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Su exnovio, Narumi Kurosaki, le impuso condiciones antes de matarla.

Narumi Kurosaki nació el 23 de julio de 1995 en la ciudad de Tokio, capital de Japón. Fue la primera de las tres hijas que sus padres, Taeko y Hiroshi, tuvieron durante el breve tiempo que estuvieron casados.

 Sus dos padres eran de origen humilde, lo que empeoró cuando Taeko y Hiroshi se divorciaron poco después del nacimiento de Kuromi. La separación no fue en buenos términos. Narumi, Honami y Kuromi pasaron a vivir únicamente con su madre, que no recibía ningún apoyo económico de su exmarido, algo que marcó desde muy temprano la forma de ser de Narumi.

 Aunque apenas tenía 4 años de edad, al lado de sus hermanas, que no tenían más de 2 años, Narumi fue la única consciente de los cambios que estaban ocurriendo en sus vidas y a medida que crecía, también empezó a darse cuenta del esfuerzo que Taeko hacía para lograr mantenerla a ella y a sus hermanas. Su situación económica no mejoró con los años.

 Por el contrario, a medida que las niñas empezaban la escuela, los gastos se triplicaron, por lo que Taeco se vio obligada a trabajar en hasta tres lugares a la vez, lo que naturalmente llevaba a que estuviera menos tiempo en casa. Y aunque era sumamente agotador, contaba con la ayuda de Narumi, que todavía era una niña. No era que Taeko delegara sus responsabilidades en ella, sino que genuinamente salía de Narumi querer ayudar, ya fuese ordenando la casa para cuando su madre llegara o cuidando de sus hermanas mientras ella dormía, algo

que claramente Taeko agradecía. Sin embargo, sabía cuán importante era que Narumi siguiera teniendo espacios para ser una niña y por eso hacía el enorme esfuerzo para pagar clases que tuvieran que ver con sus hobbies como natación, baile y piano, actividades en las que destacó llegando a ganar varios trofeos y medallas a lo largo de los años.

 Las principales características de la personalidad de Narumi ya eran claras en esa época. Por ejemplo, su generosidad que no se limitaba a su casa. Según su madre, durante sus primeros años escolares, durante los recreos, Nerumi iba con los niños de preescolar que no sabían leer y pasaba todo su receso leyéndoles cuentos.

 Pero además de ser una niña dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, Narumi también era sumamente inteligente y curiosa, lo que la llevaba a leer decenas de libros por su cuenta y querer aprender de todo, lo que fue creciendo a medida que ella lo hacía. Durante su adolescencia, mientras asistía al colegio secundario metropolitano Kokusai, Narumi descubrió que soñaba con estudiar en una universidad privada y desde ese momento hizo todo lo necesario para que este sueño se convirtiera en realidad.

 Si bien siempre había sido responsable con sus estudios en la secundaria, esto incrementó haciendo que destacara como una de las estudiantes más brillantes de su clase e incluso de su generación. Pero su determinación por cumplir estos sueños no la alejaron de su familia. Por el contrario, ya siendo más grande, Narumi seguía igual de comprometida con ayudar a su madre y hermanas, por lo que durante toda su adolescencia tuvo varios trabajos temporales para ayudar económicamente y también para ahorrar para su futuro. Algo para lo que Taeco

también estaba ahorrando. Pese a trabajar y estudiar, Narumi no dejaba de ser un adolescente sociable a la que le encantaba estar con sus amigos, por lo que para asegurarse de tener tiempo de hacer todo, se levantaba cada día a las 5 de la mañana antes de que el sol saliera y sin hacer ruido. aprovechaba esas horas antes de que su familia se despertara para estudiar y tener así la tarde libre después de clases y su trabajo.

 Tristemente, pese a todo el esfuerzo que hizo durante la secundaria, la situación económica en su casa seguía siendo muy delicada y los montos que ella y su madre habían ahorrado no eran suficientes para pagar una universidad privada, por lo que si bien había sido aceptada en ella, tomó la difícil decisión de volver a rendir un examen de ingreso aplicando a una universidad estatal.

 En 2013, durante su último año de secundaria, Narumi dejó de lado sus sueños para garantizar una mejor situación para su familia y cuando se graduó, entonces se anotó en la Universidad de Sucuba para estudiar en la facultad de ciencias sociales. Y aunque no era lo que quería, estaba lejos de ser una mala universidad. ubicada en la ciudad con el mismo nombre a unos 60 km de Tokio, su Cuba es una de las universidades más prestigiosas de Japón e incluso está entre las más destacadas del mundo, por lo que es normal que entre su alumnado o a veces

también entre su plantilla de profesores haya extranjeros como por ejemplo Nicolás Cepeda. Nicolás Humberto Cepeda Contreras nació el 11 de diciembre de 1990 en Temuco, una ciudad al sur de la capital de Chile, Santiago. Y aunque si bien compartían algunas características como ser los dos hermanos mayores de tres hijos, la vida de Nicolás siempre fue muy distinta a la de Narumi.

