Posted in

Dan Blocker: Su TRÁGICA MUERTE y la GRAN FORTUNA que Dejó a sus Hijos…

 

Era la mañana del 13 de mayo de 1972. En un hospital de Los Ángeles, un hombre de 170 kg, 43 años y una sonrisa que había conquistado a más de 400 millones de personas en el mundo entero, yacía en una cama de recuperación después de una operación que debería haber sido rutinaria. No era una operación de corazón, no era una cirugía de emergencia por un accidente de coche, era una extirpación de vesícula biliar, el tipo de operación que miles de personas hacen cada semana y de la que se levantan caminando a los pocos días.

Pero ese hombre no se levantó. Ese hombre murió en silencio, rodeado por enfermeras que no podían creer lo que estaban viendo. Mientras en los estudios de la NBC, en los pasillos de Hollywood, en los despachos de los productores más poderosos de la televisión norteamericana, empezaba a desmoronarse el edificio entero de lo que había sido el programa de televisión más visto del planeta durante una década completa.

 Su nombre era Dan Blocker. El mundo lo conocía como J. Scottright y su muerte fue uno de esos momentos en que la realidad se parte en dos. Hay un antes y un después. Y nada de lo que vino después fue lo mismo. Pero aquí  está lo que nadie te ha contado. Aquí está lo que los obituarios de 1972 no dijeron lo que los documentales de nostalgia de Hollywood apenas rozhan.

 lo que su familia guardó durante décadas como un peso silencioso. Hoy vas a escuchar la historia completa de Dan Blocker y te garantizo que cuando termines este video vas a ver ese apellido de manera completamente diferente. Hay cuatro cosas que quiero revelarte hoy. La primera, la verdad sobre lo que realmente pasó en ese hospital, porque la versión oficial tiene agujeros que nadie se molestó en tapar y que cuando los ves te dejan con una sensación extraña en el estómago.

 La segunda, el hombre que se escondía detrás de Jos Cartright porque Dan Blocker era uno de los actores más inteligentes y políticamente comprometidos de toda su generación. Y la industria de Hollywood hizo todo lo posible para que eso no saliera en la prensa, porque no le convenía al personaje que querían vender.

 La tercera, la fortuna que dejó su magnitud, su destino y lo que les pasó a sus cuatro hijos con ese dinero y ese apellido enorme que heredaron de un  padre al que apenas pudieron conocer. Y la cuarta revelación, la que te guardo para el final, es la que conecta la muerte de Dan Blocker con el colapso de un sistema entero, con la traición de una industria hacia uno de sus propios, con una verdad sobre Hollywood que sigue siendo igual de verdad hoy que en 1972.

Si te vas antes del final, te pierdes esa última parte y esa última parte es la que lo explica todo. Vamos al principio. Y el principio, como casi siempre en las historias de hombres grandes, empieza en un lugar pequeño, de Calv, Texas. No busques esa ciudad en el mapa esperando encontrar algo grande, porque no lo vas a encontrar.

 Es un punto en el noreste de Texas, en el condado de Bi, en esa zona donde el estado se estrecha y empieza a parecerse más a Arkansas que a lo que la gente imagina cuando piensa en  Texas. En 1928, Decal era un pueblo de unas pocas calles de tierra, casas de madera pintada, una tienda, una iglesia  y la certeza compartida de que nada demasiado importante a salir de allí.

  Loser eran una familia de ese lugar, gente de trabajo, gente sin pretensiones, gente que medía el progreso en cosechas y no en cheques. Mary Davis y Ora Lee Blocker tuvieron un hijo el 10 de diciembre de 1928 y lo que salió de ese parto dejó a la comadrona sin palabras que no era fácil porque esas mujeres habían visto de todo. El bebé pesó más de 6 kg al nacer.

6  kg. Para que te hagas una idea, el peso promedio de un recién nacido está entre los 2,5 kg y los 4 kg. Un bebé de 6 kg es algo que asusta, algo que hace que los médicos se miren entre ellos con una mezcla de admiración y preocupación y lo llamaron Dan. Lo que vino después fue simplemente una extensión de lo que ya había prometido ese primer día.

 Dan Blocker creció con una velocidad que no era normal. A los 12 años ya pesaba 90 kg. 90. Cuando la mayoría de los niños de su edad estaban aprendiendo a montar en bicicleta  sin perder el equilibrio, Dan Blocker ya tenía el físico de un hombre adulto en plena forma. Era más alto que cualquier adulto de su clase social, más ancho que la puerta de entrada de la mayoría de las casas de Decalp y más fuerte que cualquier obrero del pueblo.

Eso podría haber sido una maldición y en cierta forma lo fue, pero también iba a ser el boleto que lo llevaría a un lugar que ningún hijo de Decalp había pisado jamás. Ahora bien, hay algo sobre Dan Blocker que los medios de su época se negaron a mostrar porque no encajaba con la imagen que querían vender.

 Ese niño enorme, ese chico que ocupaba dos sillas en la escuela y al que los profesores miraban con una mezcla de ternura y ligero temor, era extraordinariamente inteligente. No listo para ser de pueblo grande. Inteligente. No se le dan bien las matemáticas.  Inteligente. Inteligente de verdad. con una curiosidad que lo llevaba a leer todo lo que caía en sus manos, a hacer preguntas que incomodaban a sus maestros, a debatir temas que en Decalp, Texas, en los años 40 no se debatían en las familias de bien. Piénsalo un momento.

En un pueblo donde se esperaba que los hijos de trabajadores siguieran siendo trabajadores, Dan Blocker decidió que él iba a ir a la universidad y no solo iba a ir, iba a terminar. Y no solo iba a terminar, iba a seguir estudiando hasta el nivel de posgrado. En 1947, cuando tenía 19 años, ingresó en la Universidad Estatal Sul Ross en Alpaine, Texas.

 Y allí, en esa pequeña universidad del oeste de Texas,  Dan Blocker empezó a convertirse en una persona completamente diferente de lo que Decal había imaginado para él. Pero antes de que llegara a la universidad pasó algo que marcó a Dan Blocker de una manera que no iba a poder sacarse de encima el resto de su vida y tiene que ver con la guerra.

 En 1950, Danoker tenía 21 años. estaba en la universidad y el mundo se rompió en dos hemisferios de nuevo, Corea,  la guerra de Corea, esa guerra que en los manuales de historia estadounidenses aparece mencionada brevemente entre la Segunda Guerra Mundial y Vietnam, como si hubiera sido un paréntesis menor, pero que costó más de 36,000 vidas norteamericanas y dejó marcados para siempre a los hombres que la vivieron.

Dan Blocker fue uno de esos hombres. Se alistó en el ejército de los Estados Unidos como corresponde cuando  tu país te llama y fue enviado a Corea. Lo que vio allí, lo que hizo allí, lo que escuchó y olió y tocó en ese península de tierra que no era la suya y por la que hombres que tampoco eran de allí se mataban por razones que a veces ni los generales sabían explicar bien.

Read More