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La Verdadera Historia de Chan Li Po: El Personaje que Robó el Corazón de Cuba

 

20 cona, eso era lo que cobraban por episodio. $20. Una noche de trabajo. Entra al estudio, graba, cobra, vete en la Cuba de los años 40 y 50, cuando el peso cubano valía exactamente lo mismo que el dólar americano. 20 era el precio de una cena decente, quizás la compra semanal del mercado, el cachet de una noche cualquiera, pago único, sin contrato, sin regalías, sin participación futura y después de eso ni un centavo más.

 nunca, porque lo que grabaron esas noches, lo que pusieron de su voz, de su cuerpo, de su genio, fue vendido, revendido y transmitido durante las siguientes seis décadas sin que ellos vieran un solo peso adicional. Fíjate bien en esto. Mimikal, la actriz que dio vida a nananina durante años, murió en un hogar de ancianos en Miami el 21 de mayo de 1978, recibiendo cinco andaras al mes de asistencia social, $ mientras su voz viajaba por todo el continente, generando fortunas para otros.

 Eso no fue un accidente, eso fue un sistema. Un sistema que tomó lo que estos artistas crearon. lo empaquetó, lo vendió por décadas y los dejó morir con las manos vacías. Y en el centro de todo eso hay un nombre que casi nadie pronuncia. Todos conocen a Tres Patines, todos conocen a Leopoldo Fernández. Pero el hombre sin el cual ese universo no existiría, el hombre que sostuvo durante 40 años el peso de toda esa comedia sobre sus hombros huesudos y su cara de piedra, ese hombre fue borrado de la historia con la misma frialdad con que

le quitaron sus regalías. Quédate conmigo porque hoy vamos a hablar de Aníbal de Mar, el tremendo juez, y de todo lo que el sistema no quiere que sepas sobre él. Para entender quién fue realmente este hombre, tenés que sacarte de la cabeza cualquier imagen que tengas de él como personaje radiofónico. Tenés que viajar muy lejos de La Habana, muy lejos de los estudios relucientes de CMQ, de las luces de neón de la capital, de los aplausos y las risas enlatadas.El sorprendente Chan Li Po

Tenés que ir a Yateras, un municipio en las montañas del oriente cubano, en la provincia de Guantánamo, tan remoto que hoy mismo, en pleno siglo XXI, sigue siendo uno de los rincones más aislados de Cuba. Allí, el 26 de octubre de 1908, nació Evaristo Samon Domínguez. Ese era su nombre real, no Aníbal, no de mar, Evaristo, un nombre de tierra adentro, de monte y pobreza, de niño que no tenía ninguna razón obvia para terminar conquistando un continente entero con su voz. Nadie documentó su infancia.

 Eso en sí mismo ya dice algo. Los hombres que nacen en llateras no suelen tener biógrafos esperándolos. Lo que sí sabemos es que en algún momento ese muchacho de las montañas descubrió algo extraordinario. Su garganta era un instrumento capaz de hacer cosas que la mayoría de los seres humanos no pueden hacer.

 Podía cambiar de voz en fracciones de segundo. Podía ser un viejo, un niño, un extranjero, un sabio, un tonto. Todo en el mismo programa, sin que nadie se diera cuenta del truco. Ese talento sobrenatural lo llevó primero a Santiago de Cuba, a las estaciones de radio CMK y CMKC, donde empezó a trabajar como actor de radionovelas e imitador profesional.

 Y fue allí donde ocurrió algo que ninguno de los dos involucrados pudo haber anticipado. Aquí entramos en la carne viva del asunto. En 1934, el escritor Félix Be Cainet, uno de los cerebros más creativos que ha dado Cuba en toda su historia, estaba buscando una voz específica. Cainet tenía en mente un personaje que nunca se había visto en la radio latinoamericana, un detective chino, culto, sereno, implacable, con esa parsimonia asiática que en aquella época fascinaba a los oyentes, de la misma manera que fascinaban las películas de misterio de Hollywood. El

problema era encontrar a alguien capaz de darle vida de manera convincente y entonces apareció Evaristo Samon Domínguez y todo cambió. Chanlipo no era un personaje, era un fenómeno. Imagínate la escena completa. Cuba, 1934. Las calles de Santiago primero y después las de toda la isla literalmente se vaciaban a la hora de transmisión.

 La gente dejaba de hacer lo que estuviera haciendo. Corría al radio más cercano. Se quedaba en silencio absoluto esperando escuchar esa voz, una voz que llegaba precedida por el golpe de un Gon grave, resonante, hipnótico y que después hablaba con una cadencia lenta, deliberada, casi sobrenatural. Paciencia, mucha paciencia.

 Y el país entero contenía el aliento, lo que muy poca gente sabe. Y aquí viene algo que te va a sorprender, es que durante meses una parte significativa de los oyentes creyó genuinamente que Chan Po era interpretado por un actor auténticamente chino traído desde Asia especialmente para el programa. Los periódicos de la época llegaron a publicar artículos cuestionando seriamente el origen del misterioso intérprete oriental.

 Ese hombre de las montañas de Guantánamo había creado una ilusión tan perfecta que el público no podía creer que fuera cubano. Chanlip duró 4 años en el aire, 4 años de éxito sin precedentes, de calles vacías a la hora de transmisión, de un personaje que se convirtió en referencia cultural de toda una generación.

 En 1937 incluso llegó al cine con la película La Serpiente Roja, considerada el primer largometraje sonoro del cine cubano. Una producción que costó aproximadamente $9,000 y que recaudó más de 50,000 en sus primeras semanas. Un retorno extraordinario para cualquier época. Y después de todo eso, en 1938, una pelea, una pelea con Kainet, el creador del personaje cuyas causas nunca quedaron completamente documentadas.

 Lo que sí quedó documentado es el resultado. Cainet reemplazó a Aníbal Demar con un actor joven llamado Óscar Luis López y la era de Chan Po para Evaristo Samon Domínguez terminó de golpe. Detente un segundo a pensar en esto. 4 años construyendo algo único, un personaje que ningún otro actor en América Latina había intentado.

 una audiencia conquistada pueblo por pueblo, ciudad por ciudad y un día, por razones que nunca se explicaron del todo, fuera así de frío, así de definitivo. Pero lo que el destino le quitó por una puerta se lo devolvió por otra mucho más grande, porque fue precisamente esa ruptura con Cainet la que liberó a Aníbal de Mar encuentro que definiría los siguientes 40 años de su vida.

Todavía no sabes quién era Leopoldo Fernández. antes de ser tres patines. Ni sabés cómo funcionaba realmente la tremenda corte, ni sabes qué pasó cuando la revolución llegó al poder, porque lo que viene ahora es la parte más importante. Cómo dos voces crearon el fenómeno de comedia más grande de América Latina y cómo el sistema las exprimió hasta dejarlas secas.

 En esa misma época, finales de los años 30, en los estudios de RHC cadena azul circulaba un cómico al que todo el mundo conocía y nadie podía ignorar. Hablaba demasiado rápido, se tropezaba con las palabras a propósito. Convertía cada conversación en un laberinto de dobles sentidos del que el interlocutor salía derrotado, sin entender cómo su nombre era Leopoldo Fernández.

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