Mira a dónde lleva el culto a la personalidad. Analiza esto conmigo un segundo. El Che no había autorizado la publicación de esa carta. Fidel la leyó sin consultarlo y al hacerlo le cortó el camino de regreso. Lo dejó sin país, sin cargo, sin identidad oficial. Fue un acto de poder brutal disfrazado de homenaje. Y Pombo estaba ahí. lo vio todo.
Después del Congo, Pombo, Tuma y José María Martínez Tamayo, alias Papi, fueron los tres cubanos que se quedaron con el Che en una casa segura en Dare Salam y luego en Praga, el exilio dentro del exilio. Un hombre sin país esperando su próxima misión y esa misión fue Bolivia. En julio de 1966, el exilio terminó.
4 meses antes de que el Che pisara suelo boliviano, Pombo llegó a La Paz como parte del equipo de avanzada. Su misión era comprar la finca de Ñancauazú, que serviría de base, coordinar la llegada de los demás combatientes y establecer contacto con el líder del Partido Comunista de Bolivia, Mario Monje. Pombo era jefe de servicios en el estado mayor del Che.
Era el hombre que decidía dónde se acampaba, qué rutas se tomaban, cómo se distribuían los recursos. Y desde el primer día lo que encontró en Bolivia fue una pesadilla. El 31 de diciembre de 1966, Mario Monje viajó hasta el campamento de Ñanuazu para reunirse con Elche. Pombo estuvo presente en esa reunión y lo que pasó ahí adentro selló el destino de todos.
Mon exigió el mando político y militar de cualquier insurrección en territorio boliviano. El Che se negó, Monje se fue y con él se fueron los cuadros del Partido Comunista Boliviano, que habían sido prometidos como red de apoyo urbano, como fuente de inteligencia, como estructura logística. De un plumazo la guerrilla quedó sola. La pregunta que desmonta la historia oficial es simple.
¿Fue Monien traicionó a Alche o fue Fidel quien lo puso en una situación donde la traición era inevitable? Según el propio monje, citado por el historiador Gustavo Rodríguez Ostria, Fidel Castro nunca le dijo que la operación involucraba al Che ni que tendría lugar dentro de Bolivia. Monje creía que se trataba de una plataforma de lanzamiento hacia Argentina o Perú.
Cuando descubrió la verdad, se sintió engañado y retiró su apoyo. Piensa en esto un segundo. Si Fidel ocultó información clave a Monje, ¿fue un error de cálculo o fue una maniobra deliberada para aislar al Che? La respuesta a esa pregunta es exactamente lo que Pombo se llevó a la tragua, mientras tanto, en Moscú la paciencia con el Che se había agotado.
La Unión Soviética veía a Guevara como una personalidad peligrosa para su estrategia imperial. Después de la crisis de los misiles de 1962, los soviéticos no querían ninguna provocación militar directa en el patio trasero de Estados Unidos. Y el Che, con su doctrina del foco continental, con sus discursos incendiarios contra la burocracia soviética, era exactamente esa provocación.
Cuba dependía de la ayuda económica soviética para sobrevivir. Fidel lo sabía y según Benigno cedió por razones de estado. Sacrificó al Che para salvar a Cuba. Hasta aquí la historia parece la crónica de un abandono político, pero lo que pasó entre marzo y octubre de 1967 cambia todo el tablero. En marzo de 1967, la Jeip de Tania, la famosa agente infiltrada en la operación, fue abandonada en Camiri.
La policía boliviana encontró dentro sus libretas, los libros de códigos y los mensajes descifrados de Cuba. De un solo golpe, la red urbana que conectaba a la guerrilla con el mundo exterior quedó destrozada. Las versiones sobre lo que ocurrió después se bifurcan como un río envenenado. La versión oficial dice que la comunicación con la Habana se cortó por un error operativo de Tania, que los equipos de radio fallaron por las condiciones del terreno montañoso y húmedo de Bolivia, que fue mala suerte, pero hay otra versión. Benigno la ha
repetido en entrevistas con Lemón Corriere de la Sera, el país y en su libro publicado por Fallard en París. Según él, Habana cortó deliberadamente el cordón umbilical. La inteligencia dejó de llegar. El apoyo logístico se evaporó. Las columnas de refuerzo prometidas nunca se materializaron. El Che quedó ciego en la selva, sin comunicación, sin información sobre los movimientos del enemigo, sin posibilidad de pedir ayuda.
