Israel decidió actuar por sus propios medios. La operación fue planeada en secreto y ejecutada el 4 de julio de 1976. Jonathan comandaba al grupo en tierra. La operación resultó exitosa. Más de 100 rehenes israelíes fueron liberados, pero hubo un costo. Jonathan [música] Netanu fue alcanzado por disparos durante la intervención y murió [música] esa noche.
Tenía 30 años. era el único soldado israelí caído en la operación y era el hermano mayor de Benjamin. La noticia llegó a Benjamin mientras estaba en Estados Unidos y lo cambió de una manera que quienes lo conocen antes y después de ese momento describen [música] como fundamental. El impacto de esa muerte fue inmediato y duradero.
Benjamin no solo perdió a su hermano, perdió al modelo en el que se miraba, [música] al hombre que era la versión más completa de lo que la familia Netañahu entendía como grandeza. [música] Y esa pérdida, lejos de paralizar a Benjamin, parece haberlo activado de una manera que todavía hoy resulta visible, como si desde ese momento hubiera tomado la decisión silenciosa de que su vida tenía que significar algo a la altura de lo que su hermano había sacrificado.
Dos años después de la muerte de Jonathan, en 1978, Benjamin fundó en su nombre el Instituto Jonathan Netanu contra el terrorismo en Jerusalén. era la primera acción pública con nombre propio que realizaba, no como soldado, no como académico, sino como hermano que decidía convertir una pérdida personal en una causa pública.
El instituto organizó conferencias internacionales, publicó investigaciones y fue la plataforma desde la que Benjamin [música] Netañahu empezó a construir su reputación en círculos de seguridad y política [música] exterior. Desde ese momento, el nombre de Jonathan se convirtió en parte permanente del discurso de Benjamin.
[música] Lo menciona en entrevistas, en discursos, en conversaciones privadas. Jonathan no es solo una referencia familiar, es el argumento emocional más poderoso que Netañahu tiene. Y quienes lo conocen de cerca dicen que no es una estrategia calculada, que el dolor es genuino, que cada vez que lo menciona algo en él cambia de registro.
La relación con su padre Benion también merece atención en este punto de la historia. Benion Netañahu [música] vivió hasta los 102 años y murió en 2012, ya con Benjamin como primer ministro. Durante décadas fue una figura de autoridad intelectual [música] cuya opinión su hijo buscaba activamente. Se dice que Venon no era un hombre de elogios fáciles, [música] que criticaba abiertamente las decisiones de su hijo cuando consideraba que no estaban a la altura de sus convicciones.
Esa relación tensa con la aprobación paterna es otro elemento que los que estudian a Netañahu consideran clave para entender su necesidad permanente de [música] demostrar. De regreso en el mundo profesional, Netañahu completó sus estudios y en 1976 empezó a trabajar en Boston Consulting Group, una de las firmas de consultoría estratégica más influyentes del mundo.
Pasó 2 años aprendiendo a analizar organizaciones, a identificar puntos débiles y a diseñar estrategias de largo plazo. Era una formación que nunca usó directamente en el mundo empresarial. pero que aplicó durante décadas en la política con una precisión que sus rivales aprendieron a respetar y a temer.
En 1982 con 32 años, Netañahu fue nombrado segundo diplomático de la embajada israelí en Washington, DC. Era un puesto de alto perfil en un momento político intenso y Netañaju lo aprovechó con una habilidad que ya entonces hacía prever lo que vendría. Dominaba el inglés como un nativo, conocía la cultura norteamericana desde adentro y tenía una capacidad para comunicar la posición israelí ante audiencias norteamericanas [música] que ningún diplomático anterior había tenido en esa medida.
En 1984 fue ascendido al cargo más alto, embajador de Israel ante las Naciones Unidas. 4 años en el más visible de los escenarios internacionales, donde cada sesión era retransmitida y cada declaración podría convertirse en titular. Netañahu [música] usó esa plataforma para construir algo que en la política tiene un valor incalculable, una imagen, la del defensor articulado, incansable y seguro de una causa, la del hombre que nunca retrocede.