 La diferencia más clara eran sus situaciones económicas. Nicolás creció en una familia de muy buen nivel económico. Su padre, Humberto Cepeda, es un importante gerente de una empresa telefónica, mientras que su madre, Ana Luz Contreras, trabajó durante varios años en ambientes políticos, llegando a ser secretaria de Francisco Wenchumilla, un senador nacional para el que trabajó hasta el 2008 cuando Humberto tuvo que dejar Temuco para mudarse a Antofagasta por temas de trabajo.

 Para ese entonces, Nicolás ya estaba en los últimos años de secundaria, que hasta entonces él y sus hermanas mellizas, Belén y Josefa, habían cursado en un colegio privado de Temuco llamado Colegio Centenario. Su último año de secundaria, el mayor lo cursó en Antofagasta. Según sus padres, esta mudanza no fue sencilla para él.

Dejar toda su vida atrás fue especialmente complicado para el adolescente, que no pudo hacer amigos en este nuevo lugar, por lo que terminó refugiándose en sus estudios. Cuando el año siguiente se le ofreció a Luz un puesto en la municipalidad de La Serena, lo que implicaba volver a mudarse, Nicolás dijo que no se iría con ellos.

Al tener ya 19 años, estaba en edad de empezar la universidad y con el apoyo de sus padres se mudó a la capital para estudiar en la Universidad de Chile. Nicolás siempre había destacado en materias como matemática y economía, por lo que a nadie de su entorno le sorprendió que eligiera estudiar ciencias de la administración y empresas, mucho menos que le fuera bien.

Hizo la mayor parte de su carrera en Chile y en 2014 decidió participar de un programa de intercambio que ofrecía un puesto en la Universidad de Tsucuba en Japón. fue elegido y llegó al país a principios de ese año, según lo que afirman algunas fuentes como Nicolas Sher, un estudiante avanzado, no solo fue un alumno en su Cuba, sino que poco después de su llegada aplicó para una posición como ayudante de profesor.

Nicolás tomó la decisión de cambiar, procurando ser más sociable y sobre todo conocer el país. estuvo varios meses viajando a diferentes partes de Japón, decidido a aprender el idioma local de forma más inmersiva que yendo simplemente a una clase. Además, se aseguraba de participar en diferentes actividades organizadas por la universidad para garantizar que los estudiantes extranjeros lograran adaptarse.

 Una de estas actividades fue una fiesta celebrada en octubre del 2014, en la que él además trabajó como DJ. Fue ahí donde el chileno de 24 años conoció a Narumi de 19. Si bien muchas fuentes hablan de un amor a primera vista, la verdad es que se tomaron las cosas con bastante calma. Si bien era obvio que se sentían atraídos el uno por el otro, no empezaron una relación hasta varios meses más tarde, cuando ya se habían conocido un poco más y habían podido anteponerse a la barrera del idioma. Un obstáculo que no fue fácil.

Después de varias citas y de saber un poco más del otro, se pusieron de novios en febrero del 2015 y parecía ser una relación muy seria, pese al poco tiempo que se conocían. La realidad es que a Nicolás no le quedaba mucho tiempo en Japón, al menos no como parte del programa de intercambio, que es exactamente un año, es decir, hasta abril del 2015.

 Pese a esto, los dos parecían estar convencidos de que lo suyo no era pasajero. Y por eso el chileno extendió su estadía hasta mayo cuando Narumi terminaba las clases y le propuso viajar a su país con él. Quería que conociera a su familia y ella aceptó encantada. Estuvieron unas semanas en Latinoamérica antes de que Narumi tuviera que volver a Japón, esta vez sola.

 Nicolás tenía intenciones no solo de volver con ella, sino que también de instalarse en Japón. Sin embargo, gracias al consejo de sus padres, decidió que lo mejor era terminar sus estudios en Chile y volver cuando ya tuviera un título, lo que haría más fácil encontrar trabajo en ese país. Era un plan bastante sólido y obviamente lógico, pero claro, una cosa era estar de novios viviendo en el mismo país y otra muy diferente estar a dos puntas distintas en el mundo.

