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El ÚLTIMO Que VIO VIVO al Che — 50 Años Después REVELA Su MENSAJE FINAL a Fidel Castro

 

La Habana. Marzo de 2017. Una casa modesta en el barrio de Miramar. Un hombre de 87 años se sienta frente a una cámara. Sus manos tiemblan, no por la edad, por el peso de 50 años de silencio. “Mi nombre es Harry Villegas”, dice con voz quebrada. Pero el mundo me conoce como pombo, pausa larga, respira hondo.

 Fui el último hombre que estuvo junto a Ernesto Cheguevara en sus últimas horas. Y durante 50 años he guardado un secreto que debió cambiar la historia. ¿Por qué ahora? Pregunta el entrevistador fuera de cámara. Pombo mira directamente a la lente. Sus ojos están llenos de lágrimas. Porque Fidel Castro murió hace 4 meses y durante 50 años callé por miedo a él.

 Pero ahora Fidel está muerto y yo me estoy muriendo. Los doctores me dan meses, tal vez semanas y antes de irme el mundo tiene que saber la verdad. ¿Qué verdad? Pombo cierra los ojos. Una lágrima cae. She me dio un mensaje en sus últimas horas, un mensaje para Fidel Castro y yo nunca lo entregué. Durante 50 años traicioné al hombre que más admiraba en el mundo.

 ¿Qué decía el mensaje? Pombo abre los ojos y dice las palabras que ha guardado durante medio siglo. Dile a Fidel que tenía razón. Silencio absoluto en la habitación. Eso es todo. Eso es todo. Responde Pombo con voz rota. Cinco palabras. Cinco palabras que cambiarían todo lo que el mundo cree saber sobre Chegevara, sobre Fidel Castro, sobre la revolución cubana.

 Porque cuando Che dijo tenía razón, no estaba pidiendo validación, estaba haciendo una acusación. Pausa. Estaba diciendo, “Yo tenía razón.” Y tú, Fidel, estabas equivocado. Tenías razón sobre los soviéticos, sobre la corrupción, sobre que me abandonaste aquí para morir solo. Y yo, cobarde, nunca entregué ese mensaje.

 Quédate conmigo porque hoy te voy a contar la historia completa del último testigo vivo de la muerte del Cheegevara. Te voy a revelar exactamente qué pasó en esas últimas horas en la quebrada del yuro. Bolivia, el 7 de octubre de 1967. Te voy a contar cómo Fidel Castro abandonó deliberadamente a Che en Bolivia, cómo prometió ayuda que nunca llegó, cómo condenó a su hermano a morir solo en las montañas.

 Y te voy a mostrar cómo durante 50 años el último hombre que escuchó la voz del Che vivió con la culpa de haber traicionado su última voluntad. Esta es la historia de Pombo, el superviviente, el cobarde, el testigo que cayó cuando debió hablar. Esto es Cuba oculta. Pero para entender por qué ese mensaje era tan importante, primero necesitas saber quién era realmente Harry Villegas. 1958.

Sierra Maestra, Cuba. Harry Villegas tiene 17 años. Es un campesino de Yara, un pueblo tan pequeño que ni siquiera aparece en los mapas. Nunca ha visto una ciudad. La primera vez que ve luces eléctricas es cuando llega al campamento rebelde en las montañas. Se une a la guerrilla porque su hermano mayor se unió y porque en su pueblo no hay futuro.

 Solo pobreza, caña de azúcar y la bota de Batista aplastándolos cada día. Cuando llega al campamento, todos hablan de dos hombres. Fidel Castro, el líder, el que habla como trueno y te hace creer que puedes comerte el mundo. Y Ernesto Chewuevara, el argentino, el médico que se convirtió en guerrillero, el que te cura una herida y después te enseña a leer.

 Harry los ve juntos por primera vez en una reunión nocturna. Fidel habla de estrategia, de tomar Santiago, de derrocar al dictador. Che escucha en silencio, pero de vez en cuando dice algo y cuando lo hace todos callan. Incluso Fidel, un día Harry se yere en una emboscada. Una bala le roza el hombro. No es grave, pero sangra mucho.

 Lo llevan a la enfermería improvisada. Che está ahí. Le limpia la herida sin decir palabra. Después lo mira fijo. ¿Sabes leer? No, comandante. Che saca un libro de su mochila. Mañana empezás. Un revolucionario que no sabe leer es un soldado a medias. Esa noche le da su primer libro. Es de poesía. Harry no entiende ni la mitad, pero no importa.

 Che ha decidido que él va a aprender. Y cuando Che decide algo, sucede. Durante los meses siguientes, Che se convierte en su maestro. No solo le enseña a leer, le enseña a pensar. Le habla de Marx, de Lenin, de la injusticia del mundo, pero también le habla de cosas simples. ¿Por qué un hombre debe ser honesto? ¿Por qué un revolucionario no roba? No miente, no traiciona.

 Un revolucionario de verdad, le dice Che, no sigue órdenes ciegamente sigue su conciencia. Esas palabras se le quedan grabadas y años después lo perseguirán. Enero de 1959, triunfo de la revolución. Entran a La Habana como héroes. Las calles llenas de gente gritando, llorando de alegría. Che y Fidel abrazados en la tarima. Harry está ahí unos metros detrás viendo como dos hombres cambian la historia.

 En ese momento piensa, “Esto es para siempre. Esta hermandad es inquebrantable. ¡Qué ingenuo era, los primeros años son intensos. Che trabaja día y noche. Es presidente del Banco Nacional, ministro de Industria. Organiza alfabetización, construye fábricas. Harris se queda cerca de él, primero como escolta, después como asistente personal.

 Lo ve reunirse con Fidel regularmente, pero empieza a notar algo. Las conversaciones ya no son fraternas, son tensas. Che critica los acuerdos con los soviéticos, dice que están cambiando un amo por otro. Fidel responde que sin los soviéticos Estados Unidos los aplastará. Che dice que hay que exportar la revolución a toda América Latina.

 Fidel dice que primero hay que consolidar Cuba. 1962. Crisis de los misiles. She quiere que Cuba dispare las armas nucleares contra Estados Unidos, incluso si eso significa su destrucción total. Es preferible morir de pie que vivir de rodillas. Dice Fidel acepta el acuerdo soviético de retirar los misiles.

 Chelo vive como traición. Esa noche Harry lo ve regresar furioso. Le dice, “Fidel eligió la supervivencia sobre la victoria. Está empezando a volverse político y un revolucionario político es una contradicción. Harry no entiende entonces lo que quiere decir. Ahora sí, 1965. Las grietas se hacen abismo. Cheda un discurso en Argelia criticando a la Unión Soviética. Fidel está furioso.

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