Esa imagen fue el verdadero capital con el que regresó a su masoniación Israel [música] en 1988 para entrar en la política directamente. Pero mientras su carrera pública ascendía con esa solidez visible, su vida privada seguía generando episodios que sus asesores intentaban mantener lejos de los medios. El segundo matrimonio ya había terminado [música] y había una nueva relación que pronto se convertiría en su tercer matrimonio con una joven que trabajó como azafata [música] y que se llamaba Sara Benartzi, una mujer cuya influencia sobre [música]
él con los años terminaría siendo uno de los aspectos más comentados y polémicos de [música] toda su historia. Sara Benartziy es probablemente la persona que más ha influido en Benjamin Netañahu durante los últimos 30 años, pero esa influencia no ha venido sin controversia. Lo que ocurrió entre los dos en los primeros años de su matrimonio y lo que Sara Netañahu se ha convertido con el tiempo es una historia dentro de la historia que nadie que quiera entender a Bibi puede ignorar.
Benjamin Netañahu conoció a Sara Benartzi en un vuelo de el Al de Nueva York a Israel. Ella trabajaba como azafata y estudiaba psicología al mismo tiempo. Él viajaba como pasajero. Según la versión que se conoce públicamente, la conexión fue inmediata. Sarah quedó embarazada en 1991 y ese mismo año se casaron.
tuvieron dos hijos, Jair, nacido en 1991, [música] y Avner, nacido en 1994. Era el tercer matrimonio de Benjamin y el que, a diferencia de los dos anteriores, no terminó. Pero ese tercer matrimonio arrancaba con un episodio que testó su solidez desde el principio. En enero de 1993, Sara recibió una llamada telefónica anónima.
La voz del otro lado le informó que su marido mantenía una relación extramatonial con Ruth Bar, su asesora de relaciones públicas. Sara llevó el asunto hasta las últimas consecuencias. Ese mismo año, Benjamin Netañahu apareció en televisión junto a su esposa para admitir públicamente [música] que había tenido esa relación y pedirle perdón.
Fue una escena inusual para un político y generó una atención mediática que él no había buscado, pero que no pudo evitar. Israel habló durante semanas. Los tabloides lo cubrieron con intensidad, pero la confesión pública hizo algo que sus asesores no esperaban. humanizó a Netañahu ante parte de la opinión pública.
Era un político que había cometido un error personal y lo admitía frente a las cámaras con su esposa al lado. Para muchos, eso no fue un punto en su contra, sino una muestra de que podía asumir responsabilidades. [música] El escándalo quedó absorbido por la propia confesión y el matrimonio sobrevivió. Sara Benartzi, conocida en Israel como Sara Netañahu, es una figura que genera opiniones polarizadas con una intensidad que pocas personas y cercanas al poder [música] han conseguido.
Psicóloga de formación ocupa un lugar en la vida de su esposo que va muy lejos del rol convencional de cónyuge, [música] de jefe de gobierno. La revista Forbes la describió en 2013 como la mujer más influyente del Estado de Israel. y no lo decía como elogio vacío. Es Vox Populi en los círculos políticos israelíes que Benjamin Netanahu no toma decisiones de personal sin consultar con Sara, que los nombramientos de altos cargos pasan por su aprobación, que cuando hay alguien en el entorno del primer ministro que no goza de su favor,
ese alguien tiene los días contados. Eso no es un rumor, es algo que periodistas, colaboradores y políticos rivales han documentado con testimonios concretos [música] a lo largo de dos décadas. El historial público de Sara Netau tiene sus propios episodios de controversia. En 2016, ella misma fue parte de una investigación relacionada con los cargos de corrupción que [música] afectan a su esposo.
Se la acusó de haber solicitado regalos de lujo como condición para favores políticos. Entre los elementos mencionados por los fiscales figuraba una pulsera valorada en $46,000. Netanahu negó siempre que esos regalos constituyeran soborno. Los procesos aún se desarrollan. Además, en 2016 fue sentenciada a pagar miles de dólares a un extrabajador doméstico por haber creado lo que el tribunal describió como un ambiente laboral hostil.
Algunos medios israelíes contrarios al gobierno comenzaron a referirse a ella como la María Antonieta de Israel en referencia a su manera de tratar al personal de servicio y a su aparente desconexión con la realidad cotidiana de la mayoría de los israelíes. Ella ha rechazado siempre esas caracterizaciones. La relación entre Benjamin y Sara ha sido descrita por los que los conocen como intensa, codependiente y absolutamente central en la vida de ambos.