 No solo era un problema de diferencias horarias, sino también de confianza y a medida que pasaban las semanas también de manipulación. De por sí estar lejos de Narumi hacía que el chileno actuara de forma extremadamente posesiva. Y aunque esto en un principio le pareció tierno a la chica, con el paso del tiempo empezó a sentir afixia por los celos de su novio y sobre todo por la forma en que quería controlar toda su vida sin estar cerca.

 Le imponía reglas sobre qué hacer y cómo debía hacerlo, cómo debía actuar frente a otros hombres o estando con sus amigos, lo que llevó a que lentamente Narumi se distanciara de él. ya no estaba tan segura de querer que Nicolás volviera a Japón para hacer una vida juntos. Así que mientras él preparaba todo para volver, la chica empezó a hacer planes en solitario para los próximos años de su vida y fue quedando cada vez más claro que quería hacerlos sola.

 El 12 de abril del 2016, Nicolás regresó a Japón ya con su título universitario para buscar trabajo, pero nada fue como lo esperaba. En primer lugar, conseguir un empleo le fue prácticamente imposible, pero lo más impactante para él fue la charla que tuvo con Narumi. La chica de entonces 21 años le contó que había decidido participar de un programa de intercambio y que si era elegida tendría que ir a vivir a Besancón en Francia, donde estudiaría el idioma y demás.

 El cambio de planes no le gustó para nada a él, por lo que todo el asunto generó una discusión bastante fuerte que volvía las cosas todavía más tensas entre ellos, aunque no se separaron. El intercambio era apenas un proyecto todavía y sin ninguna certeza de qué ocurriría, ambos decidieron ignorar el tema.

 Durante los siguientes meses siguieron viviendo juntos sin volver a hablar de eso hasta que Narumi fue notificada de que había sido seleccionada para el intercambio. Aunque esto no puso muy contento a Nicolás, no hubo mucho que discutir. En otoño, la chica empezó a organizar las cosas y a finales de septiembre se mudó a Francia.

 Una semana después de haberse instalado en Besancón, Narumi oficialmente terminó su relación con Nicolás argumentando que quería concentrarse en sus estudios y en su vida en Francia. No es sorpresa que al chileno no le cayera nada bien la decisión de la chica. Sin nada más que hacer en Japón, el 9 de octubre Nicolás volvió a Chile, pero lejos de enfocarse en su vida, siguió atento a los movimientos de su ex, incluso con el océano de por medio.

 En las semanas siguientes a su separación, Nicolás empezó a dedicar prácticamente todo su tiempo libre a estalquear a su ex y no contento con ello, decidió hackearle el perfil de Facebook a través de lo cual pudo descubrir las nuevas amistades de Narumi y además que había empezado a salir con alguien nuevo, un chico francés llamado Arthur de Picolo, quien estudiaba mecánica y microtecnología en una escuela superior.

 Obviamente esto no fue tomado bien por el exnovio que siguió escribiéndole a Narumi, que dijo estar realmente asustada de lo que Nicolás podría llegar a hacerle. Naturalmente su familia, amigos y novio le aconsejaron que lo bloqueara de todas las redes sociales, pero eso no evitó que siguiera en contacto. Probablemente debido a ese mismo temor, Narumi siguió contestando los mails que Nicolás le enviaba, incluso si muchos de esos eran amenazadores.

 A finales de noviembre de ese mismo año, el 28 de ese mes, para ser más exactos, Nicolás tomó un vuelo a Ginebra con escala en España, donde tenía un primo que estaba estudiando medicina. Mientras lo visitaba, envió varios correos electrónicos a Norumi contándole que estaba en Europa y proponiendo encontrarse. Ella nunca le contestó, pero Nicolás eso no lo detuvo de viajar a Besancón para buscarla.

Cepeda llegó a Besancón el domingo 4 de diciembre sin que Narumi siquiera supiera que estaba en la misma ciudad que ella. La chica no había leído sus mails, así que realmente la tomó por sorpresa cuando ese día, al regresar a sus clases de baile, se encontró con su ex paseando casualmente por los alrededores del campus universitario en el que vivía.

 Obviamente no había nada casual sobre el encuentro. Según algunas fuentes, esa no era la primera vez que Nicolás estaba en Besancón. Desde su llegada a Europa, más de una vez había viajado hasta esa ciudad para vigilar a su exnovia sin que la chica se diera cuenta. De esa forma había aprendido exactamente en qué zona del campus vivía y cuáles eran sus horarios, planeando así la forma de encontrarla, de manera que pareciera una coincidencia y no el motivo principal por el que había viajado al antiguo continente.

