Posted in

Los SECRETOS más OSCUROS del Caso Camilo Cienfuegos

 

28 de octubre de 1959, las 6:0 de la tarde, la torre de control del aeropuerto de La Habana recibe última transmisión de radio de avión Cesne 310 que vuela desde Camagüy. Voz tranquila del comandante Camilo C fuegos confirma que todo va bien. La aeronave está a menos de una hora de destino. Clima despejado, vuelo rutinario y después de esas palabras. Silencio.

Silencio que dura 65 años. Porque Camilo Si fuegos nunca llegó. Su avión desapareció sin dejar rastro, sin restos, sin cuerpo, sin respuestas y lo más inquietante de todo. Sin búsqueda real, Camilo Sien fuegos no era guerrillero cualquiera. No tenía formación intelectual del cheegue vara ni ambición política de Fidel Castro, pero tenía algo más peligroso.

 Tenía amor del pueblo. Era hombre del sombrero vaquero, el comandante que sonreía en medio de guerra, el que bailaba con campesinas en fiestas de pueblo. Cuando Revolución triunfó en enero de 1959, Camilo entró a La Habana aclamado por multitudes que gritaban su nombre con Ferber, que rivalizaba el que recibía Fidel.

 Y ese era precisamente el problema, porque en revolución que se construía sobre culto a personalidad de un solo hombre, tener popularidad con Pereblafidel era sentencia de muerte. Camilo no buscaba poder, no conspiraba, no tenía ambiciones de liderar, pero eso no importaba. Lo que importaba era que pueblo cubano lo adoraba.

 Y en sistema, donde solo podía haber un héroe máximo, adoración popular, a figura alternativa era amenaza existencial. Durante primeros meses de 1959, Camilo ocupaba posición prominente en Nuevo Gobierno. Era jefe del ejército rebelde, una de las figuras más visibles del régimen. Aparecía en actos públicos junto a Fidel.

 Daba discursos, organizaba milicias, pero quienes observaban de cerca notaban tensiones crecientes. Camilo no comulgaba con dirección cada vez más autoritaria que tomaba revolución. Le incomodaban fusilamientos masivos. Cuestionaba en privado concentración de poder en manos de Fidel y Raúl Castro y entonces llegó. Crisis que sellaría su destino.

 Octubre de 1959. Comandante Uber Matos, jefe militar de provincia de Camagü y héroe de guerra revolucionaria, envió carta de renuncia a Fidel. No era llamado a rebelión, no era conspiración, era dimisión honesta de hombre preocupado por rumbo comunista que tomaba gobierno. Pero Fidel interpretó renuncia como traición imperdonable.

 Fidel ordenó a Camilo viajar personalmente a Camago para arrestar a Uber Matos. Era prueba de lealtad. Camilo cumplió orden porque era soldado disciplinado. Pero al regresara, La Habana escribió informe ambiguo donde pedía comprensión para Matos. sugería que acusación de traición era exagerada. Esa ambigüedad fue error fatal porque en Cuba de 1959 no había espacio para matices o estabas completamente con Fidelo.

 Eraso los días siguientes, al arresto de Matos, Camilo se volvió cada vez más silencioso en reuniones gubernamentales. Asistía a actos oficiales, pero ya no sonreía como antes. Quienes lo conocían notaban que algo había cambiado. parecía hombre que cargaba peso insoportable, como si supiera que había cruzado línea. Invisible, pero fatal, el 28 de octubre, apenas dos semanas después del arresto de Matos, Camilo recibió orden de viajar a Camaguei nuevamente, oficialmente para revisar situación militar en provincia tras remoción de matos. Pero orden era

extraña. El viaje no era urgente, no Había crisis que requiriera presencia personal del jefe del ejército. Y aún más extraño, se le ordenó regresar ese mismo día a La Habana por vía aérea, aunque condiciones meteorológicas no eran ideales. Camilo abordó Cesne 310, piloteado por Capitán Luciano Fariñas, piloto experimentado con años de servicio.

 La ruta era simple, directa, menos de dos horas de vuelo sobre territorio que Fariñes conocía perfectamente. Despegaron de Camaguei a las 4 de la tarde. Volaban sobre Mar Caribe hacia La Habana. Todo transcurría normalmente. A las 6:07, Torre de Control recibió última comunicación de Camilo. Confirmaba posición. Reportaba que vuelo iba bien.

 Estimaba llegada en menos de una hora. Su voz sonaba tranquila, sin señales de angustia, y después de esa transmisión, nada. El avión simplemente desapareció del cielo cuando Cesme no llegó a hora esperada. Autoridades aeroportuarias comenzaron a preocuparse. Intentaron establecer contacto por radio. No hubo respuesta. esperaron pensando que tal vez habían aterrizado en aeropuerto alternativo por razones técnicas, pero llamadas a otras torres de control confirmaron que nadie había visto el avión a medianoche, 11 horas después de despegue. Gobierno

declaró oficialmente que avión del comandante Cienfuegos estaba desaparecido y al amanecer del 29 de octubre comenzó operación de búsqueda más grande en historia de Cuba. Hasta ese momento, cientos de soldados peinaron costas, aviones sobrevolaron mar buscando restos, barcos rastrearon aguas donde se suponía que aeronave había caído.

 Busos exploraron zonas poco profundas. La búsqueda duró 11 días completos, 11 días de rastreo exhaustivo de cada metro cuadrado, de ruta de vuelo, 11 días de esperanza decreciente. Y al final de esos 11 días resultado fue aterrador en su totalidad. No encontraron absolutamente nada, ni un solo fragmento de fuselaje, ni una pieza de motor, ni resto de equipaje, ni cuerpo, nada, como si avión se hubiera evaporado en aire para gobierno.

Conclusión fue inmediata y conveniente. El Cesne había caído al mar debido a mal tiempo. Tormenta inesperada había derribado a aeronave. Cuerpos y restos habían sido arrastrados por corrientes oceánicas. Búsqueda se suspendió. Caso cerrado. Camilo Cenfuegos fue declarado muerto, mártir de revolución que había dado subidas hirviendo al pueblo, pero había problemas enormes con esa versión oficial.

 Primero, reportes meteorológicos de ese día mostraban condiciones relativamente buenas. No había tormentas severas reportadas en ruta de vuelo. Segundo, CD310 era avión confiable y piloto era extremadamente experimentado. Tercero, ruta de vuelo pasaba sobre aguas relativamente poco profundas cerca de costa. Incluso si avión había caído al mar, debería haber restos flotantes, manchas de combustible.

 Algo, pero lo más sospechoso, era comportamiento del propio gobierno. Fidel Castro apareció en televisión apenas dos días después de desaparición, declarando a Camilo héroe eterno de revolución. Organizó ceremonias de homenaje, decretó luto nacional, pero notablemente no exigió búsqueda más exhaustiva. No presionó para encontrar cuerpo.

Read More