Quienes han trabajado cerca del primer ministro hablan de un hombre que se transforma en presencia de su esposa, [música] que busca su aprobación, que ajusta sus posiciones en función de las reacciones de ella. Si eso es debilidad o fortaleza, es algo sobre lo que los observadores políticos israelíes siguen debatiendo. Los tres hijos de Netahuen una radiografía interesante de la familia.
Noa, la hija del primer matrimonio con Miriam, vive una vida completamente separada del foco mediático. Se casó con un rabino, tiene cuatro hijos y vive en el barrio ultraortodoxo de Meashim, en Jerusalén. Según informaciones publicadas, la relación entre ella y su padre es distante. Apenas se ven. El divorcio de su madre y el segundo matrimonio de su padre dejaron una distancia que el tiempo no ha cerrado completamente.
Yair, el hijo mayor con Sara, es el más polémico de los tres. soldado de una unidad de comunicaciones, se ha convertido en una figura activa en redes sociales con declaraciones que en más de una ocasión han generado problemas diplomáticos para su propio padre. ha sido objeto de críticas dentro y fuera de Israel por publicaciones que van desde el exceso de protagonismo hasta contenidos directamente controversiales.
Avner, el menor, mantiene un perfil completamente discreto y ha optado voluntariamente por alejarse del escenario [música] público. La familia Netañahu es como cualquier familia extendida con una figura tan dominante en su centro, [música] un ecosistema complicado, con lealtades que se tensan y se relajan, con historias personales que conviven con las exigencias de la vida pública y con la presencia constante de Sara como eje alrededor del cual todo lo demás gira.
Entender esa dinámica familiar es entender también por qué Netañahu ha tomado algunas de las decisiones que nadie en su entorno político más [música] cercano esperaba. Pero la vida personal de Netañahu, por complicada que sea, es solo una parte de la historia. La otra parte, la que define su legado político de manera más contundente, empieza en 1988 cuando entra en la Kneset y sube a una velocidad que Israel nunca había visto en ningún político de su generación.
Y esa velocidad de ascenso tiene una explicación que va mucho más [música] allá del talento. En 1988, Benjamin Netañahu entró en la [música] Neset, el parlamento israelí, como diputado del partido Liquud. tenía [música] 38 años y lo que había construido en sus años como diplomático y embajador, una reputación de comunicador excepcional, una red de contactos internacionales sólida y una imagen pública que en Israel era conocida, pero que en Estados Unidos era ya considerable.
Fue designado inmediatamente como viceministro de asuntos exteriores. La velocidad del ascenso sorprendió incluso a sus propios correligionarios. Netanyahu tenía algo que muy pocos políticos israelíes de su generación tenían, la capacidad de comunicar con precisión y eficacia en inglés ante audiencias norteamericanas.
En los años 90 eso era estratégicamente determinante. La política exterior israelí dependía de manera crucial del apoyo de Washington. Y el hombre que podía sentarse frente a los presentadores de los grandes canales norteamericanos y defender la posición israelí con soltura y sin apuntes tenía un valor que en los pasillos del poder de Jerusalén se contaba en milesenades [música] oro político.
En 1993 con 43 años Netanu fue elegido líder del Liut. Era la primera vez que el partido adoptaba un sistema de primarias abiertas para elegir a su líder. y Netanyahu lo ganó con contundencia. Era el nuevo referente de la derecha israelí, el hombre al que el partido apostaba para recuperar el gobierno después de que el laborismo hubiera vuelto al poder con Jitsac Ravin en 1992.
Y fue desde esa posición de líder de la oposición, desde donde Netañahu emitió las primeras señales de la manera en que gobernaría si llegaba al poder. El asesinato del primer ministro Rabín en noviembre de 1995 conmocionó a Israel y cambió el panorama político de manera drástica. El asesino era un extremista [música] israelí opuesto al proceso de paz.