 Pese a todo lo que pasó entre ellos durante el último tiempo, Narumi aceptó pasar el resto de la tarde con él y mostrarle la ciudad, tal vez por miedo a que justamente al rechazarlo actuara de forma impredecible. Así que después de subir a su habitación para cambiarse, volvió con Nicolás. Como ella conocía la ciudad, decidió llevarlo a las afueras para ver la Salina Real, una construcción del siglo XVII, considerada patrimonio de la humanidad.

 Allí estuvieron un buen rato recorriendo el lugar y sacando fotos. De ahí viajaron a Ormans, una comunidad aproximadamente 25 km de Besancón. Fueron al restaurant La Tablet de Gustav, donde tuvieron una cena que los empleados describieron como relajada y tranquila. Lamentablemente no tenemos información certera de cuánto tiempo estuvieron ahí o en qué momento se fueron, pero sí sabemos que volvieron a Besancón usando el auto que Nicolás había alquilado al llegar a Suiza y con el que había viajado hasta Francia. A

las 22:58, las cámaras de seguridad de la residencia donde Narumi vivía captaron a la joven entrar junto a Nicolás, que llevaba consigo varias maletas. Gracias a estas cámaras en los pasillos de la residencia vemos como ambos fueron a la habitación 106 perteneciente a Narumi. Esa es la última imagen que se tiene de la joven.

 Varias personas que vivían en esa residencia dijeron que ya entrada la madrugada del 5 de diciembre entre las 3 y las 3:20 de la mañana se despertaron al escuchar varios gritos desesperados acompañados por golpes secos en las paredes  o muebles. Pese a que claramente algo no estaba bien, como los ruidos pararon abruptamente y no volvieron a repetirse, nadie llamó a la policía.

 En la madrugada del 6 de diciembre y recién varias horas después, la ausencia de Narumi empezó a ser evidente. Los primeros en darse cuenta fueron sus compañeros de clase cuando el estudiante simplemente no asistió a la universidad. Nerumi había llegado a Francia gracias a una beca y eso hacía que se tomara aún con más seriedad sus estudios.

 Los más cercanos a ella incluso le escribieron para ver si todo estaba bien y al igual que sus familiares y amigos recibieron respuesta. Durante 10 días el entorno de Narumi intercambió mensajes con quien creían era ella, tanto a su familia y amigos en Japón como a su novio y amistades en Francia. Les llegaron un mensaje supuestamente de Narumi donde les contaba que había surgido un problema con su pasaporte y había tenido que viajar hasta la ciudad de Lion, donde había una oficina del consulado.

 Y como nunca estuvo en esa ciudad, decidió quedarse unos días ahí mientras solucionaban lo de su documento. Pese a que nadie de su entorno la veía desde el domingo 4, ninguno de ellos sospechó de que pudiera estar desaparecida. Después de todo, habían estado escribiéndole. Sin embargo, varios de sus compañeros de clase no creían esta versión.

 Conociendo a Narumi, era muy raro que se asentara tanto a clases sin avisar previamente a sus profesores. Así que cada vez más preocupados el 12 de diciembre aquellos que vivían con ella en la residencia decidieron entrar a la habitación número 106 que pertenecía a la chica. En vez de tranquilizarlos, la preocupación se hizo todavía mayor al entrar al dormitorio de Narumi.

 Todo estaba desordenado y fuera de lugar, lo que difería de la forma en que la chica siempre lo tenía. Sin mucha idea de qué hacer y conscientes de que no tenían pruebas de que algo malo le hubiera pasado como para recurrir a la policía, los compañeros de Narumi decidieron acudir a las autoridades de la universidad, quienes ese mismo día denunciaron la desaparición de Narumi a la fiscalía de Besancón, quienes no iniciaron una investigación oficialmente hasta 3 días después, es decir, el 15 de diciembre.

 A las 5:30 de la mañana del 15 de diciembre, un par de policías entró a la habitación que pertenecía a Narumi. Y a diferencia de lo declarado por los amigos de la chica, la habitación no estaba desordenada como la habían descrito, sino que estaba perfectamente ordenada. No había ningún indicio de forcejeo o lucha y tampoco parecía haber sucedido un robo.

 En la habitación, los policías encontraron no solo su computadora, sino también su billetera con 565 € dentro. Lo único que parecía faltar era una manta, su pasaporte y su teléfono, lo que en cierta forma coincidía con la versión que Narumi había dado a través de mensajes de texto. Sin un arma homicida o una escena de crimen clara, la policía no estaba convencida de seguir con la investigación del caso.

