de ser totalmente un obstáculo mediante el uso de cámaras térmicas y radares de alta resolución, la CIA monitorea presuntamente cada uno de sus movimientos las 24 horas del día. Los informes son tan detallados que incluso reportan que el exgobnador se encuentra debilitado por una afección respiratoria, mientras la vigilancia aérea sobre el recinto se vuelve cada día más tensa.
En el cielo de Culiacán se escucha un ruido constante que ya reportaron varios medios. Es el Little Bird, un helicóptero pequeño, pequeñito, pero letal. ¿Por qué es importante? Porque esta aeronave es la favorita de la CIA para misiones de ataque rápido y cacería de objetivos. No es un helicóptero de carga ni de patrullaje común.
Está diseñado para meterse en zonas difíciles, soltar agentes armados o disparar con precisión y salir de ahí en minutos sin dejar rastro. Según la información revelada por Proceso y analizada posteriormente en Aristegui Noticias, la única función de este despliegue es orbitar el palacio de gobierno para asegurar que Rochamo Moya no escape y que nadie intente rescatarlo.
Mientras el helicóptero mantiene el asedio desde el aire, seis drones de gran escala operan en conjunto, transmitiendo cada movimiento del exgobnador en tiempo real hasta los servidores de Virginia. Aunque no hay agentes federales custodiando la puerta, Rochamoya vive bajo una custodia remota con sus cuentas bancarias, además congeladas y sus comunicaciones intervenidas.
se encuentra literalmente capturado por los algoritmos de la inteligencia estadounidense. Esto que te voy a contar en este momento es información de última hora al momento que estamos grabando este blog. Al día de hoy, al momento de esta grabación, repito, la tensión ha escalado a un punto de no retorno.
Uno de los nombres clave que aparecen en la lista negra se ha entregado a las autoridades. Uno de los nombres que te acabo de mencionar hace unos minutos se acaba de entregar. Esto se da a conocer hoy, pero sucedió el 11 de mayo pasado. Gerardo Mérida Sánchez, el general de división retirado y exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, decidió no esperar el asedio en territorio mexicano.
En un movimiento que confirma la efectividad de la presión estadounidense, Mérida Sánchez ingresó a los Estados Unidos desde Hermosillo, Sonora, cruzando por la grieta de Nogales hacia Arizona, donde se entregó voluntariamente a los USA Marshall. Este arresto marca un punto de inflexión en la investigación. El militar nacido en Pica, Veracruz, fue trasladado de inmediato bajo custodia federal hacia la ciudad de Nueva York.
Ahí se presentará ante el juez asignado para rendir cuentas sobre su papel en la protección de las estructuras criminales al noroeste de México. Pero espera, espera, esto que te voy a platicar ahora ya no lo alcancé a meter en el guion, sin embargo, lo anoté en una hojita para que no se me olvidara y esto también es información de último momento.
Se informa que Enrique Díaz Vega se entregó también a autoridades de Estados Unidos. ¿Quién es él? Él es uno más de la lista y él fue secretario de finanzas de Sinaloa durante el gobierno de Rocha Moya. ¿Sabes qué significa esto? Ya serían dos de los 10 funcionarios y exfuncionarios señalados por Estados Unidos que se entregan.
Díaz Vega habría quedado bajo custodia de las autoridades americanas en Nueva York. Cuando nosotros estamos grabando esto, suceden estas dos noticias. Cuando este blog salga, quizás ya no sean solamente dos las personas que se entregaron, quizás ya sean tres, cuatro o cinco. Y parece ser que los nombres van en ascenso porque se están entregando personas de alto rango.
Y mientras esto pasa, el gobierno de México a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Gabinete de Seguridad mantienen una comunicación institucional con las autoridades estadounidenses. Sin embargo, la entrega de Mérida Sánchez ha enviado un mensaje de pánico al resto de los integrantes de la lista negra. El sistema de protección política, simple y sencillamente se ha fracturado.