Netanyahu no tenía ninguna responsabilidad directa en ese hecho, pero había sido una de las voces más críticas con la política de acuerdo que Rabin [música] estaba impulsando. Y esa crítica expresada en mítines y declaraciones públicas en los meses previos al asesinato le valió acusaciones que todavía algunos sectores de la izquierda israelí le recuerdan.
En mayo de 1996 con 46 años, Benjamin Netañahu fue elegido primer ministro de Israel. era el más joven de la historia del país en ocupar ese cargo. Ganó por un margen estrecho, pero lo hizo en unas circunstancias donde nadie le daba muchas posibilidades. El proceso electoral fue durísimo con campañas intensas de ambos lados y al final Netañahu consiguió movilizar a un electorado que quería una alternativa más firme al proceso de paz que el laborismo había liderado.
Ese primer mandato entre 1996 y 1999 fue complicado. Netan intentaba equilibrar las presiones de la administración Clinton, que quería avanzar en los acuerdos de paz con las de su base electoral, que era escéptica de esos acuerdos. [música] Firmó el protocolo de Hebron en 1997, que implicaba concesiones en parte del territorio de Sis Jordania, pero al mismo tiempo mantuvo posiciones duras en otros frentes que lo enfrentaron con sus propios socios de coalición.
Esa incapacidad de satisfacer completamente a nadie [música] le costó el apoyo. Al mismo tiempo, los primeros cargos de corrupción empezaban a aparecer. En 1997, las autoridades investigaron si Netañahu había interferido en el nombramiento del fiscal general [música] para proteger a un asesor jurídico que enfrentaba acusaciones.
El caso fue archivado, pero la impresión quedó [música] y con la base dividida, la coalición fracturada y los escándalos acumulados, [música] Netañahu perdió una moción de confianza en 1999 [música] y convocó elecciones. las perdió frente a Ehud Barak del [música] partido laborista con una diferencia significativa.
La derrota de 1999 fue el primer gran golpe de su carrera política. Netanyahu [música] renunció al liderazgo delic, se alejó de la política y volvió al sector privado. Mucha gente en Israel pensó [música] que era el final, que su primera etapa como primer ministro había sido demasiado caótica [música] para que nadie apostara de nuevo por él.
Pero Netañahu no interpretó la derrota como un final, la interpretó como una pausa y usó esos años fuera del poder para observar, para planificar y para esperar el momento en que el péndulo de la política israelí volviera en su dirección. [música] Ese momento llegó antes de lo que nadie esperaba.
En 2002 aceptó volver al gobierno como ministro de exteriores bajo Ariel Sharon. Un año después fue nombrado ministro de finanzas. Y en ese cargo, entre 2003 y 2005 emprendió una serie de reformas económicas que modernizaron sectores clave de la economía israelí. Los resultados en los indicadores macroeconómicos fueron positivos. Y Netañahu usó ese éxito económico para reconstruir su imagen dentro del licud y entre el electorado de centro derecha.
En 2005 renunció al gobierno en desacuerdo con la política de Sharon en Gaza. En diciembre de ese año, cuando Sharon abandonó el LCUD para fundar su propio partido, Netañahu recuperó el into en Stoint, [música] liderazgo. El Liud quedó debilitado en las elecciones de 2006, cayendo a solo 12 escaños.
Pero Netañahu no se fue, se quedó como líder de la oposición y pasó los tres años siguientes construyendo el regreso. Y en febrero de 2009, [música] en las elecciones que cambiarían todo, el ICUD casi duplicó su resultado anterior y Netanu fue nombrado primer ministro por segunda vez. Desde 2009 hasta hoy, [música] con solo una interrupción de 18 meses.
Netañahu ha sido el gobernante de Israel. Seis gobiernos, más de 16 años en el cargo. Un récord absoluto en la historia del país. Pero, ¿cómo ha sobrevivido tanto tiempo en un sistema político tan [música] fragmentado y en medio de cargos penales tan graves? Es una pregunta que tiene respuestas que van mucho más allá del talento [música] político.
En diciembre de 2016 estalló lo que se conoce como el caso [música] 1. La televisión israelí Channel 2 publicó un reportaje que revelaba que Benjamin Netañahu y su esposa [música] Sara habían recibido durante tintos años regalos de lujo de parte de dos empresarios, Arnond Milch, [música] productor de Hollywood, y James Packer, multimillonario australiano.