 Fue la insistencia del círculo cercano de Narumi, lo que hizo que la policía no abandonara y en su lugar pidiera las grabaciones de seguridad de los últimos 11 días. El análisis de horas y horas de grabación demostró que la última vez que Narumi había sido captada en cámara fue la noche del domingo 4 de diciembre mientras entraba al edificio, pero nunca se le había visto salir.

 Esto a diferencia de su acompañante, a quien no demoraron en identificar como su exnovio, Nicolás Cepeda, quien volvió a su país el 6 de diciembre después de manejar a Suiza desde donde salía su avión. Sin muchos indicios claros de dónde empezar a buscar, la policía francesa se dedicó los siguientes días a recoger los testimonios del entorno de Narumi, mientras que a la vez se iniciaba un operativo de búsqueda que ya no se limitaba al campo de la universidad, sino también al resto de la ciudad y en específico a las zonas

boscosas de Besancón, en donde se hicieron varios rastrillajes y un operativo completamente independiente de búsqueda en el bosque más cercano a la universidad. Durante las últimas dos semanas del 2016, las autoridades se centraron en buscar el cuerpo de Narumi o por lo menos algún indicio, pero sus esfuerzos fueron nulos.

 Aunque no había pistas físicas, los testimonios del entorno de Narumi habían dejado en claro cómo la chica se sentía respecto a su ex y los comportamientos controladores que este había tenido a lo largo de su relación. Esto junto al hecho de que fue la última persona en verla llevó a que los detectives se pusieran en contacto con Nicolás Cepeda para interrogarlo de manera virtual.

 Aunque tenían imágenes del joven entrando y saliendo de la residencia estudiantil, no tenían evidencia para acusarlo de nada y por eso mismo su primera declaración la hizo desde Chile. En la misma dijo que había viajado a Europa por motivos personales. Alegó que viajó para visitar a su primo y aprovechar la oportunidad para buscar nuevos posgrados.

 Según él, ni siquiera había ido a Besancón con la intención de buscar a Narumi. El encuentro había sido totalmente casual, pero despertó antiguos sentimientos entre ellos y por eso fueron a cenar y posteriormente a la habitación de la chica, donde según lo que narró tuvieron relaciones. Dijo haberse quedado en la habitación de Narumi junto a ella durante todo el día 5 de diciembre, yéndose a las 4:30 de la mañana del martes 6 para tomar su vuelo de vuelta a Chile.

 Según lo que declaró en ese momento, Narumi seguía en su habitación durmiendo y desde entonces no supo más de ella. Pese a que su historia parecía ser sólida, los detectives franceses sintieron que algo no era tal y como él lo contaba, así que decidieron solicitar los registros telefónicos de su teléfono mientras estuvo en Francia y a su vez también los de Narumi.

 Además, se comunicaron con la empresa en donde había alquilado el auto para acceder a los datos de geolocalización del GPS. Esto, en conjunto con los datos de ingreso al continente europeo les permitió seguir los movimientos del chileno con bastante precisión y poco a poco ir desmintiendo su cartada. Nicolás aterrizó en Ginebra el martes 27 de noviembre del 2016 y al día siguiente, tras descansar, se dirigió a una de las sucursales de Flixbus para retirar el vehículo que había reservado con 10 días de antelación. Desde allí emprendió un

viaje en auto hasta la ciudad francesa de Dillón, que queda muy cerca de la frontera suiza. En ese lugar estuvo por lo menos un par de días en los que sus movimientos llevaron a los investigadores a pensar que estaba planeando cómo llevar a cabo un crimen. El jueves primero de diciembre inició el día yendo a un centro comercial llamado Toysondor y gracias a los movimientos de su tarjeta de débito, sabemos que entró al supermercado Carrefur para comprar un bidón de 5 L de gasoil, una caja de fósforos y un spray de cloro de

limpieza. Después de esas compras, según los datos del auto, pasó el resto del día recorriendo las diferentes carreteras que rodean y atraviesan el bosque de Chocks, la zona boscosa más grande de Francia. Y es que estaba buscando el lugar perfecto. Los registros tanto de su teléfono como del GPS del Reynold Senic que había alquilado demostraron que pasó desde el primero hasta el 4 de diciembre viajando ida y vuelta entre Dillon y Besancón, manejando especialmente cerca de los lugares que Narumi visitaba a diario,

como su residencia, el edificio donde tenía clases y otros en los que era común verla, lo que claramente demostraba que el 4 de diciembre no se encontró con Arumi por casualidad, como declaró. Los movimientos siguientes parecían coincidir con lo que había dicho, pero al analizar la ubicación del vehículo y su auto los días siguientes, hizo que las sospechas crecieran todavía más.

