El panorama de la música regional mexicana se encuentra sumido en un profundo luto y consternación tras confirmarse el asesinato del reconocido cantante y multiinstrumentista Kevin Amalio Hernández, vocalista principal de la agrupación H Norteña. El trágico suceso, que cobró la vida del artista, su esposa y dos de sus hijos menores de edad, tuvo lugar el pasado domingo en la carretera de vía corta que conduce a Chihuahua, desatando una oleada de indignación y dolor que ha escalado hasta los niveles más altos del gobierno federal.
Kevin Amalio Hernández era una figura prominente y sumamente respetada en la escena musical del estado de Chihuahua. Su versatilidad y enorme talento lo llevaron a destacar no solo como la voz principal de H Norteña, sino también por su destreza en la ejecución de múltiples instrumentos esenciales para el género, tales como el saxofón, el acordeón y el bajo quinto. A sus 34 años de edad, el músico gozaba de una sólida trayectoria y mantenía una estrecha relación de amistad y colaboración con grandes exponentes de la música norteña y de banda, participando frecuentement
e como el acto de apertura en las presentaciones de artistas de la talla de Carín León, Espinoza Paz, Calibre 50 y el Grupo Firme.
El fatal incidente ocurrió cuando la familia se desplazaba a bordo de un vehículo Chevrolet Malibú. De manera imprevista, el automóvil fue interceptado por sujetos desconocidos fuertemente armados, quienes abrieron fuego de forma indiscriminada contra los ocupantes. En el sitio del ataque perdieron la vida de manera instantánea el cantante y su esposa, Marisela Sandoval, también de 34 años. En el mismo vehículo viajaban tres de sus hijos, de 17, 14 y 4 años de edad. A consecuencia de las graves heridas sufridas durante la ráfaga de disparos, dos de los menores fallecieron pocas horas después del atentado, sin que el personal médico pudiera hacer nada para salvarlos debido a la gravedad de los impactos recibidos.
La brutalidad del caso no terminó con la emboscada en la carretera. En un acto que las autoridades han calificado de extrema audacia y saña, un grupo de sicarios fuertemente armados a bordo de tres camionetas se trasladó hasta el Hospital de Jesús, ubicado en la localidad de Hidalgo del Parral, con el objetivo explícito de localizar y rematar a los sobrevivientes del ataque inicial. Al llegar al nosocomio, los atacantes sometieron y doblegaron por la fuerza a los agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones que custodiaban el lugar tras haber sido alertados de la tragedia.
Una vez dentro de las instalaciones médicas, los delincuentes abrieron fuego en más de cien ocasiones, generando momentos de terror absoluto entre los pacientes y el personal de salud. Milagrosamente, la suegra del cantante, identificada como la señora Micaela de 52 años, y el hijo menor del matrimonio, de tan solo 4 años de edad, lograron salvar sus vidas por segunda vez consecutiva. De acuerdo con los reportes de los testigos, durante la emboscada en la carretera ambos consiguieron arrojarse de la camioneta en movimiento y arrastrarse para esconderse de las balas, y en el hospital la mujer reaccionó con enorme valentía al ocultarse rápidamente junto al pequeño en un área segura del edificio, evitando ser descubiertos por los sicarios.
La noticia ha provocado un impacto devastador entre los seguidores de la agrupación y en el gremio artístico musical. Diversas celebridades han inundado las redes sociales con mensajes de solidaridad, condolencias y exigencias de justicia para los deudos. Los fanáticos de H Norteña han encontrado un matiz particularmente doloroso y espeluznante en los acontecimientos recientes, calificándolo como una “muerte anunciada”. La agrupación se encontraba en plena promoción de su más reciente sencillo y videoclip titulado “Si Dios me lleva con él”, cuyo lanzamiento oficial estaba programado precisamente para el día siguiente al atentado. La temática de la canción y su fatídico título han sido interpretados de inmediato por el público como un trágico presagio del destino que aguardaba al intérprete chihuahuense. El mánager de la banda expresó con profunda tristeza que el tema adquiere ahora un significado celestial, asegurando que Kevin ahora le cantará directamente a Dios en el cielo.
La última presentación en vivo de Kevin Amalio Hernández tuvo lugar la noche del sábado 4 de mayo en el municipio de Allende, Chihuahua, donde el grupo H Norteña ofreció un concierto ante cientos de seguidores que aplaudieron su talento sin imaginar que esa sería la última vez que verían al artista sobre un escenario. Semanas antes, durante las festividades del Festival San José celebradas a principios de abril, la banda había cosechado un éxito rotundo, consolidando lo que parecía ser uno de los momentos más brillantes de su carrera musical.
Ante la gravedad y la saña con la que se perpetró el crimen, el caso ha acaparado la atención de la agenda nacional. En su habitual conferencia de prensa matutina, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lamentó profundamente el atroz hecho y manifestó su seria preocupación por la violencia que ha tocado de forma directa a la industria del entretenimiento y el empresariado musical en la región del norte del país. El mandatario hizo alusión a otros hechos violentos recientes, como el homicidio del empresario musical Luis Alfonso Partida, un hombre muy cercano al cantante El Yaki, quien también fue perseguido y asesinado en su camioneta en circunstancias similares.
El ejecutivo federal hizo un llamado enérgico a la Fiscalía General de la República y a las autoridades del estado de Chihuahua para que se despliegue un grupo especializado de investigadores que coadyuve en el esclarecimiento total del multihomicidio. López Obrador enfatizó la necesidad de profundizar en las líneas de investigación para determinar las motivaciones detrás de un ataque tan severo que buscaba la extinción de un núcleo familiar completo, y asegurar que los responsables materiales e intelectuales sean llevados ante la justicia. Mientras tanto, los cuerpos de las víctimas fueron trasladados a las instalaciones del servicio forense para las necropsias de ley, en medio de un clima de absoluto dolor, miedo y el reclamo unánime de una sociedad que exige que este crimen no quede en la impunidad.