Los regalos incluían puros sabanos de alta gama, [música] champagne de lujo y otros presentes valorados en conjunto en más de 300,000 a lo largo del tiempo. Los fiscales sostuvieron que esos regalos no eran gratuitos. Según la acusación, a cambio de esos presentes, Netañahu habría utilizado su influencia para ayudar a Milchan a obtener visados norteamericanos [música] y a conseguir beneficios fiscales para israelíes que regresaban al país desde el extranjero.
Netan negó siempre que hubiera ninguna relación entre los regalos y sus decisiones políticas. dijo que eran obsequios entre amigos, que no existía ningún acuerdo implícito ni explícito. En 2019, Milchan admitió públicamente haber enviado los regalos, aunque insistió en que no lo consideraba algo incorrecto.
El caso 2000 llegó poco después. Este es quizás el más dañino para la imagen de Netañaju, porque involucra grabaciones reales de conversaciones que tuvo con Arnon Moses, el propietario del periódico Jediot Ahronot, uno de los diarios más leídos de Israel. En esas grabaciones, Netañahu y Moses discuten un posible acuerdo. Cobertura periodística favorable al primer ministro a cambio de legislación que perjudicaría al principal diario rival.
Las grabaciones existen, son públicas. Netanahu [música] las contestó argumentando que eran conversaciones exploratorias que nunca llegaron a nada concreto. El caso 3000 tiene una naturaleza diferente. Está relacionado con la compra de submarinos alemanes para la Armada Israelí, un contrato de miles de millones de dólares.
Las investigaciones señalaron que personas del entorno personal y profesional de Netañajo habrían obtenido beneficios económicos significativos de esa operación de manera irregular. Netañahu no fue formalmente acusado en este caso específico, pero el proceso afectó a personas cercanas a él y arrojó sombras sobre su gestión en materia de defensa. Las investigaciones continúan.
El caso 4000 es el que los fiscales consideran el más grave de todos. Está relacionado con la empresa de telecomunicaciones BESEC, la mayor del país. Según la acusación, Netañahu habría favorecido a través de regulaciones legislativas los intereses económicos del dueño de Besec, Shaul Elovic, a cambio de cobertura favorable en el portal de noticias Wala, que pertenecía al mismo dueño.
[música] Los cargos incluyen soborno, fraude y abuso de confianza. Netañahu los niega en su totalidad. El 21 de noviembre de 2019, el fiscal general de Israel anunció los cargos formales contra Netañajo. Era la primera vez en la historia de Israel que un primer ministro en ejercicio era acusado formalmente de delitos de corrupción.
El anuncio sacudió al país. Netañahu apareció ante las cámaras esa misma noche para rechazar los cargos con energía. Los llamó una casa de brujas. dijo que había una conspiración de medios, policía y fiscalía para sacarlo del poder y anunció que no iba a renunciar. no renunció a pesar de los cargos penales, a pesar de las protestas masivas que se produjeron en Telib y otras ciudades israelíes durante meses.
A pesar de que su propio sistema legal determinaba que un funcionario imputado debería al menos considerar su posición, Netañahu siguió en el cargo y no solo siguió. En las elecciones que se celebraron en 2020 y 2021 en rápida sucesión, el ICUT siguió siendo el partido más votado. [música] Netanyahu no podía ganar por sí solo, pero tampoco podía ser derrotado completamente.
El juicio comenzó formalmente en enero de 2020. tuvo que ser interrumpido varias veces por la pandemia de COVID-19 y por la celebración de sucesivas elecciones. Netañahu [música] usó cada interrupción para argumentar que el proceso era políticamente motivado. Sus abogados emplearon todas las herramientas disponibles [música] para ralentizar los procedimientos y el propio Netañahu en diciembre de 2024 [música] subió al estrado por primera vez para testificar en su propio juicio, algo que los analistas legales calificaron como un
movimiento de alto riesgo que solo alguien con una confianza extraordinaria en su capacidad de persuasión realizaría. En 2025, con el juicio aún en curso, Netañahu dio un paso que sorprendió incluso a sus propios seguidores. Solicitó formalmente al presidente de Israel un indulto. Era un reconocimiento implícito de que los procesos legales podían derivar en condena.