 Si bien el Renault había pasado todo el lunes estacionado frente a la residencia estudiantil, su GPS demostraba que en la madrugada había manejado hasta el bosque de Cho donde estuvo días antes. Según los registros, no había tomado caminos principales, sino unos más escondidos en donde estuvo estacionado durante un buen rato. Pero eso no era lo más curioso.

 Al analizar los movimientos de su teléfono y el de Narumi, descubrieron que ambos se habían conectado a las mismas antenas en dirección al bosque, es decir, que habían estado juntos. Pero esa no era la única vez. Los registros telefónicos seguían demostrando que los aparatos habían estado juntos mientras Nicolás viajaba de vuelta de John, lo que llevaba a pensar que el chico había tenido consigo el celular de su ex.

 De hecho, pudieron corroborar que uno de los primeros mensajes enviados al entorno de Narumi había sido desde una antena camino de John, lo que podía significar dos cosas. Nicolás había mentido al decir que se había ido solo mientras Norumi dormía o directamente fue él quien había estado haciéndose pasar por la chica.

 La policía tenía cada vez más motivos para creerlo. Segundo, según los registros de la compañía a la que le había alquilado el auto, este fue devuelto el 7 de diciembre y el estado en el que se encontraba fue especialmente malo, ya que estaba lleno de barro, particularmente en el maletero y en el asiento del conductor.

 Tras entregar el vehículo, Zapeda compró un boleto de tren y viajó a Genova, desde donde fue hasta Barcelona para encontrarse con su primo Juan Felipe Rodríguez Contreras. A este le dijo que había viajado a Suiza para reemplazar de último momento a un profesor en un congreso en Ginebra y le hizo una petición un tanto rara, que fuese discreto con su presencia, que no publicara ni comentara nada en internet argumentando que estaba peleado con sus padres y no quería que supieran dónde se encontraba Juani.

 lo que su primo le pedía, incluso cuando días antes de llegar a Barcelona, Nicolás le había escrito, para hacerle preguntas bastante sospechosas, sobre técnicas para fixiar a una persona o procesos de descomposición de un cuerpo, lo que dijo que era por mera curiosidad. estuvieron juntos hasta el 12 de diciembre cuando este volvió a Suiza para tomar su vuelo con destino a Chile, por lo que no había vuelto el 6 de diciembre como declaró en primera instancia, sino una semana después.

 Pese a que todo lo señalaba a él como posible responsable, la policía francesa no emitió una orden de arresto hasta mediados de enero del 2017, cuando descubrieron una pieza de evidencia clave que demostraba las intenciones que tenía Nicolás de hacerle daño a la chica. Se trataba de un video que él mismo había grabado y subido a sus redes sociales hablando de Narumi, en el que decía cosas como, “Ella tiene que pagar un poco por lo que ha hecho y asumir que no puede seguir cometiendo este tipo de errores con la persona que la ama.

 From now I I will leave the conditions without any effect. 21.  Lo más inquietante, sin embargo, es que habla de ciertas condiciones que Narumi tiene que cumplir y que si no lo hace, dentro de dos semanas haré cumplir estas condiciones con efecto inmediato. Un video sumamente incriminatorio.

 Para la policía era claro que el plazo acabó los primeros días de diciembre y las condiciones no habían sido otras que acabar con la vida de Narumi. De hecho, gracias al estudio de la evidencia, los detectives tenían una hipótesis. Estaban convencidos de que Nicolas acabó con la vida de su exnovia mientras estaban en su habitación, teniendo en cuenta los gritos escuchados por el resto de los estudiantes y los mensajes que Zapeda le había enviado antes a su primo.

 La conclusión más lógica era pensar que lo había hecho por aficia o estrangulamiento. El chileno utilizó el spray de limpieza que había comprado Undón para limpiar la escena y finalmente sacó el cuerpo de su ex a través de alguna de las salidas de emergencia del edificio para subirlo al auto y conducir hasta los alrededores del bosque que les mencioné, donde pudo haber utilizado el bidón de combustible que compró para incendiarlo o bien tiró el cuerpo en el río Dubes.

 El problema con la hipótesis de la policía no es que le faltara sentido, sino que si era un cuerpo era muy difícil probar. De hecho, la investigación quedó congelada durante varios meses a la espera de algún movimiento bancario o algún avistamiento que pudiera desmentir su teoría y demostrar por el contrario que Narumi se fue de forma voluntaria.

