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El Hombre Que TRAICIONÓ al Che Por ORDEN de Fidel — 50 Años Después CONFIESA Todo

 

En ese momento nadie sabía que el hombre que traicionó al Che llevaba 50 años esperando morir para confesar en su lecho de muerte le dijo a su hijo, “Yo no quería hacerlo, pero me dieron una orden. Si no entregaba al Che, mi familia moriría. Esa confesión destruiría la versión oficial de la historia boliviana.

” Octubre de 2017, Santa Cruz, Bolivia. Andrés Villanueva, de 58 años, sostiene la mano de su padre mientras el anciano lucha por respirar. Ricardo Villanueva tiene 84 años y cáncer terminal. Los médicos le dieron días de vida, pero Ricardo no está pensando en la muerte que se acerca, está pensando en otra muerte, una que ocurrió hace exactamente 50 años.

 Una muerte que él ayudó a causar. Hijo”, susurra Ricardo con voz débil, “ne contarte algo antes de irme. Algo que he guardado durante medio siglo. Andrés se inclina más cerca. Su padre nunca habló mucho sobre su pasado. Siempre fue un hombre callado, reservado. Yo conocí al Cheguevara”, dice Ricardo.

 Y con esas cinco palabras todo cambia. Andrés siente que el mundo se detiene. Su padre conoció al Che. ¿Cómo? ¿Cuándo? Ricardo cierra los ojos reuniendo fuerzas para continuar. En 1967 yo era parte de la guerrilla del ELN en Bolivia. Tenía 34 años. Era joven, idealista. Creía que podíamos cambiar el mundo.

 Cuando supimos que el Cheegevara vendría a liderar nuestra revolución, fue como si Dios mismo fuera a visitarnos. Andrés escucha en silencio, completamente congelado. Su padre nunca mencionó esto. Nunca. El Che llegó en noviembre de 1966, continúa Ricardo. Lo conocí en el campamento de Ñancaú. Era diferente a lo que esperaba.

 No era el guerrero feroz de las fotos. Era un hombre enfermo, con asma terrible, pero con ojos que ardían de convicción. Hablaba con nosotros como iguales. Me llamaba compañero y realmente lo sentía. Durante meses luchamos juntos en la selva boliviana. Ricardo hace una pausa. Su respiración se vuelve más pesada. Pero en julio de 1967 todo cambió.Castro traicionó al Che a pedido de la URSS y lo mandó a morir a Bolivia -  Big Bang! News

 Llegó un hombre de la Habana con un mensaje especial. ¿Un de la Habana? Pregunta Andrés. Su voz apenas un susurro. Ricardo asiente lentamente. Se llamaba Joaquín Torres. Dijo que venía enviado directamente por Fidel Castro. Pidió hablar conmigo en privado. Yo no entendía por qué. éramos docenas de guerrilleros. ¿Por qué yo? Joaquín me llevó lejos del campamento, me miró con ojos fríos y me dijo, “Ricardo, la revolución necesita tu sacrificio.

” El anciano hace una pausa larga. Lágrimas comienzan a formar en sus ojos cerrados. me dijo que la misión del Che en Bolivia estaba condenada al fracaso, que Fidel había decidido que era mejor que el Che muriera como mártir en lugar de regresar a Cuba derrotado. Me dijo que si el Che regresaba vivo y fracasado, su imagen destruiría la revolución cubana.

 Andrés siente náuseas. No puede creer lo que está escuchando. Joaquín me ofreció dinero, mucho dinero. Me prometió que mi familia en la paz estaría protegida para siempre. y luego me dijo algo que me eló la sangre. Si rechazas esta misión, tu esposa María y tus tres hijos pequeños tendrán un accidente, pero si aceptas, ellos vivirán bien el resto de sus vidas.

 Para un momento, no te pierdas este detalle, porque lo que Ricardo revela ahora es la parte más dolorosa de toda la historia. Yo tenía 34 años. Soyosa Ricardo. María tenía 28. Nuestros hijos tenían siete, cinco y 3 años. Tú todavía no habías nacido, Andrés. ¿Qué podía hacer? Si decía que no, matarían a mi familia. Si decía que sí, traicionaría al hombre que admiraba más que a nadie en el mundo.

 Andrés tiene lágrimas corriendo por su rostro. ¿Qué hiciste, papá? Ricardo abre los ojos y mira directamente a su hijo. Acepté. Dios me perdone, pero acepté. Joaquín me explicó el plan. Yo debía llevar a la guerrilla hacia una zona específica cerca de la higuera. Allí el ejército boliviano estaría esperando. Me dieron un radio pequeño para coordinar.

 Me dijeron exactamente qué hacer y cuándo hacerlo. El silencio en la habitación es ensordecedor. Solo se escucha la máquina de oxígeno funcionando. Durante dos meses más luché al lado del che, continúa Ricardo. Cada día era una tortura. Lo veía liderarnos, inspirarnos. compartir sus últimas raciones de comida con los más jóvenes y yo sabía lo que venía, sabía que lo estaba llevando hacia su muerte.

 El Che confiaba en mí, dice Ricardo, su voz quebrándose. Una noche en agosto estábamos sentados junto al fuego. Solo él y yo me preguntó sobre mi familia. Le conté de María, de mis hijos. me dijo, “Ricardo, cuando ganemos esta revolución, tus hijos crecerán en un mundo mejor, un mundo sin explotación, sin injusticia.

 Todo esto que sufrimos ahora será para darles ese futuro.” Ricardo soy abiertamente ahora. ¿Cómo pude traicionarlo, Andrés? ¿Cómo pude mirar a ese hombre a los ojos, escuchar sus palabras sobre un futuro mejor para mis hijos, sabiendo que yo estaba vendiendo su vida para salvar a esos mismos hijos? Andrés no sabe qué decir.

 Pone su mano sobre la de su padre. En septiembre de 1967 llegó el momento. Continúa Ricardo. Joaquín me contactó por radio. Me dijo, “Es hora. Llévalos hacia la higuera.” Yo sugerí al Che que nos moviéramos hacia esa zona. Le dije que había escuchado que había simpatizantes allí que nos podrían ayudar. Él confió en mí.

 Siempre confió en mí y yo lo llevé directo hacia la trampa. El 8 de octubre de 1960 y 7 fue el peor día de mi vida susurra Ricardo. Estábamos en un desfiladero llamado quebrada del yuro. De repente, disparos por todos lados. El ejército boliviano nos había rodeado. Pero no era coincidencia.

 Yo les había dado nuestra ubicación exacta esa mañana. Andrés siente que va a vomitar. El che fue herido en las piernas. Cayó. Yo estaba a solo metros de distancia. Nuestros ojos se encontraron y en ese momento, Andrés, juro que él supo, vio algo en mi cara, en mis ojos. Supo que lo había traicionado. Ricardo está llorando incontrolablemente ahora.

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