Netanyahu encuadró la solicitud como un acto de responsabilidad política [música] y no como una admisión de culpabilidad. Sus críticos lo leyeron de otra manera. El debate sobre si el indulto será concedido o no sigue abierto. Lo que estos cuatro casos juntos dibujan es el retrato de un hombre que llegó al poder con una visión ideológica formada desde la infancia, que gobernó durante más tiempo que nadie en la historia de su país y que en paralelo a Bastian Tonet todo eso fue acumulando acusaciones legales, que cualquier otro político de
cualquier democracia occidental habría tenido dificultades para sobrevivir. Que Netañahu las haya sobrevivido no es un accidente. es el resultado de una capacidad política extraordinaria aplicada, entre otras cosas, a su propia supervivencia. Pero hay una pregunta que todos los que siguen de cerca la política israelí [música] se hacen desde hace años.
¿Cómo lo ha conseguido? ¿Cómo ha sobrevivido Netanu cuando tantos daban por terminada su carrera? La respuesta no es simple, pero tiene elementos que una vez conocidos hacen que todo lo demás cobre sentido. Benjamin Netanahu ha perdido el poder en dos ocasiones en su carrera política, en 1999 y en 2021.
En ambos casos, quienes lo derrotaron pensaron que era el final. En ambos casos, Netanyahu regresó. Esa capacidad de resurgir que sus admiradores llaman resiliencia y sus [música] detractores llaman obsesión con el poder es probablemente su característica política más definitoria y no es casual. [música] Es el resultado de un conjunto de habilidades que Netañahu ha desarrollado y refinado durante décadas.
La primera de esas habilidades [música] es la comunicación. Netañahu es por consenso general entre los analistas políticos [música] uno de los comunicadores políticos más eficaces de su generación en el escenario internacional. Su dominio del inglés le ha permitido dirigirse directamente [música] a la opinión pública norteamericana sin intermediarios.
Sus apariciones en los grandes medios de comunicación occidentales han sido siempre preparadas con una precisión milimétrica. sabe qué decir, cómo decirlo y cuándo callarse. Eso es más raro de lo que parece en un líder político. La segunda habilidad es la construcción de coaliciones. Israel tiene un sistema proporcional que hace prácticamente imposible que un solo partido gobierne con mayoría.
Para gobernar hay que sumar. Inetañahu ha demostrado una y otra vez que puede sumar con socios ideológicamente muy distintos sin que la coalición se rompa de inmediato. Sabe qué ofrecer a cada socio, qué líneas no cruzar y cómo gestionar tensiones internas que en manos de otro líder habrían hecho colapsar al gobierno.
La tercera es la gestión del miedo. Etañahu es un maestro en articular amenazas a la seguridad nacional israelí, de manera que el electorado siente que no puede prescindir de su liderazgo. Cuando hay incertidumbre, cuando hay sensación de peligro exterior, los votantes israelíes tienden a refugiarse en opciones que perciben como más fuertes y más resueltas.
Netañahu ha cultivado esa imagen con consistencia durante tres décadas. Cada vez que su posición [música] política se ha debilitado, ha habido algún elemento de inseguridad externa que ha reforzado el argumento de que no es el momento de cambiar de Timonel. La relación con Estados Unidos ha sido históricamente [música] uno de sus activos más importantes.
Netañahu sabe navegar Washington con una soltura que ningún otro líder israelí ha tenido en la misma medida. Con administraciones republicanas, donde los apoyos a Israel tienden a ser más incondicionales. Ha sabido construir alianzas sólidas. Con administraciones demócratas más críticas. ha sabido mantener la relación operativa, aunque la personal fuera tensa.
Su relación públicamente fría con Barack Obama y su relación públicamente cálida con Donald Trump son los dos extremos de ese espectro. Pero hay una dimensión de la supervivencia política de Netañahu que sus críticos señalan con consistencia. La tesis de que ha usado el poder para protegerse de la justicia. La propuesta de reforma judicial que su gobierno lanzó en enero de 2023 y que pretendía otorgar al ejecutivo mayor control sobre el Tribunal Supremo, fue recibida por amplios sectores de la sociedad israelí como un intento de garantizar que los tribunales no
pudieran condenarlo. Las protestas que generó durante meses fueron las más grandes en la historia moderna del país. Netanyahu [música] niega que haya ninguna relación entre la reforma y sus procesos judiciales. En junio de 2021, Netanu perdió el poder [música] por segunda vez. Una coalición heterogénea de partidos de todo el espectro político, cuyo único elemento común era oponerse a él.