Con el primer alto mando militar bajo custodia en Nueva York, la figura del testigo cooperante se vuelve la mayor amenaza para quien aún permanecen libres. La entrega de Gerardo Mérida y de Enrique Díaz Vega no fue una casualidad. Retrocedamos unos días a una comparecencia que marcó el destino de esta lista.
En una sesión ante el Senado de los Estados Unidos, el director de la DEA, Terry Cole, ya había adelantado la tormenta que venía. En esa declaración, Cole informó que había logrado extraditar a 98 acusados desde México en los últimos años. en el último año. Una cifra que triplica lo registrado anteriormente y que enviaba un mensaje extremadamente claro.
El escudo de protección en México se estaba agrietando, literalmente se estaba rompiendo. Fue en esa misma sesión donde C, al ser cuestionado sobre los lazos entre políticos y cárteles, explicó que esta relación se basa en una mezcla de miedo y corrupción. detalló cómo los criminales usan tácticas de miedo para someter a los funcionarios, pero también dijo cómo el dinero ha permitido que políticos y traficantes hayan estado en la misma cama y solamente estoy citando sus palabras, en la misma cama durante años. Acompañado por el director del
FBI, Cash Patel, Cole lanzó una advertencia que hoy, tras la caída de Mérida Sánchez cobra todo el sentido. Los funcionarios que conspiran con los cárteles son tan responsables de las muertes por sustancias como los propios icarios y serán juzgados y tratados como iguales. Esa advertencia en el Senado fue el preludio de lo que ocurriría después.
Tory Cold fue enfático al asegurar que las recientes acusaciones contra políticos mexicanos, esta lista que ya te dije, era solamente el comienzo de lo que está por venir. Pocos días después de estas palabras, la presión se volvió insoportable, provocando que Gerardo Mérida Sánchez cruzara la frontera para entregarse, convirtiéndose en la primer pieza de alto nivel en caer.
Con el respaldo del FBI, Washington ha dejado claro que lo que anunció en el Senado no era una amenaza al aire, sino el inicio de una operación que no se detendrá hasta que cada nombre de la lista negra rinda cuentas ante un juez. ¿Será que las palabras dichas por Donald Trump días antes eran una amenaza? Yo me pregunto, ¿la presión de Washington hacia Sinaloa viene respaldada por un cambio radical en la política exterior de la Casa Blanca? Según lo dicho, durante la presentación de una estrategia nacional contra el terrorismo a principios de mayo de 2026, el
presidente Donald Trump dijo y enfatizó, “Si México no hace su trabajo, nosotros lo haremos.” En ese mismo acto, Trump firmó el decreto que clasifica formalmente al crimen organizado como agresores a la patria, otorgando a sus agencias facultades de intervención directa. Mientras el fiscal general de Estados Unidos, Tod Blanchierte que próximamente, escucha esto, por favor, próximamente se revelarán nombres de más políticos involucrados.
La lista de extradición de los 10 funcionarios sinaloenses sigue siendo la prioridad absoluta, pero esto, según ellos, es solo el inicio. Ahora que ya conoces toda la verdad sobre las operaciones secretas de la CIA en México hasta el día de hoy, te hago la misma pregunta con la que empezamos. ¿Realmente necesitamos ayuda del exterior? ¿O crees que nuestro gobierno es capaz de devolvernos la tranquilidad que todos, absolutamente todos, anhelamos? Olvidemos por un momento, por favor, de que son Estados Unidos y la CIA quienes están desmantelando a los
cárteles. Olvidémonos de si hay intenciones obscuras detrás de esta intervención. Hoy la pregunta te la hago a ti, a ti que me estás viendo. ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar con tal de tener un poco de la paz que nos han robado durante décadas? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar? Amigos, hasta aquí el blog del día de hoy.
Nos vemos la próxima semana en un nuevo capítulo de Historial del Criminal. Muchas gracias.