 Esto nunca ocurrió y por eso mismo la justicia de Francia empezó un proceso para nada sencillo de extraditar al sospechoso. Aunque la policía francesa emitió una orden de arresto internacional contra Nicolás, las autoridades chilenas se negaron, lo que llevó un montón de idas y vueltas entre las autoridades de ambos países para lograr un acuerdo.

 Como les dije antes, no fue fácil y estuvo la pandemia de por medio, pero después de varios años, finalmente el 20 de mayo del 2020, la Corte Suprema de Justicia Chilena aprobó que Nicolás fuera extraditado y se le impuso prisión preventiva mientras se arreglaban los detalles para su viaje. Después de dos meses de prisión preventiva en Viña del Mar, el 23 de julio fue trasladado por la Policía de Chile al aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez, pasando a estar bajo supervisión de las autoridades francesas. viajó hasta París

y de allí se lo trasladó en auto hasta Besancón, a donde llegaron por la tarde del 24 de julio. El mismo día de su llegada, Nicolás fue presentado frente a un tribunal en donde se lo acusó oficialmente de homicidio y se decidió que estaría detenido de forma preventiva a espera de su juicio. Durante los siguientes meses, su equipo legal intentó varias maneras de que se le otorgara una especie de libertad condicional mientras esperaba por el juicio, pero su petición fue rotundamente rechazada en cada ocasión, por lo que Nicolás siguió bajo prisión

preventiva durante 2 años hasta el 21 de marzo del 2022 cuando empezó el juicio en el tribunal de lo penal de Besancón. Dado el carácter internacional del caso, el juicio estuvo traducido de forma simultánea tanto el español como el japonés, facilitando así que todos los presentes pudieran entender y expresarse de forma correcta.

 La fiscalía inició el juicio pidiendo la cadena perpetua para el acusado, argumentando que este había viajado especialmente a Europa con el objetivo de acabar con la vida de Narumi. La evidencia encontrada llevaba a pensar que este hombre la había asfixiado y posteriormente se deshizo de su cuerpo en la zona del bosque, momento en el que ya tenía el celular de su víctima y con el cual había reemplazado la identidad de su exnovia para evitar que el entorno se preocupara por ella.

Para fundamentar su hipótesis, no solo presentaron los testimonios de los otros habitantes de la residencia estudiantil que escucharon gritos en la madrugada del 5 de diciembre, sino que también llamaron al estrado a distintas personas del círculo íntimo de la chica. Esto en conjunto con la propia huella digital de Nicolás, dejó en claro que se trataba de una persona posesiva y celosa que en el último tiempo había empezado a fantasear con vengarse.

 Muestra clara de eso era un blog en el que escribía cuentos con tintes violentos sobre el reencuentro de dos personas que se habían separado. Por su parte, la defensa de Nicolás, encabezada por Jacqueline Lafont, una abogada bastante mediática, mantuvo la postura de inocencia de su cliente. Afirmaron que su visita a Besancón no había sido planeada y que el encuentro con Narumi fue igualmente casual, haciendo énfasis en que si bien habían pasado juntos la noche, la chica estaba sana y salva cuando se fue.

 Como no tenían pruebas que pudieran corroborar esta historia, la defensa se enfocó en demostrar lo que consideraron fallos en la evidencia de la fiscalía. Según ellos, al no haber encontrado el cuerpo de Narumi, no podía hablarse de un homicidio y mucho menos conectar este a Nicolás, ya que no había pruebas de ADN o rastros forenses que pudieran confirmar su culpabilidad.

 Para la defensa, la evidencia presentada por la fiscalía era sumamente circunstancial y por eso no debía ser tomada en cuenta. En total, el juicio se extendió por dos semanas antes de que el jurado se retirara a deliberar el 12 de abril. Tras 4 horas, el jurado y juez declararon culpable a Nicolás y se lo condenó a 28 años de prisión junto a una prohibición de portar armas de por vida y la expulsión definitiva de Francia tras cumplir los primeros 15 años de su condena.

 Los otros 13 se los cumpliría en su país natal. Aunque el proceso terminó, Nicolas y su equipo de abogados habían dejado claro que iban a apelar, por lo que nadie se sintió aliviado por el final del juicio. La fecha de este segundo juicio se fue posponiendo varias veces por problemas con el equipo de abogados de Nicolás apenas unos días antes de que empezara el juicio.

 Le hizo saber a uno de sus abogados que no quería seguir trabajando con él después del juicio, lo que naturalmente llevó a que el abogado se negara a representarlo. Un par de meses después, su otro abogado renunció y aquello llevó a que el juicio se reprogramara para diciembre del 2023. Empezó nada más ni nada menos que el 4 de ese mes a 7 años de la desaparición de Narumi.