Consiguió sumar los votos suficientes para formar gobierno. El gobierno de Bennet y la PID fue calificado [música] por muchos como un experimento político audaz. Pero duró solo 18 meses antes de implosionar por sus propias contradicciones internas. Y en diciembre de 2022, Netañahu volvió al poder sexta vez. Ese séptimo gobierno fue el más derechista de la historia de Israel.
Netanyahu formó coalición con partidos ultraortodoxos y con formaciones de extrema derecha que en otros contextos habrían sido considerados incoalicionables. Fue una decisión que le costó apoyo en el centro del electorado y críticas duras desde dentro del propio Licut. Pero Netañahu necesitaba los votos para gobernar y pagó el precio ideológico que esos socios le exigieron.
en 2025 con encuestas que apuntan a resultados adversos [música] para él en las próximas elecciones previstas para 2026. Con el juicio a un activo y con la solicitud de indulto sobre la mesa, Netañahu sigue siendo primer ministro, sigue apareciendo ante las cámaras con la misma energía y la misma certeza que mostraba en sus primeros discursos como líder del Liquut [música] en los años 90.
Sus críticos dicen que es incapaz de imaginar un Israel sin él. Sus seguidores dicen que es lo que Israel necesita. La realidad, como casi siempre en política, [música] es probablemente más complicada que cualquiera de esas dos versiones. La historia de Netañahu es en muchos sentidos la historia de Israel en las últimas tres décadas.
Cada uno de sus mandatos coincide con un periodo crucial en la vida del país. Sus decisiones, sus alianzas, sus éxitos [música] y sus fracasos han dejado una huella en la sociedad israelí que va a tardar décadas [música] en poder evaluarse con la perspectiva necesaria. Y eso, independientemente de lo que uno piense de él, lo convierte en una figura que no puede ignorarse.
Pero más allá de la política, más allá de los cargos legales, más allá de los éxitos y los fracasos como gobernante, hay una pregunta que define a Benjamin Netañahu como persona [música] y que tiene que ver con lo que quedó de aquel joven que perdió a su hermano en 1976 y decidió que su vida tendría un propósito. si lo ha encontrado y si el precio que ha pagado y que han pagado quienes lo rodean merecía la pena.
Hay una foto que circula en los medios israelíes de vez en cuando. Benjamin Netañahu, joven sonriendo junto a su hermano Jonathan. Dos hombres que se parecen, dos hombres que crecieron con las mismas convicciones, bajo el mismo padre en el mismo mundo. Uno murió a los 30 años en Uganda dando su vida por rescatar rehenes.
El otro lleva más de 40 años intentando demostrar que esa muerte no fue en vano. Eso en el fondo es lo que mejor define a Benjamin Netañahu. En términos objetivos y verificables, [música] el legado político de Netañahu incluye logros significativos. La economía israelí se transformó durante sus años en el poder en una de las más innovadoras del mundo.
El sector tecnológico israelí, conocido internacionalmente como Silicon Wadi, creció de manera exponencial durante sus mandatos. Israel pasó de depender en gran medida de donaciones de la diáspora judía norteamericana. [música] a tener una base económica propia sostenible. Eso es un logro real que los analistas reconocen independientemente de sus posiciones sobre otros aspectos de su gobierno.
También es un hecho verificable que bajo su liderazgo Israel firmó los acuerdos de Abraham en 2020 [música] normalizando relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán. Fue un logro diplomático de primera magnitud que cambió el mapa de las relaciones entre Israel y el mundo árabe de una manera que no se había visto en décadas.