Los documentos desclasificados de la CIA cuentan algo que contradice parcialmente a ambas versiones. Los memorandos de Wall Rost al presidente Lindon Johnson, liberados entre 2011 y 2013. Demuestran que la CIA interceptó comunicaciones clandestinas entre la Habana y Bolivia. Habana sí estaba enviando mensajes al menos hasta cierto punto de la operación.
Rostou describió la misión como un montaje cubano diseñado para provocar un movimiento de magnitud continental. Si Habana controlaba la operación con ese nivel de microgestión, ¿cómo es posible que de pronto la línea se cortara? ¿Fue realmente un accidente? Ponte en los zapatos de pombo por un segundo. Tú estás en medio de la selva boliviana.
Has visto morir a Tuma, tu compañero inseparable. El 26 de junio de 1967. El Che escribió en su diario ese día: “Un día negro para mí, pombo herido en la pierna y tuma en el estómago. Tú sabes que la radio no funciona, sabes que no llegan refuerzos. Sabes que Monje retiró todo el apoyo del partido y sabes porque lo has vivido en el Congo, que Fidel es capaz de tomar decisiones brutales disfrazadas de homenajes.
Ya lo hizo con la carta del Che. ¿Qué te impide pensar que lo está haciendo de nuevo? Mientras tú luchabas con 17 hombres contra 3,000 soldados entrenados por el octavo grupo de fuerzas especiales de Estados Unidos, con helicópteros, con inteligencia satelital, con informantes locales, mientras tú te morías de hambre en un cañón sin salida.
En la Habana, Fidel preparaba la narrativa, preparaba el mito, preparaba la versión que el mundo iba a escuchar. El 8 de octubre de 1967, en la quebrada del yuro, el Che dividió sus hombres en tres grupos. Le ordenó a Pombo, Urbano y Benigno que rompieran el cerco por un flanco mientras él sostenía la línea con los heridos.
Después de tres horas de combate, el Che fue capturado con el fusil inutilizado por una bala y la pistola vacía. Herido en la pantorrilla derecha, lo llevaron a la escuelita de la higuera. A la 1:10 de la tarde del 9 de octubre lo ejecutaron. Seis hombres lograron romper el cerco. Tres cubanos, Pombo, Urbano y Benigno.
Tres bolivianos, Intiperedo, Darío y Ñato. Supieron de la muerte del Che por radio el 10 de octubre. Ñato cayó cerca de Mataral en noviembre. Los cinco restantes fueron guiados por la red urbana del propio Partido Comunista Boliviano, el mismo partido que oficialmente los había abandonado hasta la frontera con Chile.
Un nombre conecta esta historia con otro de los grandes dramas de América Latina. Salvador Allende, entonces presidente del Senado de Chile, tomó personalmente las riendas del rescate. El gobierno de Frey, presionado por la CIA, les negó asilo, pero Allende negoció su expulsión por una ruta que parece sacada de una novela de espías.
Isla de Pascua, Taití, Sri Lanka, París, Moscú. Finalmente, en marzo de 1968, Pombo pisó la Habana. La pregunta incómoda que nadie le hizo jamás es esta. ¿Qué pasó en esa primera reunión con Fidel? ¿Qué le dijo el hombre que acababa de perder a su mejor amigo en una misión que él mismo había diseñado? ¿Hubo un abrazo? ¿Hubo una explicación? ¿O hubo simplemente un acuerdo tácito? Un apretón de manos que sellaba el pacto más oscuro de la revolución cubana.