 Entre los testigos presentados por la fiscalía durante este juicio, no solo estuvieron los 11 estudiantes que escucharon gritos en la residencia o los amigos que Narumi había hecho en la universidad, sino también una de sus hermanas y Arthur, su novio de aquel entonces. A 17 días del inicio del juicio, es decir el 21 de diciembre, el tribunal ratificó la condena previamente impuesta, aunque modificó las condiciones.

 En vez de ser una pena dividida entre Chile y Francia, se determinó que los 28 años de sentencia debían ser cumplidos en el país donde pasaron los hechos. Al igual que en el juicio anterior, la defensa afirmó que volverían a apelar esta decisión, ya que había varias irregularidades en el caso. A finales de febrero del año pasado 2025, la defensa presentó frente al tribunal muestras de que la fiscalía había presentado en el juicio evidencia que no fue aprobada previamente, logrando así que se anulará la condena emitida a finales del 2023 y

se ordenará un nuevo juicio para el cual la fiscalía anunció que iba a pedir la pena de 30 años de prisión. El tercer juicio empezó el 17 de marzo del 2026. Como lo había hecho en todos los otros procesos judiciales previos, Nicolas se declaró inocente, pero esta vez admitió haber mentido en los juicios anteriores y en su declaración inicial.

 Creo que tenía miedo y un poco de vergüenza de admitir que iba a encontrarme con ella cuando la relación hubiera terminado y de tener que explicar mi vida privada. Aunque su confesión fue parte de una estrategia para mostrarse más vulnerable y humano, en vez de ayudar a su defensa, le quitó credibilidad y la sensación de que no podían creer nada de la historia que venía manteniendo desde el 2016.

 Lo mismo pasó con las instancias en las que lloró. Nadie le creyó y fueron más bien interpretadas como un intento de manipular al jurado que no logró, sobre todo porque el 23 de marzo y por primera vez Taeko, madre de Narumi, declaró en la corte y su testimonio dejó en claro que Nicolás nunca fue bueno para su hija.

 Apelando de nuevo a la sensibilidad antes de que el jurado se retirara a deliberar, Nicolás aprovechó su último descargo para decir, entre otras cosas, que amé sinceramente Narumi con todo mi corazón. durante 10 años ha estado en mis pensamientos y siguió defendiendo su historia diciendo que el mayor error de su vida había sido dejarla sola esa mañana.

 Realmente nada de esta actuación conmovió al jurado que el jueves 26 de marzo dio a conocer su veredicto, declarando a Nicolás culpable del homicidio de Narumi Kurosaki, haciendo énfasis en la premeditación de los hechos y por eso se lo condenó a cadena perpetua, una pena mayor a la que le habían dado previamente y además se lo sentenció a pagar 50,000 € a la madre de la víctima, 30,000 a sus hermanas, 20,000 a su padre y otros cinco a Arthur, el novio de Narumi.

 La defensa dijo que la pena otorgada es injustificable y aseguraron que volverían a apelar, aunque la última sentencia parece ser definitiva. La familia de Nicolás, que apoyó a su hijo y mantuvo su inocencia, parece haberse distanciado de él. Ya hace un buen tiempo que no lo van a visitar ni le dan dinero, quedando Nicolás bastante aislado.

 Pese a esto, estuvieron en el último juicio y aunque estaban apenas a unos bancos de distancia de la familia de Narumi, ninguno de sus padres se acercó a presentar sus respetos, lo cual a algunas personas les parece bastante insensible, pero bueno, eso ya queda en el juicio de cada uno. Lamentablemente hasta acá llegamos.

 Va, lamentablemente, tal vez no, no sé porque realmente tengo esa duda de si va a seguir intentando apelar y si va a seguir con los juicios y va a seguir reviviendo todo esto una y otra vez para la familia de Narumi, lo cual es traumático y terrible. Pero bueno, al menos le dieron una condena más fuerte esta vez. a ver si ya entiende que cada vez que lo haga va a ser peor.

 Lamentablemente el cuerpo de Narumi no fue encontrado, es decir, ahora mientras estoy haciendo este video no ha sido encontrado y sinceramente no creo que sea encontrado a menos de que pase alguien por ahí justo después de una tormenta o algo así como suele pasar y lo encuentren muy de casualidad, pero pasa que es una zona boscosa, muy difícil de transitar, entonces realmente no creo.

 Pero sería bueno para que la familia pudiera al menos cerrar un poco ese ciclo, al menos por el lado del cuerpo de Narumi, ya que bueno, como les digo, este hombre va a seguir intentando apelar todo lo que pueda.

 

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