[música] Netañahu lo presentó como el mayor éxito diplomático de su carrera y hay argumentos sólidos para sostener esa valoración. Al mismo tiempo, el Netanyahu que conoce la mayor parte del mundo hoy, es también el primer ministro que enfrenta cargos formales de soborno, fraude [música] y abuso de confianza. el que propuso reformas judiciales que generaron la mayor oleada de protestas en la historia moderna de Israel, el que fue descrito por la revista The Economist en varias portadas como una amenaza para la democracia israelí, el
que solicitó un indulto presidencial mientras seguía gobernando. Esas dos realidades coexisten en la misma figura. La relación de Netañahu con la verdad es un tema recurrente entre quienes lo estudian. Sus seguidores dirían que es un hombre que dice exactamente lo que piensa, que no se esconde detrás de eufemismos diplomáticos, que tiene el valor de mantener posiciones impopulares cuando cree que son correctas.
Sus críticos dirían que es un hombre que adapta el mensaje a la audiencia con una flexibilidad que roza la contradicción, que ha prometido cosas que no cumplió y que ha negado cosas que las grabaciones documentan. Probablemente ambas descripciones contienen elementos de verdad. Su relación con la familia es otra contradicción viva.
Hombre que apela constantemente a los valores familiares y a la memoria de su hermano. [música] Es también alguien que Ata ha estado casado tres veces, que mantuvo una aventura extramatonial que admitió en televisión y cuya hija [música] mayor vive alejada de él en un barrio ultraortodoxo de Jerusalén. Hay una distancia entre la imagen familiar que proyecta y la realidad de sus relaciones más cercanas que los que lo conocen no pueden ignorar.
Benjamin Netanyahu es, con todos sus defectos y logros, el político israelí que más ha influido en la historia de su país, desde David Bengurion, [música] el fundador del Estado. Eso no es una opinión, es un dato que sus propios críticos reconocen más de 16 años como primer ministro, seis gobiernos, un récord absoluto, una transformación económica significativa, una serie de acuerdos diplomáticos importantes y también cargos penales, divisiones internas y protestas masivas.
Todo eso junto con forma el retrato de un hombre que no es simple de juzgar. En 2026 hay elecciones previstas en Israel. Las [música] encuestas actuales no son favorables para Netañahu. Sus opositores están intentando repetir la fórmula que funcionó brevemente en 2021. unirse a pesar de las diferencias ideológicas con el único objetivo de impedir que él siga en el poder.
Si lo logran, Netañahu enfrentará el juicio sin el escudo de la jefatura del gobierno. Y si ese juicio termina en condena, [música] sería el final más improbable de una de las carreras políticas más largas e intensas del siglo XXI. [música] Pero Netañahu ha sorprendido antes. Ha vuelto cuando nadie lo esperaba.
[música] ha sobrevivido a lo que parecía insuperable y tiene una habilidad para encontrar el camino cuando el camino parece cerrado que ningún analista político ha sabido modelar con precisión. Quienes lo subestimaron en 1999 lo lamentaron en 2009. Quienes lo daban por terminado en 2021 lo vieron volver en 2022. La historia de Benjamin Netañahu todavía no tiene su último capítulo escrito.
Lo que sí puede decirse con certeza es que cuando ese capítulo final llegue, Israel tendrá que hacer lo que cualquier sociedad hace con sus figuras más complejas. encontrar la manera de sostener al mismo tiempo la admiración por lo que logró y la [música] responsabilidad por lo que hizo mal, sin idealizarlo ni destruirlo, reconociendo que los grandes personajes de la historia rara vez caben en una sola etiqueta [música] y que entender a Benjamin Netañahu en toda su complejidad es en buena medida entender la complejidad del país que
gobernó durante más tiempo [música] que nadie. Benjamin Netañahu tiene hoy 75 años. ha pasado más de la mitad de su vida en el centro de 1900, la política israelí e internacional, enfrentando victorias, derrotas, crisis y regresos que pocos líderes han experimentado. Su historia todavía está en movimiento y si algo ha demostrado durante décadas es que nunca conviene dar por cerrada su carrera antes de tiempo.
Lo que [música] ocurra después, una condena, un indulto presidencial o incluso un nuevo mandato, terminará definiendo el último capítulo de una de las trayectorias políticas más sorprendentes y controvertidas del siglo XXI. [música] Una biografía tan llena de giros que difícilmente habría parecido creíble si hubiera sido escrita como ficción.
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