ta abordó los persistentes rumores que sugerían que ella le estaba exigiendo una retribución económica o pensión a su exnuera. La respuesta de la actriz fue contundente y desprovista de cualquier atisbo de soberbia, aclarando de inmediato la realidad de los hechos y la precaria situación en la que se encuentra la madre de su nieto. Con una franqueza que desarma a sus detractores, la costarricense cuestionó la lógica de dichas especulaciones, enfatizando que está plenamente consciente de que Imelda carece de los medios económicos necesarios en este momento. Lo que en realidad se solicitó ante los tribunales competentes, según detalló la propia intérprete, fue una demostración formal de solvencia que garantizara que el menor recibiría el sustento adecuado bajo el cuidado exclusivo de su madre.
El relato de la destacada actriz cobró un matiz profundamente desgarrador al evocar el doloroso instante en que se vio obligada a separarse del menor. Tras haber disfrutado de la grata compañía de su nieto durante un breve período de un mes, la determinación de las autoridades judiciales de retirarle la custodia temporal supuso un golpe devastador para su corazón de abuela. En un acto de desesperación y movida por un amor incondicional, la cantante relató el conmovedor momento en que suplicó de manera reiterada ante la jueza encargada del caso. Su único propósito, según sus propias palabras, no era disputar el control o generar discordia, sino obtener la autorización legal para asumir la totalidad de los gastos educativos y de manutención del pequeño. El deseo de Maribel Guardia radicaba en preservar la excelente calidad de vida y el desarrollo integral al que el niño estaba acostumbrado, el cual incluía educación personalizada, clases privadas de inglés y un equipo de profesionales dedicados a su bienestar diario.
Lamentablemente para las aspiraciones de la experimentada artista, sus reiteradas peticiones fueron denegadas bajo el argumento de que la familia materna se encargaría plenamente de cubrir las necesidades del infante. Esta negativa formal sumió a la actriz en una profunda incertidumbre, pues recordó con nostalgia el ambiente de contención y estabilidad que ella, junto a su esposo Marco Chacón y su sobrina Maribel, proporcionaba minuciosamente al menor en su vida cotidiana. Los minuciosos exámenes escolares y psicológicos practicados al niño en su momento arrojaron resultados sumamente favorables, confirmando el estado óptimo de bienestar que gozaba gracias a una estructura familiar sólida y un cuidado esmerado que abarcaba desde la supervisión de las labores escolares hasta una participación activa en los comités del colegio.
El laberinto legal en el que se encuentra inmersa la familia también incluye la aclaración de las verdaderas intenciones de la cantante respecto a los trámites judiciales iniciados por sus representantes legales. Con el fin de disipar cualquier malentendido o acusación de intentar arrebatar la patria potestad, la actriz explicó la estrategia jurídica que se vio obligada a implementar. Para poder aspirar formalmente a un régimen de visitas regular y asegurar el derecho inalienable de convivencia con su descendiente, los protocolos legales exigen iniciar el proceso mediante una solicitud formal de custodia. El objetivo primordial de esta medida es abrir un espacio de conciliación ante el juez, donde se pueda establecer de manera pacífica un calendario de encuentros que le permita a la abuela seguir formando parte activa en la crianza y el desarrollo emocional del menor.
Aunado al dolor por la distancia física de su nieto, Maribel Guardia destapó una de las realidades más preocupantes y complejas que giran en torno al legado material de su fallecido hijo: el estado actual del testamento de Julián Figueroa. El instrumento jurídico dejado por el joven cantante contempla dos escenarios claramente definidos. En el primer supuesto, el pequeño José Julián figura como el heredero universal de todos los bienes, mientras que en el segundo escenario se estipula que Imelda Tuñón conservaría la mitad de la masa hereditaria. Fiel a la postura de dignidad e independencia económica que la ha caracterizado a lo largo de su impecable trayectoria profesional de varias décadas, la veterana estrella dejó en claro que ella no figura como beneficiaria en ninguno de los apartados, ni posee el más mínimo interés material en dicha herencia.
La verdadera preocupación que desvela a la célebre artista radica en el destino de esos recursos, los cuales deberían estar destinados de forma íntegra a asegurar el porvenir del menor. Con gran pesar, reveló que el caudal hereditario ya debería estar en manos de su legítimo dueño y bajo la administración de Imelda en calidad de albacea, si no fuera por los constantes procesos de impugnación que han bloqueado el acceso a los fondos. La consecuencia más alarmante de esta parálisis legal, según la advertencia de la propia Maribel Guardia, es el elevado costo de los honorarios de los abogados involucrados en el litigio. Con una mezcla de realismo y resignación, la intérprete lamentó que una porción significativa del patrimonio que su hijo construyó con esfuerzo para el futuro de su pequeño, termine diluyéndose irremediablemente en el financiamiento de una prolongada e infructuosa batalla en los tribunales.