No lo sabemos y no lo sabremos nunca porque desde ese día de marzo de 1968 hasta el 29 de diciembre de 2019, cuando Pombo murió en La Habana a los 79 años, no pronunció una sola palabra que cuestionara la versión oficial. Lo que sí pronunció fue un juramento de lealtad que el régimen recompensó con creces. Pombo fue enviado a Angola como comandante de la misión militar cubana entre 1977 y 1979 y de nuevo entre 1981 y 1988.
Participó en Cangamba, participó en Cuito, Cuanavale y lo más revelador, desde 1981 fue el enlace directo entre el mando cubano en Angola y el puesto de mando personal de Fidel Castro en La Habana, un puesto de confianza absoluta. El hombre que sabía demasiado fue colocado exactamente donde Fidel podía vigilarlo de cerca.
Las recompensas fueron generosas. brigadier general de las fuerzas armadas revolucionarias, héroe de la República de Cuba, el honor más alto del país, miembro del Comité Central del Partido Comunista entre 1997 y 2011, diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
Una carrera de ensueño para un hombre que había nacido descalzo en Yara. Ahora quiero que hagas un zoom hacia afuera conmigo. Mira el panorama completo. Un hombre que presenció la posible traición más grande de la revolución cubana. Un hombre que tenía en sus manos la información para destruir el mito de Fidel Castro como guardián de la memoria del Che.
Ese hombre recibe uno tras otro los honores más altos del estado. Coincidencia, gratitud legítima por sus servicios o el precio de un silencio que valía más que cualquier medalla. El fantasma de Benigno responde a esa pregunta. Dariel Alarcón Ramírez nació en 1939. Subió a la Sierra Maestra a los 17 años, igual que Pombo.
Fue guardaespaldas del Cheé, igual que Pombo. Sobrevivió a Bolivia igual que Pombo. Cruzó los Andes, igual que Pombo. Fue rescatado por Allende, igual que Pombo. Regresó a La Habana, igual que Pombo. Pero ahí se acaba el paralelismo. Benig no trabajó durante años en las entrañas del aparato. Dirigió prisiones, comandó un batallón de la seguridad del estado.
entrenó a 2,500 guerrilleros extranjeros en Pinar del Río, palestinos, latinoamericanos, africanos, asiáticos. La vida de Fidel Castro, según su propio testimonio, estuvo en sus manos en más de una ocasión y en 1996, durante una visita oficial a Francia, pidió asilo político. se quedó en París bajo protección policial y escribió un libro que hizo temblar los cimientos del mito revolucionario Vida y muerte de la revolución cubana, publicado por Fallar, analizado por la CIA, que lo calificó como lectura obligada para entender la
amenaza cubana a la seguridad de Estados Unidos. Piensa en el peso de esas palabras. un servicio de inteligencia enemigo reconociendo que las revelaciones de un exsoldado cubano eran más valiosas que años de espionaje. ¿Y qué decía Benigno? Decía que Fidel cedió ante la presión soviética, que Moscú exigió que Cuba dejara de apoyar guerrillas continentales, que el Che, con su obsesión por exportar la revolución, se había convertido en un obstáculo para la supervivencia económica de Cuba y que Fidel, obligado a elegir entre su amigo y su país,
eligió su país. Cuentan que el momento en que la desilusión de Benigno cristalizó fue cuando vio cómo arrestaban a Urbano, el tercer sobreviviente cubano de Bolivia, mientras a Pombo lo nombraban general. Aunque las fuentes oficiales cubanas muestran a Urbano vivo, con decorado e incluso presente en el funeral de Pombo décadas después, la versión de Benigno dejó una grieta enorme en la narrativa.
Oficial. El régimen respondió como siempre responde: “Silencio oficial. Ninguna mención en Granma, ningún desmentido formal, solo una carta anónima publicada en noviembre de 1997 que atacaba a Benigno acusándolo de apostasía, de ser mercenario y títere de Regis de Bé y los editores occidentales. Benigno murió en marzo de 2016 en los suburbios de París. Tenía 76 años.
