ya grabadas en la retina de todos los españoles. La jovencita, de tan solo 20 años, luciendo los diferentes uniformes militares, siempre en actitud profesional y concentrada, ha hecho que muchos, pero sobre todo muchas, se replanteen su futuro.
López Calderón considera que los tres años de formación militar, uno por cada ejército, tierra, mar y aire, han proporcionado a la princesa “el conocimiento de cómo es la organización, cómo funciona y a conocer la idiosincrasia de cómo son las Fuerzas Armadas”, explicó al programa de TVE ‘Audiencia Abierta’.
Así mismo, este conocimiento le ha permitido adentrarse en los “valores que viven y los principios con los que actúan las Fuerzas Armadas”. Un acercamiento básico para que, llegado el día de mañana, ella pueda erigirse como jefa de todos los ejércitos, ocupando el mismo (y destacado) rango que ahora ocupa su padre.
El ‘efecto Leonor’

Sería una verdadera incongruencia que esta no hubiera recibido educación castrense y que después pasara a ostentar el rango. Esto le daría un desconocimiento absoluto de las diferentes instituciones; no manejaría los códigos y menos los valores. Y como para querer una cosa no hay nada mejor que conocerla, ahí la tenemos, cumpliendo de manera comprometida con sus tres años de entrenamiento.
Además, como decíamos, este entrenamiento ha provocado un ‘efecto Leonor’ con el que muchos no contaban. Así lo explicaba el jefe de Estado Mayor de la Defensa: “Desde luego, se ha notado el que sea joven y que sea mujer; sí que ha habido un incremento de mujeres jóvenes que quieren meterse también en las Fuerzas Armadas”.
El oficio de militar no ha podido contar con una mejor promoción que la que Leonor lleva haciendo en estos tres años. La princesa nos ha acercado un mundo que parece lejano y con el que no todos conectan. Nos ha mostrado cómo se trabaja a bordo de los buques de la Marina; cómo se desenvuelve en misiones en la nieve, cómo se preparan los pilotos de los kazas… Todo se lo hemos visto hacer a ella. Por lo tanto, no es raro que muchas jovencitas, al verla, se hayan sentido interpeladas. Si ella puede, yo también.
Las chicas se identifican con ella
De ahí que se haya producido ese ‘efecto llamada’ o ‘efecto Leonor’, del que hablaba López Calderón. Todavía lo militar resuena poco para las chicas y mujeres jóvenes. Tan solo hay que ver los datos que ayer se hicieron públicos referentes al desfile en el Día de las Fuerzas Armadas. Frente a los abrumadores 3.402 militares hombres, las 344 mujeres que tan solo en el día de ayer salieron a las calles de Vigo para acercar los ejércitos a la ciudadanía. Pero que Leonor sea una de ellas, se muestre como una más, es absolutamente importante porque provoca la identificación de las chicas y las hace partícipes de un terreno en el que no siempre estuvieron bienvenidas. Ella demuestra el cambio de los tiempos y cómo la verdadera igualdad llega a todos los rincones.
Han sido tres años de aprendizaje que están a punto de llegar a su fin. Leonor acaba este mismo curso su formación en la Academia Aérea de San Javier (Murcia), aunque no recibirá los Reales Despachos del Ejército del Aire y del Espacio (junto con los de Tierra y Armada) hasta julio del 2027. Pero antes de eso comenzará otro tipo de formación. Y es que el próximo septiembre, la princesa empezará primero de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. A punto de cumplir los 21, se iniciará en el ambiente universitario, del que su hermana menor lleva un año siendo partícipe.

Si sigue la estela que marcó su padre, después de la carrera universitaria (en una universidad pública española) llegará su formación en el extranjero, donde completará lo aprendido durante su paso por el campus de Getafe. Estados Unidos, Europa… para eso todavía queda, de momento, sus miras están puestas en finalizar con éxito los exámenes en San Javier y enfrentarse a sus primeras veces como universitaria.