El ámbito del deporte rey se encuentra consternado tras confirmarse una de las noticias más tristes y dolorosas para la familia colchonera y el balompié internacional. Carlos Simeone, padre del emblemático director técnico del Atlético de Madrid, Diego Pablo “El Cholo” Simeone, ha fallecido en Buenos Aires, Argentina. El deceso se produjo en el Sanatorio de la Trinidad, ubicado en el conocido barrio de Palermo, donde se encontraba ingresado desde hacía varios días debido a un delicado deterioro en su estado de salud.
La trágica noticia fue oficializada por el propio Atlético de Madrid a través de un sentido comunicado institucional, provocando una oleada de mensajes de apoyo, respeto y condolencias dirigidas hacia el entrenador, sus hijos y el resto de sus seres queridos. La entidad madrileña expresó su profundo pesar con un emotivo mensaje: “Hoy es un día triste para la familia rojiblanca. El Atlético de Madrid está de luto por el fallecimiento de Carlos Simeone, padre de nuestr
o entrenador, Diego Pablo Simeone, y abuelo de Giuliano Simeone, delantero del filial”. Como muestra de respeto, el club ha colocado sus insignias a media asta y lucirá símbolos de duelo en memoria del progenitor de una de sus figuras más históricas.
El destino y el calendario futbolístico permitieron que el estratega argentino pudiera estar presente en los últimos instantes de vida de su padre. Aprovechando el parón de las competiciones de clubes debido a las jornadas de la fecha FIFA, el director técnico viajó de forma inmediata y discreta hacia su tierra natal. Diego Simeone no realizó este duro viaje en solitario; estuvo acompañado en todo momento por su esposa, Carla Pereyra, con quien contrajo matrimonio en el año 2019 y con quien comparte la crianza de sus dos hijas pequeñas, Francesca y Valentina. La presencia de su círculo íntimo fue un soporte indispensable para el exfutbolista en estas horas marcadas por la angustia y el desenlace final en la clínica de Palermo.
La relación entre el líder del cuerpo técnico rojiblanco y su padre siempre trascendió lo estrictamente familiar, convirtiéndose en un vínculo de profunda admiración y mentoría. Para nadie es un secreto que el carácter indomable, la disciplina férrea y la pasión desbordante que caracterizan al “Cholo” en los banquetes de Europa fueron moldeados directamente bajo la tutela de Carlos. En múltiples entrevistas y declaraciones públicas a lo largo de su exitosa carrera, el técnico argentino se encargó de ensalzar la figura de sus progenitores como los verdaderos arquitectos de su mentalidad ganadora y sus principios éticos. “Mis padres me enseñaron los valores tradicionales, el respeto mutuo, el orden y todo lo que verdaderamente me ha servido para salir adelante en la vida. Eso incluye la dureza y el temperamento que muestro en el campo de juego. Ellos son personas muy nobles”, llegó a confesar el entrenador en su momento, dejando claro que su famoso “Cholismo” tiene raíces profundamente familiares.
Esta no era la primera ocasión en que la salud de Carlos Simeone mantenía en vilo a su familia. En octubre de 2018, el padre del director técnico ya había atravesado un bache de salud considerable que requirió una hospitalización prolongada en el mismo centro médico de la capital argentina. En aquella oportunidad, la situación evolucionó de manera favorable, permitiendo que el entrenador expresara públicamente su inmensa gratitud hacia el personal sanitario a través de sus plataformas digitales oficiales. En aquel mensaje, lleno de alivio y cercanía, el estratega escribió: “Agradezco en nombre de mi familia y en el mío propio al Sanatorio de la Trinidad Palermo por la atención y la calidez con la que siempre nos tratan, en especial a los doctores Roberto Martingano, Silvina Serra y Alejandro Palacios”. Lamentablemente, en esta nueva recaída, los esfuerzos médicos no fueron suficientes para revertir el cuadro clínico, dejando un vacío imposible de llenar.
El impacto de la pérdida se ha extendido rápidamente por todo el planeta, tocando la fibra de diversas personalidades del deporte, excompañeros de equipo de Diego Simeone en la selección argentina y clubes rivales de la Liga de España, quienes han dejado de lado la competencia deportiva para unirse en un abrazo fraterno hacia el técnico. Los aficionados del Atlético de Madrid, conocidos por su fidelidad incondicional, han inundado las redes sociales con etiquetas de apoyo y mensajes que recuerdan que, en la filosofía de vida del club, “nunca hay que dejar de creer”, una frase que hoy cobra un significado puramente humano y de resiliencia ante el duelo.
La familia Simeone, que cuenta con una fuerte presencia en el balompié profesional gracias también a la trayectoria de los hijos de Diego —Giovanni, Gianluca y Giuliano—, se encuentra unida en Buenos Aires para despedir los restos de Carlos en una ceremonia privada. El legado de Carlos Simeone continuará vivo no solo en el recuerdo de sus seres queridos, sino también en cada rincón del Metropolitano y en cada estrategia que el “Cholo” despliegue en el césped, manteniendo intactos esos valores de nobleza, orden y coraje que su padre le inculcó desde la infancia.