Su obituario apareció en la prensa del exili, pero no en la prensa cubana. Había roto el pacto y el sistema lo borró. Pombo, en cambio publicó su propio libro Pombo, Un hombre en la guerrilla del Cheé. Editora política, La Habana, 1996. Los historiadores Carlos Soria Galvarro y Susane Cimerman han señalado las omisiones evidentes.
Ninguna discusión seria sobre las tensiones entre Cuba y la Unión Soviética, los errores operativos de Tania minimizados, el papel de los cuadros urbanos del Partido Comunista Boliviano que salvaron a los sobrevivientes prácticamente borrado. Y lo más importante, ningún examen de la responsabilidad de Fidel en las decisiones estratégicas que llevaron a la catástrofe.
El diario de Pombo confirma que Mon saboteó la operación. En eso coincide con Benigno y con el propio Che, pero la responsabilidad se detiene ahí. Monje el traidor, el Partido Comunista Boliviano es el villano. La Unión Soviética es una sombra lejana y Fidel Fidel simplemente no aparece en el banquillo de los acusados.
Se dice que en los círculos del exilio se ha planteado una teoría aún más inquietante sobre el silencio de Pombo. Según esta versión, el régimen no solo premió su lealtad, sino que lo necesitaba como símbolo. Un general afrocubano condecorado con los más altos honores. Demostraba que la revolución había cumplido su promesa de igualdad racial, especialmente útil en las misiones africanas, especialmente poderoso ante el mundo.
Cuando Cuba combatía a la parade en Angola y Namibia, Pombo no era solo un guardián del silencio, era una pieza de propaganda viva. El 29 de diciembre de 2019, Pombo murió al amanecer en la Habana. Su cuerpo fue cremado según sus propios deseos. El funeral militar se celebró al día siguiente en el Panteón de los Veteranos del Cementerio de Colón.
Raúl Castro y Miguel Díaz Canel rindieron homenaje. No hubo revelaciones en el lecho de muerte. No hubo confesiones de última hora. Dejó una viuda y cuatro hijos. Harry Andrés, Gabil Ernesto, Pombo Alejandro y Yaracelia. Nombres que cargan el peso de una historia que su padre eligió nunca contar. La pregunta clave que nadie se atreve a formular en voz alta es esta: ¿Fue Pombo un héroe que cayó por principios? Un soldado que entendió que la revolución era más grande que cualquier individuo, incluido el Che, o fue un hombre que vio morir a su
comandante, supo quién lo había abandonado y decidió que su propia supervivencia valía más que la verdad, porque los documentos desclasificados de Estados Unidos no respaldan la tesis de complicidad cubana. Los memorandos del Archivo de Seguridad Nacional compilados por Peter Cornbue tratan la muerte del Che como un golpe devastador para Fidel, no como una operación planificada por la Habana.
El agente cubanoamericano de la CIA, Gustavo Villoldo, que estuvo en el terreno y conservó un archivo personal de telex, fotos y huellas dactilares del Che, no encontró nada que implicara a Habana en un sabotaje. Pero la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia, y el silencio de Pombo, mantenido durante 52 años y recompensado con los más altos honores del estado cubano sigue siendo el dato más elocuente de toda esta historia.
La vida de Harry Pombo Villegas es la prueba de que en la Cuba de los Castro la lealtad al sistema siempre fue más valiosa que la lealtad a las personas, incluso a las personas que te salvaron la vida, incluso a las personas que te dieron un nombre, incluso a las personas que confiaron en ti como lo último que les quedaba en este mundo.
¿Tú qué crees? ¿Pombo cayó por convicción revolucionaria o cayó porque el precio de hablar era demasiado alto? ¿Crees que Fidel realmente abandonó al Che en Bolivia o fue simplemente una cadena de errores trágicos? Y la pregunta más incómoda de todas, si tú hubieras estado en los zapatos de pombo, si tú hubieras cruzado los Andes con ese secreto ardiendo en el pecho, ¿habrías hablado? Déjame tu respuesta en los comentarios porque esta es exactamente la conversación que el aparato cubano no quiere que tengas.
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